Retraso

Ella se desesperaba, pasaban los minutos uno tras otro y él no viene.

Quince minutos de retraso, él no aparece. ¿Acaso no le interesará tanto como decía? ¿Se habrá encontrado a alguien en el camino? ¿O le habrá ocurrido alguna desgracia?

“Y si una mafia china le ha detenido en el camino y le tienen como rehén. Si es así, ahora estará atado en el maletero de un coche. Luego tendrá que intentar escapar de allí, pero le pillarán y le darán una paliza. Horas más tarde descubrirán que no les sirve para nada tenerle allí secuestrado, pues sus padres no son millonarios y no hay algún amigo que le aprecie tanto para pagar una gran suma de dinero. Así que lo encerraran en una caja y la tirarán en aguas internacionales. Pero con suerte esa caja llegará a la orilla de la playa, y la descubrirá un niño pequeño mientras hacía castillos de arena. La policía destapará la caja, y él saldrá en algún tonto periódico local como noticia de relleno, pero eso último será el día después del suceso. Y el día que él es liberado correrá como alma que se lleva el diablo al lugar de la cita, me verá aquí esperando y me contará esa gran historia. La cual no me creeré hasta que al día siguiente me venga con ese asqueroso periódico local demostrándome que es verdad lo que le pasó.”

Media hora de retraso.

Pasa una moto cerca, “puede ser él”. Pasa un coche cerca, “podría ser él”. Pues él tiene un coche y una moto.

Treinta y cinco minutos de retraso.

Una mano se posa en el hombro derecho de la joven. ¡Ahí está él!

– Perdón por la tardanza. No veas como está el trafico hoy, y he pillado un gran atasco.
– Bah, da igual si de todas formas yo también he llegado tarde.
– ¿Cuánto de tarde?
– Tres minutos.
– Eso no es llegar tarde.
– Para mí, si lo es.

Sonrieron y este pequeño incidente desapareció de la mente de la joven. Aunque se fuera a repetir la próxima vez que quedasen.

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Esta entrada fue publicada en relatos el por .

Acerca de Griseo

Demonio infernal que escribe de muchas cosas supuestamente divertidas. Igteísta y en contra del coaching y similares. Entre sus aficiones está leer libros, escuchar música de todo tipo (ese clásico de los creadores de "salir con los colegas"), recolectar noticias curiosas o conocimiento inútil y devorar almas (como todo buen demonio infernal que se precie). Autor desde los inicios y administrador de este blog.

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