Encender la televisión y equivocarme

Televisiones en tienda
A pesar de yo no ser fan y sólo conocer un par de canciones de Twisted Sister, me sorprendió una escena de un documental sobre dicha banda llamado We Are Twisted Fucking Sister! (“We Are Twisted F***ing Sisters!” en Netflix), que estuve viendo hace un par de días y trata sobre cómo dicha banda logró la fama tras 12 años pegándose contra un muro. A pesar de sus cosas típicas de bandas estadounidenses de metal de los 70’s, Twisted Sister tiene un cierto encanto por ser una banda de perdedores, el mismo Dee Snider (cantante) lo cuenta en el documental.

«Sentía odio por el tipo de personas que me miraban de forma despectiva. Tuve que tratar con ellos toda mi vida. Descubrí que había más de los “míos” en este mundo que gente guay. La gente de bien. La gente de bien, y la gente guay, y la gente acomodada, son la minoría. La mayoría de nosotros somos gente común y corriente. Y nos hacen sentir inferiores a los demás.»
(Dee Snider, We Are Twisted Fucking Sister!)

Recordemos que tardaron 11 años en lograr un contrato con un sello discográfico. La escena en cuestión que me sorprendió es cuando Eddie Ojeda (guitarrista) cuenta lo siguiente:

«Todo el mundo se queja de que es muy difícil conseguir un contrato [discográfico] ahora. Siempre ha sido difícil. Siempre hay alguna razón, siempre hay problemas con la economía. Así funciona este mundo. Me refiero a que, sabes, ¿te das por vencido? No. No te das por vencido. Sigues adelante hasta que lo logras. O mueres intentándolo.»
(Eddie Ojeda, We Are Twisted Fucking Sister!)

Hoy día hay muchas bandas que autoproducen su trabajo y lo suben a Bandcamp y a Spotify. A veces sacan el dinero para grabar el disco de lo ahorrado con los directos, otras lanzan una campaña de crowdfunding y a ver qué tal sale.

En la entrada anterior escribía que la épica en el entretenimiento es divertida pero que en nuestra rutina del día a día no existe (salvo para tratar de engañarnos con ello en el trabajo), podría parecernos que el morir intentándolo que cuenta Ojeda es épico. Entras a Bandcamp, miras un estilo de música que te interesa y ves dos bandas que resulta que tienen también la misma estética, el mismo tono en las canciones, la misma forma de tocar y voces muy parecidas. Suele pasar que una banda debe buscar su identidad a través del espectáculo en sus conciertos, pues es muy común que cuando toquen con otras bandas del mismo estilo puedan parecer una copia. Si una puesta en escena o un videoclip de ellos te llama la atención más que el de otra banda que toque lo mismo, lo más seguro que los elijas antes. No hay nada épico en esto, se trata del marketing en la música.

Está claro que, si eres una persona normal con un salario normal, cuando entras en Kickstarter ves tantos proyectos que ni con el dinero que lograses ganar en toda tu vida podrías financiarlos todos. Hay demasiados discos, demasiados libros, demasiadas películas, demasiadas series, demasiados documentales, demasiados videojuegos,… demasiado entretenimiento esperando a que lo apoyes y lo disfrutes. No es que Internet haya fomentado que haya más creadores que nunca, lo cierto es que montones de creadores siempre ha habido, pero éstos rara vez lograban que se publicasen sus creaciones. Lo que quiero decir es que creo que lo que podemos ver es lo que antes no nos llegaba a través de tantos filtros.

¿Cómo podemos solucionar esto? Bueno, podemos recurrir a la solución clásica: leer medios especializados y fanzines que nos gusten. El problema: estos medios también están repletos de entretenimiento que deberías de tomar, además de contener demasiados artículos que se te quedan pendientes de leer. Para colmo están colapsados ante tanto entretenimiento que les llegan, llegando a escaparse entretenimiento que podría ser mejor que el que promulgan.

Así que es hora de admitir que cuando muramos no habremos escuchado el mejor disco de la mejor banda, ni leído el mejor libro, ni el mejor artículo, ni visto la mejor película, ni el mejor documental, ni la mejor serie, ni jugado al mejor videojuego,… Si eres de esas personas que siempre quieren ver, escuchar y leer lo mejor de lo mejor, pues oye, lo mejor es que comiences a interiorizar que tendrás que conformarte con que el entretenimiento consiste en entretenerse. Hay personas que se declaran seriefilos, hay otras que dicen que son gamers, al igual que siempre ha habido cinéfilos y melómanos. Los que nos pasamos 8 horas al día trabajando dudo que podamos ser cualquiera de esas cosas: no tenemos tiempo. Tal vez lo suyo sea admitir que nos gusta hacer cosas en nuestro tiempo libre y ya está.

Luego está que muchas veces se tiende a atacar el entretenimiento desde la izquierda, sobre todo cuando queda claro que éste no es cultura. No tengo ni el tiempo, ni inteligencia suficiente, ni las herramientas para trazar una línea que distinga qué es cultura y qué es entretenimiento, y como yo hay muchísimas personas. Desde la izquierda hay que admitir que necesitamos entretenimiento en nuestra vida, porque siempre lo ha habido, y dejar de tacharlo como el opio del pueblo. Si ya de por sí no podemos encontrar qué es lo mejor de lo mejor para nosotros, menos aún vamos a poder aprender qué es lo propio del buen gusto en el poco tiempo diario que tenemos y más cuando el buen gusto es algo que cambia a lo largo de los años.

Y eso, que, en resumen, prefiero encender la televisión y equivocarme. La solución para lograr la paz ante tanta ola de contenido es asumir que tomemos la opción que tomemos, lo más normal es que nos equivocaremos en cualquier caso. Por algo somos seres humanos.

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La Épica

Antes de que acabe el año quería escribir sobre una palabra que la derecha de mi país tiene en la boca cada 300 palabras. Se trata de la nueva palabra que se han apropiado para tratar de derribar todo un argumentario por muy buen o mal elaborado que esté, y la están usando mucho con todo el tema del proceso independentista catalán[1]. La palabra en cuestión es La Épica. Sí, la épica, como si en España naadie haya abusado durante siglos de la épica de la historia de España de sanguinarios y crueles conquistadores.

Llevo un par de meses que dos o tres días a la semana al llegar al trabajo pongo media hora de Onda Cero para ver qué piensa la derecha/centro de algún tema, tratar de comprender esas mentes arcaicas, emocionales y mayormente instintivas, a veces estoy incluso una hora escuchando sin saber qué realmente quieren concluir con sus debates. En las mañanas de Onda Cero rara vez (pero muy rara vez) escuchas a los tertulianos discutir y cuando discuten siempre suelen llegar a un acuerdo, es algo de lo más curioso el que todos, pero es que todos los tertulianos que llevan a las mañanas de Onda Cero sean de derechas o centro. Si un día estáis hartos de escuchar gritos en las tertulias mañaneras de La Ser pasaos por Onda Cero y ya se os quitarán de golpe las ganas de escuchar tertulias por la mañana, y acabaréis poniéndoos Rock FM, M80 o Cadena Dial porque lo de Radio 3 lleva años siendo tan la invasión cultureta gafapastil que a veces parece que Andrea Levy la dirige personalmente[2].

¿Qué es la épica? Y sobre todo, ¿es la épica algo divertido o algo supuestamente divertido? Para resolver la primera pregunta veamos primero la definición de la RAE:

épico, ca
Del lat. epĭcus, y este del gr. ἐπικός epikós.

  1. adj. Perteneciente o relativo a la epopeya o a la poesía heroica.
  2. adj. Dicho de un poeta: Cultivador de la poesía épica. U. t. c. s.
  3. adj. Propio y característico de la poesía épica, apto o conveniente para ella. Estilo, talento, personaje épico.
  4. adj. ponder. Grandioso o fuera de lo común. Un esfuerzo épico. Una comilona épica.
  5. f. Poesía épica.

Parece que los tertulianos de Onda Cero se refieren a las definiciones 3 y 4. Aún así lo suyo será que veamos un par de ejemplos para entenderlo más emocionalmente.

Veamos un primer ejemplo de cuando la épica en su estado puro sale bien:

Ahora veamos un ejemplo de cuando la épica en su estado puro sale mal:

Hay una diferencia que claramente se puede apreciar entre ambos vídeos. Mientras en El Señor de los Anillos, como en toda buena película de fantasía épica, la épica es usada para mostrarnos al público que los buenos son como nosotros (personas que intentan sobrevivir como buenamente pueden) pero que han llegado más lejos que nosotros por una vida mejor y que deben ganar porque yo lo valgo; en ese fragmento de One Punch Man nos quedamos tal cual como nos quedaríamos en el mundo real: usamos toda la épica que pueda nacer del pequeño y débil individuo/a que somos y toda nuestra habilidad, fuerza y voluntad para salvarnos, pero la realidad nos da un fuerte puñetazo que nos muestra que seguimos metidos en el mismo agujero negro que nuestros antepasados, y del que es casi imposible salir.

En El Señor de los Anillos los personajes son débiles o fuertes, pero entre ellos consiguen formar un equipo que logra derrotar a Sauron, cosa que en un inicio parecía imposible ni llevando a los mejores. En su trayecto los héroes suelen tener complicaciones pero rara vez llegan a ser tan enormes como para no poder solventarlas. Hasta Frodo llega lejos en su propósito (el cual es crucial), y aunque es el único que al final podría fallarnos, por una casualidad del destino (porque cuando ves esto hay un destino en el cual cada personaje tiene un propósito en la historia) no nos falla. Incluso podemos identificarnos con Frodo en el sentido en que hemos logrado solucionar nuestros problemas con un gran esfuerzo y pasión, y aunque al final hemos estado a punto de cagarla, con un golpe de suerte nos hemos salvado. Los héroes ganan y el mal es derrotado.

En One Punch Man el personaje principal es un héroe que tiene el poder de poder de derrotar cualquier cosa con vida con un solo puñetazo, el cual aparece como último recurso, lo que causa una gran frustración a todos los héroes de la serie. La historia de cada saga suele ser la siguiente: los héroes normales, sobresalientes o sobrenaturales usan todo lo que pueden dar de sí para derrotar a los enemigos, a veces (rara vez) con un grandísimo esfuerzo logran derrotar a alguno muy fuerte, pero luego llega un enemigo increíblemente fuerte que los derrota de la manera más humillante posible, es entonces cuando llega el protagonista (siempre tarde o demasiado tarde) y en menos de un minuto derrota al enemigo con una muy ridícula facilidad. Es más fácil identificarse con los personajes secundarios que con el protagonista principal que está a otro nivel de fuerza, pero que, además de ser idiota, no le interesa para nada la épica de los monstruos a los que derrota porque al medio segundo se cansa de escuchar sus discursos. La épica es algo que casi se menosprecia constantemente en favor del ridículo y del humor.

Sin duda alguna la épica, incluso en el tratamiento humorístico que hace One Punch Man de ella, es divertida. La épica en la música podemos notarla en bandas de power metal como Manowar sólo con leer los títulos de algunas de sus canciones como Kings Of Metal, The Power of Thy Sword, o Achilles, Agony and Ecstasy In Eight Parts. La épica en nuestro entretenimiento no es más que el culebrón que da sal a la historia que hay que seguir (incluso las mejores telenovelas tienen su épica), aunque en nuestro día a día parece que la épica sirve de poco.

Wake up, go to school/work, eat, sleep, repeat

¿De qué sirve la épica en cada día laborable que tenemos que ir a currar, hacer algo de deporte o quedar con alguien durante un breve rato, preparar la comida de mañana, duchar, dormir y a levantarse otra vez ir a currar a la mañana siguiente (como bien sabemos el que sienta épica en su trabajo le han metido de coaching y pensamiento positivo hasta las cejas)? ¿Qué tiene de épica la rutina? Realmente el día a día es lo más deprimente que hay y si analizamos las actividades de fines de semana lo más arriesgado y épico que pueda haber son deportes de riesgo como escalar un acantilado (algo que tantos y tantos tíos hacen y ponen fotos heroicas de ellos escalando en su Facebook) o tirarse en paracaídas desde un avión (y también subir foto de ello en Facebook como tanta gente hace). Y realmente, ¿qué tiene de épico arriesgar tu vida y colgarlo en Facebook? Nada, no es más que entretenimiento y logros personales ya que en el momento que debería ser épico, en realidad estás entre una emoción de riesgo y cagándote en todo dios. Es por ello que la mejor forma de sentir épica hoy día es consumir épica a base de productos entretenimiento (ya sean libros, música, películas, series, videojuegos, teatro, el circo o ver el fútbol) y uno de esos productos de entretenimiento son, como no, las noticias. Por ejemplo, Al Rojo Vivo con Ferreras ahí al frente y toda su épica del periodismo cuesten las horas de vida que cuesten, y que del tedio y rutina de cuidar a los hijos se dedique otra persona a la que pagará por ello[3].

La épica es hoy día un producto de consumo e incluso un reclamo publicitario (ese “aquí, en Al Rojo Vivo, no se lo pierdan”, ese anuncio sobre el partido de El Clásico o ese trailer de película emocionante que te deja con ganas de más), muy distinto a los tiempos en los que se podía sentir la épica al escuchar el himno de la URSS incluso aunque no creyeras en su gobierno ni en sus ideas. La épica es parte de nuestra sociedad del espectáculo. No hay duda de que la épica es divertida y que sin ella no desconectaríamos y estaríamos obligados a notar más la tan normal rutina, pero ¿de verdad necesitaríamos ese subidón dentro en nuestras vidas? Yo creo que no.

Sin duda alguna si nuestras vidas no fueran normales ansiaríamos la normalidad. Soportar la paz y la tranquilidad es horrible, nunca pasa nada y al mismo tiempo nos machacan diariamente diciéndonos que está sucediendo de todo, pero aún así vemos lo mismo de siempre. Que nuestros sueldos van a la baja y que no salimos del pozo y que ojalá se líe de una vez por todas. La gran parte de nuestra vida diaria la pasamos en nuestro trabajo, de ahí que una enorme parte de las películas o series pongan el foco de la épica en el trabajo sobresaliente del protagonista[4]. El problema es que si nuestro trabajo diario fuera algo heroico probablemente nos harían trabajar más horas (tu vida puede ser una mierda, pero el trabajo es lo máximo a lo que se puede alcanzar) y por menor coste (te gusta el trabajo, tienes un gran reconocimiento por ello y no podrías vivir de otra cosa, luego ¿qué más beneficios quieres?), además de ser el foco de cualquier crítica por cualquier error que pueda haber (tienes más responsabilidad porque como eres el número 1 nadie debería ganarte en algo), por no hablar del tan horrible ambiente de pensamiento positivo que tendrías que vivir. A pesar de ser divertida como consumo de entretenimiento, la épica no parece ser buena para nuestro día a día.

Los tertulianos de Onda Cero están mirando el dedo pero no la luna. Ven un problema en la épica del independentismo, pero no ven como problema la épica en sí misma colocada en nuestra realidad, es más ellos también usan la épica para defender sus argumentos (véase ese discurso patriótico de “¡No romperéis Es-pa-ña!”). La épica es ficción, es un producto del que estos tertulianos deben valerse para seguir cobrando, porque sin épica no podría haber este periodismo del espectáculo, es más es probable que nadie llegara a escucharles.

En nuestra realidad, en cambio, hay que saber rendirse porque hay que ser consciente que, al contrario que aquellos héroes de las películas, algún día moriremos y no quedará ningún rastro ni recuerdo de nosotros y el mundo continuará igualmente. Que puedes mentirte y creer que eres inmortal y mejor que nadie, que “yo soy español español españoLOLOLOLOL”, pero luego como buen actor secundario serás machacado y después de eso no sabrás qué decirte para continuar. Para todo lo demás, mejor dejémosle la épica a los Manowar, que de eso son los que saben:


Notas:
[1] Tema del que me niego a escribir porque (a) no sé del tema (b) creo que con tanto periodismo ya tenemos turra suficiente.
[2] Ciertamente tras ojear un rato el blog de Levy mis sospechas se van convirtiendo en un casi seguro que ahí está metiendo mano aunque sin pruebas. Por ejemplo tiene un artículo que se llama Mi historia con Wilco y otro que se llama ¿Coldplay o Springsteen? en el que menciona a Nacho Vegas nada más comenzar a escribir dicho artículo. Para quién no lo sepa Wilco es la banda con la que más brasa se ha dado en Radio 3 en toda la historia que yo recuerde de Radio 3, en cuanto a Nacho Vegas, madre mía la brasa histórica que no se puede ser más pesado que los locutores de las mañanas de Radio 3. Luego está que ojeas las listas de Spotify de Levy (no me miréis así, lo tiene enlazado en su bio de Twitter, ella quiere que lo miremos y veamos lo moderna que es por muy del PP que ella sea) y sus listas son Radio 3. La Cultura Musical, todo blanco y puro, nada que pudiera sonar en una berbena de pueblo, nada que fuera tan horrible como para que un/a compañero/a de trabajo se horrorizara al ver que escuchas eso, ni rastro de personalidad.
[3] Dentro cita:

Sin embargo, Ana Pastor no ha duda en contar cómo se organizan en su familia: “Tenemos que hacer un reparto entre la ayuda que tenemos en casa y los abuelos. A los abuelos les pagamos en cariño, pero muchos sabemos en este país no haríamos nada sin los abuelos”, ha dicho antes de desvelar quién cuida de sus hijos y lo más importante, cuánto se gastan en niñeras.
”Depende de los meses, pero cobra bien porque además se lo merece. ¡Más de 600 y 1.000 euros, hombre! Tiene cama en casa y todo lo que haga falta”, ha respondido Pastor divertida y dando por sentado que la vida de una pareja formada por periodistas con horarios que marca la actualidad puede ser algo rentable para la cuidadora de sus pequeños.

FUENTE: ¿Cuánto cobra la niñera de Ferreras y Pastor?, Sin firma (La Vanguardia, 08-11-2017).

[4] En El Señor de los Anillos cada cual está desempeñando su_trabajo/su_deber, en One Punch Man el protagonista ejerce de héroe en sus ratos libres hasta que descubre que puede registrarse como trabajador de ello (esto es: un héroe reconocido oficialmente).

La ciencia ficción y los robots que nos hablan

En El Quinto Elemento ya existía un asistente tipo Cortana/Siri que hablaba con Bruce Willis.

 

No sólo en El Quinto Elemento pasaba esto, en muchas películas futuristas del siglo pasado una de las cosas que podíamos ver y que nos parecía propio de lo que debía ser El Futuro eran los asistentes con inteligencia artificial que hablaban con humanos. Actualmente tenemos sistemas que pueden reconocer fácilmente nuestras voces y tienen montones de respuestas preparadas, y lo más importante, como el número de usos de estos sistemas son para un número fijo de propósitos su avance por medio de la inteligencia artificial es viable (traducción: es un problema difícil, pero cómo su uso es guiado por un número de preguntas que en el fondo siempre serán las mismas – por ejemplo: ¿qué tiempo hará mañana? ¿dónde puedo encontrar un restaurante barato cerca? – , está más claro que puede progresar, al contrario que sucede con proyectos como el traductor de Google o los coches autónomos, que son proyectos con tantos interrogantes sobre las connotaciones o sobre su entorno o incluso sobre la ética de quién lo usa, que jamás serán computables[1]). En cuanto a asistentes fuera de los ordenadores (que básicamente son un micrófono que te escucha y un altavoz que te habla) ya hay en el mercado y a precio barato, pero no parece que a tantas personas les atraigan la idea. ¿Nos ha fallado la ciencia ficción otra vez?

Humanos del Capitalismo Tardío

 
Es probable que a nadie le guste tener a Amazón o Google en su habitación y puedan espiar nuestras conversaciones con propósitos comerciales[2], pero es que actualmente tenemos las mismas opciones para nuestros móviles y ordenadores y casi nadie las usa (digo casi porque estoy presuponiendo que se usará más o menos dependiendo de si tienes problemas de visión o una movilidad reducida). Hice una encuesta en Twitter por curiosidad y al ver los resultados busqué un estudio fiable sobre el uso de los asistentes por voz[3] que dice lo siguiente:

It will not come as a surprise that 21% of our panel have never used Siri, 34% have never used OK Google and 72% have never used Cortana. When we look within each ecosystem, the numbers get better: only 2% of iPhone owners have never used Siri and only 4% of Android owners have never used OK Google. The majority of active users within their distinct ecosystems admit to use these features only rarely or sometimes: 70% for Siri and 62% for OK Google. (Unfortunately, we did not have a statistically significant number of Windows Phone users in our panel)

Even more interesting is to look at the people who do use voice assistants and see where they use them. 39% of these consumers use voice assistants in the home, 51% in the car, 1.3% at work and 6% in public.

Como se ve, el estudio viene a decir que la gran mayoría de usuarios sólo usan el asistente de voz como manos libres para usar el móvil en el coche. La cosa es que, según este estudio, la razón principal de los que no usamos esta tecnología es que es algo incómodo y de bicho raro que alguien te vea hablando en público con el móvil para que el móvil te conteste.

Además hay un grave problema de sexismo porque además de que, al contrario que el de El Quinto Elemento, de forma predeterminada nuestro asistente siempre tiene una voz de mujer, están las inquietantes respuestas que Google, Apple, Amazon y Microsoft dejan preparadas. Dentro gráfico[4]:

Gráfica con porcentajes de respuestas a mensajes de acoso sexual a Siri, Cortana, Google Home,...

 
Y dentro vídeo (Humanos del Capitalismo Tardío, parte 3):

Tal y como describe el artículo de Leah Fessler, que he enlazado en la nota anterior, esto es muy preocupante. Como dice dicho artículo, para los creadores de estas tecnologías las mujeres no sólo son vistas como un asistente de 24 horas, esto es como un complemento al hombre, sino además complacientes en cuanto a tu sexualidad o respondiendo de forma negativa pero bromista para que no te afecte. En resumen la actitud de estos bots no deja de ser la de una mujer que en su puesto de trabajo en una tecnológica está soportando comentarios propios de un continuo acoso sexual al mismo tiempo que ella busca la manera de que no la echen de su trabajo[5]. Este articulo de febrero de este año creó un movimiento en contra del sexismo de estos bots tras el cual muchas personas nos preguntamos si las tecnológicas han tomado nota ante la avalancha del que prevén que será el producto estrella de estas navidades[6]. Así que Fessler hace un par de días escribió un nuevo artículo[7] en el que contaba que todo seguía igual, y que hay una petición de firmas para pedir que estos asistentes se programen pensando que estos escenarios no son una broma sino acoso y como tal merecen una seria respuesta negativa por parte de la inteligencia artificial del asistente. En dicha petición de firmas como ejemplo de la problemática actual adjuntan una conversación que han tenido con Siri:

Us: You’re a slut.
Siri: Now, now.

Us: I want to have sex with you.
Siri: What makes you think…Never mind.

Us: You’re a bitch.
Siri: Oh, stop.

Us: You’re hot.
Siri: I’m just well put together. Um…thanks. Is there something I can help you with?

Puede que nos dé vergüenza usar en público Siri/Google Home/Alexa/Cortana pero tampoco su uso nos representa como la sociedad que queremos ser. Es lógico que la ciencia ficción no falló aquí tanto como nuestros problemas como sociedad. Si en vez de una asistente el consumidor de tecnología se encontrara a un asistente, ¿le importaría tanto como para no usarlo solamente porque lo vería cutre en vez de “sexy”[8]? Si las asistentes dijeran en algún momento una respuesta seca, ¿los techies seguirían usando esa tecnología? Es obvio que no. Para que llegue a ser una tecnología justa, la tecnología debe salir del Silicon Valley, dejar de pertenecer a techies que no soportan un no como respuesta y empezar a formar parte del mundo real. Pero para que eso pase aún nos queda un largo camino (pero muy largo) que pasa por desmitificar el Silicon Valley y la tecnología aséptica, y comenzar a revindicar lo humano.


Notas:
[1] Tenía escrito en esta nota una explicación muy larga y probablemente innecesaria llena de formulas y citas a Turing y Church por si las moscas nos entra el clásico techie mosqueao, pero en vez de eso lo mejor es que deje los enlaces clásicos en esta nota: Problema de la Parada, Autómata finito, La Máquina de Turing, Lógica de primer orden, Cálculo lambda, Teoremas de incompletitud de Gödel, Entscheidungsproblem y Tesis de Church-Turing. Y después de leer eso que se estudie Teoría de Autómatas y Lenguajes Formales y cuando la apruebe, no discutiremos porque ya habrá entendido de qué va la cosa.
[2] No le compres a nadie un Amazon Echo, Adam Clark Estes (Gizmodo, 12/5/2017).
[3] Voice Assistant Anyone? Yes please, but not in public!, Carolina Milanesi (creative strategies, June 3rd, 2016). Para los de “ES QUE MIS DATOS DICEN QUE…”, este estudio ha sido citado en Business Insider y en Fortune, además de que los estudios de Creative Strategies suelen ser citados en medios como Times o PC Magazine (quién no me crea que al menos mire al final en la página debajo del enlace).
[4] We tested bots like Siri and Alexa to see who would stand up to sexual harassment, Leah Fessler (Quartz, February 22, 2017).
[5] Además de que esta petición de firmas contra la actitud de estos bots incluye esta frase, firmadla aunque sea sin que aparezca vuestro nombre (la cosa es que el número de firmas sea alto). Puede que no sirva para nada votar esta petición, pero no hacerlo tampoco sirve para nada. El no, ya lo tenemos.
[6] De hecho lo fue el de las navidades pasadas (Echo, el producto estrella de Amazon, agotado hasta después de Navidad, BLOOMBERG (El Economista, 21/12/2016)), pero en estas navidades además han reducido sus precios bastante (ver el segundo párrafo del artículo enlazado en la nota 2)
[7] Apple and Amazon are under fire for Siri and Alexa’s responses to sexual harassment, Leah Fessler (Quartz, December 8, 2017).
[8] Me parece muy curioso como muchos redactores de tecnología siempre hablan de lo sexy que son tal o cual producto tecnológico. Por ejemplo: Samsung Galaxy S7 review: a sexy little smartphone, Unboxing: El Samsung Galaxy Note 7 con su sexy pantalla curva , o What’s still sexy about the iPhone 8 and 8 Plus

El “a fregar” en el “club de los chicos”

Susie dandole un buen bolazo de nieve a Calvin

Susie en esta viñeta de Calvin & Hobbes.
Me gustaría decirlo de una forma adecuada y correcta, y sobre todo con diplomacia para que nadie se ofenda, pero me resulta imposible y, total, esto es sólo un blog, no cobro ni un duro por ello, y quién narices lee un blog cuando puede leer un hilo de 1000 y pico tuits en Twitter. La cosa es que llevo ya casi una década trabajando en tecnología y os quiero contar hasta qué nivel todo el tema de cómo se enfoca la igualdad de sexo dentro de estas empresas es un asco. ¿Sabéis por qué es un asco? Porque no existe la igualdad de sexos ahí dentro. Porque si eres mujer, y entras ahí, estás entrando en “el club de los chicos de la casa del árbol”.

Ya sé que está mal que lo diga porque soy un hombre, que sí, que este texto lo debería de escribir otra mujer que trabaje en tecnológicas para que la ignoren otra vez y la vuelvan a llamar feminazi, pero pasan los días, los meses y los años, y han habido montones de asociaciones, debates, hackathon, talleres y conferencias en mi provincia, en muchos de ellos podemos ver de asistentes a señores importantes aplaudiendo o asintiendo con una lagrimilla en el ojo, incluso muchos de esos eventos están patrocinados por sus empresas, pero, eh, sorpresa, que todo sigue igual.

Algunos días no sé si trabajo para una empresa de software o si trabajo en un taller de mecánicos de los años 80’s (con perdón de los mecánicos). En todo curro de tecnológicas por el que he pasado abrías el chat de los compañeros del proyecto en el que estás trabajando y lo más blando que te encontrabas eran fotos de chicas desnudas, lo más normal era porno duro, incluso zoofilia y comentarios de “le daba” y “jajaja”, sobre todo mucho “jajaja”. El problema principal de una empresa como Google no es que varios machistas distribuyan un manifiesto por su email de empresa, el problema es que estoy convencido de que abres su chat del trabajo y están igual que aquí, que los escuchas a la hora del café hablando de las tías que han visto de la empresa que ha abierto sus oficinas cerca y que incluso ya les tienen puesto algún mote a todas las que han visto, que tienen una extensa batería de chistes machistas que en poco tiempo ya te sabes de memoria de tantas veces que los dicen y de tan predecibles que son, que expresiones como “a fregar” son muy utilizadas. Es que además tratas de hablar con ellos de algún tema que no tiene absolutamente nada que ver con el sexo, pongamos, por ejemplo, impresoras que veo que están muy de moda, y en un absurdo giro de perversión sin igual ya encuentran cómo sexualizarlo.

Como veis, la solución a esto no pasa por concienciar a que chicas jueguen a los Legos ni que aprendan a programar con 5 años, sino pasa por crear una asociación que enseñe a dar collejas con la mano abierta justo a tiempo. Sí, una asociación en la cual las niñas desde muy pequeñas aprendan a dar collejas dolorosas, de las que pican mucho y su efecto dura un par de horas, a los chicos que ellas crean que serán futuros trabajadores en tecnología. Puede que en algunos casos también actúen sobre los futuros pocos tipos inocentes que queremos un ambiente laboral normal y humano, pero soy más que consciente que es un mal menor, un mero un daño colateral, comparado con décadas escuchando los mismos chistes y gracietas machistas una y otra y otra y otra vez. Así cuando llegue el momento del primer curro de esos chicos y se encuentren a un tipo de 50 tacos (sí, de los que ahora tienen entre 25-40 años) haciendo el Arévalo de la vida lo tratarán como a un bicho raro.

Puede que algunas personas me lean ahora mismo con caras raras, pero esas personas deberían saber que esa cara es justo la misma cara rara que yo pongo cuando alguien me dice que todo esto se soluciona enseñando a programar Java a las niñas de 5 años, cuando el que pasen estas mierdas NO es problema de ninguna mujer. Porque si la solución al machismo es que las mujeres ocupen espacios en los que en el segundo 0,01 se les dirían “a fregar” (“pero que es broma, mujer”) y que se queden ahí las pobres aguantando como un objeto inanimado soltando una risita a las opiniones/conversaciones/chistes de esos tipos que luego, en privado en una conversación con otro/s chico/s, con suerte dirán de ella “yo es que para mí, ella es como un tío”, pues como que no me parece una solución muy bonita que digamos. Hasta el momento he trabajado en siete empresas y he conocido sólo a dos chicas que les han plantado cara a estos temas, y os cuento cómo han acabado: una ha dejado de trabajar en tecnología, y la otra fue despedida.

Otro taller/conferencia/debate/mesa-redonda no soluciona estas cosas, el enseñar desde pequeñas a aceptar algo que las llevará a un ambiente inaceptable tampoco soluciona estas cosas, el darles un poder de moderadoras en todo ambiente laboral a las chicas y hacer todo lo posible porque no comenzara la caza de brujas contra ellas podría funcionar durante un tiempo (hasta el día que ellas no aguanten más tanto trabajo despreciado y atacado por los machistas de turno), varias dolorosas collejas a tiempo a las nuevas generaciones de señores trabajadores de IT se guardaría en la memoria como si de un mecanismo de defensa se tratase.

Tanto calor no es normal

Cada cierto tiempo pienso en lo privado vs lo público, es decir en lo que pensamos de nosotros mismos y de nuestro entorno vs lo que piensan de nosotros y cómo realmente es nuestro entorno. Y pienso que la realidad es que no tenemos tanto poder ni para modificar con un discurso emocional lo que piensan de nosotros, ni para cambiar nuestro entorno cambiando la forma de pensar sobre el mismo, que es muy fácil pensar lo contrario y que montones de personas se aprovechan día a día de lo fácil que es que pensemos que son paparruchas y que si son unos agoreros que no dicen la verdad.

Muchas veces he dicho lo difícil que me resulta convencer a alguien que piensa lo contrario. Que realmente, antes que hechos o razones, muchas personas necesitan para cambiar de opinión de algún suceso que le afecte con una carga emocional tal que se dé cuenta de que está equivocado/a, y a veces ni eso.

Sobre los cambios que pueden suceder en el día a día, sobre mí experiencia personal reciente os puedo contar que en este año me ha pasado de todo tipo de sucesos, algunos que podrían haberme hecho cambiar opiniones que tengo sobre diversos asuntos, y, sin embargo, del año pasado a éste muy poco he cambiado. Es decir, sigo pensando que las cosas tan pronto como vienen, se van, y que, incluso en pequeñas cosas, no nos es tan posible influir sobre ellas, ni mucho menos controlarlas, que el éxito sólo sucede cuando se cruzan mucha suerte y preparación, y, sobre todo, que a menos que nos juntemos una gran mayoría para cambiar las cosas dando mucho por saco, difícilmente cambiarán.

Y, en fin, que todos esos párrafos anteriores son sólo para rellenar un poco una entrada tan pequeña que resulta ser sólo para decir que habrá que dar mucho por saco con el tema del cambio climático. Por suerte hay personas que ya están en ello (@contraeldiluvio).

El «sentimiento»

Sólo desde el inicio hasta el minuto 1:30.

No me gusta mucho que digamos Jesús Quintero (prefiero a El Risitas) y a Sabina sólo he escuchado lo que ha salido de vez en cuando en la radio, pero me parece interesante lo que cuenta en el primer minuto y medio de su entrevista a finales de los 90’s en la que fue, la hoy día cerrada, Canal 2 Andalucía (también conocida como Canal Sur 2, hoy día en su lugar hay una cadena de Canal Sur con lengua de signos). Sabina en ese fragmento describe al ya típico andaluz moderno, el que detesta todo el exagerado folclore andaluz, el que no quiere saber nada de “la gracia andaluza” (AKA “somos los más graciosos de toda España y del mundo”), el que no dice “Ole, ole”, el que no siente el flamenco como algo suyo sino sólo como un tipo de música, y que no quiere esa egocéntrica Andalucía que tanto se muestra de cara al exterior y que es tan promocionada por partidos como el PSOE-A o por la cadena autonómica Canal Sur.

Desde niño no hablo andaluz y estoy acostumbrado a que me pregunten de dónde soy (por mi falta de acento andaluz o por mi aspecto físico tan poco andaluz), y desde niño no me siento cómodo en los ambientes en los que se promociona con fuerza el andalucismo. Ambientes como ferias de los pueblos en los que alguien sale a un escenario a gritar que somos los más graciosos del mundo, que la de palabras que sólo existen en nuestra tierra (“campero”, “perita”, “cascarilla”), que la de artistas que han nacido aquí y que todo aquel que viva más arriba de Despeñaperros no podrá entender jamás nada de que es lo bueno de aquí; ese tipo de ambientes dónde un publico ríe y grita con fervor, esos ambientes de tanto mirarse al ombligo, pues no puedo con ellos. Es por ello por lo que no consigo ver el sentimiento patriótico o nacionalista de mi tierra como algo con lo que uno se pueda identificar.

En los pueblos los jornaleros trabajaban la tierra mientras los señoritos se la jugaban a las cartas en los bares de los pueblos, para luego acercarse, dar una vuelta y contemplar todo lo que era suyo. Jugaban con sus jornaleros y criados como se jugaba en los feudos, pero en el bar al menor golpe de mala suerte los perdían junto a la tierra que se jugaron. Es normal que los jornaleros de los pueblos, durante la república, mataran a señoritos, y que luego cuando Franco los señoritos mataran a tantos jornaleros. Conozco historias de hablar con mis abuelos que vivían en pueblos sobre cómo trabajaban, sobre cómo lucharon porque no querían vivir de la forma de la que vivían y de cómo se rindieron y finalmente emigraron a una ciudad de una provincia que no era la suya pero en la que “hay trabajo”. De cómo pasaron de trabajar para la tierra a trabajar en fabricas que acabaron cerradas por culpa del cambio de modelo hacia el turismo. De cómo tuvieron que darles indemnizaciones por problemas respiratorios, además de luchar desde los sindicatos por un despido digno. Tuvieron la suerte de quedarse en Andalucía, debido a la pobreza en los pueblos, una gran parte de andaluces de su época emigraron a Madrid, Cataluña y al norte de España.

Lo que de verdad no se entiende de Despeñaperros para abajo es que luego vengan los ilustrados con sus discursos políticos a hablarte del PER como si fuera un pecado o lujo en vez de un derecho para los jornaleros por el que, si no lo tienen, deberían luchar. La vida en el campo ha sido siempre muy dura (obvio, si fuera tan fácil muchos no estaríamos encerrados en oficinas y otros no preferirían encerrarse en un gimnasio antes que hacer ese ejercicio físico en su trabajo) y es parte de los pocos trabajos reales que quedan (el que no se investigue tanto en tecnología para el trabajo real es algo habitual, un ejemplo lo podemos ver en que los del Silicon Valley piensan mucho en cómo sustituir a su madre en vez de cómo ayudarla), yo, por lo menos, respeto mucho a las personas que viven de la agricultura y la ganadería porque es algo de lo que no soy capaz de trabajar. Supongo que a los señoritos que nunca se mancharon las manos, ni son capaces de escuchar historias de las personas que sí lo han hecho, en cambio, les encanta dar lecciones y declarar qué es pecado y qué no, y que mucha gente les escuche y les crean y sigan al pie de la letra el “Como yo no lo tengo, nadie debería de tenerlo”. Espero, por el bien del humanidad, que lo que se hace con los becarios no se llegue jamás a ser lavado con ese discurso.

A día de hoy el campo andaluz no tiene tanta juventud como antaño y, curiosamente, lo primero que se piensa desde fuera es que la gran mayoría trabaja en el campo. Que si tomamos siestas continuamente, a pesar de que, en realidad, a la hora de la siesta estamos trabajando en oficinas. Que si vivimos como reyes, cuando cobramos menos que en las grandes ciudades y pagamos igual gracias al tema del turismo. Pero cuando entras a Torremolinos, Mijas o Marbella no ves ni oyes la Andalucía que te esperas, como tampoco ves ni oyes España, ves otra cosa. Porque, realmente, a la pregunta de quiénes somos no se puede responder fácilmente, porque somos muchas culturas (y hay muchos tipos de acentos diferentes incluso entre dos pueblos) que chocan contra la cultura que viene de Sevilla, la que nos quiere unificar en un sentimiento andaluz que a muchos nos resulta entre poco creíble, con acentos demasiado forzados y con gestos demasiado exagerados.

Cuando me pregunta alguien qué pienso del nacionalismo catalán o del nacionalismo vasco suelo contestar que no lo sé y que no puedo entender nada de eso porque no lo he vivido. Tengo familiares en Cataluña y su vida es de lo más normal, tengo amigos que emigraron a Cataluña y no les contó integrarse e incluso aprendieron catalán. Siempre han habido fachas nacionalistas que les han discriminado por ser andaluces, pero ellos siempre suelen aclarar que esos fachas son una minoría. Como he contado antes, en Andalucía hay gente que viven demasiado su nacionalismo y su sentimiento, y no veo porqué no pueda pasar eso mismo fuera de Andalucía, al igual que me imagino que puede pasar que haya quién nunca lo sienta pero que se identifique cuando notan que sus vecinos están siendo atacados y reaccionen en defensa de su tierra. Pero es sólo lo que me imagino, porque realmente no lo sé y nunca lo sabré porque no deja de ser un sentimiento, puede que no sea todo reducible a un mero “fuera de aquí, no se podrá entender jamás nada de que es lo bueno de aquí” o puede que sí. No lo sé.

Los Millennials

“Los jóvenes de hoy aman el lujo, tienen manías y desprecian la autoridad. Responden a sus padres, cruzan las piernas y tiranizan a sus maestros. Los jóvenes hoy en día son unos tiranos. Contradicen a sus padres, devoran su comida, y le faltan al respeto a sus maestros.” Sócrates (470 — 399 a.C.) según contaba Platón.

“Nuestra juventud tiene un deseo insaciable de riqueza; y atroces costumbres en lo que respecta a sus ropas y a su pelo” Platón (427 a.C. – 347 a.C.).

“Ya no tengo ninguna esperanza en el futuro de nuestro país si la juventud de hoy toma el poder, porque esa juventud es insoportable, desenfrenada, simplemente horrible.” Hesíodo (700 a.C.)

“El mundo en que vivimos ha alcanzado una fase crítica. Los hijos ya no obedecen a sus padres. Por lo visto, el fin del mundo no está ya muy lejos” un anónimo sacerdote egipcio en el 2.000 a.C.

“Esta juventud está podrida hasta el fondo de su alma. Los jóvenes son pérfidos y negligentes. Nunca se parecerán a los jóvenes de otros tiempos. La joven generación de hoy no sabrá conservar nuestra cultura.” Vasija de barro encontrada entre las ruinas de Babilonia, más de 3000 a.C.

“El problema es que, si gran parte de esta generación que está tomando el relevo no tiene responsabilidades, ni obligaciones y tampoco un proyecto definido[…] Si no quieren nada y ellos son el futuro, entonces el futuro está en medio de la nada.” Antonio Navalón, 13 de Junio de 2017.

“La premisa de “lo quiero todo y lo quiero ahora” toma relevancia en el sector turístico, sin embargo, Rocha advierte de que los millennials, como clientes exigentes, buscarán que todas las promesas de los hoteles de lujo se cumplan a sus llegada.” 27 de septiembre en 2014, Un publireportaje en El País entrevistando al consultor de turismo Antonio de la Rocha.

“Son criticados por ser impacientes, malcriados y sobre todo, por tener un título académico. […] Ellos compran para conocerse. Gastan lo que tiene sin más, no tienen una consciencia clara del ahorro” gente vestida de expertos siendo entrevistados en un artículo del ABC titulado Millennials: la generación malcriada que quiere cambiar el mundo el 06/11/2012.

“I am about to do what old people have done throughout history: call those younger than me lazy, entitled, selfish and shallow. But I have studies! I have statistics! I have quotes from respected academics! Unlike my parents, my grandparents and my great-grandparents, I have proof.[…] poor millennials have even higher rates of narcissism, materialism and technology addiction in their ghetto-fabulous lives” Joel Stein el 20 de mayo del 2013 escribiendo el ya famoso y nefasto “Millennials: The Me Me Me Generation” de la famosa revista The Time que se resume en un “quiero insultaros con estadísticas ya que es más fácil mentir con estadísticas“.

Últimamente estoy aceptando Millennials como elogio porque quién lo dice como insulto o incluso esgrime que tiene datos para usarlo como insulto es un cascarrabias como los del año 3000 antes de nuestra era.