Entrevistas breves con hombres repulsivos: E.B. n.º 14, VIII-1996 ST. DAVIDS, PENSILVANIA

por David Foster Wallace[1].

E.B. n.º 14, VIII-1996
ST. DAVIDS, PENSILVANIA

– Me ha costado todas las relaciones sexuales que he tenido. No sé por qué lo hago. No me considero una persona politizada. No soy uno de esos tipos que claman por América, leen los periódicos y se preocupan por si se aprueban las leyes de Buchanan. Lo estoy haciendo con alguna chica, no importa con quién. Es cuando empiezo a correrme. Entonces me pasa. No soy demócrata. Ni siquiera voto. Una vez me asusté mucho y llamé a un programa de la radio, a un médico de la radio, sin decir mi nombre, y me diagnosticó la vociferación incontrolada y estridente de palabras o expresiones involuntarias, a menudo insultantes o escatológicas, cuyo nombre técnico es coprolalia. Pero cuando empiezo a correrme y me pongo a gritar, lo que digo no es insultante ni obsceno. Es siempre lo mismo y es muy raro, pero no lo consideraría insultante. Me parece simplemente raro. E incontrolable. Me sale igual que le sale a uno el semen, produce la misma sensación. No sé por qué pasa y no puedo evitarlo.

P.
– «¡Victoria para las fuerzas de la libertad democrática!» Pero mucho más fuerte. Como si gritara. De forma incontrolable. Ni siquiera pienso en ello hasta que se me escapa y lo oigo. «¡Victoria para las fuerzas de la libertad democrática!» Pero mucho más fuerte: «¡VICTORIA…!».

P.
– Bueno, se asustan mucho, ¿usted qué cree? Y yo me muero de vergüenza. No sé ni qué decir, ¿Qué diría usted si gritara «Victoria para las fuerzas de la libertad democrática» en el momento de correrse?

P.
– No me daría tanta vergüenza si no fuera tan raro, joder. Si tuviera alguna idea de por qué pasa. ¿Me entiende?

P.: …
– Joder, ahora mismo estoy avergonzado.

P.
– Pero solamente pasa una vez. A eso me refiero cuando digo lo que me ha costado. Me doy cuenta de que se asustan mucho y me entra vergüenza y no las vuelvo a llamar. Por mucho que intente explicárselo. Y las que más me avergüenzan son las que se muestran comprensivas, como si no les importara y no pasara nada y lo entendieran y no les molestara, porque gritar «¡Victoria para las fuerzas de la libertad democrática!» cuando estás eyaculando es tan raro, joder, que siempre me doy cuenta de que están alucinando y simplemente se muestran condescendientes conmigo y fingen que lo entienden. Y son esas las que de verdad me hacen cabrearme y no me da vergüenza no llamarlas o evitarlas por completo, las que dicen: «Creo que podría quererte a pesar de todo».


Notas:
[1] Uno de los relatos más breves del libro Entrevistas breves con hombres repulsivos de David Foster Wallace. He querido empezar el año con él, porque desde el año pasado ha sido uno de mis escritores favoritos. En este caso, en vez de un relato bueno en el puro sentido literario, he elegido uno de los más breves y curiosos que tiene en dicho libro. Digo ‘curioso’ por la mezcla de sensaciones que produce el leerlo: comienza con intriga, le prosigue un poco de humor, y al final ese humor se transforma en un drama.
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Acerca de Griseo

Demonio infernal que escribe de muchas cosas supuestamente divertidas. Igteísta y en contra del coaching y similares. Entre sus aficiones está leer libros, escuchar música de todo tipo (ese clásico de los creadores de "salir con los colegas"), recolectar noticias curiosas o conocimiento inútil y devorar almas (como todo buen demonio infernal que se precie). Autor desde los inicios y administrador de este blog.

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