¿No rompas la cadena?

La verdad es que no me apetecía actualizar porque llevaba 150 entradas. Y 150 es un número muy bonito, ¿Sabéis por qué? 150 es divisible entre 2, 3, y 5.

No como 151 que es capicúa y primo. Vamos, un número especial y que se cree guay. Jamás he visto cosa igual. Seguro que es el típico al que los padres de los números ponen de ejemplo diciendo, “Maldito desgraciado, no como 151 que llegó a ser primo y capicúa al mismo tiempo. ¡Eso es un número con dos pares de unos! ¡No como tú! ¡Desgraciao!”

Pero esta mañana he encontrado un vídeo que enseña la vida diaria de la gente que reenvía los mensajes en cadena y no he podido resistirme a actualizar.

Claro, la gente que no los reenviamos es porque somos dioses del Olimpo, super-inteligentes, guapos a más no poder, con una salud de hierro,… y con una buena suerte encerrada en una cajita con cuádruple candado y encadenada con siete cadenas para que no se escape. Ay amigo, así cualquiera.

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Esta entrada fue publicada en gente el por .

Acerca de Griseo

Demonio infernal que escribe de muchas cosas supuestamente divertidas. Igteísta y en contra del coaching y similares. Entre sus aficiones está leer libros, escuchar música de todo tipo (ese clásico de los creadores de "salir con los colegas"), recolectar noticias curiosas o conocimiento inútil y devorar almas (como todo buen demonio infernal que se precie). Autor desde los inicios y administrador de este blog.

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