Porqué odiáis a Fernando Simón

A Fernando Simón le ha caído ser el mensajero de las malas noticias: se lleva todos los disparos que se debería de llevar las malas decisiones del ministerio de sanidad y de su respectiva secretaría de estado. Sólo viendo las ruedas de prensa de los lunes y jueves de Fernando Simón, queda claro que él no manda, sino aconseja y recomienda. Ciertamente parece carecer de poder alguno, y sus ruedas de prensa parecen un ejercicio de equilibrismo muy bien pensado para lograr la ardua tarea de no enfadar no sólo a Pedro Sánchez sino también a ningún gobierno autonómico, ni asociación, ni tuitero existente. ¿A qué es debido esto? A que Fernando Simón no es un cargo político, esto es, es un funcionario que obtuvo su plaza cuando gobernaba Aznar. Una vez más, cada cual hace lo que puede para poder seguir comiendo a final de mes, cambie el gobierno a un lado u otro. Podríamos decir esto mismo de Ana Blanco, porque si creéis que pueden existir telediarios orientados a no enfadar a nadie, pocos suyos habéis visto.

Sin embargo, si entramos en redes sociales y youtube veremos un sin fin de memes riéndose de cómo anuncia las cosas, de cómo se atraganta con una almendra, imitaciones que rayan los chistes de putas y maricones, burlas hacia su peinado o aspecto físico y, cuando no, mensajes que lo más blando que le llaman “asesino” o directamente amenazas. Visto desde fuera resulta más sencillo entender la perspectiva de este funcionario que la de sus críticos: si estás acostumbrado a ver sus ruedas de prensa y las preguntas que le hacen te quedará bien claro que sus críticos le dan un poder que no tiene, y más cuando queda claro que es la secretaría de estado de sanidad (que también es epidemióloga, pero además militante del PSOE) quién toma las decisiones principales (porque además es quién, curiosamente, menos veces ha compadecido durante esta pandemia, porque puedes cambiar a Illa por otro, pero a Silvia Calzón no puedes sustituirla por las buenas). Si Fernando Simón es destituido, las cosas no cambiarían en absoluto “para bien”, de hecho sin Fernando Simón queda claro que probablemente tendría más poder el PSOE en todas las decisiones de la pandemia, al no quedar un epidemiólogo independiente del gobierno (recordemos: Fernando Simón obtuvo su cargo en los tiempos de Aznar).

¿Por qué odiáis a Fernando Simón? La primera razón, y la principal, es el efecto la pandemia está durando mucho. Lo quiera o no Fernando Simón es un símbolo de la pandemia y si ésta desaparece, dejaremos de verle en televisión. Por lo que hay gente que anhela que desaparezca ya, como si con su desaparición de todos los medios, desapareciese el Covid del planeta tierra. Es lo que se le conoce como la falacia afirmación del consecuente[1], la cual es bastante común. Esto es, la oración “Si hay pandemia, aparecerá Fernando Simón en las noticias” es cierta, pero “Si Fernando Simón está en las noticias, habrá pandemia” es falsa (puede estar por alguna otra razón). De ahí la razón en que se le ataque de esa forma tan brusca.

También lo que hemos comentado más arriba: Fernando Simón quiere seguir comiendo todos los días y por ello, tal y como nos pasa a todos nosotros con nuestro trabajo, va a intentar conservar su trabajo. No es alguien que se va a revelar contra el sistema para imponer su criterio, más bien, al contrario, él va a asumir las decisiones de cada gobierno o autonomía e intentar colocarse desde la perspectiva de ellos, para buscar una solución que se adapte a ellos. Él en sus documentos podría sugerir que no se abran los interiores de los bares y sólo se dejen las terrazas, pero no le tomarían en serio y seguramente tachasen más propuestas suyas porque “no piensa realista”. Así que no le queda otra que asumir su derrota desde el inicio. A ningún crítico contra su gobierno autonómico o contra el gobierno español le gusta que salga a alguien a decir que “lo están haciendo bien”. Piénsalo, si te pasas todo el puñetero día pegando pataletas en tuiter contra Ayuso o Pablo Iglesias, vas a odiar más aún a quién diga que ambos lo están haciendo bien. A nadie le gusta los bienquedas, salvo que seas japonés (que lo tienen como algo muy bueno y positivo).

Al igual que Ana Blanco, no parece tener una preferencia política. Es más da la sensación que la política no le gusta nada, al igual que tampoco parece gustarle que en ruedas de prensa los periodistas le casen en un bando u otro. La gente más del ámbito de Podemos durante la pandemia lo fueron agrupando entre sus símbolos (hubo incluso tazas y bolsos con su cara), la propia Yolanda Díaz (nuestra ministra de trabajo, y militante del partido comunista) llegó a decir «es el héroe de toda España»[2], y lo mismo hubieran querido algún tipo de gesto hacia ellos, gesto que nunca han recibido. Por el otro lado, la gente de Vox jamás aceptará mensajes que no ataquen directamente al gobierno como culpable de que hoy su criado haya decidido levantarse de la cama un segundo más tarde. El posicionamiento político es ya un requerimiento para mucha gente en el CV mental que se hacen de cada cual, y si no lo tienes, lo mejor que te puede pasar es que seas sospechoso.

No le gusta ser el foco de atención. Esto es más importante de lo que parece, pues estamos acostumbrados a la lógica de la cultura de ganadores y perdedores. Un ganador debe ser el foco de atención, y a muy pocas personas le gusta un héroe humilde (a menos que seas japonés, que la humildad la tienen como algo positivo), más bien quieren a alguien grande, fuerte, fanfarrón, que diga muchas palabrotas y te follé con solo mirarte. Trump es un claro ejemplo de lo que esperamos como un ganador. Si alguien que no tiene cualidades como las de Trump, hace algo bueno, jamás será considerado un héroe (a menos que estemos hablando de Japón). Fernando Simón, para colmo, siempre trata de esquivar ese arte de decir sus logros, y quiere centrarse sólo en lo de hoy, algo que se ve muy negativo en nuestra sociedad.

Para colmo Fernando Simón es de ciencias y, es más, confía en la ciencia. Seamos sinceros, la gente de ciencias siempre será vista como los cerebritos culpables de ir demasiado lejos con la ciencia. Digámoslo claro, la ciencia no goza especialmente de popularidad en el siglo XXI, ya de por sí, si miramos películas o libros de la década de los 70’s y de 80’s, el mundo iba más en la posición de ningunear la ciencia. Y más cuando las verdaderas estrellas del rock son los tecnólogos: esos mismos que al final han resultado ser verdaderos genios del mal, capaces hasta de espiar los nudes que guardes en tu móvil[3] (en cambio los tecnólogos japoneses no están tan preocupados por espiar aún más a la población, porque están demasiado concentrados en crear el robot sexual supremo que cause orgasmos al lanzar rayos láser). Pero es que incluso sabiéndose que son verdaderos genios del mal siguen siendo aclamados cuando salen al escenario, y la gente sigue usando sus inventos y aplicaciones con pasión. La ciencia, en cambio, incluso en la pandemia, sigue siendo algo de lo que renegar, y se suele asumir con resignación, casi como si de un mal menor se tratase. ¿Cambio climático? ¿Qué es eso? ¿Que dices que me vas a negar a usar mi coche porque “la salud”? Mira como meto mi boca en el tubo de escape de un camión porque sabe a Madrid[4].

Y sí, como veis razones para odiar a alguien hay muchas (de casi cualquier persona podemos encontrar decenas o cientos de razones para odiarla, y más cuando hay quién contrata equipos para buscar esas razones, tal y como pasa en los partidos políticos), en cambio razones para sentarse y escuchar… Por favor, hoy día nadie quiere sentarse y escuchar a nadie, se perdería mucho tiempo que podrías desperdiciar en juzgar, despreciar, y gritar a desconocidos en tuiter para conseguir ser el foco de atención. Porque el problema no es que exista Donald Trump, Abascal o Le Pen, el problema es que todos tenemos un Trump pequeñito dentro de nosotros (y ese Trump sigue estando ahí, incluso aunque gane Biden), y si queremos que haya un futuro, lo suyo sería aprender a quitar espacio a ese mini-Trump hasta ahogarlo. Porque si de verdad lo que quieres es construir lo que sea, tendrás que apostar por los demás, y es una apuesta en la que, vale, hay que ser prudente, pero también constructivo. Porque en el mundo real no nos sirve de nada la pureza.


Notes:
[1] Afirmación del consecuente – Wikipedia
[2] Youtube: Yolanda Díaz, sobre Fernando Simón: “Es el héroe de toda España”
[3] Sí, Edward Snowden confirmó que se espía hasta las fotopollas, ver minuto 24, segundo 54 de esta entrevista que le hicieron
[4] Madrid, la ciudad europea con mayor mortalidad por la contaminación del tráfico, ANTONIO CERRILLO (20/01/2021, La Vanguardia).

Borrarse de Tinder

Borrarse de Tinder en los tiempos de pandemia lo sentí como un acto de liberación. En ese momento te miras y dices «Mira, tan mal no estoy, puedo esperar y cuando se calmen las cosas sociabilizar tranquila y normalmente de forma segura como siempre he hecho» o «Creo que voy a valorar más a mis amistades y a las personas que tengo a mi alrededor, que es lo que de verdad me llena, en vez de buscar ligues virtuales en una máquina tragaperra disfrazada de app para ligar». Es normal, sólo 2 de cada 10 usuarios logra una pareja en Tinder, y de ese 20% la gran mayoría sólo lo logró una vez. Lo mejor es una vez más, socializar, hacer amigos y salir más. La periodista Judith Duportail en su libro El Algoritmo del Amor, en el cual destripa una buena parte del funcionamiento de Tinder (si, por ejemplo, escribes en la descripción “me gustan los gatos” Tinder te ofrecerá muchas más personas que tengan gatos, además aunque no escribas nada en tu descripción, Tinder analiza lo que hay en las fotos que subes para descubrir tus posibles aficiones, pero ¿y si más que tus aficiones o lugares a los que has ido, lo que quieres es una persona con la que tengas cosas en común? Pues lo tienes difícil, porque además Tinder basa lo que te ofrece de pareja en tus matchs pasados: si te has hablado con una persona con ojos negros, ya sólo verás personas con ojos negros; en síntesis lo mejor que puedes hacer ahí es hacer muy pocos likes y matchs y pensarlos muy detenidamente porque en función de ellos calculará a tus siguientes potenciales parejas, de cualquier forma esto ayuda pero tampoco sirve del todo porque no olvidemos que, como toda app de hoy día, esto es una maquina tragaperras), Duportail describe cómo su relación con Tinder se vuelve turbia, hasta que decide borrar Tinder de su móvil (no sin antes quedar por última vez).

Mientras escribo esto pienso en lo importante que es tener eso que decía, al principio, en mente más a menudo: hacer un ejercicio de valorar lo que tenemos, más que de lo que en exceso podríamos lograr si «te esfuerzas mucho mucho mucho». Porque aunque si comparamos número de contagios reales de ahora con respecto a los de la primera ola (los datos estimados, no los que se contaron) ahora mismo no estamos tan mal, la realidad es que sí, no estamos tan mal con el virus pero es que anímicamente noto que estamos en el peor momento. Se nos ha inflado de optimismo y se nos ha llenado de unas esperanzas que tardarán en ser saciadas. En otras palabras, hay varias fases del ánimo de las personas en una pandemia y nos encontramos en los tiempos de la tristeza. No queda otra que apoyarnos los unos a los otros. Porque puede que necesitemos 9 meses o un año más, pero no toda la vida. La vida es muy larga y no podemos controlar algo tan grande como una pandemia.

Sí, lo sé, venimos de un mundo en que un orador motivacional salía a su escenario a decir cosas como «el ser humano lo puede todo, porque ha llegado hasta a la luna», y ante un mundo tan lleno de pensamiento positivo había poco espacio para mensajes de corte objetivo y, menos aún, mensajes críticos, los cuales eran tachados de antisistema radical. Actualmente el optimismo exacerbado se torna en impotencia, y de ahí luego en rabia, dolor, tristeza para acabar en un vacío insoportable, porque no somos sobrehumanos, sólo somos otros animales a los que un depredador natural ha venido a devorar, y buscamos la manera de poder escapar de él para volver a aquellas épocas pasadas en las que nos creímos dioses.

Son tiempos del castigo de la hibris, porque, como decía ese buen proverbio griego antiguo, «Aquel a quien los dioses quieren destruir, primero lo vuelven loco». Así que busquemos la cordura en nuestras pequeñas cosas: una buena canción, el humo de un café o chocolate caliente, una charla con algún amigo o amiga que sume por videoconferencia, una película, serie o libro que nos dé otra pieza más del puzle vital que tratamos de construir,…

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Esta canción la escucho pensando en fuegos artificiales, no dudo que cuando esta banda saquen su nuevo disco va a ser impresionante. Disfrutadla.

Para cualquier cosa, nos vemos en el canal de Telegram de este blog donde podéis leer enlaces y cosas que voy poniendo y escribirme comentarios que también saldrán en el grupo de conversación del canal.

Cuando todo sea Hacendado

Aún recuerdo la primera vez que vi mi cara roja y llena de llagas alrededor de mi nariz. Fui a mi médico de cabecera y me dijo que debía ir a la playa, pero los baños con sal tampoco solucionaron el problema, como tampoco lo hizo la crema solar de cara por mucho que mi médico de cabecera dijese que con eso era suficiente, y las cremas de aloe vera empeoraban el problema. Al igual que con mi alergia, con la dermatitis nunca me han derivado a un especialista. La dermatitis es hereditaria y a mí me viene por parte de la familia de mi madre. Aunque hoy día, tras varios años, ya entre que la tengo asimilada y que con la crema hidratante y jabones para pieles atópicas que uso ya nadie la nota, puedo hablar de ella con menos complejos.

Llevo pensando en estos días sobre la salud de los demás y lo difícil que resulta advertirla porque, como es normal, cada cual oculta lo suyo. Al igual que le pasa a la mayoría de la gente que tiene dermatitis, cuando mi dermatitis era grave decidía no salir, pero más tarde hablando con amigos me di cuenta que, debido a la humedad tan grande que tiene mi provincia, había muchas personas que pasaban por lo mismo hasta que encontraban sus cremas y soluciones. Con todo y con eso, la dermatitis es un problema leve de la piel, hay cosas muchísimo peores como la psoriasis.

Si hablas casi con cualquiera, verás que todo el mundo tiene un algo. Si no es la vista, es la espalda, si no es la vista ni la espalda, es el oído, o algún problema de piel, o alguna alergia, o ansiedad, o depresión,… Y todo esto muchas veces desde jóvenes (y a dar gracias que sigues vivo, que por lo menos en mi vida llevo ya cuatro operaciones diferentes). Es curioso que cuando vemos en películas, libros o en televisión a gente normal acabando siendo héroes, estas ficciones no tengan un protagonista con un problema duro de base con el que no pueda acabar, porque todos tenemos uno con el que tenemos que aprender a convivir. Unos días es un problema más duro, otros nos deja más tregua, pero ahí está y por más que lo tratemos nunca se acaba. Yo hay veces que echo de menos aquello de no tener que preocuparme por la salud de mi cara, otros echan de menos cuando no tenían que usar lentillas o gafas para todo, hay quién echará de menos sus piernas, y gente que, por lo que sea, no ha vuelto a ser la misma de antes.

Tal vez esas películas de masas son así porque, en el fondo, queremos que nos salven de nuestra vida y que todo vuelva a ser como antes. Pero ya no hay un antes y no queda otra que asimilar y avanzar sin saber muy bien a dónde. Damos palos de ciego, pero es que realmente nadie tiene tanta experiencia para saber qué hay que hacer con cada persona diferente del mundo. Como ejemplo de esto pienso en Brian Welch (Head) de la banda KoRn que en el sentido de la fe ha recorrido un camino inverso al mío: de ateo de nacimiento ha pasado a ser cristiano. Welch era drogadicto y vivió a tope hasta que se encontró con que tenía una hija que cuidar y estaba solo para ello, así que se hizo cristiano para cambiar radicalmente su vida y dejar la banda, las drogas y el alcohol, y poder cuidar a su hija como un padre soltero responsable. Y le ha funcionado. A mí, en cambio, en mi caso hacerme cristiano sólo desembocaría en un mal mayor porque viví la misma decepción tras otra decepción y otra decepción más que ha vivido tanto ateo que fue cristiano de nacimiento.

La autoayuda te dice que somos el centro del universo, hay gente que nos hablan de “los héroes de la pandemia son…”, pero la verdad que creo que somos más ese actor secundario que da un empujón, y luego otro aparece y da otro pequeño empujón, y así sucesivamente. Todo el mundo sufre su propio drama y tenemos altibajos, la gran mayoría cae a veces en la melancolía y por eso tenemos a tantos tíos de treinta y pico años o más viciados a ese gran negocio que son los remakes de los videojuegos de PlayStation 1.

Pero no volveremos atrás y, aunque es duro en estos días, esto hay que recordarlo de vez en cuando. A pesar de que en estos meses se hable tanto de que algún día Todo Será Como Antes, puede, que todo no vuelva a Ser Como Antes. Es muy probable que esto nos acompañe mucho tiempo y nos deje secuelas muy duras. Que sea como esas cosas de las que he escrito unos párrafos antes y que arrastramos durante lo que nos queda de vida. Unos días será un problema más duro, otros nos dejará más tregua, pero estará ahí y tendremos que convivir con ello. Porque, como toda autoayuda, todo ese discurso de “saldremos de ésta más fuertes” siempre se ha quedado en nada. Por lo menos a mí que sigo arrastrando patadas hacia delante a problemas que tenía desde que era enano, no me convence ese discurso. Al igual que tampoco el llamar “entrar en una nueva normalidad”, a cambiar nuestros hábitos a otros más seguros (aunque parezcan hábitos obsesivos), sólo para dar la sensación vacía de que “hemos ganado la guerra al virus”. Como si fueses a comprar Normalidad y resulta que sólo queda Normalidad Hacendado. Y no sé cómo le sentará a más de uno/a comprobar dentro de seis meses que nada, que todo sigue siendo Hacendado, en un mundo en el que casi nadie tiene paciencia ni para atarse los cordones.

Sé que la realidad es algo muy complejo de explicar a millones de personas que lo único que desean es poder hacer su vida de antes y necesitan de chutes de autoayuda para sedarles, pero para mí tal vez el problema más gordo de estos tiempos es que a muchísima gente le cuesta muchísimo aceptar la responsabilidad de su vida (de ahí viene el gran triunfo de la ideología liberal: un montón de gente que no quiere aceptar responsabilidad de todo lo que hacen porque “YO soy libre para…”), que partimos de un tanto y toda acción tiene un coste, que en el mundo real no hay tecnología ni botón de deshacer que valga. No sé cómo convencer a los demás para que empiecen a pensar que tal vez deban cumplir las normas no porque vayamos a ser héroes por ello, sino porque no hay vuelta atrás si queremos un futuro con más personas vivas que muertas. No tengo las herramientas para ello, pero bueno, puedo escribir esto.

El vicio en los tiempos del encierro

Aliide Truu miraba fijamente a la mosca y ésta le devolvía la mirada. Aquellos ojos globulosos le provocaban náuseas. Era una moscarda excepcionalmente grande, ruidosa, ansiosa por poner los huevos. Mientras aguardaba colarse en la cocina, se frotaba las alas y las patas sobre la cortina, como preparándose para comer. Buscaba carne, sólo carne. Las mermeladas y el resto de conservas estaban a salvo, pero la carne no. La puerta de la cocina se hallaba cerrada. La mosca esperaba. Esperaba a que Aliide se cansase de intentar cazarla, saliera de la habitación y abriese la puerta de la cocina. El matamoscas se estrelló contra la cortina, que se agitó, las flores de encaje se arrugaron y los claveles de invierno quedaron a la vista por un momento a través del cristal, pero la mosca escapó y fue a posarse desafiante en la ventana, justo encima de la cabeza de Aliide. ¡Paciencia! Necesitaba calma para mantener la mano firme.
La mosca la había despertado por la mañana al pasearse por las arrugas de su frente como quien deambula despreocupado por la carretera, en un gesto de arrogante provocación. Aliide había apartado la manta y se había levantado deprisa para cerrar la puerta de la cocina, pues a la mosca todavía no se le había ocurrido entrar allí. Era idiota, idiota y malvada.
Sujetó con fuerza el liso y gastado mango de madera del matamoscas y asestó otro golpe. El agrietado cuero batió contra el cristal, haciéndolo temblar, los ganchos tintinearon y, detrás de la tabla de las cortinas, el cordel que las sujetaba pegó una sacudida, pero la mosca se volvió a escapar, burlona. Ya llevaba más de una hora intentando matarla, pero ella salía airosa de cada golpe y ahora volaba cerca del techo con un fuerte zumbido. Era una moscarda asquerosa, crecida en la alcantarilla. La dejó por un momento. Descansaría un poco, después la mataría y más tarde iría a escuchar la radio y preparar conservas. Las frambuesas esperaban, y también los tomates, los jugosos y maduros tomates. Ese año la cosecha había sido excepcionalmente buena.
(Purga, de Sofi Oksanen)

Con motivo de la muerte accidental por sobredosis de una estrella del atletismo, un reportero de televisión sale a la calle para recabar la opinión de la gente:
—¿Qué habéis sacado en claro de este asunto? —les pregunta a unos chavales que holgazanean en un solar baldío —. ¿Qué supone para vosotros que un joven atleta se drogue y se muera?
Los chavales se pelean por coger el micrófono, hasta que uno de ellos se lo arrebata al reportero y contesta:
—Tío, tienes que preparar antes el terreno para llegar a esa dosis.
(Y no nos dejes caer en la estación de Penn, de Amy Hempel)

¿Somos adictos al entretenimiento o a buscar entretenimiento para los demás? O como me preguntaba a finales de la entrada anterior, ¿es el tener una vida propia el opio del pueblo? (a lo que contesté que creo que no es así) Dejaba caer que volvería a tuiter y así fue, y al poco ha comenzado todo este tema de la cuarentena obligatoria para toda la población en España. ¿Y qué ha sucedido en las redes sociales en cuanto nos han confinado a todos? Bueno, por un lado que ha vuelto a tuiter todo dios que lo tenía abandonado o semiabandonado, con deciros que ha vuelto hasta Ana Rosa Quintana[1], y por otro lado ha pasado que, bueno, mejor que os lo cuente el humorista Pepe Demi en este corto vídeo que subió a su perfil de Instagram[2] hace unos días (sí, ha tenido que llegar una pandemia para que usé la opción de subir vídeo a WordPress porque con mi espacio disponible en WordPress para subir imágenes y vídeos soy de la cofradía del puño cerrado de Nadia Calviño):


 
En resumen a la población nos ha entrado el ansía de hacer cosas, como si, de repente, nos hubiéramos dado cuenta que se nos va la vida o algo así. He llegado a ver de todo tipo de oportunidades de ocio online gratuito, montones de películas, series, libros disponibles en diferentes páginas, además de todo tipo de ocio en diferentes barrios para realizar desde el balcón, desde ponerse toda España a aplaudir a las ocho de la tarde por el personal hospitalario, pasando por poner el himno de España a todo volumen un día determinado a una hora acordada, llegando a proponerse vía Instagram todo un programa de confinamiento en el balcón[3] con actividades que van desde bailar con un cubata en la mano el Flying Free hasta clases de aerobic colectiva al ritmo del We Will Rock You. Por no hablar de las fiestas clandestinas en bares[4] que, por supuesto, nadie dudaba que sucederían tarde o temprano.

Por no hablar de la cantidad de gente llamándose por teléfono o usando Skype, o incluso las videollamadas de WhatsApp, para ver cómo uno está. Por mi parte a mí, por el momento, nadie me ha llamado ni me ha videollamado (ni por Skype ni por WhatsApp), pero también es verdad que me han escrito por WhatsApp bastante. En otras palabras, la gente se siente sola, aburrida, angustiada sin saber qué va a ser del futuro, y necesita abstraerse de la espera. La espera de 15 días que no se sabe si serán 15 días o más. La espera que nos ha sacado de nuestras rutinas y esperamos que cuando acabe todo sea como antes, trabajo, coche, posible parada en el supermercado, y a casa, preparar almuerzo para mañana, la cena, Netflix y a dormir para levantarse temprano y volver a ir al trabajo y así hasta que por fin sea viernes, oh, qué buenos son los viernes y qué horribles los lunes. Pero durante la espera no hay lunes, ni viernes, sólo hay días que caen uno tras otro. Al no ser voluntario, el encierro nos afecta, y lo notamos cuan arresto domiciliario, pero pudiendo comunicarnos (menos mal que a tanto no llega el virus). El mero hecho de negarnos la posibilidad del poder salir, incluso en quién no suela salir, hace que surjan de la nada más ganas de poder salir a dar una vuelta por propia voluntad.

Viñeta cómica de Juarma contra el vecino que hace performances en los balcones

(Viñeta hecha por @_Juarma_[5])

 
«Las reacciones más habituales son las de miedo en primer lugar, y luego de ansiedad. Más tarde serán reacciones de desánimo y desesperación. Por eso es importante que también digamos que, en cierta medida, estas reacciones son normales, proporcionadas y adecuadas a la situación que estamos atravesando» leo en una entrevista a Pedro Rodríguez Sánchez[6], un especialista en Psicología Clínica, hablando sobre los efectos del estado de alarma. Pero me interesa más el problema del confinamiento en sí, según dijo Santos Rejas (psicólogo clínico que trabaja en el área de Oncología en el Complejo hospitalario Ruber) en Radio Nacional[7] los primeros días sientes una sensación de no aceptación o hasta rebeldía (un ¿porqué yo? ¿Porqué a mí?), pero ¿qué pasa después? ¿Por qué luego pasa a decirnos que hay que establecer un horario, un ejercicio físico y unas rutinas? Según Rejas si no practicamos estas recomendaciones sucedería que estaríamos nerviosos nivel nos subiríamos por las paredes y que nos costaría dormir. Sinceramente no he optado por establecer dichas rutinas, salvo tener un horario fijo para las comidas y un tope de la hora más tarde a la que levantarme, y no me siento así. La psicóloga Arantza Veiga[8] también aconseja tener rutina, hacer ejercicio y buscar siempre la tregua a los conflictos, y le da mucha importancia a desarrollar recursos y, sobre todo, estar en calma. Y con esto concluyo que para los psicólogos todo esto de cómo lograr pasar el confinamiento y no morir en el intento se basa en que lo importante es que mantengamos la sensación de que tienes el control.

Porque hoy día estamos en la sociedad de la información y creemos que tenemos el control de todo incluso con sólo un puñetero móvil. Tú eliges qué películas ver en Netflix, tú eliges qué comer y dónde, tú eliges qué música poner en cada momento con tu móvil o mp3, tú tienes el control de cambiar de cadena, tú tienes el control a la hora de votar, tú tienes el “poder de cambiar las cosas” en changepuntoorg, tú puedes salir al balcón a aplaudir o a pegar caceloradas, tú, tú, tu,… Y ése es el problema que tenemos con lo de habituarnos con esto tan adictivo que los desarrolladores de videojuegos llaman la ilusión de control del jugador[9] y que tanto hoy día podemos ver a nuestro alrededor (porque no nos engañemos, por ejemplo, realmente no tienes el control de qué ver en Netflix, sino Netflix te bombardea con lo que deberías ver hasta que lo acabas viendo por propia sugestión; realmente en nuestro mundo pintamos poco de forma individual, pero, ojo, pintamos mucho de forma colectiva), que pasa que cuando vienen las cosas que no podemos controlar, que no sabemos cómo actuar. Y vamos al supermercado y compramos 2.000 rollos de papel higiénico[10] porque, tal y como los profesores Charlene Y Chen, Leonard Lee, y Andy J Yap dicen en su artículo ‘Control deprivation motivates acquisition of utilitarian products’[11] es la sensación de falta de control la que hace que acumulemos bienes. Y cómo dice Paul Harrison, doctor experto en conducta humana de la Deakin University, “Coronavirus is an abstract problem, with an unclear effect and it’s unfolding minute-by-minute. Humans struggle with nuance and unclear outcomes and research shows that when people feel like they have lost control, they tend to be drawn to small things that they can control. In Australia we are constantly told that we can solve problems by buying things, and research shows that buying utilitarian items such as toilet paper and cleaning products can rebalance that sense of lack of control”[12]. Así que ante un problema grande que no podamos controlar y por el cual sentimos que perdemos el control, somos atraídos por pequeñas cosas que podemos controlar y eso implica que, en las sociedades capitalistas, como vemos que la posibilidad de comprar lo que queramos cuándo queramos es algo que podemos controlar (gracias al efecto de la ilusión de control), corres el riesgo de volverte adicto a ellas contra más sencillo sea.

Como el dice el chico, del fragmento del principio de este texto, del relato Y no nos dejes caer en la estación de Penn de Amy Hempel, ante una sobredosis antes hay que preparar el terreno. Antes deberíamos preparar el terreno para llegar a esta gran dosis de falta de control. Al igual que los comercios físicos como Mercadona, Dia, Carrefour o, incluso, El Corte Inglés ya han puesto sus normas y protocolos para que todo el mundo pueda comprar[13] sin que haya el colapso de la semana pasada[14] (ya saben el mundo antes del confinamiento), no nos deberían dejar tocar Amazon. Amazon es la sobredosis de las compras y por supuesto Amazon se colapsó en esta semana[15]:

este lunes las quejas se agolpaban, los tiempos de entrega se retrasaron y algunos productos escasearon. De hecho, obtener alimentos frescos era casi imposible y otros muy demandados como el papel higiénico eran inalcanzables.
Del mismo modo, la entrega Prime -48 horas- no funcionaba para un buen puñado de artículos y otros tantos retrasaban sus tiempos habituales de entrega. Una situación que la propia compañía ha reconocido a Invertia por el “aumento exponencial en el número de compras online”.
“A corto plazo, esta situación está impactando en nuestro servicio a clientes. En particular, actualmente se han agotado las existencias de algunas marcas y artículos populares, especialmente en las categorías de productos básicos para el hogar; y algunos de nuestros plazos de entrega son más largos de lo habitual”, dice Amazon.

Así que la conclusión a mi texto para que no se nos vaya la olla del todo no es salir al balcón, ni hacerse complicadas rutinas de qué hacer en cada hora (en serio, a mí me va bien con tener fijas mis horas de comidas y las de cuándo levantarme). Consiste en alejarse de webs de compras tipo Amazon para no acabar adictos a las compras, hacer una lista antes de salir a comprar suministros y comprometerse a sólo comprar lo que hay en esa lista (para lo mismo, no acabar adictos a compras por la ilusión de control), y descargar toda la ira homicida gritando a la televisión cuando salga Pdro Sánchez cagado de miedo a dar otro discurso de media hora del que sólo dice 5 minutos de medidas sociales y 25 de retorica para vendernos que son la hostia. Mientras tanto toca espantar a las moscas que se cuelen en casa.


Notas:
[1] Para quién no me creáis, os enlazo el tuit de Ana Rosa Quintana anunciando su vuelta a tuiter.
[2] Y aquí os enlazo el vídeo en el perfil de Instagram del humorista Pepe Demi, que es un muchacho que anda empezando en el humor y no parece que haga daño a nadie.
[3] Programa de confinamiento #YOMEQUEDOENCASA
[4] La Policía descubre una fiesta clandestina con drogas en un bar de Gijón pese al confinamiento, Redacción (La Voz de Asturias, 18/03/2020).
[5] Enlace al tuit de @_Juarma_ con dicha viñeta
[6] Miedo, ansiedad y desesperación: analizamos las reacciones comunes al Estado de Alarma, Ángel Jiménez (ConSalud.es, 15.03.2020).
[7] Confinamiento y salud mental, Por tres razones (RNE, 18/03/20).
[8] Lo más importante cuando estamos confinados es simplificar; mantenerse en equilibrio, En Jake (Eitb 2, 18/03/2020).
[9] Wikipedia – Ilusión de control.
[10] Una familia se excede en su acopio de papel higiénico por el coronavirus: compra más de 2.000 rollos, Redacción (ConSalud.es, 09.03.2020).
[11] El paper lo puedes leer en Control Deprivation Motivates Acquisition of Utilitarian Products, Andy J. Yap (profesor de Comportamiento Organizacional de INSEAD Charlene) Y. Chen (profesora de marketing de la Nanyang Business School) y Leonard Lee (profesor de marketing de la NUS Business School) (Oxford Academic, 20 December 2016), pero como no es público dicho paper me fié de lo que dicen de él los de Maldita.es en su artículo ¿Por qué la gente está comprando tanto papel higiénico con el coronavirus? Por la sensación de falta de control y la de estar “perdiéndonos algo”, MALDITA TE EXPLICA (Maldita, 17/03/2020).
[12] Science behind why Australians are panic buying toilet paper, Charis Chang (News, MARCH 13, 2020).
[13] Aunque ponga Mercadona en el títular, la noticia trata de montones de comercios físicos. Mercadona reduce horarios y cerrará a las 19 horas sus tiendas, donde tendrán prioridad de entrada las personas mayores, Redacción (El País, 18 MAR 2020).
[14] Carritos repletos de comida para vencer el miedo, Redacción (El País, 10 MAR 2020).
[15] Amazon: sin productos básicos mientras lucha por evitar subidas artificiales de precios, Fernando Cano (El Español, 17 marzo, 2020).

No fumar. No mascotas. No pareja. Con trabajo.

Foto de un corralón

Hablo poco de ello pero mi gran obsesión son los espacios. La ley de Conway dice «Las organizaciones dedicadas al diseño de sistemas […] están abocadas a producir diseños que son copias de las estructuras de comunicación de dichas organizaciones», y yo pienso lo mismo de los espacios. Puede sonar algo Feng Shui (aunque en realidad no es así) pero creo y pienso que los espacios influyen en lo que hacemos y en como nos sentimos.

He pasado algo más de una semana en Madrid, en la cual pasé un buen tiempo buscando una habitación en la que vivir y he visto un montón de espacios. Había una habitación en la que sólo tenías una cama (ni siquiera había un armario, y no había espacio ni para una mesita de noche), otra era todo el contrario, demasiados trastos por todos lados y casi ni podías moverte. Me gustan los espacios abiertos donde puedes moverte, y es algo que suelo echar de menos en mi vida. Es algo que, en cierta forma, he heredado del carácter de mi abuela materna, para la cual su idea del infierno en la tierra era un corralón (para mí no es para tanto, pero claro es que, en sus tiempos, los corralones tenían problemas de luz y agua). Hay quién hoy día ve los corralones con nostalgia, y habla o escribe de ellos como ejemplo de comunidad. Vivir en una casa en la que no tienes baño (hay sólo uno compartido con todo el vecindario), causa una perdida de intimidad importante, por no hablar de la cocina que da al pasillo del vecindario. Al perder esa intimidad, hay cosas que ya no puedes hacer o sentir, y hay cosas que echas de menos. Aún así ganas mucho en comunidad, y, de hecho, hay fiestas, tradiciones y diversas actividades en los corralones.

Cuando busco habitaciones y veo lo de no fumar, no mascotas, no pareja y con trabajo, sé que se te está diciendo que buscan a alguien que pague la habitación, pero que, a ser posible, no viva allí. No fumar para que no deje un olor fuerte de que has pasado por allí. No mascotas porque dejan una fuerte marca de que has vivido allí en forma de arañazos, pelos y olores del animal. No pareja porque implica tus sonidos además de que es otra persona que podría vivir allí, esto es, comer allí de gratis. Con trabajo porque se aseguran el pago de la habitación, a pesar de que sólo la usarás para dormir o vivir en un ordenador. No es de extrañar que dadas las largas distancias, un miedo irracional a los ocupas, la de gente que se queda echando horas de más en los trabajos, en Madrid se espere que seas una especie de vigilante de la habitación que pague por dormir y estar de paso, y por ello, a pesar de que puedes pagas a todas luces un dineral excesivo, no tengas espacio en una habitación compartida ni para un alfiler. Pierdes intimidad con tus compañeros de piso, pero, al contrario que con los corralones, no vives allí.

La diferencia principal entre la miseria antigua (los corralones malagueños) y la actual (las habitaciones en las que casi ni cabes dentro), está en que en los corralones, en primer lugar, tienes más espacio, tienes dos habitaciones (una pensada para la pareja y otra para los hijos) y una cocina, además de un patio común interior que los vecinos están obligados a cuidar, estaban pensados para que las mujeres de las familias hicieran su vida (ellas cuidaban el patio interior y hacían vida en él con las vecinas y los niños, además de que como las cocinas daban al pasillo podían relacionarse mejor entre ellas), ya que los hombres trabajaban durante la mayor parte del día. En las habitaciones compartidas actuales te puedes encontrar hasta que el casero haya contratado a alguien para limpiar la habitación porque espera que no estéis allí ni para barrer. Puedes hacer vida con tus compañeros/as de habitación, pero sólo hace falta echar un vistazo en las redes sociales para comprobar que compartir piso no es precisamente vivir en la serie de Friends.

Y ahora saquemos el tema del coliving. En los coworkings el espacio está pensado para tener una vida en común durante el perverso contexto del trabajo, tienen diversos eventos llamados networkings para que tengas una cierta interacción social y tienes que cuidar de lo que haya en tu mesa y tu silla. Un coliving es que además tienes tu cama para dormir, a veces una pequeña habitación que no es compartida. Está pensado para ser un nómada digital, y estar de paso allí, es decir, para no tener espacio alguno en tu vida más allá de lo que quepa en una maleta o una enorme mochila. Si no tienes espacio no te queda otra que ser minimalista y adorar los consejos de Marie Kondo (de ahí el auge del minimalismo). En cierta forma no vas a hacer vida nunca, porque al ser ese tipo de autónomo echas más horas que un reloj y vives para el trabajo, así que usas el coliving para conocer gente y aprovechas al máximo sus fiestas para sentir como que te integras en una sociedad. Pero tanto en los coworkings como en los colivings la gente está de paso (no es sólo que en los coworkings con servicio de aceleradoras de empresas sólo puedas pasar en ellos 6 meses, también está la gente que consigue un trabajo de verdad y deja de jugar a ser emprendedor o los que se arruinan durante el proceso), luego tampoco crean una comunidad humana.

En este sentido tal vez el espacio que me parezca más horrible sean las casas de los reality shows. Ahí no sólo pierdes la intimidad con los compañeros de casa, sino también de cara a las cámaras. Y la ideología Marie Kondo ha de aplicarse al máximo, de manera que no tienes un espacio propio para ti que no sea tu cama (y a veces ni siquiera eso). Para colmo lo suyo es que dejes de ser tú mismo/a y más te vale adoptar un papel para ganar. Debes de competir al máximo por ser la persona que mejor interprete su papel, la que mejor sepa pisotear a los demás sin que se note y además la persona que mejor sepa engañar a la audiencia, pues esto te asegura un puesto ganador y altos indices de audiencia al programa. Tal vez los reality shows sean la cima de lo que se espera de nosotros en la sociedad liberal: usa todo lo que tengas para competir y trepar, esfuerzate en inventarte y adoptar una marca personal aunque tengas que abandonar tu persona, tus ideales, tu ética y tu propia vida. Es curioso pero una cosa en la que nunca caen los liberales (quiénes siempre se llenan la boca con la palabra libertad) es que lo cierto es que a mayor competición, menor es la libertad para ser tu mismo/a.

Mi madre suele echar de menos el mundo de antes, tanto en el sentido de la comunidad como en el de más libertad de movimiento (todo eso de no nos metían tanto miedo y etc.). Suele decir que cuando era niña sus vecinos formaban parte de su familia (se podían ir a la casa de quién tenía televisión, cuando hubo meses que sus padres no llegaban a final de mes siempre había gente en el vecindario que le diera comida generosamente, hubo niños que los padres pegaban y podían esconderse en casa de los vecinos hasta que las rabietas se le pasasen,…), en cambio hoy día la gran mayoría de los vecinos le resultan como extraños con los que no logra confiar del todo. El espacio en el que vive está rodeado de carreteras y coches y lo más común que hay es un aparcamiento y los pasillos que llevan al aparcamiento, además la zona en la que vive está separada por carreteras de la siguiente zona; el espacio donde vivía cuando era niña era un conjunto de viviendas con un patio interior común donde los niños podían jugar y cualquiera podía tomar el sol, además todos los conjuntos de viviendas se intercomunicaban mediante pequeños pasajes, de tal manera que los niños podían ir de un patio a otro tranquilamente (ya que todos los vecinos de todos los conjuntos de viviendas se conocían), lo que daba lugar a un barrio muy unido.

Hoy día nuestros espacios personales se están adecuando a mundos en los que no vivimos. Principalmente a dos: uno en el que dormimos, y otro en el que solo trabajamos (luego tampoco vivimos, a menos que usar el futbolín del comedor y a intentar sobrevivir a los social fridays les llames vivir). Intentamos hacer vida en unos bares en los que no podemos oírnos debido a la música tan alta, cuando no estamos tan borrachos que no sabemos cómo nos hemos divertidos. Comemos en restaurantes que están pensados para echarnos nada más terminamos de comer (mesas pequeñas, asientos incómodos, todo está en tu bandeja,…). Compramos en lugares abarrotados de gente que no conocemos, esperando una cola en la que, al llegar a la caja, no puedes hacer otra cosa que guardar todo en bolsas lo más rápido posible, porque el que le miren tanto la productividad a la persona que trabaja allí le obliga a pasar las cosas rápidamente por la cinta. Paseamos por calles cada vez con menos bancos en los que sentarse y con más carreteras, calles que nos invitan a no estar allí. Diría que lo más parecido a vida que se hace hoy día es en los gimnasios, en los que casi estás obligado a relacionarte y en los que los clientes habituales forman una comunidad (algunos tienen hasta sus cenas de Navidad y todo) en la que se dan consejos de salud o de culturismo entre ellos, pero aún así, depende del gimnasio, porque también existen unos mega-gimnasios en los que cuesta relacionarte con cualquiera.

Así que ¿dónde nos queda espacio para la vida? En internet mediante redes sociales, que son lugares en los que compites por tu espacio. De ahí que tantas personas las vean con una especie de amor-odio llegando a extremos de buscar la atención cómo sea, además de que estos espacios virtuales están pensados para justamente eso: buscar destacar, competir por el espacio en el que vivir y la comunidad que físicamente no tienes. Hemos llegado al punto en que los vendedores de libros en vez de llamar a tu puerta para entrar a tu espacio, entran directamente en tu espacio en forma de tuit buscando bronca (lo mismo ya con la publicidad electoral). La no-vida es lo que abunda, pero lo que no falla es que si tienes mucha vida y mucho espacio, cada vez buscas menos el espacio virtual.

Pan no se adhiere a los criterios de The Trust Project

Un día estaba leyendo un artículo de El País que alguien compartió por tuiter y al final del mismo apareció la frase “Se adhiere a los criterios de The Trust Project”. En los artículos de El Mundo podemos leer al final “Conforme a los criterios de The Trust Project”. Puedo creer en muchos proyectos, pero no sé si el proyecto confianza me la da con esa especie de neo-copyright. De hecho me recordó a eso, a un copyright.

No supe qué era un copyright ni nada de derechos de autor hasta que salió el tema de que gente como yo pirateaba discos por Internet, y que si que Internet está matando la industria, que si las copias son ilegitimas,… etc etc. Con The Trust Project da la sensación de lo mismo: todas las otras mentiras son copias piratas de nuestra mentira que es la original.

¿Se puede confiar en The Trust Project? Si miramos en el “Más información” o “Saber más” que podemos leer a la derecha del logo de The Trust Project, nos redirige al código ético de cada periódico. Tanto el código ético de El País como el de El Mundo parecen documentos de los típicos que te encuentras cuando entras a una empresa a trabajar y tienes que simplemente leerlos o firmarlos. Estructura organizativa, diversidad en la redacción, comentarios, valores, política de correcciones,… Ambos son muy similares, aunque el código ético del diario El Mundo tiene mucha más morralla. En síntesis, al leer ambos códigos éticos, da la sensación de que la novedad que trae The Trust Project consiste en que se hace público el código ético de estas empresas en una estructura más o menos similar.

No sé de periodismo, pero si me voy a la web de The Trust Project y miro cuales son los principios con los que se adhieren los periódicos resulta que son los del Informe Hutchins de 1947 pero añadiendo lo siguiente:

We strive to provide:

  • Truthful, verified news and information in a context that gives them meaning.
  • Forums for civil exchanges and greater understanding of various viewpoints, with fairness in mind.
  • Stories, information and ideas that reflect diverse types of communities and their interests and views.
  • And to uphold the public’s interest, which includes holding the powerful accountable and shining a light in unexpected places.

The Trust Indicators incorporate a commitment to:

  • Fairness and accuracy. Publishing corrections or clarifications as promptly as possible.
  • Disclosures that explain our mission, source(s) of funding and the organization behind us.
  • Insight into our methods and where we get our information.
  • A diversity of voices and perspectives.
  • Opportunities for public engagement.

Algunas cosas que podemos extraer de aquí son: decir la verdad en su contexto, intercambiar puntos de vistas con la población, reflejar los diversos puntos de vista, mantener el interés público incluso si hay que responsabilizar a poderosos, publicar correcciones lo más pronto posible, divulgar misión, fuente de financiación y la organización que te respalda, métodos y de dónde proviene la información, diversidad de voces y perspectivas y oportunidades para la participación pública.

Sí, saber darse importancia es sencillo si encuentras las palabras adecuadas. Somos gente fiable, no como tú con un blog con una licencia de Creative Commons. Podría estar mintiendo, pero tras ver esto me quedo tranquilo porque sé que los de The Trust Project también.

Feliz 2020. Y digan lo que digan los cómicos de The Trust Project, lo de “Ha sido rápido, el dolor viene después” es una broma de mal gusto.

Una historia del pop de los 90’s y los 00’s

Sé que este texto no lo va a leer ni dios (creo que las personas que soléis leer mi blog sois demasiado serias y reivindicativas como para leer esto – o por lo menos creo que lo sois), pero tenía ganas de mirar algo sobre este tema y ya de paso, dejarlo aquí publicado por si alguien como yo lo busca vía Google. Porque creo que es interesante.

¿Por qué lo que suena en la radio es casi siempre lo mismo? ¿Por qué los singles son tan potentes y, en cambio, suele suceder que el resto de canciones del disco cuando no pasan de mediocres suenan muy diferentes a los hits (parece incluso que son canciones de otro artista)? Es fácil comprender porqué, por ejemplo, todas las canciones de Iron Maiden con Bruce Dickinson suenan igual (salvo unos pocos matices), pero ¿por qué Everybody de los Backstreet Boys, It’s Gonna Be Me de los N’Sync, Oops!…I Did It Again de Britney Spears suenan tan parecidas? Es tan descarado que parece que las ha escrito y compuesto la misma persona. Bueno, pues la realidad no es que parezca que, es que esas tres canciones las compuso y escribió la misma persona: Max Martin. Martin es un sueco que escribió muchísimos de los hits pops de los noventa y que aún hoy día sigue haciendo oro creando hits actuales.

Bienvenidos a la historia de Cheiron Studio y el inicio de la música comercial contemporánea. Cheiron Studio fue un estudio de grabación en Estocolmo (Suecia) que fabricó la gran mayoría de los mejores temas de los 90s. Denniz PoP fue uno de los fundadores de dicho estudio y el productor y compositor con mayor éxito en sus comienzos. Comenzó con grupos de eurodance y electrónica como Dr. Alban, Dayeene o Leila K, hasta que llegó a sus manos una maqueta de Ace of Base con la canción All That She Wants. Originalmente se llamaba Mr. Ace y a Denniz PoP no le impresionó en absoluto, pero como la cinta de la maqueta se le quedó atascada en el reproductor de su coche la siguió escuchando una y otra vez, hasta que se dijo de ayudar a modificar y arreglar el conocido tema de 1992 que catapultó a Ace of Base a la fama y con el que comenzó la ola de pop noventero. Después de Ace of Base, Denniz PoP trabajó componiendo para solistas y boybands como Backstreet Boys, Britney Spears, o N’Sync.

Denniz PoP tuvo la suerte de llegarle el encargo de una banda de glam metal llamada It’s Alive, la cual entró a sus estudios para grabar su segundo disco. La banda contrató los servicios de Denniz PoP debido a su gran reputación, pero en cuanto entraron al estudio con él descubrieron que PoP nunca había aprendido a tocar un instrumento y hurgaba entre papeles para saber cosas tan básicas cómo acordes o cómo colocar sus manos en un teclado. El segundo disco de It’s Alive fue un rotundo fracaso, pero su cantante, Max Martin fue posteriormente contratado por Cheiron Studio como compositor. Así mientras Denniz PoP tenía olfato para detectar formulas para futuros hits, Max Martin hacía el trabajo de compositor, letrista y productor. El primer éxito de este dúo fue Wish You Were Here de los suecos Rednex.

Hubo muchísimos más compositores estrellas en Cheiron Studio, como son Herbie Crichlow, Douglas Carr, Kristian Lundin, John Amatiello, Per Magnusson, David Kreuger, Alexander Kronlund, Andreas Carlsson, Jake Schulze, Rami Yacoub, Jörgen Elofsson, o Alexandra Talomaa. Pero la mayoría de las veces que querían ir a tiro fijo elegían a Max Martin. Max Martin es el compositor y letrista de un montón de singles de Britney Spears, N’Sync, Backstreet Boys y Katy Perry. También, después del cierre de Cheiron Studio en el 2000, ha compuesto canciones para artistas comerciales como Westlife, Céline Dion, Adam Lambert, Usher, Pink, Avril Lavigne, Taylor Swift, Christina Aguilera, Nicki Minaj, Justin Bieber, Selena Gomez, Ariana Grande, Justin Timberlake, Kesha, Becky G, Jennifer Lopez,… incluso es co-compositor de la canción It’s My Life de Bon Jovi.

El trabajo del resto de compositores fue clave a la hora de terminar los discos, es por eso por lo que el trabajo de un disco de pop suele ser tan diferente entre cada canción: en realidad un disco de música comercial no deja de ser un disco de canciones sueltas de diferentes autores, aunque cantados por la misma banda o interprete/s. Como ejemplo echemos un vistazo a los compositores del disco “…Baby One More Time” (1999):

  1. “…Baby One More Time”: Max Martin
  2. “(You Drive Me) Crazy”: Jörgen Elofsson, Per Magnusson, David Kreuger, Martin
  3. “Sometimes”: Elofsson
  4. “Soda Pop”: Mikey Bassie, Eric Foster White
  5. “Born to Make You Happy”: Kristian Lundin, Andreas Carlsson
  6. “From the Bottom of My Broken Heart”: White
  7. “I Will Be There”: Martin, Carlsson
  8. “I Will Still Love You” (duet with Don Philip): White
  9. “Thinkin’ About You”: Bassie White
  10. “E-Mail My Heart”: White
  11. “The Beat Goes On”: Sonny Bono, White

Salen a unos 9 compositores en total para 11 canciones. No está mal, en el Millennium (1999) de los Backstreet Boys tenemos 15 compositores para 12 canciones (y ninguno de los chicos que componen la boyband escribió ni una sola letra). Si miramos algo más reciente como el Queen (2018) de Nicki Minaj sale a 49 compositores para 19 canciones, o también como el 11:11 (2019) de Maluma que tiene 39 compositores para sus 16 canciones. Es normal, pues, que si escuchamos un disco de música comercial sólo nos gusten unas pocas: estás escuchando al artista que te gusta en, como mucho, un par de canciones, y tragándote de gratis otro montón de artistas que lo más seguro es que ni te van ni te vienen.

Que sí, que esto no deja de ser un síntoma más de lo que significa la mercadotecnia en la música y sus marcas y productos, y que todo este festival sonoro no deja de ser un espectáculo que sale muy rentable. Por cada disco o single se venden millones de copias, se hace millonarios a los figurantes (pones una cara bonita y si la voz no funciona, siempre te queda buscar un estilo al que adaptarla usando programas como el mítico Autotune), los videoclips son puros cortometrajes que merece la pena ver (y más actualmente), y la calidad sonora está a años luz de cualquier DJ de electrónica, hip-hop, o de cualquier banda de rock (las producciones son muy caras y todo el personal implicado en el proceso tiene décadas de experiencia profesional, incluso algunos anteriormente han trabajado con superbandas de rock y llegar a un estudio con mucha dedicación a la música pop es la cima de su carrera profesional). Pero creo que todo este espectáculo no merece ser tan ignorado, y vale la pena prestarle un poco de atención para saber de qué trata y el porqué de su éxito, y tener en cuenta que meter en ese mundillo a, por ejemplo, una banda de rock sería una putada, porque significaría anularla.

Escuchar música comercial es como salir de juerga en una ciudad inmensa como Nueva York o Londres, en el sentido de que es una experiencia vacía, pero para ser una experiencia vacía no es difícil que te sorprenda la primera vez, y como mucho hasta una tercera. Cada vez que escucho una canción comercial, en la radio o simplemente porque tengo ganas de escucharla, noto cómo cada detalle en la producción ha sido cuidado al milímetro, por muy minimalista y pesada que sea. Las letras dan igual, muchas son machistas y otras incluso no tienen sentido alguno, pero están pensadas para que se haga un hueco en tu cabeza y la compres. ¿Por qué a los compositores que escuchamos no se les da la importancia que realmente tienen? Porque aquí lo importante no es la música en sí, sino la marca que promocionan los cantantes, y si la compras o no. Y si no te gusta, ahí tienes el inmenso espacio del underground y la contracultura.

Bajo las rocas

Hasta que no se acercó el amanecer nadie me pudo salvar. La noche fue larga y llegué a perder el conocimiento.

Cuando estuve estable, un enfermero me preguntó en qué estaba pensando, que de no ser por la alta calidad de las cámaras, y por su reconocimiento facial, habría acabado en la mesa del forense. Dijo que el sol podría haberme matado. El sol, esa enana amarilla a la que le dimos el poder de asesinarnos.

Sólo quería ver el mar otra vez y si no fuese por esas rocas habría vuelto a tiempo. ¿Recuerdas cuando las playas estaban cubiertas de arena y podías hasta enterrarte en ella y salir sin problemas? Pues bien, eso no pasa con las rocas.

Buscaba conchas de nácar entre las piedras, pero las piedras de abajo sujetan a las de arriba. No recuerdo cuánto tiempo pasé bajo las rocas. Lo que sí recuerdo es mi cabeza sangrando y cómo poco a poco mi conciencia salía junto con mi sangre.

Aún hay gente que retira basura del mar por las noches. Vi trozos de un documental sobre ello en la tele mientras visitaba a mi madre. Ella trataba de averiguar otra vez dónde estaba mi hermana, yo trataba de buscar una esperanza de volver a ese momento de la historia en el que todo parecía posible. Ambos anhelamos una esperanza que no existe.

Mi hermana se fue a buscar a Dios, lo encontró y se casó con él. Como su dios es un dios celoso, no tiene previsto vernos pronto. Pero nuestra madre lo olvida cada cinco minutos y vuelve a preguntar. Su pregunta es como el estribillo de una canción que la mantiene con vida.

Visto de otra manera ambas sufren un encierro. La residencia es como otro convento, pero ahí no rezas a Dios sino a su espera. Esperas a que te puedan llevar al servicio, a que te den el almuerzo, a que te levanten, a que tus hijos te visiten,… Esperas a que una mano se apiade de ti, que «para eso la pago», mientras esperas que la mano de Dios te lleve. Mi madre rechaza mi mano y espera la de mi hermana, y ésa es la razón por la que ella eligió estar aquí.

¿Y tu hermana cuándo vuelve? Nos volvimos demasiado poderosos y en nuestro egocentrismo no llegamos a atisbar nuestras debilidades ante los peligros que se nos presentaban. «No volveré a maldecir el suelo a causa del hombre, porque la tendencia del corazón humano es mala desde la juventud. No volveré a destruir a los vivientes como acabo de hacerlo. Mientras dure la tierra no han de faltar siembra y cosecha, frío y calor, verano e invierno, día y noche» dijo Dios, pero, según la gente como ella, Dios trajo el diluvio por nuestra dura cerviz y ahora tenemos que rezar y vivir para Dios.

Mi hermana no volverá, está en un convento rezando a un dios, que no se sabe si no está o ni siquiera existe, pidiéndole que, por favor, vuelva. Yo sigo aquí en La Tierra, y quiero seguir aquí buscando una respuesta de una ciencia que nos dé una vida parecida a la que teníamos. No quiero seguir escondiéndome del sol. No quiero que el mar siga siendo esa espesa capa de plástico. Quiero respirar aire limpio de nuevo. Quiero volver a creer en que tenía un poder para cambiar las cosas.

No tengo nada con lo que combatir. Ni una inteligencia con la que servir a la ciencia, ni una fe con la que servir a la iglesia. Pero cuando salí del hospital recordé qué fue lo último que pensé antes de caer inconsciente bajo las rocas.

Pensé en cómo durante mi infancia abrazaba a un peluche de un oso polar. Y durante días soñé con osos polares escapando de los mortales rayos del sol. Pero hoy, tras mi despertar, escuché a la esperanza anunciando «Se ha encontrado un oso polar».

Critica contra el coworking (NO a workaholic-landía)

Tony Stark dando un discurso pro emprendimiento en el MIT

Tony Stark dando su discurso pro-emprendimiento en el
MIT en la película Capitán América: Civil War.
Y, después de Crítica contra el coaching y Crítica contra los gurúes y el mito de Steve Jobs llegamos a la tercera entrada larga del blog, tras unos 5 años desde la última entrada larga que escribí. En esta entrada larga hay montones de notas (tal y como en las otras entradas largas que he escrito y en otras no tan largas), pero también hay contenido sacado de fuentes anónimas que son mayormente amigos y conocidos que han estado o directamente trabajado en coworkings, y a los que a veces nombro con una tercera persona del plural y a veces ni siquiera nombro pero se intuye.

Debido a que es un tema tan amplio, he decidido que será la tercera entrada muy larga de este blog. De hecho en este caso la introducción es tan larga que la he puesto en una sección aparte. Al igual que siempre hago en los textos muy largos con montones de notas para facilitar la lectura del mismo, y que incluso lo podáis leer poco a poco, he dividido el texto en varias partes:

1. Introducción
2. Historia del Coworking
    2.1. Historia de las incubadoras de empresas
    2.2. Historia de las aceleradoras de empresas
    2.3. Historia del coworking
3. El Garaje
4. El retorno a la escuela: gurús, coaching y neoliberalismo
5. Lean Startup
6. ¿Dónde está lo digital?
    6.1. No computable
    6.2. La verdad sobre nuestros avances
    6.3. Sobre los errores informáticos
    6.4. El futuro
7. Crítica a los talleres/charlas
8. Las empresas y organismos del coworking
9. Nacer, vivir, reproducirse y morir en el coworking
10. Conclusiones

Sólo un apunte sobre las notas. Al pulsar en el número de la nota serás dirigido a la nota en cuestión, ya en la nota si pulsas el número de la nota volverás a la parte por la que estabas leyendo.

EDITADO: Por si preferís leerla en formato PDF o impresa, he hecho un PDF de esta entrada que podéis descargar en este enlace.

1. Introducción

– Yo era como vosotros. Trabajáis duro, hacéis lo que os dicen. ¿Y cómo os paga la vida? Con un miserable sandwish de mierda. Os merecéis algo mejor. Toda persona en Estados Unidos es un hacedor o un no-hacedor. Un hacedor o un no-hacedor. Y si hay algo que debéis aprender hoy, una idea que llevaros, sería ésta: No seáis no-hacedores. Sed hacedores. Yo tenía una mujer y dos hijas preciosas. La pareja perfecta. ¡Gracias a Dios que la dejé! Ahora puedo elegir entre estas siete monadas. Es muy fácil. No sé por qué Dios nos dio diez dedos, porque sólo necesitamos tres: busca un objetivo, busca un plan, y búscate la vida. ¿Y tú qué eres, guapito?
– ¿Yo?
– No, el otro que hay en tu silla. Venga, ¿tú qué eres?
– ¿Soy un hacedor?
– ¿Eso es una pregunta?
– Soy un hacedor.
– ¿Es que estamos en San Valentin? ¡Dilo como si quisieras cazarlo, despellejarlo y colgar su cabeza!
– ¡Soy un hacedor!
– ¿Qué?
– ¡¡Soy un hacedor!! ¡¡Soy un hacedor!! ¡¡Soy un hacedor!! ¡¡Soy un hacedor!! ¡¡Soy un hacedor!!
Se dirigió a mí en persona y me dio una clase privada. Tenía que hacer que se sintiera orguilloso. Soy un hacedor con un plan de tres dedos. Primer dedo: encontrar a un tío con pasta. Segundo dedo: conseguir que me dé todo lo que tiene. Tercer dedo: hacer de EE.UU. un lugar mejor. Dejar al tío en la ruina sin saber quién se la ha jugado.

(Fragmento de la película del 2013, basada en hechos reales, Pain & Gain (Dolor y dinero), en el cual Daniel Lugo, el villano principal, aprende en un taller de Johnny Wu, un orador motivacional)

En la más que exitosa película de superhéroes Capitán América: Civil War, tras una escena de acción que tendrá consecuencias en toda la película, vemos una escena curiosa con el superhéroe Iron Man en su personalidad del multimillonario Tony Stark, el cual está dando una charla en el MIT a un público emprendedor. En dicha charla Stark habla de un invento que cualquiera hubiese rechazado darle financiación y que no hubiera salido adelante sin su financiación. Después de una broma, dice que los proyectos de todos los asistentes quedan aprobados y financiados sin ataduras ni impuestos. La película tuvo una recaudación de más de mil cien millones de dólares en todo el mundo, se convirtió en la película más taquillera de 2016 y la duodécima más taquillera de la historia. ¿Cómo hemos llegado a que en una película taquillera de superhéroes se nos dé tal mensaje tan gratuito de supuesta generosidad y apoyo al emprendimiento?

Todos vivimos este auge de lo que podemos llamar la cultura del coworking, y varios hemos criticado muchas veces los aspectos negativos de esta cultura (el coaching, el lanzar a los parados al emprendimiento, el adorar a los gurús y al mito de Steve Jobs,…) sin embargo es curioso que todos estos aspectos se den tanto en un sólo espacio cuya finalidad es crear negocios para personas que, en condiciones normales de presión y temperatura, suelen ser de los siguientes tipos: (a) se ven obligados a crear un negocio por “intentar algo” porque están en un paro larguísimo, (b) están hartos de las miserias del mundo laboral y las entrevistas de trabajo y quieren crear su propia empresa estableciendo reglas que ven más justas, (c) están hartos de ser pobres y quieren ser ricos pegando un gran pelotazo del copón porque han tenido LA IDEA que les dará un chalet con su campo, piscina, fiestas, barcos y putas o (d) acaban de terminar ADE y un MBA y papá le ha soltado pasta y una lluvia de inversores y contactos. La intención de este texto está en contar qué es el coworking, qué hay realmente detrás del todo este negocio de supuestamente ayudar a montar empresas, qué empresas, políticos y organismos están detrás de todo esto, y porqué nos lo venden como “el garaje” indispensable para montar una empresa, y finalmente, qué tipos son los que pueden decir “a mí me funciona” tras estar allí.

Además que éste es el texto con el que se trata de desmontar lo que podemos definir como la Iglesia del Coaching (el lugar de culto al que hay que ofrecer sacrificios a la ley de la atracción de sí quieres, puedes para que te los devuelva en forma de PYMES), hay una motivación más. La motivación de este texto (además de que me ha quedado claro que no hay un texto así ni en inglés, ni en castellano) comenzó cuando mientras trabajaba estuve escuchando Radio 5[1]. No recuerdo si fue promocionado en algún microespacio o si era en un anuncio pero la cosa es que los de radio nacional se han montado un podcast sólo disponible en la web llamado Vivir Gaza[2], el podcast está interesante, además lo lleva Cristina Sánchez que es corresponsal de Oriente Próximo y quién lleva el microespacio de Países En Confricto. Pero llegué al capítulo de Emprender cuya descripción reza así «La tasa de desempleo juvenil en Gaza se sitúa cerca del 70%. Por ello, en 2011 nace Gaza Sky Geeks: un espacio de coworking para emprendedores que quieren salir adelante profesionalmente»[3]. Ese espacio se concentra en el desarrollo de apps, y en el ajo están metidos bancos (cuyos nombres no se mencionan en el podcast) y empresas patrocinadoras como Google o Microsoft. En Gaza, sí, como estáis leyendo. En el podcast también nos cuentan que muchas personas van al coworking sólo porque tienen electricidad e internet, insistiéndonos el dueño del coworking que ese espacio es como un hogar, como una familia, que abren 12 horas al día y el único día que no abren es los viernes. Nos hablan de que no es sólo un coworking sino también una “Academia de nuevas tecnologías” en la cual

«Cada año seleccionamos 10 proyectos, les ayudamos a que sus ideas se hagan realidad, les enseñamos cómo atraer inversores, y también les damos la oportunidad de hacer un tour: 5 por la región y los otros 5 por Europa y EE.UU. Para que se reúnan con otros emprendedores, visiten a nuestros patrocinadores y aprendan cómo funcionan las cosas en este sector. […] No queremos que piensen únicamente que por tener 20 años y una idea todo está hecho, que ganarán dinero y ya está. No es sólo una cuestión de dinero, queremos que desarrollen todas sus capacidades. Por eso una de nuestras estrategias es traer a Gaza emprendedores de fuera para que les enseñen su experiencia, que les muestren que es una forma de labrarse un futuro. De hecho en una de las salas de reuniones somos testigos de un encuentro con jóvenes emprendedores estadounidenses que han viajado desde Silicon Valley, la meca tecnológica.»

De todo esto se puede concluir que una vez más somos nosotros los blancos ricos salvando al país pobre y en guerra. Una vez más nosotros interviniendo en su forma de hacer las cosas para enseñarles cómo labrarse un futuro para que entren en nuestro mundo competitivo con las reglas que hemos establecido, vaya que les den por acudir u obedecer a Hamas porque es que son musulmanes pobres y no judíos ni cristianos. Sin embargo sé que algunos mientras leáis esto pensaréis “bueno, pero, al menos, este parche les da una vía de futuro a lo que ahora tienen”, así que volvamos a nuestra querida sociedad occidental a ver esta vía de futuro que nosotros nos estamos montando, y ya al final de este texto volveremos a estos primeros párrafos[4].

Nada más busco en Google “inauguración coworking alcalde” y en la primera página puedo confirmar que sí, hay muchos coworkings inaugurados por diferentes alcaldes de diferentes provincias y pueblos de casi cualquier sitio de España. Ves tanta fama y da la sensación que el coworking es La Solución más efectiva para apoyar la creación de empresas. No es para menos, ya en 2017 se decía que, entre públicos y privados, en España hay más de 900 espacios de coworking, el 50% de ellos en Madrid y Barcelona, de hecho nuestro país lidera el ranking mundial sólo por detrás de EEUU y Alemania[5]. Sin embargo para PP, Vox y Ciudadanos la cifra se debe antojar pequeña, ya que en su acuerdo para la alcaldía de Almeida en Madrid, en su punto 25, proponen la creación de espacios de coworking en barrios vulnerables[6].

No es ninguna sorpresa la afinidad de Ciudadanos a los coworkings, ya que aunque todos los partidos políticos, tanto de izquierdas como de derechas, se les llena la boca con los autónomos y los emprendedores, Ciudadanos es quién más apoya el aplicar el sueño americano en España[7]. Sólo hay que ver episodios como que en el 2015 ya apoyaban el fomento de espacios de coworking en provincias como Sevilla[8] o en el 2017 cuando Ciudadanos apoyó otro en Paracuellos[9], o la propuesta de Ciudadanos de rehabilitar el barrio de Heliodoro Madrona como espacio de ‘coworking’[10], o cuando una candidata de Ciudadanos de un municipio de Vigo dijo textualmente «Crearemos un coworking donde están ubicados los Servicios Sociales»[11], o como cuando Cs Benidorm se quejaron de que «nos tememos que finalice el año sin que los emprendedores de Benidorm dispongan de un espacio coworking municipal por el nulo interés del PP en facilitárselo»[12], o cuando el portavoz de Ciudadanos adjunto en Castellón dijo que «El coworking crece en Castellón pese a que el bipartito potencia el cierre de persianas con su política fiscal»[13],… Podría pasarme todo el día citando enlaces del partido político Ciudadanos y su atracción fatal por el coworking, el cachondeo es tal que los de Valencia Plaza en una noticia sobre cómo ex de Ciudadanos usaron el hemiciclo como despacho, pusieron el siguiente titular: «Los ex de Ciudadanos montan un ‘coworking’ en el hemiciclo tras quedarse sin despacho»[14].

No os voy a mentir, aunque hasta al más pequeño cargo político se le hace la boca agua cuando le dicen de ir a inaugurar un coworking[15], el partido político Ciudadanos sale varias veces en este texto y estaría bien en preguntarnos los porqués de su obsesión con el coworking y la defensa de cualquier tipo de app como El Futuro, incluso si la susodicha app vulnera claramente leyes. A pesar del coworking parecer a primera vista sólo un espacio físico, realmente no es sólo un espacio físico, sino que en él se promulga una determinada ideología, se habla de ideales, se hace hincapié en la importancia de los mismos y se apuesta, compra y vende el futuro disfrazado de sueños, pero ¿por qué, cuándo, dónde y cómo? Así que pasemos a la historia y procedencia del coworking, las incubadoras de empresas y las aceleradoras. Ya que, como veremos más adelante, cuando digo coworking, no sólo me refiero a un espacio en sí, sino al espacio y sus servicios.

2. Historia del coworking

La primera pregunta a resolver es ¿Cuándo? y la verdad que no es una historia corta. La historia del coworking tal y como hoy día lo conocemos (un espacio con servicios de creación de empresas como son las incubadoras y las aceleradoras) es larga y comienza a finales de 1959 en New York.

2.1. Historia de las incubadoras de empresas

La nave industrial donde se estableció la primera incubadora de empresas había sido, tres años antes, una granja de huevos de gallinas y pollos de la compañía Massey-Harris (sí, sí, como leéis, la primera incubadora de empresas de la historia había sido antes una incubadora de pollos, y todo lo que viene a continuación es así de supuestamente creativo). En 1957 Massey-Harris cerró la nave llevando al desempleo al 18% de la población local de Batavia (New York). Esto también fue un duro golpe para la familia Mancuso, la cual poseía un gran porcentaje de los negocios locales de Batavia (cómo los restaurantes, los teatros o el conceder préstamos), así al haber más pobreza en la región los ingresos en sus negocios cayeron. Por lo que los Mancusos compraron la nave industrial y en 1959 Joseph Mancuso (comúnmente conocido como Joe Mancuso), un ex gerente de piezas de hardware, comenzó una idea de negocio de arrendamiento de espacios[16].

Foto nave industrial de la primera incubadora de empresas

Primera incubadora de empresas

La idea consistió en trocear la nave industrial en pequeños espacios listos para ser alquilados a pequeños emprendedores. Estos emprendedores podrían usar servicios y líneas de crédito de la familia Mancuso para que sus empresas acabaran creciendo, así como asesoramiento en materia de negocios, servicios de secretaría, material de oficina y equipamiento,… No fue fácil encontrar inquilinos, Joe Mancuso llegó a viajar 80.000 millas buscando inquilinos, pero para 1966 The New York Times publicó cómo la incubadora de empresas había resultado en un éxito para la región de Batavia[17]. Joe Mancuso fue quién puso el nombre de incubadoras de empresas ya que, según él mismo declaró a un reportero, si antes los chicos de Massey-Harris incubaban pollos en esa nave industrial, él lo que incubaba eran empresas. Actualmente dicha incubadora sigue en activo con Tom Mancuso (el hijo de Joe Mancuso) que tiene el mismo espíritu de dar empleo y riqueza en la región de Batavia para que la economía de la familia Mancuso siga enriqueciéndose. Además en la misma región tienen otras tres incubadoras similares. Hoy día dichas incubadoras son un negocio muy expandido en EE.UU.

Las incubadoras de empresas llegaron a Europa en la década de los 80’s de mano de Gran Bretaña en la época de Margaret Thatcher. Las primeras incubadoras europeas surgieron en Londres debido a la subdivisión de edificios con espacio sobrante. Así esos espacios eran ocupados por arquitectos y talleres artesanos. Además en 1979 se estableció la primera incubadora como tal subsidiada por la British Steel Corporation, la cual se preocupó de fortalecer pequeñas empresas relacionadas con la producción de acero[18]. Este proceso de creación de incubadoras de empresas en Gran Bretaña siguió durante toda la época de Thatcher, una época propicia para ello dada su ideología liberal. Así durante la década de los 80’s, al igual que muchas otras ideas de Thatcher, las incubadoras además se expandieron por Francia, Alemania Federal, Bélgica y Holanda gracias al apoyo de la Comisión Europea con la ayuda de las universidades bajo el nombre de centros de innovación (además de centros de innovación también a las incubadoras de empresas se les conoce por el nombre de viveros de empresas[19]). En cuanto a España, las incubadoras de empresas tienen su origen en 1999, durante la primera legislatura de la presidencia de José María Aznar, a través de la fundación INCYDE de la Cámara de Comercio española[20], y fomentadas por la Unión Europea.

Sin embargo, hoy día además de ofrecer servicios y espacio, las incubadoras de empresas suelen exigir la asistencia a talleres y la realización de una serie de ejercicios a lo largo del proceso de incubación, esto es debido al auge de su competencia directa: las aceleradoras de empresas. Así hoy día hay un proceso de preselección de los proyectos que se desean incubar (por medio de planes de empresa y entrevistas) y dividen la incubación en tres procesos: pre-incubación (creación del plan estratégico del negocio tras la creación del plan de empresa), incubación (ejecución del plan estratégico) y post-incubación (seguimiento del proyecto para verificar que todo marcha bien, así como una asesoría constante por tiempo indefinido). La duración completa del proceso suele ser entre 2 y 3 años[21].

2.2. Historia de las aceleradoras de empresas

La primera aceleradora de empresas fue Y Combinator, fundada en Cambridge (en el estado de Massachusetts) en el 2005. De sus cofundadores destaca Paul Graham quién, además de ser un orgulloso programador del lenguaje de paréntesis, que diga, de programación, Lisp[22] (llegando al punto de publicar libros sobre dicho lenguaje de programación), es uno de los importantes inversores del mundo tecnológico. Así Y Combinator ha invertido en más de doscientas startups como Reddit, Dropbox o Airbnb[23]. Graham comenzó su carrera siendo cofundador de Viaweb una empresa proveedora de servicios de aplicación (de hecho fue una de las primeras) que en 1998 fue comprada por Yahoo! en la época de las puntocom por 49 millones de dolares[24][25]. Después de eso Graham se dedicó a escribir textos en su blog sobre temas como su amado lenguaje de programación Lisp[26] o quejándose de la baja popularidad de los nerds[27]. Así fue en el 2005 cuando Graham dio una charla en Harvard que principalmente consitió en leer su ensayo How to Start a Startup[28], decidió fundar Y Combinator junto con Trevor Blackwell (trabajador de Viaweb, su antigua empresa vendida a Yahoo!), Jessica Livingston (su, por aquel entonces, pareja y actual esposa), y Robert Morris (antiguo socio de Viaweb)[29]. Y Combinator llegó a tener tanto éxito que para generar más networking entre empresas tecnológicas, se trasladó al Silicon Valley en el 2009 y a fecha de hoy día sigue ahí. ¿Qué hizo tan atractiva la idea de la aceleradora para atraer a tanta gente que quisiera montar su empresa?

Para empezar Paul Graham es uno de los culpables en la expansión de las ideas del emprendimiento optimista, incluso antes de fundar Y Combinator podemos encontrar en su blog artículos del 2004 como How to Make Wealth[30], el cual comienza con unas frases bastantes peligrosas: “If you wanted to get rich, how would you do it? I think your best bet would be to start or join a startup. That’s been a reliable way to get rich for hundreds of years. […] Startups usually involve technology, so much so that the phrase “high-tech startup” is almost redundant. A startup is a small company that takes on a hard technical problem. Lots of people get rich knowing nothing more than that.”. Sí, si quieres ser rico, monta una empresa tecnológica, aunque no tengas ni idea de tecnología, triunfarás. Con dos pares. Y así este friki de Lisp y quejica de que las chicas no le hacían caso en el instituto, se convirtió en otro grave caso de vendehumos del positivismo exacerbado que saca un provecho económico de ello. Tanto es así que en el 2008 estaba en la lista del Business Week de las 25 personas más influyentes de la web por su aceleradora Y Combinator[31]. Con esto creo que queda bastante claro que Graham pertenece a la élite de inversores gurús vendehumos iluminados del Silicon Valley y si queréis saber más sobre este tema, podéis leer el enlace de esta nota[32].

Así que sigamos con el tema de las aceleradoras. La otra razón es que, al contrario de las incubadoras, las aceleradoras de empresas introdujeron una metodología para seleccionar startups: primero se aceptan algunas startups para una convocatoria, de ellas eligen los proyectos que ya estén formados (tenga un equipo y esté constituido); durante el tiempo de estancia en la aceleradora recibirán todo tipo de talleres y mentorización (en síntesis, y saltándonos unas muy pequeñas diferencias, sinónimo de turorización) en un proceso que se hace llamar mentoring; tras ese proceso en el que lo mismo hacen un plan económico que un elevator pitch (básicamente un discurso para vender tu empresa a un inversor) se presenta el proyecto en lo que se le llama un Demo Day, que es básicamente una exposición de cada proyecto de la aceleradora a una ronda de inversores, los cuales decidirán a cuáles invertir y a cuáles no[33]. También las aceleradoras pueden dar un espacio a una empresa (como las incubadoras) o simplemente ser virtuales y no darles ni siquiera una mesa y silla, pero último caso normalmente no suele suceder. En la sección 4 daré más detalles de todo esto, pero por el momento quedaos con esto.

¿Y todo esto funciona? Bueno, depende. Lo que pasa es que como el tiempo en que una empresa suele estar en una aceleradora se limita a la duración de la promoción, que suelen ser 6 meses, suele ser más económico de llevar que una incubadora (que recordemos que es de 2 a 3 años). Esto hace también que cuando han pasado tantas empresas por tu edificio, es más sencillo que haya mayor número empresas que hayan pasado teniendo un éxito después (al haber más cantidad, evidentemente hay más casos de éxito y podemos no contar los fracasos aunque pudiesen ser mucho mayores). De ahí su éxito.

En cuanto al caso de España, justo cuando debido al estallido de la burbuja inmobiliaria comenzaron los desahucios en el 2010 hizo su aparición la primera aceleradora española, Business Booster, la cual fue llevada por Enrique Penichet y tres socios[34]. De cualquier manera Penichet parece un tipo coherente dentro de su lógica (que no comparto), en la entrevista de la anterior nota de Valencia Plaza dijo cosas como «Yo creo que el Gobierno está haciendo esfuerzos hablando de emprendedores y si el mercado no genera empleo se necesitan emprendedores y empresas. Es normal que hagan ese empuje, pero es un empuje a medias. Al final, alguien que está en el paro, ¿cómo emprende? Es difícil que pueda dar el salto si el día uno pierdo el paro por darme de alta en la Seguridad Social.». La aceleradora que más aparece en los medios españoles, con diferencia, es Lanzadera de Juan Roig (presidente de Mercadona), sin embargo, a pesar de la cantidad de noticias que le dan eco[35], no parece funcionar, dando sus números rojos[36].

2.3. Historia del coworking

Brad Neuberg[37] un entusiasta del software libre inventó el coworking basado únicamente en un espacio donde conectar a gente que trabajara en cosas en su tiempo libre, le diesen dichas cosas un beneficio o no, ¿cómo llegó a esta idea? Neuberg, después de trabajar en Tailandia y de participar en Esalen Institute, estuvo trabajando en una startup de San Francisco llamada Rojo[38]. En su tiempo libre también trabajaba en proyectos de software libre, y el compaginar su trabajo y sus proyectos independientes le causaba, en sus palabras, “infelicidad” debido a que no podía combinar la libertad que le daba el trabajar independiente y el tener una estructura laboral y una comunidad de trabajadores en las que apoyarse. Así que tuvo varias sesiones por teléfono con Audrey Seymour[39], una coach de tipo Coaching de Vida, la cual dice que le ayudó a imaginar su día y año perfecto y el tipo de vida que quería tener. Fue entonces cuando Neuberg trazó un plan: hacerse autónomo y trabajar como escritor y consultor para empresas sobre software libre (lo que implica trabajar muchas horas), y también decidió crear un espacio para no sentirse solo trabajando, juntando así a más personas que trabajasen de freelance como él: el coworking[40].

En cierta forma los espacios abiertos ya existían desde hace muchos años antes de que en el 2005 a Brad Neuberg se le ocurriera llamar así a una sala donde llegaron a trabajar tres autónomos (contando con él), pero fue el primero que lo hizo fuera de las empresas. Montaron su espacio de coworking en Spiral Muse (un espacio que anteriormente perteneció a un colectivo feminista). En sus inicios Neuberg tuvo varios problemas, uno fue de índole económico ya que no podía pagar ese espacio (así que lo pagó su padre durante varios meses), y el otro fue que no lograba que alguien acudiera al coworking. Subió algún post en Craigslist (una web tipo Milanuncios), repartió tarjetas y flyers por cafeterías y se dedicó a hablar de su idea de lo que era el coworking con todo aquel que pillaba por la calle, y así, lentamente, llegó a tener dos personas en su espacio. La idea resultó ir bien y después de eso abandonó Spiral Muse y creó otro espacio de coworking Hat Factory, y más tarde Citizen Space. También había creado una comunidad online activa en Google Groups, mientras se dedicaba a seguir promoviendo su idea del coworking y animando a cualquiera a montar uno. Así la idea de Neuberg llegó al Silicon Valley donde el coworking dejó de ser sólo un espacio que compartir.

Aunque siguen quedando unos pocos supervivientes, poco a poco el coworking pasó a convertirse en algo así como una oficina móvil. La situación en 2013 era tal que en Forbes[41] podíamos leer cómo principal ventaja el que tú pagas un dinero por cada mes que estás y tienes derecho a un espacio, además de WiFi, fax, sala de conferencias, cocina y sala de descanso. De esta forma, cuando como emprendedor tienes que estar uno o varios meses en una determinada zona por negocios, como de todas formas no vas a salir de tu trabajo, puedes, además de pagarte tu alquiler u hotel, pagarte un espacio de coworking y conocer otros emprendedores para conectar con la cultura de la zona. ¿La evolución natural de la tecnología? O así te lo venden. En ese mismo artículo podemos leer que ya por esa época ya estaban los ya clásicos coworkings con charlas obligatorias, mentores, formación, talleres y seminarios. Es decir, podemos ver cómo las aceleradoras (y también las incubadoras) y los coworkings ya se habían fusionado en el mismo espacio, algo que hoy día es lo normal.

El propio Neuberg ve bien la reconversión de su idea ya que todo ello, según él, ayuda a crear una comunidad y el autoaprendizaje (porque, también Neuberg ha estado metido en lo que llama co-learning, que es aprender algo por internet y dedicar cada domingo a reunirse con otra gente que aprende cosas por internet y dar charlas de ello). De hecho, ya adelanto que éste tal vez sea uno de los problemas centrales del coworking, las incubadoras, las aceleradoras de empresas, y demás, y es que, al final, entre el tiempo que dedicas a crear comunidad y los deberes que te manda el coworking para que aprendas a ser ese empresario neoliberal, quejica de los impuestos y quejica de pagar la seguridad social de sus trabajadores, que esperan de ti (que ya trataré de ello en siguientes secciones), al final te queda poco tiempo para lo importante que sería crear tu empresa y vender.

En España el primer coworking fue Cosfera y se formó en 2011 en Córdoba y en palabras de Antonio Fernández[42] su ambiente es optimista porque «Hoy en día lo que hace falta es optimismo y eso sí que lo teníamos desde el principio. Lo que queríamos es que el ambiente que se respirase en Cosfera fuese optimista y de hecho no hay ni que decirlo ni mencionarlo pero cuando alguien viene y tiene un talante o una forma de ser que no es optimista o alegre, a ésa persona le cuesta más trabajo integrarse. Porque la gente lo que prefiere es trabajar a gusto con gente que tenga una sonrisa para ti. Porque eso es siempre mucho más motivante para el día a día.». Y como toda idea excesivamente optimista cerró porque el negocio no era rentable, eso sí, lo hizo en septiembre del 2017, 6 años después[43], supongo que porque fue lo que duraron los ahorros. Así el coworking apareció en España en plena crisis económica cosa que a sus creadores les pareció bien porque, como era de esperar, «Para Cosfera la crisis ha sido una oportunidad». Para ser justos, al menos en sus inicios, Cosfera albergaba también empresas ya consolidada, cosa que muchos coworkings no, porque para un coworking interesa más los proyectos que están empezando, ya que los ya consolidados ni necesitan hacer los deberes que les imponen, ni tampoco se van a quedar tanto tiempo (ya que en cuanto tengan dinero para tener su propia oficina con su personal, se irán). Es decir, en cierta forma creían de verdad en la idea original del coworking y no tanto en la de la aceleradora, ni en la incubadora.

3. El garaje

Con el tema de los coworkings y las salas se suele usar mucho en su defensa la narrativa de El Garaje, hablando de que Steve Jobs y Steve Wozniak crearon Apple en un garaje y que, por tanto, cada empresa debe tener desde sus inicios un garaje, es decir un espacio, desde el cual comenzar a crear. El fanatismo y sacralización del garaje es tan grande como una secta, de tal manera que el ayuntamiento de Los Altos (California) catalogó en 2013 de propiedad histórica la casa que tiene supuestamente el garaje donde se creó el primer Apple[44]. Dos años después de eso, en 2015, Wozniak desveló, en una charla que dio en una escuela de negocios de Madrid, que la historia del garaje es una historia inventada, ya que no crearon un Apple en un garaje, en realidad montaron el negocio cada uno por su cuenta en la habitación de casa de sus padres[45]. Sin embargo, a pesar de que la historia no sea cierta, a día de hoy seguimos escuchando la narrativa del garaje una y otra vez porque es una buena forma de comenzar a vender ese producto que es el coworking. Así que pasemos ahora al tema del espacio, porque ¿cuán necesario es que una empresa se cree en “un garaje”?

El coworking en sí es, en síntesis, una ruidosa zona diáfana donde vas a montar tu idea de empresa junto con otras empresas de diferentes y similares sectores. Estos espacios también los podemos encontrar en incubadoras o aceleradora de empresas, sin embargo, muchos de estos lugares también tienen salas cerradas que también participan en las actividades del coworking. ¿Quiénes habitan el coworking y quiénes las salas? Bueno, pues depende del coworking.

Hay coworkings privados en los que cualquiera puede habitar una sala, sólo tiene que pagar más o haber ganado algún tipo de premio al emprendimiento, dado por esa entidad u otra relacionada, y le hayan cedido el espacio a un precio reducido. En cambio en coworkings más de lo público suele pasar que tanto el coworking como las salas son gratis, y que ambos están disponibles durante un tiempo, habitando primero el coworking y luego, si tu proyecto va por buen camino, pasando a entrar en una sala para ti (por ejemplo, pongamos que puedes estar en el coworking gratis 6 meses y luego, si has montado bien tu empresa, pasar a habitar una sala gratis durante un año, incluso si hablamos de una aceleradora, donde el tiempo de la promoción suele ser 6 meses, estas practicas suceden). Pero es que además podemos habitar la sala mucho más tiempo o incluso nada más entrar, ¿cómo? Sólo necesitas presentar tu idea a concursos de emprendimiento que, si los ganas, te harán ganar un dinero reducido y el alquiler gratuito de una de estas salas. De esta forma podemos llegar a tener dos jerarquías, supuestamente meritocráticas: los del primer curso y los avanzados de segundo. Aunque la forma de ganar estos premios algunas veces está lejos de ser meritocrática y, en esos casos, se basa en contactos y amiguismo (me han contado casos de profesores universitario, o amigos de los cargos altos del coworking), hay algunos que rayan lo distopico, por ejemplo el Premio Junior para Empresas del ayuntamiento de Málaga. Ese premio consiste en que las 12 empresas finalistas se presentan en un programa del canal Málaga Televisión, en el cual «Un equipo de Canal Málaga Televisión se encarga de potenciar sus virtudes para convencer al jurado y a los espectadores que también votan desde casa a través de las redes sociales», lo que se traduce en entrevistar a los emprendedores y someterles a algún tipo de prueba bastante estúpida[46] y que la gente les dé un like en Facebook. Y todo para ganar 7.000€, que con eso no tienes ni para empezar a crear una empresa de verdad.

Pero centrémonos en la sala del coworking. En ella estás rodeado de montones de empresas diferentes. En un mundo ideal se establecerían sinergias entre estas jóvenes empresas con talento, creando a su vez otras nuevas ideas más exitosas y un ecosistema empresarial que… y todo ese blablabla sin sentido del éxito y talento. No lo tiene porque no lleva a ninguna parte juntar en un mismo espacio una tienda de ropa digital, junto con tres personas que se dedican a placa solares, una empresa de viajes turísticos, otros cinco que se dedican a vender humo, a un programador que está ahí sus horas libres para sus proyectos pequeños de apps de Android de “a ver si cuela” (y no suelen colar), y una empresa de blockchain. Y esto se hace mucho, entre otras cosas porque tanto el mundo tecnológico como el de los negocios son vistos como varitas mágicas que hacen llover dinero, cuando no tiene porqué ser así. Además en el caso en que se consiga aislar gente del mismo sector en las mismas mesas (caso raro, pero a veces sucede), tampoco resulta una buena idea porque incluso aunque el objetivo sea hacer sinergias, son tu competencia y un proyecto necesita una cierta intimidad para hablar ideas centrales del proyectos y sacar otras mejores o para discutir ciertos temas peliagudos (y no todo va a ser hablar todo el rato en escrito por canales de Slack). Y luego está el caso de si los proyectos sois de diferentes nacionalidades en un país extranjero (pues también hay aceleradoras que se traen a futuros emprendedores de fuera[47]), en donde ya nos juntamos con problemas culturales y matices que se pierden en el inglés.

Otro problema del coworking es que se supone que te ayuda a liberarte de la distracción de tu casa, pero, en realidad, sólo trasladas tu distracción a otra parte. Sé qué es la distracción y cómo funciona porque soy una persona que se distrae con mucha facilidad, pero que cuando se concentra en algo no se puede despegar de ello. Y os digo, la única forma de evitar la distracción es obligarse a ponerse con algo, si pospones algo demasiadas veces, ya la has liado. Al igual que en toda empresa cuya idea del espacio consiste en una gran sala con todos sus empleados, en un coworking al final te tienes que poner unos auriculares porque te molestará el ruido de empresas diferentes hablando de sus diferentes proyectos. Por no hablar que hay tantos momentos en los que necesitas hablar con tus socios en privado, y te encuentras que la sala de reuniones está ocupada y siempre hay alguien en la cocina.

Hay quién argumentará que el coworking te puede servir para seguir un horario laboral normal y no acabar trabajando hasta las tantas de la noche. Pero entre que en muchos coworkings muchas personas acaban pidiendo poder entrar y salir los sábados y domingos, porque necesitas más tiempo para montar tu empresa o proyecto y el tiempo máximo que puedes estar en ese coworking se agota y hay que aprovecharlo, pues como que tampoco se aplica.

Tal vez, dicho esto, el montar la empresa en la habitación de cada cual no parezca tan mala idea, aunque no sea una buena historia comercial.

4. El retorno a la escuela: gurús, coaching, y neoliberalismo

Pues con el coaching una vez más hemos topado, en esta ocasión en forma de programa de algo llamado mentoring. ¿Quieres ese garaje? Pues cada socio que, como mínimo, quiera una silla y una mesa tiene que apuntarse a un programa de mentoring, en el cual comenzará tu formación para futuro emprendedor. En la cual se te formará con todas las ideas liberales más chaladas de esta época (lean startup, crowfunding, coaching, storytelling, positivismo tecnológico,…), además de obligarte a realizar un plan de empresa, un balance de resultados (¡Pero si en estos seis meses no me ha dado tiempo a hacer nada y he ganado 0€!) y probablemente hasta un elevator pitch para presentar tu idea ante una ronda de inversores. Esto, o funcionamientos parecidos, lo veremos en coworkings, aceleradoras de empresas e incubadoras de empresas (o básicamente como queramos llamarles).

Pero comencemos por la jerarquía de los que ahora van a ser tus maestros no, tus mentores. Para empezar de tus mentores destaca uno que se llama mentor residente, que es el que básicamente lleva todo el funcionamiento del coworking y, junto con los coordinadores, se encargan de que todo vaya bien. El mentor residente también se encarga de llamar la atención a los mentores (los cuales te pueden dar un taller o una clase privada) si no van por buen camino, o de llamártela a ti si no asistes a los talleres, no entregas los deberes que los mentores te están mandando, no usas lo suficiente tu espacio de coworking o simplemente si nota que no estás trabajando en tu proyecto lo suficiente. Aquí el colegio y el trabajo se mezclan en una combinación que no sabes qué pensar.

Si hay muchas personas en el coworking es probable que también tengas un mentor asignado a tu proyecto que cada mes te ayude con las tareas que te va imponiendo para que seas un emprendedor liberal como dios manda. Para que así te prepares un plan de empresa, que incluya una gestión de lo que esperas ganar de aquí a cinco años, tu plan de finanzas, y además un elevator pitch que consiste en un discurso rápido a inversores que, en teoría, podrías recitar a alguien tan ocupado como un inversor en el tiempo que sube un ascensor. Porque en un coworking un inversor es toda una estrella del rock, todo el mundo lo busca, todos los adoran, todos los quieren,… Tienen el dinero y, si te compran ese clásico 51% de tu empresa (ya que se tienen que asegurar que tienen más poder que tú), piensas que podrás empezar a hacer funcionar tu empresa contratando a gente. ¿Dónde te relacionan con inversores? Mediante ferias en las que te los presentan o en los famosos networkings, por no hablar de eventos como el Demo Day.

Pero rara vez un inversor te elegirá, porque a ellos no les basta con que tu idea sea buena[48], así que tienes que tirar de becarios. En general, para una empresa es muy fácil conseguir becarios[49], pero ¿cómo tira de becarios una empresa que aún no se ha creado? Bueno, a veces no queda otra que crear la empresa, pero si, por ejemplo, el propio organismo o empresa que lleva el coworking realiza cursos para desempleados menores de 30 años siempre el trabajo que hagan para tu futura empresa, se lo pueden colar como formación (y más si el coworking es de un ayuntamiento o autonomía). Y ésta es una de las cosas a las que podemos llamar La Magia del coworking.

La Magia del coworking es que si un coworking tiene un cierto apoyo estatal o directamente forma parte del estado, ¿puede ser neutral con temas tan duros como la legislación laboral o las inspecciones de trabajo? Según personas que conozco que han estado de gratis de coworking en coworking, nunca han visto inspecciones de trabajo en uno, es más ni siquiera han llegado a escuchar claras historias de ello. Pero siempre escuchan de atajos legales, y puntos fuera de la legalidad que desde el coworking les aseguran que son 100% legales, pero que cuando hablan con una asesoría o con alguien que sepa algo de derecho se llevan las manos a la cabeza.

Un ejemplo de ello fue el problema de las cooperativas. Las cooperativas se crearon con un objetivo claro: crear empresas donde las participaciones de los trabajadores-socios fueran equitativas y puedes contratar trabajadores, pero a la larga tienen derecho a formar parte de la junta de socios. También son la forma más barata de crear una empresa, sólo se necesita tres socios y el capital social puede ser en especie y no de un valor elevado (por ejemplo cada uno puede poner su móvil o portátil de hace 3 años). La pega es que uno de los socios debe estar dado de alta como autónomo, el truco es que para pagar menos, durante los años que dura la tarifa plana (una reducción del pago de cuota de autónomos al pago de sólo 50€/mes, cuyo periodo fue aumentado a 1 año por el pacto estatal de PP y Ciudadanos para hacer presidente a Rajoy[50], periodo que hoy día los de Ciudadanos proponen aumentar a 2 años[51] porque la fiesta la pagamos todos), es cuando se le acaba la tarifa plana a uno, el otro se da de alta, y se le cambia a administrador único (y así se tiene tarifa plana durante 3 años). Sin embargo esto no bastaba a algunos, que usaban la “cooperativa” Factoo para facturar sin darse de alta como autónomo, hasta que el Ministerio de Trabajo de la última legislatura de Rajoy la cerró[52]. Lo cual dejó colgados a 16.000 afiliados que facturaban a través de la web más de tres millones de euros todos los meses[53], algunos de ellos del sector cultural en el que facturan de forma esporádica[54]. No dudo que hubiese gente tenía mucha cara y que sabía dónde se metía (vamos, seguro, pero seguro que la había), pero lo cierto es que muchos de ellos fueron claramente asesorados por gentes para quienes el meterse en esa frontera entre lo legal y no legal es lo normal a la hora de crear una empresa[55].

Volvamos al partido político Ciudadanos. Mi teoría es que cada vez que ellos nombran a los autónomos o las PYMES, no se refieren a los autónomos ni a las PYMES, sino a los habitantes de un coworking. Claramente, cuando Ciudadanos tuvo la oportunidad de poner en práctica todo lo que promulgaba sobre los autónomos en su pacto con Rajoy, pactó medidas como: ampliar de 6 meses a un año la cuota reducida, cotizar el tiempo realmente trabajado, deducciones más claras, no cotizar si los ingresos son inferiores al SMI, cotización a tiempo parcial o que se pueda ser autónomo y jubilado a la vez[56]. Si observamos las medidas para autónomos de las elecciones del 2019 encontramos: la ampliación de la cuota plana de 50 euros a 24 meses, la exención del pago de la cuota de autónomos durante dos años a aquellos que sean padres o madres, la exención del pago de cuotas también para los autónomos que no lleguen al Salario Mínimo Interprofesional (SMI), o facilitar y agilizar los trámites para la creación de empresas[57]. Medidas que claramente no sirven de mucho para quién lleve una charcutería o una panadería, un electricista, o para quién, en definitiva, sea autónomo desde hace más de una década, sino para aquel que acaba de entrar en el mundo del coworking y quiere desarrollar su idea sin pagar ni un euro al estado. Ciudadanos nunca fue el partido de los autónomos sino es y será el partido del coworking y las apps. No dudo que cuando hablan de las PYMES se refieren realmente a ese estado de cuando el habitante del coworking ha podido contratar a un empleado, normalmente gracias a subvenciones al empleo joven a menores de 30 años, el cual normalmente fue antes un becario con vistas a quedarse sí consiguen alguna subvención, premio, ayuda estatal o crowdfunding con el que pagar su futuro sueldo durante un año más.

Si Ciudadanos toca el poder, está claro que esas fronteras entre la legalidad y la no legalidad serán más borrosas aún, lo cual puede ser beneficioso para la creación de empresas sí, pero un enorme número de empresas llenas de becarios que no tendrán ingresos, comerán de un buen número de ayudas y subvenciones estatales, y causarán un buen agujero de gastos en este estado que pagamos todos los trabajadores, funcionarios y jubilados. Por no hablar que la famosísima seguridad jurídica española, de la que tantos emprendedores se quejan, será más débil en cuanto el gobierno cambie por uno que quiera meter mano a las trampas más gordas (y ya hemos visto que hasta Montoro metió mano a las más descaradas) y tantos se queden tan descolgados como pasó con Factoo.

De cualquier manera muchos se preguntarán ¿qué hay de malo en desarrollar tu idea sin pagar ni un euro? Legalmente si estás produciendo trabajo independiente y ganando dinero por ello en España, tienes que pagar la cuota de autónomo. Sin embargo hay muchos coworkings que aceptan a gente que no están dados de alta como autónomo y que se dedican a subir Apps en tiendas virtuales como Google Play o App Store, donde no es necesario un CIF ni papeleo empresarial alguno[58]. Cierto es que es algo desmesurado que quién esté empezando tenga que empezar a pagar tanta cantidad de dinero, pero: (a) es un problema realmente más complejo de lo que parece, y la solución al tema queda fuera del objetivo de esta entrada, pero sobre ello puedes consultar el enlace de esta nota[59] (en el que, además, descubrirás que el ser autónomo en otros países europeos, como Reino Unido – europeo por ahora – , no es tan barato), y (b) si una empresa ya de por sí en sus inicios no cumple la ley, ¿cumplirá las leyes en el futuro si tiene éxito o se dejará más de una sin cumplir?

Hablando de cosas entre la legalidad y la ilegalidad, vayamos al crowdfunding. Todas las personas con las que he hablado antes de escribir este texto coinciden en que en un coworking la palabra crowdfunding tiene una importancia casi fundamental. Hasta el punto que un inversor puede decantarse más por soltar pasta a una empresa con un crowdfunding muy exitoso que a otra que realmente necesite ese dinero (hasta el punto que existe un tipo de crowdfunding llamado “crowdfunding de inversión”[60], así se cumple con los inversores el mismo adagio que con los bancos de que un banco sólo te da un préstamo cuando no lo necesitas). El problema del crowdfunding es, una vez más, la psicología humana a la hora de comprar o no comprar, si en un proyecto socios, amigos y familiares han aportado una buena cantidad de dinero, lo más normal es que la gente que mira crowdfunding entre a mirar qué es y aporten su cantidad[61]. Así que, si no quieres molestar a gente de tu entorno para que suelte su dinero, pues lo llevas crudo. Además la situación que estaba entre la legalidad y la ilegalidad cambió hace unos años, cuando Hacienda avisó que el crowdfunding debe tributar como donación, por el IVA o por transmisiones[62], algo que hay mucha gente que sigue sin tener en cuenta[63].

Al final, si, a pesar de los inconvenientes y de meterte en todo este berenjenal, logras acabar tu idea en el tiempo indicado, lo más seguro es que no vendas o te cueste muchísimo vender. Podemos hablar de la meritocracia, el esfuerzo, la ilusión, los sacrificios y los sueños pero la realidad es dura y nos dice que el 82% de las nuevas empresas no llega a los cuatro años de vida[64]. Y es muy bonito decir que bueno, que si fracasas, al menos lo has intentado y puedes aprender del error, pero las historias de estos fracasos son tan duras que da la impresión de que si no tienes trabajo, lo mejor es quedarte en el paro hasta que lo encuentres porque aún tienes más cosas que podrías perder de las que imaginas. De ejemplo sirvan unas palabras de Jonathan Plat sobre el postmorten del intento de emprendimiento suyo y de sus socios[65]:

«Para ir al grano, diremos que la aventura siguió de la siguiente manera: diferencias creativas irreconciliables (haciendo todos los gestos de comillas que sean humanamente posibles al pronunciarlo) con uno de los socios motivaron su abrupta salida a los pocos meses, y otras tantas harían lo propio con otro de los compañeros, obligándonos esta vez a despedirlo. Detalles aparte, porque no proceden, no soy capaz de describir la tensión, la rabia y la tristeza que da vivir una situación así. Aun con la certeza de que la razón estaba de nuestra parte. No merece la pena. No compensa.
[…]Fijaos cómo funciona esto: en mayo de este mismo año optamos a una ayuda para la modernización e innovación de las industrias culturales y creativas mediante proyectos digitales y tecnológicos, concedida por el Ministerio de Educación y Formación Profesional del Gobierno de España, con este nuevo proyecto. Hace poco salió la resolución: éramos uno de los tres únicos estudios de videojuegos aprobados. Por aquel entonces, echamos cuentas, y para lanzar el proyecto calculamos que necesitábamos unos 50 013 €, siendo al final 20 000 € los que nos han sido asignados. Gracias a haber recibido una ayuda, la sociedad se mantendrá en activo como mínimo hasta que se cierre el ciclo de dicha ayuda y su justificación haya sido garantizada, pero si no se nos hubiese concedido probablemente ya estaría en trámites de ser liquidada. Para que entendáis como funciona, parte de los gastos subvencionados ya han sido realizados: pagamos 1500 € para generar un paquete de assets 3D base a Rush VFX, una empresa de Zaragoza de efectos especiales y postproducción, otros 500 € a un modelador freelance para generar elementos extra, y el pago de licencias como la suite de Adobe o de servicios de Google, hosting y dominios que en total ascienden a casi 1000 €. Como podéis apreciar, echando cuentas, veréis que tampoco es gran cosa. Ahora, el proyecto sigue adelante, aunque como digo, diferente. Y si por casualidad estáis pensando «Bueno, al menos el resto es para ellos, pobrecicos, que se lleven algo»… nope. El máximo que puedes adjudicar a sueldos de los socios es un 20% de la ayuda recibida. En nuestro caso, esto serían 2500 € por cabeza, lo que nos da un balón de oxígeno de… ¡casi tres meses! Este texto va a acabar conmigo…
En julio de este mismo año, lo inevitable: mi socio entraría en barrena en una depresión ahora ya médicamente diagnosticada y es probable que yo le siguiera sin pestañear, aunque tengo la suerte de poder sobrellevar la ansiedad de mejor forma. O eso creía, claro, porque mis peores meses vendrían en agosto y septiembre. Yup, hace nada. Lo curioso de nuestro cerebro es que nunca sabes cómo va a reaccionar. Ni cuándo. Pero tocar fondo moral, anímica y mentalmente hizo que nos diéramos cuenta de que todo había sido mentira, en realidad. La oficina, el juego, las ferias, las ventas. Ser desarrolladores. Un espejismo, niños jugando a ser adultos, un crío subido encima de otro con una gabardina por encima. Hicimos balance, pros y contras, aciertos y fallos. ¡No todo fue tan mal! Pero para cuando nos dimos cuenta, las consecuencias nos dejaron inconscientes en la playa. Era el momento de dar un giro, dar un par de pasos atrás, y recuperar el aliento. De convencernos de que toda aquella pantomima sí nos había enseñado algo. Nos había dado experiencia, conocimientos y aún más pasión. Y de curarnos.»

La verdad que, aunque trate de quitarle hierro al final, no suena tan bonito como normalmente te adornan la historia del emprendimiento. Pero pongamos una hipótesis, pongamos que a pesar de todo ese montón de mierda, logras ser uno de los poquísimos triunfadores que dan el pelotazo. Habrás dejado de una vez el paro y hecho un corte de mangas a los funcionarios del Inem. Te habrás quitado las miserias del mundo laboral y las entrevistas de trabajo, y establecido las reglas que te gustarían para tus empleados. Habrás comenzado a ser rico y te habrás comprado un chalet con tu campo, piscina, fiestas, cocaína,… ¿De verdad habrá merecido la pena? Sinceramente creo que no. Puedes tener montones de asesores, expertos en metodologías ágiles como Scrum[66], un ejercito para el departamento de recursos humanos y muchos cargos medios, pero para dirigir de verdad una empresa hace falta saber qué está pasando en esa empresa. Al final, como tienes que rendir cuentas a los inversores (y esto cuando tienes suerte y tus inversores no son un banco que te ha prestado dinero, porque en ese caso deberás devolver la deuda, que es lo normal en las pymes tradicionales[67]), hablar con posibles clientes, y presentar cuentas de beneficios cada dos por tres: el chalet, la piscina, las fiestas y demás los tendrás pero no los ves o por lo menos los verás cuando estás tan cansado/a que no podrás disfrutarlos; descubrirás que las reglas de lo que creías una empresa perfecta para tus empleados resultó ser TÚ idea de TÚ empresa perfecta, y como no todo el mundo es como TÚ, no arreglaste tanto la vida de tus empleados como te imaginaste (puede que un futbolín cree un ambiente divertido para ti, pero seguramente tus empleados lo que realmente quieren es trabajar menos tiempo, incluso aunque tuviesen que trabajar de forma más intensiva); ahora no te comes entrevistas de trabajo pero te tienes que comer entrevistas con clientes, socios y posibles compradores cada dos por tres; y, como todo empresaurio que se precie, el corte de mangas sentirás que te lo devuelven las instituciones en forma de impuestos. ¿Al final qué pasa? Que descubres que los que viven tan bien no son CEO de una o varias empresas, sino inversores (algunos de ellos incluso fueron antaño emprendedores, pero lo dejaron por ser inversores). Porque realmente no es El Estado lo peor, sino tus inversores que hasta podrían echarte de tu propia empresa y poner a otro CEO de su agrado, tal como le pasó, por ejemplo, a Steve Jobs o a los diferentes CEOs que ha tenido Twitter[68]. Y ya sabes lo que decimos los de abajo «todos somos prescindibles»[69] y un CEO no es una excepción, y veo muy ingenuo quién piense lo contrario y trate de darse mucha importancia por su idea porque, recuerda lo que te dijeron en tu coworking, en el mundo capitalista «una idea no vale nada»[70]. El poder siempre ha sido así, difícil de conseguir y fácil de perder porque es tan difícil mantenerlo.

¿Y por qué todos estos mentores e inversores te hablan de planes de éxito para llegar a dar el pelotazo tan soñado? ¿Estoy siendo tal vez demasiado pesimista? La realidad es que, pese a que hay mucha literatura de emprender y hacerse rico, todo ese ideal de sígueme y te haré rico viene de un señor llamado Napoleon Hill, el cual escribió Piense y hágase rico (1937). Este libro a día de hoy sigue teniendo reediciones, sigue siendo muy recomendado entre los oradores motivacionales y una cosa que me llamó bastante la atención de ese libro, y sobre la que ya escribí en este blog[71], son las recomendaciones de cómo escribir tu carta de presentación o tu CV, cómo usar recomendaciones de amigos y contactos para presentarte a una empresa y demás tácticas que actualmente conocemos como estar en búsqueda activa de empleo que tanto nos indican orientadores del INEM, y todo usando una pseudociencia que llama La Inteligencia Infinita que no es otra cosa que el antepasado de la ley de la atracción del coaching. La otra cosa que me llamó la atención de ese libro fue la “transmutación sexual” que consiste en que un hombre al realizar el acto sexual mágicamente pasa de ser un señor mediocre a ser un señor genio, porque no sé cómo narices a este señor no le dio ni el más mínimo reparo de escribir semejante patraña. Pero el caso es que no, no estoy siendo optimista ni pesimista con ello, sino que lo que en realidad sucede, y trato de decir, es que estos tipos están mirando cómo sacar lana de ti y del resto del coworking. Y para cuando descubras el cuento ya habrás perdido buena parte de lo poco que te quedaba, y eso duele.

No veo mal que alguien pueda desarrollar una idea suya, de hecho hace muchos años era muy favorable al software libre, y aún creo en algunas cosas de ese mundillo. Ciertamente creo que, al menos, la parte bonita del software libre y licencias como la GPL pueden ser el camino a seguir. Crear sin pensar tanto en el dinero o valor de retorno, y hacerlo en tu tiempo libre o incluso en tu tiempo laboral ayuda a crear comunidad y un avance a la sociedad, y, además, al ser el código público de dominio nos aseguramos que se respeten, además de las leyes, cosas tan importantes como la privacidad y la transparencia; además de una posible continuidad del software por parte de la comunidad. Este software se puede realizar como acciones benéficas, por simplemente dar algo a la sociedad o por medio del sector público, siempre que se vea como una inversión a la sociedad y no un mero enriquecimiento de capital. De hecho, la mayoría de avances tecnológicos y sociales de los que disfrutamos no vienen de Apple, ni de Microsoft, ni de hombres hechos a sí mismos, sino de inversiones públicas de EE.UU. y Europa en investigación y desarrollo[72]. El desarrollo real, en realidad, es más humilde, costoso, doloroso y muchísimo menos sexy, porque como veremos en el apartado 6: las cosas en el mundo de lo digital son difíciles, y además están en pañales porque la ingeniería del software es un campo y una disciplina muy joven.

5. Lean Startup

¿Por qué he dejado una nota para hacer una crítica de Scrum y sin embargo dejo una sección entera para Lean Startup? Porque Scrum lo más seguro es que lo oigas de pasada pero Lean Startup es la metodología de moda para crear empresas, en especial Startups, y en casi cualquier aceleradora te la encontrarás, la tendrás que usar para tus deberes de emprendedor de antes del Demo Day, y, tanto si sobrevives como si no, comúnmente la olvidarás. Digamos que te apuntas en una aceleradora y casualmente en tu primer taller tienes la suerte de que te toque este tío:

 

Hubo un tiempo, tras haber pasado el episodio del trabajo aquel en el que nos metieron coaching (durante el que decidí hacer un curso gratuito de coaching a ver qué narices era esa fumada que nos estuvieron metiendo, y escribí el texto de Crítica contra el Coaching), en el que le di muchas vueltas al tema de los ponentes motivacionales. Sobre todo ¿quiénes son esos tipos y por qué me insultan tanto en los comentarios de una entrada de un blog? Así que decidí pasarme a ver unas cuantas charlas (que les llamaban siempre talleres) en las que participaban gentes de los mundos de la felicidad y el emprendimiento, a ver quiénes eran estas gentes[73]. Néstor es una de las personas que más se dedica a dar charlas de Lean Startup en España. A este tipo lo vi dos veces y tiene su punto porque siempre da este mismo discurso de preludio (porque la verdad, ves esta parte y está tan bien trabajada que piensas que contras, este tipo es bueno, parece que sabe de lo que habla), pero, al final todo es para venderte la moderna metodología Lean Startup[74] a la que resume como el método científico[75].

¿Por qué es importante saber esto en nuestra crítica a las aceleradoras? La verdad es que Uber, Airbnb y casi toda app del Silicon Valley ha usado este método para construir su empresa[76], y, Y Combinator, la primera aceleradora y la más famosa (de la que escribí en el punto sobre la historia de las aceleradoras) usa dicho método con sus startups inscritas[77]. Así que una crítica a los coworkings sin pasar por este tema, no sería completa.

Pero ¿qué es realmente Lean Startup? ¿qué es realmente el método científico? ¿están de verdad relacionados? Y si es así, ¿hasta qué punto está bien introducir el método científico en empresas? Empecemos por la pregunta de qué es el método científico. La verdad es que el método científico ha variado mucho a lo largo de los años y tiene su historia[78], pero ya de por sí lo correcto hoy día no es hablar del método científico, sino de los métodos científicos. Por ejemplo, un método científico es comprobar que una hipótesis no es verdad buscando un caso que no la cumpla, a veces no tenemos ni porqué llegar a la experimentación para ello, y podemos tirar de números o de pura lógica. Otro método científico es el principio de parsimonia, éste consiste que ante varias explicaciones del mismo fenómeno, la explicación completa más simple es la más correcta. También tenemos la duda de Descartes o las reglas de razonamiento de Newton. Pero, cómo está el patio, no se refiere a eso, se refiere a Lo de los Griegos. Lo de los Griegos es observar, probar/experimentar, interpretar Los Datos, y publicar los resultados.

La verdad que Lean Startup realmente se parece más al método del marketing digital que al método científico. Primero haces una afirmación, pasas unas encuestas y hablas con gente, interpretas Los Datos y aplicas tu campaña de marketing, sólo que en vez de aplicar tu campaña de marketing, creas una versión pequeña de tu idea de app (a veces dos versiones diferentes para dos grupos de su público en lo que llaman test A/B) repleta de estadísticas que espían lo que hace su usuario, publicas dicha versión pequeña de tu app y mides resultados para tu siguiente actualización de tu app. ¿De verdad era tan difícil de explicar y necesita vídeos, textos o libros enteros llenos de anglicismos y jerga de marketing? Bueno, como la gente tiene que comer de dar charlas, cursos o escribir libros tiene chorrocientas cosas más, pero en resumen realmente es eso.

Hoy día la ciencia y sus métodos son mucho más complejos que en el tiempo de los griegos, no me extrañaría que quien conozca algo de ciencia le debería haber saltado alguna que otra alarma, así que, podemos decir que ambos conceptos están muy débilmente relacionado. Podemos decir que Lean Startup está más relacionado con el análisis estadístico (que la ciencia también usa análisis estadístico pero no toda la ciencia usa el análisis estadístico) o con el marketing digital que con la ciencia en sí. El análisis estadístico sirve muy bien para hacer una foto en la que justificar tus decisiones, pero lo que es para todo lo demás, no lo veo. Creo que las humanidades juegan un papel importante en lo que es la intuición o las relaciones humanas, y ambas cosas muchas veces son más importantes que medir y cuantificar. Alguien puede no querer al principio una suscripción al Círculo de Lectores, pero la persona que logra que la primera se suscriba dudo que haya medido o cuantificado. Es decir, la opinión de alguien, sorpresa, no es como las matemáticas y puede cambiar, hay muchas veces que ese cambio no sea debido a la causa o lógica de un algo y dicho cambio es muy probable que no se pueda medir o cuantificar. Lo sé, esto suena impresionante en estos tiempos actuales de la tiranía de la estadística[79] decir pues tal vez no somos tan matemáticamente predecibles.

Es como cuando en la televisión están entrevistando a un/a político/a y de repente, uooo, fack-cheking, resulta que los datos dicen que él hace unos meses decía lo contrario, y el/la político/a contesta que bueno, que las personas cambian de opinión, pero eso no evita que haya quién diga en redes sociales la odiosa expresión vaya zasca, pero la realidad es que el político tiene razón: todos/as cambiamos de opinión. Y a veces el cambio de opinión obedece a una causa y efecto, y otras veces no, otras veces es algo más lento, con más o menos factores de por medio, factores que no se pueden medir.

Además olvidamos un punto central y es que el éxito de una buena parte de las empresas tecnológicas actuales no viene en sí de usar Lean Startup. Su éxito viene principalmente de bajar los precios con respecto a la competencia, perdiendo siempre dinero, incluso con ofertas imposibles en momentos puntuales. Efectivamente dichas empresas tecnológicas suelen perder mucho dinero con esta táctica, dinero que tienen luego que poner inversores, hasta que su competencia quiebra, se hacen con el monopolio y pueden subir los precios todo lo que quieran. Varios ejemplos de esto son Uber, Lyft[80] o Amazon. Se trata de la famosa estrategia de Predatory Pricing de Amazon[81] que ha sido tantas veces replicada. Un ejemplo muy llamativo fue el famoso caso de diapers.com, en el cual al ver Amazon que no podía comprar dicho dominio web tan bien posicionado y, por tanto, con tantas ventas de artículos para bebes, bajaron en su web los precios de los pañales, y otros productos para bebes, hasta que éstos costaron el 30% de su valor, pasado un tiempo la empresa a la que le pertenecía dicha web acabó arruinada y Amazon pudo comprar su dominio web[82]. De hecho hasta hace un tiempo si entrabáis en esa web os redirigía a amazon.com. Pero Amazon puede hacer lo que quiera, pues, en realidad, cómo ganan dinero es como proveedores web con su servicio en la nube AWS[83]. Como dijo el humorista y crítico Hasan Minhaj sobre Amazon: «No soy el único que está enganchado. Los anunciantes lo están a los datos, los proveedores a los clientes, los políticos a sus trabajos, las empresas a sus servidores, y Wall Street lo está a sus cotizaciones»[84]. De hecho, Pedro Sánchez (en este momento presidente en funciones de España) no dudó en reunirse con el CEO de AWS para hablar no sólo de promover una nación StartUp o de la digitalización de la economía, sino también en poner los datos de la administración pública española en servidores AWS[85].

Pero hay más, porque, por suerte para mí, hay gente muy lista que ha escrito críticas de Lean Startup a lo ancho y largo de la web. Por ejemplo, Nistha Tripathi, que se dedica también a dar charlas y vender libros de emprendimiento, cuenta en un artículo[86] que dicha metodología suena muy bien en la teoría pero difícil en la práctica, y da razones bastante solidas como que no siempre es posible conseguir colarle a los clientes productos sin terminar (pone de ejemplo de productos completos los iPods y Tesla), que a menos que tengas un tráfico significativo tus test A/B no servirán para nada, o cómo la idea de crear un rápido prototipo sobre el que construir (un producto incompleto que vamos completando por actualizaciones) choca bastante con el crear tecnología ya que da como resultado uno de los grandes problemas de la programación que ha acabado con tantos productos en la basura o repletos de errores: el código heredado[87]. Y hay más, Greg Satell, uno de los colaboradores del blog sobre negocios de Harvard, escribió un artículo en su blog el año pasado hablando de la cantidad de anomalías en las que la cantidad de modelos de Lean Startup estaban comenzando a fallar, animando con ello a empezar a ser escépticos respecto a dicha metodología[88]. Incluso Steve Blank, profesor de la universidad de Stanford y otro colaborador del blog sobre negocios de Harvard, escribió, en el dicho blog de dicha universidad, sobre que sería conveniente no usar Lean Startup en el futuro debido a diversos cambios en la economía y en el mundo de la inversión y las empresas en los últimos años[89].

Pero hay una complicación más en todo esto y es que ni Lean Startup, ni las aceleradoras, ni las incubadoras, ni los coworkings, en realidad no entienden qué es realmente algo tan complejo como es lo digital ni, sobre todo, por qué es tan complejo hoy día.

6. ¿Dónde está lo digital?

Si ojeáis noticias sobre coworkings os llamará poderosamente la atención que siempre se junte con la idea de lo digital como un sinónimo de que el coworking es lo moderno, el futuro. De hecho, no sólo los periodistas y fundadores de coworkings, sino, volviendo otra vez a nuestro partido político preferido de este texto (tengo la impresión de que me vais a odiar de tanto nombrarles, pero es que el papel de esta gente con el tema del coworking en estos años es crucial), Ciudadanos, sus miembros muchas veces hablan del coworking recalcando de lo importante que es la tecnología y lo digital[90]. Dicho esto no puedo resistir poner aquí, tras tanto texto serio, un buen documento visual de la época en la que nos encontramos: el alcalde de Málaga del PP, que gobierna la provincia gracias al apoyo de Ciudadanos, promocionando un coworking con las gafas de realidad virtual puestas, observando un mundo virtual[91]:

Alcalde de Málaga viendo un mundo virtual con las gafas de realidad virtual

No es de extrañar. Ya vimos en la historia de las aceleradoras de empresas lo que promulga el que las inventó, si quieres hacerte rico haz una startup que lidie con un problema de tecnología, aunque no sepas más que esa frase. Además vimos en la historia del coworking cómo el que inventó el coworking era una persona que trabajaba en el sector del software libre. No os voy a mentir, la técnica y la tecnología son muy importante en el desarrollo de una sociedad, cambia nuestra forma de ver las cosas e incluso de pensar. Esa especie de pequeñísima ansiedad que sientes al hacer scrolling de este texto con el dedo o con la ruedecita del ratón y ver que nunca acaba, es una consecuencia de nuestra tecnología actual. Claro que la tecnología cambia las cosas, pero ¿qué es realmente la tecnología actual? ¿Cuánto ha cambiado en las últimas décadas? ¿Cualquiera puede crear tecnología o, al menos, una app? ¿Cuánto de fiable es actualmente? Y, sobre todo, ¿por qué es todo tan difícil?

6.1. No computable

Retrocedamos casi un siglo. Normalmente se culpa de todo al ábaco o a que los algoritmos los inventaron los árabes, pero no es necesario ir tan atrás. Ni siquiera tenemos que retroceder al momento en que Ada Lovelace escribió el primer programa para ordenador. En 1928 David Hilbert planteó la duda de si se podría crear un algoritmo que respondiese a las preguntas «¿Son las matemáticas completas? ¿Son las matemáticas consistentes? ¿Son las matemáticas decidibles?», la respuesta de las dos primeras preguntas fue «no», en cuanto a la tercera no se halló respuesta hasta 1936 y fue demostrada por separado y de forma independiente por dos personas (Alan Turing y Alonzo Church) y de dos formas diferentes (Máquina de Turing y Funciones Recursivas). Centrémonos en la forma de Turing, Turing redujo el problema de si las matemáticas es decidible o no a algo que te habrá pasado alguna vez: sabes ese momento en que se queda el ordenador o el móvil como pillado y no te queda otra que reiniciarlo, pues ese momento en el que dudas si reiniciarlo o no. La idea estaría en ¿y si se pudiese construir un algoritmo de forma que el propio ordenador pudiera saber si debe reiniciarse o no? Es decir, si el ordenador se va a parar en su, llamémoslo, “razonamiento” o no se va a parar nunca, y, por tanto, debe reiniciarse. Para esto un ordenador debe poder averiguar si cualquier programa puede puede terminar o no. A esto se le llama el Problema de la Parada[92]. Bien, la respuesta es: no existe, ni jamás existirá, un algoritmo que solucione este problema, luego un ordenador jamás podrá resolverlo. Así al problema de la parada se le conoce como un problema no computable o indecidible. Además tanto Turing como Church dedujeron un resultado impresionante de su investigación, no sólo resulta que el problema de la parada es no computable, sino que hay un número infinito de problemas que son no computables, y, lo mejor es que este número de problemas es un infinito mayor que el número de problemas que son computables (es decir, el número infinito de problemas que no podemos resolver con ordenadores es infinitamente mayor al número infinito de problemas que podemos resolver con los mismos). Y esto forma parte de la base de la tecnología de hoy día y seguramente de las próximas décadas.

Vayamos a los problemas computables (los que sí puede resolver un ordenador). Éstos también son infinitos y se pueden resolver, y tienen una clasificación con respecto a su tiempo de procesamiento que suele ser amplia, pero suele simplificarse en polinomial (de tipo P) o no polinomial (de tipo NP-Completo, no confundir con NP). Aquí entramos en un terreno algo pantanoso, porque hay mucho que hoy día no se sabe y en investigación se está avanzando a un ritmo normal (es decir muy lento). En nuestras palabras, un problema P es aquel que resuelto en un algoritmo funciona en un tiempo realista y un problema NP-Completo no, luego la gran mayoría de veces es como si no tuvieran solución hasta que se reduzca a un problema P equivalente. Los problemas NP-Completo son, nunca mejor dicho, un problema. Además de ser los problemas más difíciles de resolver con un algoritmo, también está que hay algoritmos NP-Completo que pueden se transformados en otros P, y hay otros NP-Completo para los que todavía no se ha hallado un algoritmo P equivalente (y aquí el terreno pantanoso, a fecha de hoy no se sabe si ¿P = NP-Completo?, básicamente si se acaba demostrando que hay problemas NP-Completo que no pueden reducirse a un problema P muchas cosas de la informática actual habrá que tirarlas porque suponemos que la respuesta es sí, pero no se sabe), hay incluso algunos algoritmos NP-Completo para los que se ha demostrado que existe una solución de algoritmo P pero nadie hasta la fecha ha logrado crear dicho algoritmo. Y los problemas más importantes a resolver hoy día para el avance de nuestra sociedad son los NP-Completo, y alguno de ellos ves el enunciado y a ojos de un humano parecen factibles, pero para un ordenador son un mundo (ejemplos simples para un humano no programador, aunque no tan importantes como otros problemas NP-Completo: que el ordenador resuelva un Tetris[93], un Buscaminas[94] o complete con éxito una partida a los Lemmings[95]). Además de los problemas NP-Completo están los NP que engloban los P y NP-Completo, o los NP-Hard que engloban (como mínimo) a NP-Completo y a los problemas no computables, y todas estas categorías de problemas son un número infinito de problemas. Para que veáis lo importante que es esto, un ejemplo de problema NP-Hard (no computable o NP-Completo) que está de moda es el coche autónomo pero sin modificar las ciudades ni carreteras para dichos coches.

Bueno, tras este breve curso de introducción a la informática teórica (la base de toda la informática de hoy día) también podemos responder a la pregunta de ¿por qué es todo tan difícil? con: siempre fue difícil. La ingeniería del software es una ingeniería muy joven, apenas se ha formulado y seguramente necesitaremos de siglos para avances de los que tanto se habla en periódicos, revistas, Twitter o, incluso, en ciencia ficción. Es como las matemáticas o la arquitectura en la Grecia clásica, hicieron una pasada de cosas con lo poco que tenían, pero lo que tenemos hoy día es de ciencia ficción en el contexto de dicha época. Y para eso ha hecho falta que pasasen milenios, hay de hecho teoremas matemáticos clásicos que hasta la invención de los ordenadores no se han podido demostrar[96]. También toca decir aquí que Turing acabo suicidado por culpa de las leyes homofobicas de la época, si no fuera por ello él hubiera podido avanzar en sus trabajos de investigación sobre, por ejemplo, la creación de máquinas teóricas que podrían llegar a resolver problemas no computables (y es verdaderamente atroz es que hasta el 2013 no fue indultado por la reina Isabel II, porque incluso en el 2012 el primer ministro David Cameron denegó el indulto[97]).

En resumen, creo que son necesarios estos cuatro párrafo para comprender que hay mucho orgullo tecnológico en nuestra sociedad y mucho de con saber programar todo es posible, pero poco de saber que no sólo no es cierta esa afirmación, sino que en el siglo pasado se demostró que nunca lo será y que, además, lo poco que hoy día se sabe de la ingeniería del software muestra que estamos en pañales[98]. Que por eso todo es difícil, porque realmente no sabemos tanto, si supiéramos de verdad todos los avances que parece que sabemos, no sería tan complicado hacer cualquier cosa por muy grande que fuese. Si la humanidad supiera en algoritmia todo lo que falta por descubrir, sin duda alguna todo sería más sencillo tanto de explicar como hasta de planificar. Pero lo malo es que además los avances en algoritmos suceden muy lentamente, bueno, muy lentamente no, vamos, que la algoritmia realmente avanza al mismo ritmo normal que otras disciplinas que son más de toda la vida. Y esto no es malo, sino es bueno (porque significa que se avanza sobre un terreno solido), siempre y cuando reconozcamos nuestras limitaciones, cosa que muchas startups NO están haciendo.

6.2. La verdad sobre nuestros avances

La realidad es que la gran mayoría de nuestros avances no vienen de la algoritmia, ya que, como he escrito antes, la algoritmia está avanzando a un ritmo normal. Realmente los grandes avances tecnológicos vienen de parte del hardware. Y del hardware la grandísima parte de nuestros avances vienen debidos al proceso de minitualización del hardware que seguimos viviendo, en buena parte gracias a que los transistores son cada vez más pequeños. La otra parte se la lleva la aceleración y minitualización de la memoria, por no hablar de los circuitos integrados.

Debido a esto, lo que hace muchas décadas ocupaba una habitación entera, ahora cabe en un smartwatch. Además está la creación de tecnologías como Internet, el GPS o la pantalla táctil, las cuales, tal y como escribí en la última nota de la sección 4, son inventos que vienen de inversiones de lo público (no las inventó una empresa privada con capital privado). Hay que decir que estos avances no han venido de la mano de la informática, sino de diversos campos como la electrónica o la física, luego, cuando se han construido, sobre ellos se han construido algoritmos que tienen sus aciertos y sus fallos. Y muchas veces a pesar de ya conocer algoritmos muchísimo mejores, nos negamos a cambiarlos porque, por ejemplo, en el caso de Internet un cambio en sus protocolos necesitaría de que la gente y las empresas comprasen nuevos routers o adaptaran sus servidores.

De hecho, una cultura que se ha creado en las empresas de software, a lo largo de los años, es que es más conveniente que los usuarios compren un nuevo aparato más potente, a que se mejoren los algoritmos. Total, el hardware sigue avanzando a toda vela, para qué sirve mejorar los algoritmos si el cliente siempre va a comprarse un nuevo móvil cada dos años. No sé si llamar a esto obsolescencia programada, pero está muy interiorizado y a veces te preguntas ¿qué pasará cuando no tengamos esa suerte y el hardware avance más despacio? Sería un duro golpe para nuestra sociedad, la verdad, como el que hace años pasó con la Inteligencia Artificial (IA):

[…]La gran hipótesis de la IA fue que en un número corto de años (10, 20, 30, 40, ahora ya 50) iba a ser posible sintetizar los procesos cognitivos y conseguir ‘inteligencia general en máquinas’. Es decir, que no existían impedimentos físicos, constitutivos ni formales para este objetivo y que sólo era cuestión de recursos. Cincuenta años después de la conferencia del Dartmouth Collegue no todos los profesionales del campo estamos de acuerdo con esta afirmación, ni tampoco vemos que sea necesaria.

[…]La IA como toda ciencia e ingeniería, debe de tener un carácter instrumental y sus objetivos no deben ser otros que (1) ayudar a comprender los procesos neurofisiológicos, cognitivos y sociales y (2) prolongar los analizadores humanos y complementar sus deficiencias, pero no necesariamente construir un humanoide no distinguible de los humanos mediante el test de Turing o los experimentos conceptuales de Searle.

En nuestra opinión los objetivos iniciales de la IA fueron excesivos porque se ignoraron: (1) El carácter general y precientífico del término y (2) las enormes diferencias constitutivas entre el ‘conocer humano’ y el conocimiento que los humanos hemos sido capaces de hacer residir en una máquina de cristal de silicio semiconductor[el ordenador]. La ignorancia del primero de estos puntos nos ha llevado a perseguir un objetivo excesivo y mal definido. La ignorancia del segundo punto nos ha llevado a olvidar que el trabajo real está en el desarrollo de arquitecturas, lenguajes y herramientas lógico-matemáticas que superponen organizaciones a la electrónica digital, de forma tal que a un observador humano le parece que la máquina ‘es’ inteligente.

Este fragmento pertenece al libro de inteligencia artificial que estudié hace años cuando aún estaba en la facultad[99] y esto hoy día sigue siendo vigente. Hay quién dice que la historia de la inteligencia artificial es una historia de subidones y bajonas, y hoy en día estamos en un subidon así que ya sabéis qué toca dentro de unos años[100]. Gracias a los avances de hardware muchas de las teorías de IA que se dieron en las décadas pasadas han podido ser aplicadas hoy día, lo cual nos ha dado un potencial enorme, pero siguen habiendo limitaciones y los descubrimientos de la sección anterior son unos cuantos de ellos. Ya que a pesar de que buena parte de la IA intenta, cuando no buscar atajos a la solución de un problema, resolver problemas difíciles no buscando la solución de un problema, sino el resultado más cercano a la solución; no siempre esto es posible, a veces incluso la búsqueda de esa solución con nuestra tecnología actual tardaría siglos o incluso milenios.

Por ejemplo, un problema que es no computable con el que se ha intentado que una IA halle soluciones cercanas a las reales es el traductor automático de Google, para cosas sencillas funciona muy bien, pero en cuanto complicas un poco la frase o el texto, falla más que una escopeta de feria. Esto es debido mayormente a que (a) la lógica de segundo orden y determinados usos de la lógica de primer orden[101] presentan problemas equivalentes al problema de la parada, así que es no computable; (b) los ordenadores no pueden hacer un análisis semántico fiable (de hecho no pueden ni con los propios lenguajes de programación); y (c) las máquinas se llevan muy pero que muy mal con la ambigüedad (sí, si le pones a una máquina a analizar una frase de Rajoy se quedaría pillada con la ventana en blanco). Así que los traductores y traductoras tienen su trabajo asegurado, por lo menos mientras la mayoría de nosotros no hablemos como un robot.

6.3. Sobre los errores informáticos

Hay varios detalles sobre la creación del software, pero de lo más importante en este punto es que el trabajo en programación es uno (porque sí, hay muchos más así) en los que suceden cosas curiosas como que: por más tiempo que le eches no significa que vayas a generar más trabajo útil (es más, lo más probable es que si te quedas unas horas de más, destruyas lo que has hecho), por más personas que añadas al equipo no significa que lo sacarás en menos tiempo (a veces incluso sucede al revés), y cuesta mucho esfuerzo de los programadores mantener un programa/app/juego/… ya hecho (de hecho, al igual que con todo trabajo, el que un software sea mantenible por sus programadores es lo que implica que triunfe dicho software más que el que sea innovador[102]).

Con esto y todo lo anterior nos podemos hacer una idea de en qué punto estamos con esto de la informática y los algoritmos, pero veamos un poco más sobre la práctica. ¿Cuánto se equivoca el mundo del software? Para ello primero hay que introducir lo que es un bug (también llamado error), para empezar hay que entender un bug como un comportamiento no acordado o en el que todos los actores están de acuerdo que es un comportamiento no deseado. Parece una tontería, pero para mucha gente no es fácil de entender esto, es decir se programa algo para que haga una cosa de una manera, pero el cliente no dijo que la quería de otra manera y suelta algo como no se suponía que eso se daba por supuesto, pero es que en el mundo del software nunca se da nada por supuesto (salvo en más de una empresa con verdaderos inútiles al volante). Volviendo al tema, aunque no sean muy conocidos supongo que porque no son nada optimistas (de hecho son realistas con dureza), hay varios organismos que se dedican a hacer informes de la situación de la tecnología y se preguntan cosas como cuántos proyectos han fallado, qué tipos de proyectos y en qué condiciones. Uno de los más conocidos es el Standish Group y su informe CHAOS (ya os advertí que son realistas con dureza).

Aunque el informe CHAOS no se suele hacer público todos los años (algo normal con la cantidad de datos que manejan) sino cada cierto tiempo, los resultados suelen ser bastante llamativos. Por ejemplo en el informe CHAOS 2015 se cuenta que en todo el mundo sólo el 29% de los proyectos informáticos tuvieron una calidad aceptable, mientras que en el 2009 fueron el 32% (hemos empeorado tres unidades). Otro dato llamativo es que, de ellos, el 40% finalizaron en el plazo estimado. En dicho informe también podemos ver el peligro de los proyectos grandes, sólo el 2% de esos proyectos fueron terminados con una buena calidad y en plazo estimado, en contraste con el 62% de los proyectos pequeños que fueron terminados con buena calidad en el plazo estimado. Esto os puede dar una idea de lo joven que es la ingeniería del software y en la de errores que se cae (y en que tal vez habría que pensar que no se debe de informatizar absolutamente todo, ni a toda velocidad).

En resumen, tenemos los mismos problemas que hace décadas y realizar un software, entenderlo y acabarlo en el tiempo justo es difícil, lo que significa que si eres emprendedor y no tienes una fuente infinita de ingresos, lo más probable es que fracases. Y si encima no tienes ni idea de programación, ni de cómo de grande es tu idea, ni si es o no un problema no computable, lo mejor sería que abrieses un bar en vez que hacer la app de tus sueños. Te será más barato, dependerás de un banco, y te arruinarás igualmente, pero no tendrás que depender de inversores obsesionados con que trabajes a todas horas y lo des absolutamente todo hasta que revientes en problemas que por más vueltas que les des, te destrozan día a día y no logras del todo entender.

Habrá quién diga, que bueno, que con un pequeño curso de programación ya se pillan las ideas básicas de hacer una app. Para empezar ya he enseñado que la ingeniería del software es un campo complicado y del que encima no se sabe tanto. Se necesita mucha práctica para saber si algo se puede hacer o para hacer una planificación casi realista. Además cuando sabes muy poco de algo se suele estar bajo el efecto Dunning-Kruger[103], el cual podemos resumir en esta imagen:

Resumen gráfico del efecto Dunning-Kruger

Como podéis ver la parte de la izquierda es el inverso a la de la derecha, y ésta última es lo que se le llama tanto como el síndrome del impostor[104]. Y por esto no hay que saber sólo un poquito de cada tema y hay que profundizar, al menos hasta el “I’m never going to understand this”.

Digamos que sí sabes de programación y de hacer apps y que manejas el tema tecnológico, aún hay muchos factores externos que controlar como, ¿qué pasaría si Google bloquea tu perfil por las normas absurdas de su tienda virtual y tu app ya no puede subirse a Google Play porque tu cuenta, y toda aquella que se abra que huela a tu empresa, está contaminada[105]? ¿Qué pasaría si GitHub (que es dónde harán tus programadores su gestión del código de tu app) cree que desarrollas armas nucleares y bloquea tu cuenta de GitHub haciendo inaccesible tu propio código fuente[106]? Y cuidado que también es importante tener a alguien que sepa, al menos un mínimo de leyes para que no te la líen los asesores de los coworking (que ya hemos visto que eso puede pasar). También necesitas a alguien que se dedique al marketing del producto y a algún administrativo o gestor que te ayude con el papeleo de la empresa. Y no he dicho nada de ello, y normalmente no se dice nunca nada de ello, pero lo suyo es que tengas también a alguien que testeé la app tras cada actualización para encontrar los problemas (y en esto no vale un cualquiera, ni tampoco un hacker, sino alguien que sepa de verdad cómo romper apps). Incluso si no tienes estos roles en el futuro tendrás que buscártelos para poder mantener la app y seguir recibiendo ingresos, y en este mundillo no es tan fácil encontrar a alguien que te saque el trabajo adelante por mucha bravuconada de en la calle hay mucha gente que sueltes.

6.4. El futuro

Habrá quién llegado a este punto piense que hay que aprender a programar desde niños, junto con aprenderse la constitución de memoria, cómo hacer marketing digital e incluso cómo gestionar todo el papeleo de una empresa. Y yo os vuelvo a señalar la gráfica del efecto Dunning-Kruger. Queráis o no, siempre hace mucha falta gente que sepa, más que gente que les suena algo o dieron un curso. En un colegio se puede dar conceptos para ver en el ordenador moverse un adorable conejito a un lado u otro[107]. Y aún así, no lo veo muy aconsejable porque si alguno o alguna comienza después de unos años a programar algo más gordo, habrá prácticas que tengan que olvidar para aprender a hacer las cosas bien[108]. Además la realidad es muchísimo más dura y se requiere mucha práctica, y lo bastante que aprendas un framework o una librería nueva para que al año siguiente ya no lo quiera usar nadie o estés desactualizado y tengas que aprender todo lo nuevo que tiene el framework o la librería, y todo esto, a ser posible, por tu cuenta.

Conozco muchas personas que han estudiado y trabajado en este campo y han acabado o de funcionarios de cualquier cosa no relacionada con la informática o trabajando de asalariado de otra cosa. Los que menos se quedan, y normalmente te mantienes ahí casi por inercia. Y suele molestar mucho, en toda la pirámide de la empresa, la actitud del que quiere meter chorrocientas nuevas tecnologías al proyecto, en vez de lo que ya se sabe que a la empresa le suele funcionar, luego tampoco suele haber tanta innovación como se nos vende. Podemos poner como ejemplo de esto cómo un hotel japonés, en el cual los dueños presumían de ser el primer hotel en el que no había ningún trabajador humano, sólo robots, acabó sustituyendo a más de la mitad de su plantilla de robots por humanos[109]. A los robots les costaba entender muchas de las preguntas de sus clientes, se equivocaban de habitación al llevar el equipaje, e incluso tenían errores como despertar a los clientes del hotel que roncan con un no he entendido su petición. Además de eso, está el problema de que a los robots tocaba actualizarlos cada cierto tiempo, lo cual, a la larga genera más costes en comparación con cualquier humano muy mal pagado.

Sin embargo, en España tenemos un partido político que llevo nombrando durante todo este texto y que básicamente nunca podrá puertas al campo a las apps. Y esto es un problema, en especial cuando las apps se dedican a precarizar tantos trabajos de gente humilde. Y aunque la justicia falle a favor de los trabajadores de apps como Deliveroo y a Deliveroo y les toque cumplir la ley[110], Ciudadanos compra los argumentos de las apps y pide que se cambie la ley para que estas malas prácticas sean legales[111], llegando a decir que el modelo de relaciones laborales actual es obsoleto, pero en el sentido de que hay que precarizar más dándole a las apps las leyes que pidan. Así, mientras por un lado Ciudadanos te dicen que quieren aplicar un contrato único indefinido a todos los españoles, por el otro dicen que quieren que seas temporal y estés absolutamente desprotegido, ¿qué es lo que realmente quiere Ciudadanos con esta contradicción? Una vez más esto huele a buscar el voto de las gentes que habitan los coworkings que siempre están soñando en qué pasará el día que acaben y publiquen la app de sus sueños (y no hay duda que, de hecho, muchos de ellos votan sólo pensando en el día que se publique la app y soñando que triunfan y el estado vendrá a robarles o a joderles), aunque ese sueño sea una pesadilla para el resto de mortales[112]. Incluso puede que no sea su intención que sea nuestra pesadilla, pero tendrá inversores y asesores que se asegurarán de que así sea para que la app llegue a ser muy rentable (aunque, al final, la gran mayoría se estrellen, que por algo lo llaman capital riesgo – AKA Venture Capital).

Tal vez sea ésta una sección muy larga para llegar a estas conclusiones, pero estoy tocando conceptos que hace años di en mi segundo año y además en mi último año de carrera (teoría de autómatas y lenguajes formales, inteligencia artificial, ingeniería del software, calidad del software y un poco de hardware) y suerte que tengo buena memoria, además que algunas cosas las aplico día a día, así que he tenido que refrescar unas pocas cosas. Además de intentar aplanar todos estos conceptos tan complicados en tan poco espacio como fuera posible y sin lanzaros formulas matemáticas ni de lógica, de hecho hay una parte en la que pegaría contar algo más sobre la complejidad temporal y espacial, pero están esos tan divertidos logaritmos de base dos y las exponenciales… No sé si a esto se le puede llamar divulgación (lo dudo), pero, vamos, en definitiva, espero que con esta sección quede claro que en el punto de la historia en el que estamos es un nuevo comienzo, como una especie de prehistoria tecnológica, y que para la madurez nos quedan tantos años que dudo que la lleguemos a ver cuando suceda.

7. Crítica a los talleres/charlas

Hay un fragmento de una entrevista que Iñaki Gabilondo le hizo al Gran Wyoming en noviembre del 2013 que es de esas pequeñas cosas que se me quedan grabadas a fuego y es el momento en el que cuenta Wyoming cuando tuvo que comenzar a actuar hablando en público en vez de tocando y cantando, debido a que actuaban él solo con El Reverendo y un vocalista no muy bueno y un teclista poco pueden hacer:

«Y en esto no quiero ponerme una medalla, pero esto es verdad. Nosotros venimos de un mundo de la censura donde la gente no podía hablar en los escenarios. De hecho en los teatros tenía que haber una butaca, por si el censor iba, y había que dejarla libre. Y entonces repasaba con el libreto y si alguien decía una frase, que no una morcilla, le podían meter un puro. Conclusión: en este país no había una cosa que se llamaba Stand-up Comedian, que es lo que se hace ahora. El club de la comedia y toda esta gente. Estos cómicos que largan. Yo era de los primeros hombres en España que hablaban en el escenario. Y en eso hice una profesión. Pero una profesión que si tú ves una grabación de entonces no tiene ni puñetera gracia. ¿Esto en qué consistía? Pues se petaba. ¿Por qué se petaba? Porque la gente no había visto un tío hablando.»[113]

Sé que se refiere al stand-up comedy, pero en ese momento me pareció muy curioso porque justo en el 2013 ya habían pasado unos pocos años desde que las charlas invadieron el país bajo el nombre de talleres (que se supone que son charlas en las que has aprendido algo). Siempre han habido charlas, pero no recuerdo tantas, ni recuerdo alguna bajo el título de talleres hasta que la cultura del coworking desembarcó en España. Desde ese momento podemos ver talleres de diferentes entidades hasta debajo de las piedras, normalmente alojados en algún coworking o empresa de formación. Talleres veremos un montón de tipo coaching y otro porrón de cosas de informática, en cuanto a lo que uno supuestamente aprenda con ellos la cosa deja bastante de desear. Y como dije en la sección 5, me he tragado unos cuantos talleres, además por mi trabajo me he tenido que tragar otros cuantos talleres supuestamente voluntarios a los que me han supuestamente invitado (por no decir que si no iba me miraban luego mal y me daban una brasa de ¿¡pero por qué no has ido!? inmensa, pero inmensa).

La duración normal de un taller es una hora, pero también puede durar tres horas. En el caso de uno de coaching, sucede como la mayoría de talleres de un coworking, hay gente que sólo firma la asistencia y se va (en un coworking la gente debe firmar asistencia en las charlas para que no les regañen por no seguir sus deberes), otros se quedan un rato y se van, y hay un grupo de gente que aguanta hasta el final. Unas pocas veces en el turno de preguntas puede que salga alguien que le discuta, otras que todo sean silencio e incluso algún aplauso. ¿Qué pasa si alguien le discute? Bueno, pues la actitud de la persona que se ha tirado tres horas hablando de lo asertiva que es, se convierte en algo parecido a un comentarista coach medio de mi entrada de Crítica contra el coaching: se les cambia la cara de profesor de guardería que habla en voz dulce, a la de brujo y el tono de voz a uno menos dulce. Eso sí, como están en su territorio, tratan de no liarla parda. Por ejemplo, les llegan a decir cosas como de que están siendo muy simplistas, o que no comprenden las abstracciones de sus mensajes, o que tienen una mentalidad lógica con la que no irán a ningún lado, o movidas de ésas, pero nada de «eres una persona resentida con todo y con todos», ni tampoco «consideró que la persona que escribió esta información no tiene nada de amor al ser humano. Además de no tener fe en él tampoco.» (que son algunos comentarios de mi blog). En cualquier caso el coach siempre saldrá reforzado de su charla, ya que tal y como escribí en Crítica contra el coaching[114], el coaching se basa principalmente en un optimismo motivador a toda costa.

Otro caso es cuando un gurú viene a dar un taller. Se trata de un tipo famoso que lleva un blog o una columna, ha escrito un libro de lo que llama economía o sobre PNL o inteligencia emocional, pero no deja de ser publicidad de sí mismo, el queso que supuestamente hay que buscarse y el emprendimiento. En estos casos entraremos en una charla TED[115] o en una de sus multiples imitaciones, estaremos en el caso de gurulandía en donde entran en juego la famosa zona de confort, la zona mágica, y otras bonitas mentiras de powerpoint que ya traté en otro texto de este blog[116], por no hablar de mitos como el de Steve Jobs y como el optimismo tecnológico crean empresas. Mitos de gurúes que ya desmonté en su día en otro texto de este blog[117] y que siguen vigentes.

Cuando el taller no trata de algo de coaching, sino de cosas tecnológicas, pero tratadas por gente poco famosa o irrelevante, suele consistir en alguien hablando de un tema a lo clase magistral, pero pasando muy por encima de los temas. Me he encontrado de hecho como tres casos. Un caso que bien, porque la persona que daba la charla sabía que no le iba a dar tiempo de enseñar nada del otro mundo, pero se ha preparado una curiosidad o un resumen orientativo que no podrías saber de otra manera. Es el caso bueno que sucede muy muy poco, pero sucede y está bien. Un caso que mal, que es cuando se trata de un tema muy amplio, tanto como un campo de trabajo que debería llevar un profesional que sepa y se dedique a ello, y se pasa muy por encima de todo y al final sales con la sensación de no haber entendido nada. Y un tercer caso que es el peor: tienes que salir corriendo fuera de la charla porque el tipo que la da se ha puesto a decir un montón de siglas del tipo KISS o SOLID, y te has dado cuenta que eso no es un taller, sino una secta.

Sinceramente hay demasiados talleres, estamos en una clara burbuja de talleres, pero sin duda alguna todos ellos provienen de algo con lo que nos llevan dando la brasa desde que comenzó la crisis: la formación continua. La formación continua significa que supuestamente el mundo es muy cambiante y, por tanto, trabajes en lo que trabajes, tienes que actualizarte constantemente. Sé lo que estáis pensando, pero una cosa es que, por ejemplo, un programador tenga que actualizarse cada poco porque así de incompleta y joven es su profesión (porque en ese mundo hemos visto que actualmente se sigue avanzando dando palos de ciego), y otra cosa muy diferente es que una persona que no tiene necesidad alguna tenga que hacerlo porque ha venido una app a romper la baraja. Sin embargo, la otra idea detrás de la formación continua es que, además de que tengas la obligación de actualizarte por tu cuenta por lo que pueda pasar, la situación ha llegado al punto de que el propio trabajo te está formando, da igual si como becario o trabajador raso. El trabajo llega a juntarse con la formación, dando lugar a un estudiante-trabajador que siempre deberá sacar un nuevo aprendizaje de cada trabajo o curso (aunque en todo trabajo hayas hecho casi lo mismo). Así, al igual que el estudio, el trabajo te debe gustar como si el trabajo fuese otro objeto más de consumo[118].

De ahí que, por ejemplo, en algunos curros que he tenido hagan talleres en las horas del almuerzo, tras el trabajo o en un fin de semana, e incluso pregunten a los empleados quiénes se ofrecen de voluntarios a ayudar con tareas del taller como preparar las mesas y la comida para el networking o ayudar con el proyector. Cualquier experiencia es un aprendizaje puede parecer una bonita frase que podrías ver en una imagen de Facebook o en LinkedIn, pero lo puede parecer hasta que la ves forzada por el capitalismo emocional en tu realidad.

8. Las empresas y organismos del coworking

Bueno, toca decir nombres. Ya he escrito bastante sobre Y Combinator, pero no es una empresa que haya salido del Silicon Valley, al contrario que bestiales multinacionales aceleradoras del mundo del coworking como WeWork o Spaces. Pero para empezar, hay que decir que hay una clara burbuja de empresas que crean aceleradoras de empresas y espacios de coworking. Además este tema va unido a la burbuja del alquiler y de la venta y compra de pisos[119], ya que hasta las propias inmobiliarias adquieren empresas que se dedican al coworking[120], así, desde el punto de vista de las inmobiliarias, se los puede considerar como una via más económica para el emprendedor que el alquiler de locales.

Empecemos por las empresas que tienen una aceleradora con su coworking pero no son empresas que se dediquen a esto, sino que, para ellas, su aceleradora es como una misión de futuro para la sociedad, una especie de labor filantrópica de la que, según ellos, deberíamos estar agradecidos (tal y como sucedía con el multimillonario Tony Stark en la escena de Capitán América: Civil War que describí en la introducción de este largo texto). Ya nombré hace unas cuantas secciones Lanzadera de Mercadona[121], pero también tenemos: PRISA INN del grupo Prisa[122], Minerva de Vodafone[123], BBVA Open Talent del BBVA[124], Scale Up de PwC[125], Pasion>ie de Accenture[126], Yuzz del Banco Santander[127], Zone2boost de CaixaBank[128], Wayra de Telefónica[129], Fundación Repsol de Repsol[130], INCENSe de Endesa[131], insur_space de Mapfre[132], Seat Accelerator de Seat[133], Disruptive de Sanitas[134], CorreosLabs de Correos[135], AXA Opensurance de AXA[136],… y podría seguir así todo el día. Por no hablar de empresas que directamente destinan inversiones a startups y emprendedores, como es el caso de Mediaset[137] o Iberdrola[138], y muchas otras más, pero no sigo que si no estamos aquí más días. Pero, en definitiva, si antes la responsabilidad social corporativa se basaba principalmente en señores blancos y ricos acudiendo a enseñar cómo hacer las cosas en África ahora se basa también en enseñar cómo hacer las cosas a emprendedores, porque aquí sólo el señor blanco y rico sabe cómo hacer las cosas. Nunca un alquiler de mesa y silla fue tan bien mirado.

Luego están las aceleradoras grandes, que tienen sus filiales por diferentes partes del mundo. Como es el caso de WeWork que además de tener la obsesión por hacer de la cultura del coworking, no ya un lugar de trabajo, sino también una forma de vida (como siempre pasa con toda multinacional y sus productos, no les basta con tener clientes, necesitan fans), tiene inversores como Goldman Sachs, JP Morgan[139] o el SoftBank de Arabia Saudi (unos 4.400 millones de dólares de inversión[140]). Las inversiones de Arabia Saudi en el mundo tecnológico del Silicon Valley y de las tecnológicas estadounidenses son algo habitual[141], por ejemplo ¿sabíais que un 10% de las acciones de Uber son de Yasir Al Rumayyan el director del Fondo Público de Inversión de Arabia Saudí (aliado de MbS, por supuesto)? Pues así es[142].

En la siguiente sección seguiremos con WeWork, así que pasemos a más nombres. Otra aceleradora multinacional es Spaces, se trata de una empresa holandesa y en España opera principalmente en Madrid y en Barcelona. Básicamente es la competencia de WeWork y empresas como Idealista no dudan en hacerse eco de ella cuando abren un coworking[143], porque, tal y como he contado hace unos párrafos, para las inmobiliarias eso de alquilar una mesa y una silla es un buen negocio.

También tenemos aceleradoras e incubadoras públicas provenientes de ayuntamientos de cada provincia o de las mismas autonomías (por ejemplo, en Málaga está Promálaga[144] o Andalucía Emprende para toda Andalucía en general[145]). En estas estamos con la EOI (Escuela de Organización Industrial) que aúna muchas aceleradoras con financiación pública del Fondo Social Europeo (FSE), del gobierno de España y de las diferentes provincias españolas a través de su programa Go2Work[146]. De hecho, dicha escuela de negocios está tan metida en el mundo del emprendimiento y las subvenciones que mete mano hasta en el mundo rural[147]. Así que la EOI tiene espacios de coworking por buena parte de la geografía española, sin embargo, esto no evita que el propio Tribunal de Cuentas haya destapado un descontrol en las contrataciones de la EOI que incluye en la historia a un exconsejero de Cospedal[148].

9. Nacer, vivir, reproducirse y morir en el coworking

Porque ése es el objetivo final, la distopía hacia la que nos dirigimos y que medios como Retina de El País tanto se dedican a difundir en sus artículos repletos de frases como «Nos tenemos que acostumbrar» o «Es una forma natural de vivir». Y es que cuando se refuerza tanto que algo es Lo Normal es porque está más que claro que no es lo normal, sino una situación que una buena mayoría no aceptará, pero que hay una serie de inversores y empresas muy interesadas en hacer esa realidad a la fuerza. Y ya hemos dicho los nombres de los interesados en la anterior sección y algunos son bancos, otros grandes empresas e inmobiliarias, así como el propio grupo Prisa, que es el dueño de El País y de, como no, Retina. Así que bienvenidos y bienvenidas a la distopía.

Naces. Por no hablar de parques temáticos como Micropolix que permiten a los niños ser emprendedores durante unas horas[149], WeWork además de sus famosos coworking tienen una escuela privada para niños llamada WeGrow a medida de lo que la cultura del emprendimiento demanda, lo mismo que les dan matemáticas, que les dan clases de yoga y meditación[150]. “We want to make a world where people can work to make a life and not just a living, but that’s part of a larger, more holistic mission to elevate the world’s consciousness, to create a world where people are happy and fulfilled and living in a sharing state” llegó a decir Rebekah Neumann, una de los confundadores de WeWork, a la CNN sobre el programa WeGrow. Además de que el holismo no deja de ser un invento para que nadie cuestione las partes polémicas de un paquete de medidas (algo que inventó en 1925 Jan Christian Smuts, el primer ministro y filósofo sudafricano, que definió el holismo como: “The tendency in nature to form wholes that are greater than the sum of the parts through creative evolution”, sí, Smuts, quién también inventó el apartheid, porque qué curioso que en cuanto a personas afroamericanas para este señor un estado no era la suma de sus partes), el objetivo es hacer que el trabajo sea el que haga la vida de esos niños cuando sean adultos, en vez de ellos trabajar para vivir. El alma y el cuerpo vistos una vez más como una herramienta que sólo el trabajo puede forjar para hacerte a ti mismo, porque tal y como dijo Eva Illouz, «tras forrarse con trampas nos aplican la cultura del esfuerzo»[151].

Vives. Con la escusa de los nómadas digitales (personas que pueden trabajar desde casa, pero, como no necesitan estar anclados en un lugar del mundo fijo, a veces optan por viajar por el mundo mientras trabajan, y acaban alojándose en colivings para conocer a personas del país[152]), el coliving ya está aquí. El coliving se trata básicamente de un coworking en el que además tienes una habitación para dormir y hacer el resto de tu vida, y que se vende como una oportunidad de emprendimiento, sinergias y contactos. Así tus compañeros de piso compartido serán también tus compañeros en tus horas de trabajo, y no te podrás escapar tan fácilmente de las actividades del coworking (como son las clases de yoga o las de meditación, los talleres de coaching o el networking), aunque te los venden como «No solo compras una cama y un techo, sino una experiencia con personas con la misma mentalidad que tú»[153]. Y, por supuesto, las empresas que se dedican a ello, como WeWork con su programa WeLive[154], suelen usar un edificio entero para ello y las habitaciones suelen costar más de lo que cuesta una habitación en un piso compartido de la misma zona[155]. Además, para desconectar del coliving, siempre puedes irte de vacaciones a un coworkation, en estas oficinas tendrás espacio para disfrutar de sol y playa mientras trabajas[156].

Te reproduces. Olvídate de tus sentimientos y acostúmbrate a una movilidad sentimental, Borja Adsuara Varela (quién ya en un artículo de El País defendió con fuerza los argumentos de Deliveroo, Glovo y otras apps para no cumplir las leyes[157]) en un artículo de Retina nos dicta: «para bien y para mal las relaciones de antes ya no serán las mayoritarias; ni las sentimentales ni las laborales. Lo normal ya no es que vivas toda tu vida con la misma persona ni trabajes y te jubiles en la misma empresa. Nos tenemos que acostumbrar a una mayor movilidad sentimental y profesional»[158].

Mueres. Dadas noticias como Ciudadanos proponiendo que los jubilados sean mentores de emprendedores[159], o como todos los partidos políticos españoles quieren que los “creadores jubilados” puedan trabajar y cobrar la pensión[160], o la reconversión de un geriátrico en un coliving[161]; dadas esas noticias, la parodia de El Mundo Today titulada «Una familia insiste en llamar “espacio de coworking” a la residencia donde ha ingresado a la abuela»[162] suena a una profecía a punto de hacerse realidad.

10. Conclusiones

Llegados este punto, ¿a quién le funcionó el coworking? Salvo unos pocos casos excepcionales que se suelen magnificar con exceso en medios afines a la cultura del coworking, generalmente le funcionó a quién tuvo muchísimo dinero desde el principio, tanto que no le hacía falta emprender, pero para ese caso, evidentemente, no hace falta meterse en un coworking. Y es que tal vez lo que resulta más sangrante de la cultura del coworking es que se empeña en atraer a personas en situaciones vulnerables. Volvemos al caso del inicio de este texto con Gaza Sky Geeks, o a la candidata de Ciudadanos de Vigo diciendo «Crearemos un coworking donde están ubicados los Servicios Sociales». Tras todo lo anterior queda claro que es una evidencia más de que con el coworking no hay interés en paliar la pobreza, sino en imponer los ideales neoliberales de la clase alta a la clase baja, mientras la clase media aplaude feliz y contenta con las orejas viendo este hecho como el cambio sensato. Si eras de los que pensaste en la introducción que bueno, pero, al menos, este parche les da una vía de futuro a lo que ahora tienen, y hayas visto todo lo que tenemos que perder tanto ellos como nuestras sociedades, ojalá que este texto haya servido para que comiences a cambiar tu opinión y a ver las cosas de manera diferente.

Quisimos poder vivir de una manera alternativa al capitalismo en comunas anarquistas y el capitalismo nos devuelve la pelota con el coliving, quisimos acabar con problemas sociales y medioambientales y el capitalismo nos la devuelve con incubadoras de empresas sociales[163], quisimos volver al campo y el capitalismo nos la devuelve con webs tipo Amazon para vender fuera del pueblo[164], quisimos liberación sexual y nos la devuelve con Tinder, la movilidad sentimental y el nuevo auge de las enfermedades de transmisión sexual[165]. Hemos llegado a un mundo dónde, tras ver todo lo anterior, depende de la persona que seas, pero intuyo que a más de unO (nótese bien el género masculino ahí) lo primero que se le puede pasar por la cabeza es que la revolución, lo verdaderamente rompedor, podría ser algo parecido a lo que propone Vox de forzar la vuelta a la familia tradicional. Los hijos de los hippies quisimos romper con lo tradicional y creamos un mundo que el capitalismo ha absorbido en este esquema de la fusión de la vida y el trabajo llamado coworking, y como sólo nosotros comenzamos a crear este monstruo, sólo nosotros podemos matarlo. Sin embargo, esa posible alternativa de vuelta atrás no me parece una solución sino un sacrificio demasiado grande e injusto. Así que la descartamos por el bien del futuro.

No soy una persona que escriba un texto largo para llegar a una solución que ya sabía de antes, más bien escribo un texto largo y luego pienso bueno, ¿y qué alternativa nos queda ahora? ¿Cómo actuamos ante esta cosa?. Y no queda duda que la alternativa pasa por acabar con el problema de raíz, como tampoco queda duda cuál es ese problema: el trabajo. No es descabellado decir que cualquier alternativa 100% solida pasa por acabar con el trabajo. Piénsalo, es eso o sacrificar a la mayoría de la humanidad al dios trabajo sólo por el bien de la minoría, que es en lo que hemos visto que consiste el objetivo final de la cultura del coworking y el pensamiento positivo. Todo lo demás que se haga, que no sean medidas para minimizar o acabar con el trabajo, serán parches que el capitalismo emocional romperá eficientemente.

Dicho esto, ¿cómo podemos acabar con el trabajo? Buena pregunta. Porque no es nada fácil acabar con el trabajo en una sociedad globalizada cada vez más capitalista y dependiente del trabajo (el cual cada vez mitifica más y más), y es algo que claramente se sale del objetivo de este largo texto. En cierta forma he llegado a la misma conclusión que Jorge Moruno en su libro La fabrica del emprendedor, porque básicamente por más que lo piense, no queda otra. Para ser conscientes del problema que tenemos con el trabajo, sólo hace falta leer Bullshit Jobs de David Graeber, dónde podemos leer cada tipo de trabajo artificial que realmente no aporta nada a la sociedad pero que queda tan bien inventar para colocar a gente, o Al menos tienes trabajo de Naiara Puertas, dónde podemos leer cómo la sociedad nos vende el trabajo, como si un producto de consumo se tratase, en un mundo donde el paro, lejos de ser una anomalía, es una señal de cuál va a ser el futuro del empleo[166]. En cuanto a una posible solución tal vez vaya más por el sentido de lo que proponen Nick Srnicek y Alex Williams en Inventar el futuro, que es que la política asuma que el objetivo es un mundo sin trabajo y hacer camino hacia ese objetivo.

Mientras tanto podemos apoyar toda alternativa que veamos que haga camino hacia ese mundo. Por ejemplo apoyar la semana de 35 horas (a ser posible a sólo un turno: mañana o tarde) sin bajada de sueldo, horarios flexibles de verdad (sin restricciones del tipo 5 horas fijo que tienes que estar todos los días), conciliación laboral incluso cuando no tienes hijos, penalizar las horas extras no remuneradas por más que se diga que han sido “voluntarias”, apoyar la renta básica,… Son medidas que están bien, y sí, no son para tirar cohetes y, sin duda, hay que apuntar más alto.

La verdad que llegar hasta este párrafo creo que es todo un hito. Ni he querido mirar cuánto ocupa esto en un Word esta vez porque me da miedo de que pete el ordenador, pero hay dos cosas seguras: ocupa mucho más que los otros dos textos largos juntos y es aquí donde acaba (por el momento) el monográfico contra el pensamiento positivo Contra el Coaching por falta de nuevas ideas (¡Abierto desde el 2013! ¡Y Crítica contra el coworking es el último! Pero mi blog sigue y, aunque creo que ha quedado todo atado y bien atado, si veo algo sobre el timo del pensamiento positivo, y se me ocurre escribir sobre ello, no dudaré en añadirlo al monográfico). Tras las dos anteriores entradas largas ya no sé si daros como agradecimiento mi amistad eterna, borrachera, un par de refrescos, o un lametón en la cara a quiénes hayáis leído esto, y todas las anteriores a quienes hayáis leído todo el monográfico. Aguantar tanta letra mía y no morir en el intento tiene mucho mérito. Muchísimas gracias, de verdad.


Notas:
[1] Para quién haya leído la entrada larga que hice sobre los gurúes y el mito de Steve Jobs, sí, lamentablemente nunca aprendo y siempre acabo escuchando alguna radio pública. Cuando escucho radio es porque me he cansado de escuchar música o de escuchar un podcast y quiero poner algo de fondo mientras le presto muy poca atención
[2] Para quién quiera escucharlo un rato: Vivir Gaza
[3] Vivir Gaza – Emprender (rtve).
[4] Que ponerme un comentario con montones de insultos, a decirme que si todo lo que digo es mentira o que mis fuentes no son fiables, o a vender tu propaganda de forma automática y sin pensarlo tres veces puede hacerlo cualquiera. Pero lo cierto es que, ya adelanto que, cuando pagas por un futuro un precio TAN alto como montar una empresa, y luego vienen y te meten unas esperanzas brutales, para, al final, sólo un número muy pequeño triunfar y ser Los Ejemplos y tú, en cambio, te hayas arruinado porque es lo normal; pues me parece una canallada. Montar una empresa es una locura y más una empresa tecnológica, y más aún si no tienes los conocimientos (incluso si los tienes pero no estás seguro de algún detalle) y vas asesorado por canallitas de un coworking que no sabes dónde te están metiendo, ni cómo te quedarás cuando vayas a salir de ésta. Si además de todo esto vives en un país con un conflicto armado, en el cual te están asesorando y enseñando justamente los que apoyan al bando que te podría dejar sin casa sólo por “daños colaterales”… lo veo demasiado cruel y sanguinario, muy de vuelta a los años del colonialismo, de ahí mi tono en el párrafo en el que enlazo esta nota porque sí, es evidente que me enfada este tema.
[5] Admito que puede que esta entrada llegue con unos años de retraso, pero nunca subestimo el hartazgo de ver un coworking en cada esquina al lado del salón de juego de turno. El ‘coworking’ consolida su auge en España con más de 900 espacios, Sérvula Bueno (El Economista, 8/8/2017).
[6] Ver la página 5, punto 25. ACUERDO DE PROGRAMA PARA EL GOBIERNO PARA EL AYUNTAMIENTO DE MADRID.
[7] Del obrero a la pyme: la uniformización de las demandas sobre trabajo autónomo en el discurso de los partidos políticos, Naiara Puertas.
[8] Ciudadanos (C’s) apoya el fomento de los espacios ‘coworking’ y propone fuertes medidas de apoyo al emprendimiento en Sevilla, Ciudadanos Sevilla (3 julio 2015).
[9] Diría algo políticamente incorrecto sobre personas capaces de meter un coworking en Paracuellos y ser capaces de preguntarte “¿¡Y Paracuellos qué!?”, pero la audiencia nacional… Ciudadanos (Cs) Paracuellos, satisfecho del apoyo en el pleno a su propuesta de crear un Vivero de Empresas y un espacio de coworking(Ciudadanos Paracuellos, 21 diciembre 2017).
[10] En la propuesta la candidata de Cs dijo “El dinero público es de todos y por tanto hay que gestionarlo con criterios de máxima eficacia y no con fines partidistas”. Supongo que el fin partidista de Cs de plagar toda España de coworkings pensará que es de máxima eficacia. Cs propone rehabilitar el barrio de Heliodoro Madrona como espacio de ‘coworking’ en Alicante (Alicante Plaza, 16/05/2019).
[11] Sí, sí, ya lo dice en el titular, pero es que ya en la primera respuesta la tía va y te dice «Hemos hecho un análisis DAFO (Debilidades Amenazas Fortalezas y Oportunidades) para saber qué se puede hacer». ¡Un DAFO! Y luego, un par de preguntas después, te dice que se merece el muncipio una alcaldesa con las ideas claras. Paqui Canal (Cs): “Crearemos un coworking donde están ubicados los Servicios Sociales”, Carlos I. Castrillón (Metropolitano, 22/05/2019).
[12] Ciudadanos denuncia “el nulo interés del PP en facilitar a los emprendedores un espacio coworking municipal”(El Periòdic Benidorm, 07/06/2018).
[13] Vidal: “El coworking crece en Castellón pese a que el bipartito potencia el cierre de persianas con su política fiscal”, Ciudadanos Castellón (Blog de Ciudadanos, 5 octubre 2018).
[14] Los ex de Ciudadanos montan un ‘coworking’ en el hemiciclo tras quedarse sin despacho, (Valencia Plaza, 8/7/2017).
[15] Un ejemplo, San Pedro Alcántara es un pueblo muy cerquita de Marbella, que gobierna el PP, y a finales del pasado mes de junio fueron hasta 3 cargos políticos a inaugurar un coworking. Inaugurado en San Pedro We Cowork, un centro de negocios y lanzadera de startups, Redacción (San Pedro Información, 29 junio, 2019).
[16] Más sobre esta historia en HOW A 1950S EGG FARM HATCHED THE MODERN STARTUP INCUBATOR, JUSTIN PETERS (Wired, 06.28.17).
[17] BATAVIA REGAINS ECONOMIC TOUCH; Upstate City Overcomes the Loss of Chief Employer by Diversification ONE MAN LED COMEBACK Things Perked Up After He Blew His Stack Over Nonsupport of Efforts, RALPH BLUMENTHAL (The New York Times, MAY 24,1966).
[18] Implementación de una incubadora de empresas de base tecnológica en la universidad. Una aplicación práctica, Uriel Galicia Hernández. Ensayo del libro Reflexiones y propuestas sobre educación superior: seis ensayos
[19] Además de los cambios de nombres cada dos por tres, la historia de las incubadoras de empresas es bastante borrosa, y para esclarecerla he tenido que separar el grano de la paja, entre un montón de fuentes de blogs de empresas y gentes que se empeñan en dar un origen en el Silicon Valley cuando ahí lo que se creó fue un parque empresarial, no una incubadora como tal (pero claro, queda tan bonito decir todo empezó donde estaba trabajando Steve Jobs). Sobre el tema de los nombres, que es a lo que iba esta nota, lo más fiable que te puedes encontrar es un artículo de investigadores de la Universidad Rey Juan Carlos para la Consejería de Educación y Empleo de la Comunidad de Madrid titulado El papel de los viveros de empresa en la creación de empleo que tiene ocho autores y una bibliografia bastante fiable.
[20] «Desde 1999 la Fundación INCYDE (Instituto cameral para la Creación y Desarrollo de la Empresa), dependiente de las Cámaras de Comercio, fomenta el espíritu emprendedor a través de una red de viveros distribuida por toda España.», penúltimo párrafo de un artículo del 2016 del blog de la cámara de comercio española. Además si entramos en el apartado de Conócenos de la web de INCYDE una información similar
[21] Incubadoras de empresas , Amparo Sisternes (Rankia, 14/06/2012).
[22] Lisp, también llamado “el lenguaje de programación que me obliga a poner paréntesis hasta en mi culo”, es uno de los lenguajes de programación más molestos y odiados, por cierto, puedes leer razones de esto en Why We Hate Lisp o también en el Quora Why do a lot of programmers shy away from learning lisp?
[23] Puedes ver en la lista de compañías exitosas que se alojaron en Y Combinator en su propia página web.
[24] Nota de prensa de Yahoo! de 1998 de la adquisición de Viaweb: YAHOO! TO ACQUIRE VIAWEB
[25] Para quién no sepa cómo fue de loca la época de las puntocom y quiera saber sobre ello, le recomiendo que consulte, al menos la wikipedia: Burbuja puntocom – wikipedia
[26] Beating the Averages, me hace gracia cuando dice que le enfurece que durante años llamen a Lisp el lenguaje de programación lleno de paréntesis, porque se ve que le cuesta aceptar la realidad.
[27] Why Nerds are Unpopular, y ahí tenéis a Paul Graham quejándose de que no ligaba en el instituto.
[28] Que, por supuesto, también publicó en su blog: How to Start a Startup
[29] How Y Combinator Started, Paul Graham
[30] How to Make Wealth, Paul Graham
[31] The 25 Most Influential People on the Web – Paul Graham, Redacción (Business Week, 2008).
[32] La parte 2 no la encontrarás, pero con la parte 1 sabrás lo que hay que saber Y Combinator and Paul Graham are bad for the world (Part 1), Michael O. Church (NOVEMBER 6, 2015).
[33] ¿Qué es una aceleradora de empresas? ¿Para qué sirve?, Zaplo Spain (zaplo.es, 06.04.2017 ).
[34] Penichet, el hombre que situó a BBooster a la cabeza de las aceleradoras españolas, ESTEFANÍA PASTOR (Valencia Plaza, 13/01/2014).
[35] Como ésta La Lanzadera de Juan Roig, el inversor más activo del capital riesgo informal en 2018, EUROPA PRESS (Expansión, 11 jun. 2019). O como ésta otra Roig expande su Lanzadera como ‘lab’ para multinacionales y busca banco para ‘fintech’, Víctor Romero (El Confidencial, 11/02/2019). O ésta otra La Lanzadera de Juan Roig acoge 33 nuevos proyectos innovadores y suma ya 280 startups apoyadas, Redacción (ABC, 14/01/2019). O también ésta Lanzadera, la aceleradora de Juan Roig impulsa 193 empresas en cinco años, Redacción (El País, 25 ABR 2018). Creo que podemos decir que Juan Roig le gusta mucho mandar notas de prensa a los medios sobre su aceleradora.
[36] La varita mágica de Juan Roig no funciona con Lanzadera, Redacción (merca2, 10/07/2017).
[37] Fuentes de toda esta historia de Brad Neuberg y el coworking podéis leer en el propio blog de Brad Neuberg en donde veréis una foto de sus dos primeros coworkers en el primer espacio de coworking que tuvieron (sí, es una salita de estar) o en esta entrevista a Neuberg hecha por un espacio de coworking. He leído más entrevistas pero la verdad es que no cuenta mucho más que lo de esta dos fuentes y que es justo lo que os he resumido en dos párrafos.
[38] Se dedicaban a crear una especie de agregador de noticias tipo Menéame hay alguna capturas en archive.org
[39] Si tenéis curiosidad en este enlace podéis ver su descripción en la web de la empresa de coaching de la que es fundadora.
[40] Un punto aquí que me parece muy llamativo es que, a pesar de toda esta sobreactividad, y todo ese trabajo y trabajo y más trabajo, de lo que presume tanto en su web como en diversas entrevistas, me llama poderosamente la atención que en su perfil en GitHub tenga incluso menos actividad de programador que yo. A parte de que el único proyecto de software libre del que hay constancia de que ha participado fue un navegador web que no tuvo mucho tirón, la verdad. Se me escapa su intención de tanto colgarse la medalla de muy trabajador sin serlo. ¿Otro caso de crear un falso mito de líder de trabajador de coworkings? Podría ser, pero veo más probable que siendo consultor de software libre quiera mostrarnos como que tiene mucha experiencia como creador de tal aunque no sea algo cierto.
[41] Why Coworking Spaces Are Here To Stay, Karsten Strauss (Forbes, May 28, 2013).
[42] Cosfera: “Nuestro proyecto es una excusa para hacer lo que nos da la gana”, MANUEL J. ALBERT (Cordopolis, 03/08/2014).
[43] La burbuja del ‘coworking’: crónica de un negocio difícil, Javier Cortés (El País, 31 JUL 2018).
[44] El garaje de Jobs, propiedad histórica, JAVIER MARTÍN DEL BARRIO (El País, 30 OCT 2013).
[45] Wozniak: “No creamos Apple en un garaje. Es una historia inventada”, JOSÉ MANUEL ABAD LIÑÁN (El País, 7 OCT 2015).
[46] Por ejemplo, véanse los de la convocatoria 2018 en: Premio Junior para Empresas 2018
[47] Bolt lanza un nuevo programa de aceleración con 13 ‘startups’, Redacción (Diario Sur, 13 noviembre 2017).
[48] Un inversor suele repartir su dinero en muchas ideas buenas y de moda, de las cuales comúnmente estima que sólo el 10-20% le duplicará el número de toda su inversión. Esto da una visión de lo difícil que es que un inversor pueda apostar por una idea que vea convincente.
[49] Echar las cuentas, LAYLA MARTÍNEZ (El Salto, 2019-06-21).
[50] PP y Ciudadanos pactan ampliar la tarifa plana de 50 euros a todos los autónomos durante un año, Europa Press (Expansion, 12/05/2017).
[51] Ciudadanos promete dos años de tarifa plana, J. A. VEGA ORTEGA (El País – Cinco Dias, 12 ABR 2019).
[52] Se confirma el fraude, Factoo no es una cooperativa, Ara Rodríguez (Hipertextual, Ago 17, 2017).
[53] Empleo investiga un fraude masivo a través de falsas cooperativas de autónomos, AUTOR ÁNGEL VILLARINO (El Confidencial, 18/07/2017).
[54] Caso Factoo: el callejón sin salida de los artistas “pobres”, Marta Moreira (Valencia Plaza, 12/07/2018).
[55] El caso es tal que en aquel programa de La 2, llamado Aquí hay trabajo, anunciaron Factoo sin ningún problema. ¿Qué clase de programa que presume de asesorar a gente que está en la cuarta pregunta no tiene en cuenta la legalidad de lo que anuncia? Pues así nos encontramos montones de gentes que confían en que trampas como éstas no sean descubiertas, para así dárselas de grandes asesores. 2 formas para facturar sin pagar autónomos. 100% legal., Aquí hay trabajo (La 2, 09 mar 2016).
[56] ¿En qué consiste el pacto sobre autónomos entre Ciudadanos y PP… y qué medidas contiene?, HÉCTOR M. GARRIDO (20 Minutos, 08.11.2016).
[57] Rivera: ‘Ciudadanos será el gobierno de los autónomos’, Ciudadanos (Nota de prensa de Ciudadanos, 10-04-2019).
[58] Nota del tema de pedir el CIF: aquí en España mucho recién empresario llora con el papeleo a rellenar pero incluso se me ha contado que en ferias de empresas, donde se te puede pedir que confirmes en el papeleo que estás dado de alta (aunque nunca te piden un CIF como prueba), puedes poner tu stand en la feria, tranquilo, ya que no tendrás problemas de inspección de trabajo ni nada de eso. Da la sensación de que en España la ley para las empresas funciona, de forma muy diferente al ciudadano de a pie, y de la siguiente forma: tú sigue adelante hasta que alguien te pille.
[59] Por favor, léelo antes de que vayas a comentarme con irá sobre este tema A vueltas con las cotizaciones de los autónomos.
[60] ¿Qué tipos de crowdfunding existen?, Clara López (Rankia, 09/02/2017).
[61] Me hace mucha gracia esto, porque muchísima gente dice es un detalle crucial tener de base una comunidad de fieles alrededor del producto para lanzarlo, pero muchas webs que te hablan del tema te lo ponen por la mitad del texto. Por ejemplo, mirad el apartado titulado “No contar con comunidad ni red de apoyo” de ¿Por qué fracasa una campaña de crowdfunding?, Toñi Herrero Alcántara (Blog de Telefónica – blogthingbig.com, 22 de julio de 2015).: «Y lo mismo pasa en las campañas de micromecenazgo. «La gente piensa que si nadie ha colaborado en la campaña ellos tampoco lo van a hacer porque no se fían», apunta Martín. Y por ello es de vital importancia que los primeros días entre financiación por parte de la comunidad o red de apoyo para que eso provoque un efecto llamada. Los primeros apoyos suelen ser las famosas y ya conocidas 3 F (family, fools and friends).». Hay hasta quién directamente recomienda recuperar antiguas relaciones y lazos con antiguas amistades. Y por eso tu Facebook se inunda de notificaciones del “amigo” que está haciendo su crowdfunding.
[62] Hacienda avisa de que el micromecenazgo paga impuestos, AGUSTÍ SALA (El Periódico, 17/01/2014).
[63] Por ejemplo: El «crowdfunding» de Vox a favor de Borja se convertirá en un ingreso inesperado para Hacienda, Carlos Manso Chicote (ABC, 19/07/2019).
[64] Debido a que hay una cierta discusión lógica con la cifra de que “el 90% de las startups fallan”, me inclino más por fiarme de una cifra que diga un economista y profesor de finanzas de una universidad de Barcelona, que por una entidad que no conozco. El 82% de los emprendedores fracasan a los cuatro años ¿Cómo evitarlo? (La Vanguardia, 20/05/2014).
[65] Esto no es otro postmortem, Jonathan Prat (gamereport, 4 octubre, 2018).
[66] Mi teoría es que la metodología Scrum es un experimento en el mundo tecnológico para, cuando esté más que aceptado, luego aplicarlo en otros sectores laborales de toda la vida. En síntesis y dicho a lo bruto, la metodología Scrum se basa en: (a) cada miembro del equipo tiene un conocimiento amplio del proyecto, de tal forma que es totalmente intercambiable por otro miembro del equipo, (b) cada tarea de un miembro del equipo debe ser revisada por otro miembro del equipo, (c) cada día se hace una reunión diaria de 5-15 minutos en la que cada miembro del equipo debe decir qué hizo ayer y qué tareas piensa hacer hoy, (d) tener una bolsa enorme de tareas que se le suele llamar backlog de la que cada miembro del equipo puede extraer una tarea para hacer, y (e) realizar este trabajo intensivo durante un periodo de dos semanas, tras las cuales se realiza una review de la versión que se ha entregado. Cuando lo escuchas por primera vez es probable que seas de los que piensen “suena todo muy a maximizar la productividad”, la realidad es que eso sucede muy pocas veces, ya que cuando se trabaja de manera tan intensiva con un periodo de entrega de 2 semanas: (a) cada miembro del equipo tiende a especializarse en una parte del proyecto, (b) difícilmente hay gente que se puede dedicar a revisar tareas del resto de miembro del equipo cuando tiene que hacer algo que decir mañana que ha hecho, (c) las reuniones de 15 minutos acaban alargándose entre 30 minutos y 1 hora porque cuando uno habla de una tarea siempre hay una o dos personas que tienen algo que decir sobre esa tarea, (d) en la bolsa enorme de tareas suele pasar de una entrega a la siguiente y así suelen acumularse tareas que nadie quiere escoger o que llevan desde el año mil antes de Cristo y algunas ya no tienen ni sentido, y (e) las reviews o no se acaban haciendo o cuando se hacen, acaban todos los miembros del equipo exponiendo los mismos problemas de siempre que el jefe del equipo (o lead/líder que es cómo, al parecer, hoy día hay que llamarles) volverá a cometer en la próxima entrega. ¿Por qué si Scrum es un fracaso a escala épica se está usando tanto en el mundo tecnológico? Por el control de las reuniones diarias y las herramientas de gestión de tareas. A la larga notarás que no sólo te controla tu jefe, sino también tus propios compañeros, porque todo el mundo sabe qué está haciendo todo el mundo. Lo cual le permite a tu jefe despreocuparse de mirar lo que haces y lo que no haces. ¿Cuál es mi sistema de gestión de tareas perfecto? Apunto mis tareas en una libreta, y tacho y marco con una V las que voy completando. Ni Trello, ni mierdas tecnológicas, una libreta y un boli de toda la vida, y ponerse de pie y preguntar a unos y otros. No se necesita más. Conozco gente que en su libreta ponen puntuación a las tareas y al final del día escriben cuántos puntos han conseguido, pero la verdad que yo nunca he necesitado esa frikada.
[67] Talleres y riders, Polo (Medium de Polo, 2019 Jul 28).
[68] Está el cómo los inversores echaron a patadas a Steve Jobs de Apple, pero a este respecto recomiendo leer La Verdadera Historia de Twitter de Nick Bilton
[69] Si a pesar de todo esto sigues con tus dudas, lee este artículo que, desde otro punto de vista, te dirá que la felicidad y la libertad no se compran así por las buenas: Cuánto dinero necesitamos para ser nosotros mismos, HÉCTOR G. BARNÉS (El Confidencial, 04/08/2019).
[70] Búsqueda en Google de “Una idea no vale nada”
[71] Hacerse rico y el pensamiento positivo, Pan (Algo supuestamente divertido que nunca volveré a hacer, 1 julio, 2015).
[72] ¿No me crees? Empecemos: Internet viene del proyecto ARPANET que es un proyecto público; el proyecto público ALOHA además de sentar las bases de la red también fue el antepasado del WiFi; el lenguaje HTML (que es gracias al cual tenemos notas y enlaces en este texto) fue inventado por Tim Berners-Lee del CERN; George Sam Hurst, profesor de la universidad de Kentucky, inventó la pantalla táctil; el GPS, y los sistemas de navegación terrestre en los que se basan aplicaciones como Google Maps, vienen de diversos y sucesivos proyectos de investigación de la armada estadounidense (por no hablar de sus precedentes como el GLONASS de la URSS),…
[73] Sólo tienes que pasarte por perfiles de Twitter de coworkings para ver quiénes dan esas charlas. En secciones posteriores nombro unas cuantas entidades de coworkings, pero la cosa es que, como realmente hay tantos coworkings y cada uno no tienen tanta gente para participar en los talleres, una gran mayoría están encantadas de llenar aforo casi sin preguntar. Así que muchas de estas charlas, en especial en los coworkings financiados por lo público, suelen (o por lo menos en aquel tiempo solían) ser gratis, en abierto y puede ir cualquiera. Sólo tienes que poner en una hoja tu nombre y un email. Como no piden confirmación de nada, solía inventarme ambos porque no quería que supieran mi nombre ni tampoco quería que me mandasen spam al email. La verdad que es increíble hasta qué punto esta gente saben a quién invitar para minar la capacidad crítica hacia su terreno. Y dudo que Néstor acabe leyendo esto, pero si lo estás leyendo: deja de leer esto, deja de dar tu misma charla TED por coworkings, y quédate en tu casa cuidando a tus hijos que te echan de menos.
[74] También suele decir esto otro para venderte Lean Startup en todas sus charlas después de lo anterior, escucharás todo el rato científico y ciencia y un momento al final hablando de que en EE.UU. se aplica a la administración pública, pero ¿de verdad ésto merece la pena? ¿Y qué se diferencia de los problemas con el fact-checking de que al final, si somos lo bastante puntillosos o flexibles, podemos usar los datos para hacer lo que nos dé la gana desde la posición que nos dé la gana?
[75] En este vídeo trata de explicar en 2 minutos y 22 segundos lo qué es Lean Startup, para al final decir «en esencia es la aplicación del método científico para construir un nuevo negocio»
[76] How Uber, Airbnb & Dropbox Released MVPs to Achieve Rapid Growth, Logan Merrick (Nov 4, 2016).
[77] Además de algunos artículos sobre ello en el blog de Y Combinator puedes leer esto Y Combinator’s Sam Altman Startup Guide for Successful Startups and Entrepreneurs (pressfarm, October 14, 2018).
[78] De hecho hay un artículo entero en la wikipedia que se titula Historia del método científico
[79] Hay un libro muy bueno que se llama Cómo mentir con estadísticas y es de Darrell Huff, en el cual se muestra que es más importante quién hace el análisis de los datos, cómo hace dicho análisis y qué nos podría estar ocultando, que los datos en sí. En estos tiempos en los que vemos encuestas de casi cualquier cosa, un libro como ése resulta casi un manual de anarquía.
[80] Uber and Lyft Investors Are Looking for Signs of a Détente, Eric Newcomer (Bloomberg, August 2, 2019).
[81] How low prices could make for an antitrust case against Amazon, Colin Lecher (The Verge, May 13, 2019).
[82] The Time Jeff Bezos Went Thermonuclear on Diapers.com, WILL OREMUS (Slate, OCT 10, 2013).
[83] How Amazon Makes Money, JAKE FRANKENFIELD (Investopedia, Jun 3, 2019).
[84] Fue en el episodio sobre Amazon de su programa Patriot Act, el cual podéis ver en youtube.
[85] Podría poner un enlace a una noticia pero prefiero que mejor lo leáis de mano del propio Pedro Sánchez en su twitter en este enlace.
[86] 5 Reasons Not to Follow the Lean Startup Process for Your Next Idea, Nistha Tripathi (Entrepreneur Europe, October 5, 2018).
[87] El problema del código heredado es el siguiente: tienes que programar una determinada cosa en menos de dos días, pero para hacerlo bien necesitarías una semana, como es más importante el tener a punto algo que hacerlo bien para tener ya un prototipo o nueva actualización con la que probar con los clientes (Lean Startup), lo haces mal. Resulta que tras la entrega todo bien, pero la cosa que programaste ha tenido éxito pero hay que añadirle otra característica para que quede mejor, pero para añadir esa característica también tienes que elegir si haces las cosas mal y rápido o bien y lento. Como estamos en Lean Startup, elijes mal y rápido. Y así sucesivamente hasta tener una montaña de código que ya ni puedes entender. Acaba resultando que la aplicación entera está llena de parches y bugs que no se saben de donde vienen y hay gente que ve los bugs y se queja, pero no se les hacen caso porque lo prioritario es probar a ver si enganchamos a más gente o hacemos que compren. Así que te vas de la empresa y entrará otro a trabajar en tu lugar, el cual ha heredado tu código mal hecho (de ahí el nombre de código heredado). Si tú ya no lo entendías, imagina él. Pues bien imagina que lo toca también haciendo las cosas rápido y mal, se va de la empresa y llega otro tipo, éste se encontrará más código heredado. Y por no hablar de librerías que no se actualizan desde el siglo pasado o lenguajes de programación antiguos que ni se cambian ni se actualizan. El problema del código heredado te lo puedes encontrar en muchas empresas del planeta Tierra a las que no les importan sus programadores ni sus productos, sino el dinero fácil, y es uno de los grandes problemas de la programación del siglo XX y del siglo XXI, dando lugar a montones de programadores muy quemados de su trabajo, y creando aplicaciones que a la larga son imposibles de mantener y, al final, más vale tirarlas a la basura y comenzar de nuevo para hacerlas bien desde el principio. Para los que piensan que estas mierdas sólo suceden en España, os diré que un ejemplo de código heredado es Facebook, parte del código de Facebook fue tirado a la basura y vuelto a crear.
[88] It’s Time To Be Skeptical About The Lean Startup. Here’s Why:, Greg Satell (Digitaltonto, 2018 AUGUST 1).
[89] No sin antes contarnos la historia de las puntocom y la aparición del Lean Startup. NewTV Is the Antithesis of a Lean Startup. Can It Work?, Steve Blank (Harvard Business Review, AUGUST 20, 2018).
[90] Por ejemplo, si volvemos al acuerdo de Ciudadanos, PP y Vox para que Almeida sea alcalde de Madrid, cuando hablan del coworking hablan de “una red de espacios de formación tecnológica” se refieren a lo moderno que será el coworking. Porque sí, no tiene un significado lógico, sino un significado propio de haberse puesto hasta el culo de una droga peor que la heroína: el marketing.
[91] Nuevo espacio de ‘coworking’ para la tecnología y lo digital, ANA PÉREZ-BRYAN (Diario Sur, Lunes, 25 abril 2016).
[92] Os dejo aquí el enlace al artículo de la wikipedia para quién quiera saber algo más sobre el Problema de la parada.
[93] Ahí va un paper: Tetris is Hard, Even to Approximate, Erik D. Demaine, Susan Hohenberger, and David Liben-Nowell (Laboratory for Computer Science, Massachusetts Institute of Technology (Cambridge)).
[94] Y otro paper: Minesweeper is NP-complete, Richard Kaye (The Mathematical Intelligencer).
[95] Y otro paper más: The hardness of the lemmings game, or Oh no, more NP-completeness proofs, Cormode, Graham (2004).
[96] Ver el teorema de los cuatro colores
[97] Alan Turing no tiene perdón, DAVID BOLLERO (Público, 07/02/2012).
[98] Ya en 6.3 sigo ahondando en este tema, porque hay que ahondar en lo que no sabemos y, sobre todo en cuántos problemas y errores nos está costando el informatizarlo todo, y por qué esa app que era el sueño del emprendedor no sale por más tiempo que le echen, que son cosas que normalmente no se cuentan.
[99] Inteligencia Artificial: Técnicas, métodos y aplicaciones de José T. Palma Méndez y Roque Marín Morales, Editorial McGRAW-HILL
[100] En definitiva la historia reciente del software va en ciclos, algo se pone de moda, le cambian el nombre, deja de estar de moda, pasado unos años lo vuelve a estar y le cambian el nombre. Tal y como diría Adrian Kosmaczewski en su texto Being A Developer After 40: “Every new architecture is just a reimagination and a readaptation of an idea that was floating around for decades”.
[101] Ver Entscheidungsproblem en la Wikipedia
[102] Hay que acabar con la épica de los innovadores: los verdaderos héroes del mundo son los mantenedores, Esther Miguel Trula (xataka, 5 Julio 2019).
[103] Os pondría un enlace a la wikipedia sobre dicho efecto, pero es que Oliver Burkeman lo explica tan bien. Why feeling like a fraud can be a good thing, Oliver Burkeman (BBC, 25 April 2016).
[104] Síndrome del impostor (Wikipedia).
[105] Cosa que ha sucedido varias veces y, por lo que se ve, es sencillo que suceda. Google fulmina el negocio de un desarrollador indie español al considerar su cuenta “contaminada”, Analía Plaza (eldiario.es, 05/01/2019).
[106] GitHub blocked my account and they think I’m developing nuclear weapons, Hamed (Blog de Hamed, 2019 Jul 25). También podéis leer sobre ello en el repositorio protesta Github Do Not Ban Us
[107] Me refiero, cómo no, a lo típico de aprender a programar a lo fácil y bonito con Scratch, dejo un link para quién ni conozca nada del tema. Y, aún así, os digo que hace falta saber enseñar eso a niños, que tampoco es sencillo. Que no sé a estas alturas del texto si alguien de verdad está ojeando las notas pero ahí lo dejo.
[108] Sí, soy de ésos, y hace varios años no lo era. Pero en todos estos años currando me he encontrado tanto código de mierda directamente copiado y pegado de Stack Overflow (y éstos al menos deberían de llevar un comentario de FIXME o alguna advertencia, pero ni ese detalle) o copiado y pegado de otro lado de la aplicación y metidos repetidamente dentro de un larguísimo case por parte programadores sólo por pasión, que yo sinceramente, si tuviera infinita cantidad de dinero, les daría una paga para que hicieran por su cuenta un montón de ejercicios de libros de programación y leyeran, al menos, un libro gordo de un lenguaje de programación clásico y sencillo, que no les dejara liarla, como Java. Después de éso ya que aprendan todo tipo de paradigmas y las APIs que les apasionen, pero antes lo duro.
[109] El hotel en el que solo trabajaban robots sustituye a más de la mitad de la plantilla por humanos, Redacción (El País Retina, 18 ENE 2019).
[110] La Seguridad Social gana el macrojuicio contra Deliveroo: los ‘riders’ son asalariados, no autónomos, CRISTINA DELGADO y MANUEL V. GÓMEZ (El País, 23 JUL 2019).
[111] Ciudadanos compra los argumentos de Deliveroo, Glovo o Uber: pide “adecuar” la legislación laboral a su modelo , Laura Olías (eldiario.es, 26/06/2018).
[112] Un ejemplo de la pesadilla del mundo que estamos creando con las apps lo podemos ver en este tuit: “Hace un rato socorrí a un repartidor de pizza que lo atropelló un auto. Mientras yo llamaba al Same, el hombre – tirado en el piso y sangrando- avisaba a la app que había tenido un accidente. Lo único que le importaba a ellos era el estado de la pizza. Perverso es poco.”
[113] Entrevista de Iñaki Gabilondo a Gran Wyoming, minuto 29:42
[114] Critica contra el coaching (NO a Felizonia), Pan (Algo supuestamente divertido que nunca volveré a hacer, 07/07/2013).
[115] Xerrades TED, Marcos Fáundez (Capgròs, 26/08/2013).
[116] La zona de “confort”, la zona “mágica”, y otras bonitas mentiras de powerpoint, Pan (Algo supuestamente divertido que nunca volveré a hacer, 23 mayo, 2014).
[117] Crítica contra los gurúes y el mito de Steve Jobs (NO a gurulandía), Pan (Algo supuestamente divertido que nunca volveré a hacer, 24 junio, 2014).
[118] Sobre esto: páginas de la 102 a la 108, Puertas, N. (2019) Al menos tienes trabajo. Antipersona.
[119] La especulación inmobiliaria y los nuevos modelos de trabajo abonan el terreno para el boom de los ‘coworking’, Marta Garijo (eldiario.es, 12/11/2017).
[120] Por ejemplo, Colonial planta cara a Spaces en España y compra la empresa de ‘coworking’ Utopic_Us, Redacción (Eje Prime, 20 Oct 2017).
[121] Para quién no la recuerde, le ponemos un enlace de muestra. Lanzadera impulsa 54 nuevos proyectos de emprendedores, IGNACIO ZAFRA (El País, 30 SEP 2016).
[122] ¿Acaso alguien dudaba que Prisa no estaba metida hasta al fondo en esto con tanta proclama a favor del emprendimiento en La Ser, o incluso en su medio Retina? PRISA impulsa su programa de apoyo a ‘startups’, Redacción (Cinco Días – El País, 4 JUL 2014).
[123] Vodafone lleva doce años impulsando el emprendimiento tecnológico en Andalucía con el Programa Minerva, Redacción (Europa Press, 18/07/2019).
[124] La convocatoria de BBVA Open Talent 2019 permanecerá abierta hasta el 5 de julio, Redacción (El Referente, 28/05/2019).
[125] Arranca Scale Up, aceleradora de empresas de sectores tradicionales, con el asesoramiento de PwC y financiación de Ivace, Redacción (economia 3, 25/11/2014).
[126] El Instituto de Empresa y Accenture buscan a los mejores emprendedores de España, Redacción (El Confidencial, 23/04/2015).
[127] ‘Revolución Yuzz’: Banesto ayuda a constituir más de 400 empresas en un año, CARLOS OTTO (El Confidencial, 23/04/2015).
[128] CaixaBank lanza una aceleradora de empresas para comercio y medios de pago, Redacción (ABC, 27/06/2019).
[129] Telefónica renueva Wayra, su aceleradora de ‘startups’ tecnológicas, C.L. (El País, 20 SEP 2018).
[130] Repsol abre su convocatoria para acelerar startups, Cinco Días (Redacción, 1 FEB 2019).
[131] Y, ojo, cofinanciada por la Comisión Europea. El programa de emprendedores impulsado por Enel y Endesa lanza su edición para start ups ‘verdes’, Redacción (Europa Press, 19/06/2015).
[132] Mapfre pone en marcha insur_space, su nueva aceleradora de startups de insurtech, Redacción (Valencia Plaza, 27/11/2018).
[133] Seat Accelerator, la nueva aceleradora de startups de automoción, Redacción (TICbeat, 20 julio, 2016).
[134] SANITAS DISRUPTIVE: LA APUESTA POR LA INNOVACIÓN SANITARIA CON START-UPS, JORGE MONROY (Blog de Terranea).
[135] Correos apuesta por el emprendimiento con la inauguración de CorreosLabs, Redacción (Agencia EFE, 1 feb. 2017).
[136] AXA Opensurance: bienvenidos al mundo insurtech, Rodolfo de Juana (Muy pymes, 22 febrero, 2016).
[137] Mediaset Italia y Mediaset España crean Ad4ventures para invertir en jóvenes empresas tecnológicas, Redacción (El Economista, 5/04/2013).
[138] Perseo, la apuesta de Iberdrola en Silicon Valley, ROSA JIMÉNEZ CANO (Cinco Días, 26 ENE 2018).
[139] WeWork, el gigante del coworking de los 20.000 millones, aterriza en España, J.M.G. (El Español, 8 septiembre, 2017).
[140] WeWork wins $4.4 billion investment from Saudi-backed fund, Bloomberg (Arabian Business, 27 Aug 2017).
[141] Puedes ver sobre ello en el capítulo sobre Arabia Saudí de la primera temporada de Patriota No Deseado de Hasan Minhaj, minuto 15, segundo 39. Si no tienes Netflix puedes ver ese capítulo en youtube (enlace con el minuto 15 segundo 39), eso sí, en perfecto inglés.
[142] “Bloomberg has learned that through direct and indirect holdings, the Saudi government owns more than 10 percent of the ride-hailing company. Its board also includes Saudi official Yasir Othman Al-Rumayyan, the managing director of the kingdom’s sovereign wealth fund, and an ally of Saudi Crown Prince Mohammed bin Salman, the fund’s chairman”. The Inside Story of How Uber Got Into Business With the Saudi Arabian Government, Eric Newcomer (Bloomberg, 3 de noviembre de 2018).
[143] IWG potencia a Spaces en Madrid con su sexto ‘coworking’ en la capital, Redacción (Blog de Idealista, 11 abril 2019).
[144] Promálaga invierte 20 millones de euros en programas de promoción empresarial durante cuatro años., Europa Press (20 Minutos, 01.03.2019).
[145] Andalucía Emprende, la superfundación de la Junta que gasta el 80% de su presupuesto en sueldos, ANTONIO R. VEGA (ABC, 05/04/2016).
[146] Espacios Coworking EOI ‘Go2Work’, Redacción (emprendedores.es, 29/08/2016).
[147] Un tienda virtual para que mujeres emprendedoras del mundo rural vendan sus productos, Teresa Sánchez Garzón (eldiario.es, 01/11/2017).
[148] El Tribunal de Cuentas destapa el descontrol en las contrataciones de la escuela de negocios estatal EOI , Antonio M. Vélez (eldiario.es, 21/11/2018).
[149] Micropolix, el parque temático del capitalismo para niños, PABLO CANTÓ (Verne, 31 JUL 2019).
[150] WeWork’s first school teaches math and science but yoga and farming, too, Sara Ashley O’Brien (CNN, October 30, 2018).
[151] Ver la entrevista a Eva Illouz: “Tras forrarse con trampas nos aplican la cultura del esfuerzo”, Lluís Amiguet (La Vanguardia, 14/03/2011).
[152] Wikipedia – Nómada digital
[153] La versión madrileña del ‘coliving’: mil euros por vivir y trabajar en un piso compartido, Analía Plaza (eldiario.es, 13/04/2019).
[154] Y efectivamente incluyen clases de yoga por las mañanas. Inside WeWork’s WeLive, where millennials squeeze into tiny apartments to take advantage of perks like Sunday dinner, daily happy hours, and morning yoga, Harrison Jacobs (Business Inside, Dec. 19, 2017).
[155] El ‘coliving’ asalta el alquiler: vivir como en un colegio mayor de lujo hasta los 40, SANDRA LÓPEZ LETÓN (El País, 27 JUL 2019).
[156] Coworkation: cuando la oficina se transforma en un lugar de vacaciones, Ana Fernández Abad (SModa, 12 Abr 2015).
[157] ¿Son los autónomos falsos trabajadores?, BORJA ADSUARA VARELA (El País, 14 MAR 2019).
[158] La ‘tinderización’ del mercado de trabajo, Borja Adsuara Varela (Retina, 25 JUL 2019).
[159] Ciudadanos propone que los jubilados asesoren a los emprendedores, Redacción (La Opinión A Coruña, 17.05.2019).
[160] Todos los partidos quieren que los creadores jubilados puedan trabajar y cobrar la pensión, TOMMASO KOCH (El País, 15 JUN 2018).
[161] La reconversión de un geriátrico en una residencia de jóvenes florece en Berango, VIRGINIA URIETA (El Correo, 30 mayo 2017).
[162] Una familia insiste en llamar “espacio de coworking” a la residencia donde ha ingresado a la abuela, Xavi Puig (El Mundo Today, Julio del 2018).
[163] La primera incubadora de empresas sociales parte en Valencia con diez emprendedores, ESTHER G. CORONADO (Valencia Plaza, 25/05/2011).
[164] “Alimentos y vinos de España”, la tienda online dentro de Amazon para exportar la gastronomía española, Cesar Otero (AS, 20/06/2017).
[165] Las infecciones venéreas se disparan en pleno ‘boom’ de las ‘apps’ de citas, Gisela Macedo (El Periódico, 02/05/2019).
[166] El paro juvenil nos muestra el futuro del mercado laboral global, Cristina Vallejo (Frontera D, 10/10/2015).

La Vida (supuestamente) Moderna

Supongo que en este momento en el que estoy viendo por youtube a un señor de 45 años con barriga, calvo, divorciado, y con una camiseta de tirantes que lame una tijereta y se la traga, todo ello mientras suena un piano y tras él haber jugado con el insecto, debería sentirme como Dave Wyndorf en Las Vegas. Wyndorf decía que en Las Vegas siempre habría alguien sentado cerca de ti peor que tú[1], de tal manera que todo el salvaje capitalismo de Las Vegas le dio un golpe de inspiración enorme para crear Powertrip en 21 días. Supongo que eso trata de decirnos Ignatius Farray, da igual lo que veamos, siempre será peor que tú porque eso es supuestamente divertido y supuestamente te hará reír. El resto del programa son 24 minutos sobre llamadas consultando a especialistas y a no especialistas si Farray va a morir o no por haberse comido el insecto, al final del programa estando seguros que la salud de Farray no corre peligro, escenifican un funeral.

Tengo 32 años, y, cuando estoy en casa y no estoy leyendo, escuchando música, o escribiendo, veo una cantidad alarmante de telebasura incluso procedente de diferentes países (contras, si es que le hecho un ojo a Red Bull TV o a Kodi y siempre acabo viendo un programa o canal de telebasura), pero, a pesar de eso, al ver esto creo que La Ser se ha pasado su famoso Libro de estilo del periodismo oral ardiendo por el culo. No se me ocurre otra expresión para definir La Vida Moderna: La Ser enrolla cuan canuto su Libro de estilo del periodismo oral, pone una punta a arder, y se lo mete por el culo cuan supositorio. Sin embargo a la gran mayoría le gusta, La Vida Moderna tiene un premio Ondas, 398.000 suscriptores en Youtube, muchos oyentes en podcast y hasta los programas y obras que su presentador y sus dos colaboradores hacen en solitario tienen un éxito abismal (de hecho Ignatius Farray fue nominado al Emmy en 2018[2]).

No conozco en persona a alguien que me haya dicho “No me gusta La Vida Moderna”. Podemos hablar largo y tendido de las polémicas en Twitter por los tuits que Ignatius Farray hace para provocar a colectivos y luego él explicar en el programa que ha sido una broma, o de cómo El Salto hizo una crítica bastante académica de La Vida Moderna y muy basada en su éxito en youtube[3], y también podemos decir que la gente está equivocada. Pero lo cierto es que la grandísima mayoría de la gente lo ve, y la gente no se levanta y se va, tampoco protesta por los chistes o las actitudes, ni lanzan proclamas, la gente mira el show y se ríe. Y sí, se ríe de verdad. Hay incluso quién se daría de tortas por darle su móvil a Broncano para que llamen a un contacto suyo al azar y hagan alguna broma (una sección con el original nombre de “mamadas al azar”, porque la palabra llamadas se presta a ese chiste fácil de crío de 15 años de instituto). Que podemos ir a hacernos los académicos, pero hoy no me interesa asaltar el cielo, os señalo el suelo y os digo éste es el mundo real, éste es nuestro suelo, ésta es nuestra carne y cenizas y hay que partir de esta base.

Y lo que os digo es que La Vida Moderna es telebasura y que por más que me guste la telebasura, más me disgusta estar subiendo y bajando el volumen porque Ignatius Farray no hace más que gritar o hablar muy bajo, porque buena parte de su humor se basa en hacer gracia gritando como loco tal y como hacían Los Morancos o El Dúo Sacapuntas. Además a ambos dúos de humoristas les podemos tachar de todo, pero sus gritos son perfectos porque a los andaluces se nos puede tachar de muchas cosas, pero llevamos perfeccionado desde hace siglos el arte de alzar la voz. No tienes que bajar y subir el volumen porque no te das ni cuenta. Que Ignatius Farray no sabe gritar bien es un hecho. Otra cosa que es a los 2 programas muy pesada es cuando se ponen a coro a decir una frase y el público también, por ejemplo “cosas gratis”. Es horrible. Lo pueden llegar a decir como 40 veces en una semana. No sé la gracia que tiene ese hacerse pasar del 15M haciendo proclamas como si el programa fuese una manifa de 24 horas. Que el gag de Los Simpsons de “Quiero mi bocadillo” es buenísimo, pero como sus guionistas son tan brillantes sólo te lo ponen una sola vez porque saben que más veces sería una pesadilla.

El papel de cada humorista en el programa es el siguiente:

  • Farray es el tío loco que hace risa gritando y que debido a sus cagadas en twitter de vez en cuando te suelta sus teorías que nadie entiende (excepto los supuestamente políticamente incorrectos cuando les dice que según su teoría pueden hacer chistes de putas y maricones) sobre lo que dice que es el arte de hacer comedia. Hay que admitir que Farray tiene un mérito en que se ríe durante sus chistes y la gente se ríe de su risa, pocos cómicos hacen esto bien. Farray es, sin lugar a dudas, la estrella del programa y a mi juicio, en todos los programas de esta temporada que he intentado tragarme para ver porqué le gusta a tanta gente y a mí no (que ha sido casi un mes), es, sin duda alguna, el que más se lo curra. Por lo menos es el que más intenta hacer algo que podría dar risa. Su humor es el del clásico loco.
  • Broncano es un qué pinta esa planta ahí en toda regla, en serio, no sé qué pinta ahí, se supone que es el presentador del programa, pero te encuentras cosas como que Quequé un día pone en su sección Baby’s on Fire de Die Antwoord varias veces seguidas mientras Farray baila y luego suelta “y hasta aquí mi sección”, ¿qué hace Broncano a parte de decir “no” a sus colaboradores y luego decir “bueno, vale, hagámoslo”? bueno, sí, decir que le presenten y recordar que hay que nombrar al patrocinador del día. Es absurdo, es una cara con la que se pasan y poco más. Además llega tarde. Su humor va por el estilo de inventarse un vocabulario como hace Joaquín Reyes.
  • De Quequé qué decir. Vivo en Andalucía y os juro que no he visto un tío más vago en mi vida que ese tipo de Salamanca. Hasta el punto que recuerdo a fuego que en un programa llegó a decir “abajo el trabajo” y pensé “contras, tú desde luego lo llevas 100% a la práctica”. Las cuatro veces al año que le da por prepararse su sección es el humorista de corte más tradicional y suele basar su sección en alguna noticia curiosa que ha visto o en algún vídeo que ha descubierto.

“Menudo desastre de programa” no es una frase mía, es de ellos. Por no hablar de sus programas de los jueves dan hasta vergüenza ajena. Los peores monólogos que he visto del El Club de la Comedia me han hecho más gracia que ésto. He llegado a pensar que a la gente le da risa de lo malo que es, como cuando se ve Jesucristo Cazavampiros, Ovejas asesinas o El ataque de los tomates asesinos. Porque de serie B tiene para rato.

En resumen: que son muy pesados y es el mismo programa repetido cientos de veces.


Notas:
[1] Let’s talk Vegas. You’ve hung in Atlantic City. Why’d you go to the desert to write about capitalism and not the shore?
The two towns are different animals. Vegas is pseudo-luxury. AC is gambling. AC’s not the excessive paradise Vegas is. I’m into the spectacle of American Salesmanship and Vegas is the capital of all that. Fuck, they’re even trying to sell family values. That greed fuels everything, me included. If jealous rage is your paintbrush, Vegas is the perfect palette. Vegas is a place where there is no guilt. There’s always a scumbag sitting next to you worse than you. So there I could unload every horrible wonderful experience—from all of the weird sexual stuff that happens on tour to my label telling me to sell more records to watching E! and wanting a nose job. If you watch TV long enough you’ll want a Jeep Cherokee. And I’m part of all this because I work for a major conglomerate. I’m a salesman. I’m not a craftsman who can sell to a market but I can work quickly, intuitively and spontaneously to get out all of the shit. Though I’d written all of the songs for Powertrip in 21 days I didn’t realize what its theme was until we recorded them in L.A. (Dave Wyndorf – 20 QUESTIONS)
[2] Ignatius Farray, nominado al Emmy (Telemadrid, 16/11/2018).
[3] Si le paso a alguien que le guste La Vida Moderna este artículo, nada más leer los dos primeros párrafos acabará mirando al infinito. También entiendo perfectamente que a lo mejor el objetivo era sólo publicar algo que entendiese alguien acostumbrado a ese léxico de academia de izquierdas. El artículo es ‘La vida moderna’: tramoyistas de Google, ‘Commedia’ y cierre del ciclo abierto por el 15M, EKAITZ CANCELA (El Salto, 2018-07-04).