Deconstrucción del fenómeno fan adulto

Típica imagen de Laina la novia obsesiva

Laina, la parodia por excelencia de la belieber obsesiva.
El juego de hoy va de lo siguiente, hay que aprovecharse de que en agosto (en especial en este fin de semana) nadie lee blogs, para escribir cosas que te gustan a ti y a los pocos que las buscarán por Google y lleguen a este blog. Ya saben que yo lo escribiría aunque estuviéramos a mitad de noviembre (nadie puede salir de casa, plena audiencia fijo), pero se me ha ocurrido hace poco y ya que no me va a leer ni dios (exista éste o no) que mejor que escribirlo ya. Quiero decir, normalmente dejo estas cosas para cuando no tengo mucho que escribir pero coincide que es el momento adecuado, por lo que ¿por qué no?

Relacionando ayer el fenómeno fan belieber actual, que da Trending Topics tan curiosos como el #LasBeliebersOdiamosALasDirectioners de ayer, se me ocurrió escribir este tema, y es que, en realidad, hay otro fenómeno fan más adulto y menos sexual (por supuesto) del que poco se habla, pensamientos de creencias en sí que llegan a ese comportamiento tan irracional. ¿Barça o Real Madrid? ¿Windows o Apple? ¿Derecha o izquierda? ¿Estatista o liberal? ¿Apologética cristiana o escepticismo? ¿Indie o reggaeton? Yo sinceramente concluyo siempre que cuando haya que elegir entre dos posturas, mejor que no aceptes ninguna, que os quedéis con lo que consideréis lo mejor de ambas e incluso, y si podéis, lo mejoréis con vuestras propias ideas.

No siempre pasará y habrá veces que os radicalicéis, tirándoos de cabeza a un sólo bando. Y será normal, joder, radicalizarse es lo más humano que hay. La naturaleza nos hace pensar en automático, lo antinatural es que tú mismo elijas qué pensar. Lo natural es irte a un gurú de turno, que piense otro, y dejarte llevar. Lo antinatural es la educación, el intentar elegir con qué te quedas y con qué no. Y esto es muy fácil de escribir y no es fácil de aplicar, confieso que yo, de hecho, muchas veces no me lo aplico (y muy mal por mí), pero por lo menos lo intento.

Eso sí, en mi caso, que soy un don nadie, no tiene mérito. El verdadero problema es cuando eres famoso, tertuliano o te sientes importante, entonces ya aplicarte esto puede ser realmente jodido; porque significa que cuando alguien poco importante para ti o tu antagonista (un fan pesado o que no te caiga bien o sea impopular para tus fans, un cani, o alguien que para ti es de poca monta) tenga razón y tú no, ¿qué haces ante la enorme comunidad de seguidores que siempre está ahí para juzgarte o aplaudirte? Es realmente un jodido dilema, porque el sentimiento de bajarse del burro para una persona normal es duro aunque sea tu amigo del alma, y es algo a lo que deberíamos de estar acostumbrados, y no lo estamos, siempre hay que pararse a pensar para bajarse del burro del extremo. Que un tipo así se baje del burro, aunque sea por culpa de un trending topic, es algo que tiene su mérito, pero ya te digo yo que no lo hará muy a menudo, porque lógicamente le cuesta más que a ti. De hecho hay muy pocos que lo hacen y es algo que debería de valorarse con nota alta.

Tal vez debería de ser independiente el pensar una cosa de nuestras relaciones con los demás, lo malo es que hay muchas veces que un determinado pensamiento extremista te “obliga” a usar el botón de unfollow. Yo mismo lo hago (aunque suelo dejar antes muchas oportunidades, por si algún día cambia de opinión o yo que sé) y sin embargo fuera de internet te aguantas y te esperas a que o cambie de opinión algún día, o que deje enterrado el tema de una vez. Claro que Twitter es una diversión y Facebook debería serlo pero no lo es (sorpresa, Facebook en estos últimos tiempos se ha vuelto algo tan serio como una agenda de teléfonos), y lo que no te sea divertido puedes aguantarlo durante un tiempo llamado paciencia. Y juzgar desde el exterior es muy fácil, y tremendamente divertido; si no que se lo digan a perfiles como Masa Enfurecida o Nacho Vigalondo, que a pesar de haber sufrido en sus propias carnes los efectos de lo que critican, aún siguen con las mismas.

Esto puede llevarnos a pensar que para bajarse más fácilmente del burro no hay nada como valorar al que tenemos delante nuestra, pasarle el testigo y que ahora sea él el puto amo. Pero tampoco funciona, a veces él está tremendamente equivocado. Nuestro pensamiento crítico y nuestros juicios siguen siendo necesarios, no podemos tragarlo todo.

Conozco un tipo mayor que yo y al que respeto pero que dice que no hay que comprar en los chinos, que no a comprar en el Mercadona, que siempre está con los desfavorecidos sean quién sean, que defiende con uñas y dientes que habría que prohibir ciertos programas de Telecinco, y que hay que ir a las huelgas aunque sean de sindicatos que no nos representan,… Y que me crucifiquen los seguidores de #LasBeliebersOdiamosALasDirectioners
tanto nos cuesta respetarnos? osea solo
hay que entender q el otro tiene una
forma de pensar diferente”
@NachiGomezXD, Belieber
que “piensa diferente”
.
Barbijaputa y Escolar, pero yo a esas cosas me niego, pienso que si compras en los chinos y en Mercadona es por algo[1]; que puedes estar con los desfavorecidos pero al menos deberías informarte de quiénes son realmente antes de dar constantemente el coñazo a lo perfil de Twitter de Ana Pastor[2]; y Telecinco es un canal que tiene programas que te pueden gustar o no gustar pero que una gran parte de España lo ve, y que representa a un colectivo de gente muy numeroso, normalmente de clase media-baja o baja y al que no eres capaz de entender, y claro piensas que lo que a ti te gusta es lo mejor para todos, cuando puede no ser así (que un programa sea bueno o malo por mal que te pese, clase media, sólo lo deciden los telespectadores de Telecinco).

Pero eso no significa que él no tenga razón cuando dice que hay que ir a las huelgas, y a eso yo soy reacio a ello por una razón muy simple: viví los tres primeros años de mi vida en un barrio bajo porque mi padre trabajaba “en los hierros”, porque su viaje de bodas fue al desierto de las Tabernas de Almería (y no un viaje caro a un lugar paradisíaco o con montones de monumentos que ver), porque la despedida de solteros fue tomarse una coca-cola con los amigos; y esto me lo recuerdan (y yo mismo me lo recuerdo) a veces para bajarme los humos cuando me subo demasiado. Mis padres saben bien lo que es ser clase baja, porque lo han vivido. Finalmente encontró él otro curro, más relacionado con lo que él había estudiado, en una multinacional, donde fue ascendiendo, pudimos optar a un piso en una zona menos conflictiva, y, bueno, desde entonces somos clase media; pero sabemos lo que es que todo poder no te haga caso, y cómo uno percibe a los sindicatos como algo lejano a uno mismo, como que no defienden tus derechos, sino que defienden el dinero que cobran. Joder, si es que hasta donde trabajo los miembros del sindicato son gente que explotan a sus cargos más bajos antes que dejarse pisotear por los que tienen encima, ¿cómo uno puede sentirse con ellos que te defienden si hasta ellos mismos no lo hacen (si hay dudas léase otra vez la nota [2])? Sin embargo ese hombre mayor que conozco tiene razón en lo de las huelgas, y tengo que bajarme ahí del burro por muy mal que me siente, ya que si nadie va a las huelgas, estamos dando la razón al bando que nos lleva la contraria, y además de eso no logramos tampoco que los sindicatos cambien. El cambiar a los sindicatos hay que lograrlo por otros medios diferentes, los cuales, si os soy sincero, no tengo ni idea de cuales son (tal vez un sociólogo o un politólogo tenga alguna idea de cómo hacerlo).

Resumiendo lo dicho hasta ahora: cuando tienes la razón es muy fácil ver cómo el otro no la tiene, pero cuando tú no tienes la razón todo es más difícil, y debe ser así, debemos bajarnos del burro pero con cuidado y pensando en todo momento en quién tiene la razón. En otro caso seremos una belieber de una posición o personaje, pero no estaremos usando la cabeza.

Sin embargo todo este cuento está muy bien, pero ¿qué pasará si aplicamos esto siempre y con todos? Pues lo más seguro es que nos quedemos con muy pocos amigos o incluso con ninguno. A nadie le gusta discutir y lo peor de todo es que la gran mayoría de la gente actual valora la amistad, si ese amigo piensa igual o casi igual que tú (o peor aún, si tú eres un medio para que él/ella consiga algo, en esos casos hazme el favor de alejarte de esa persona que te trata como un medio para conseguir sus objetivos, porque una buena parte de nuestros males la tienen este tipo de personas).

La lección es que, nos guste o no, siempre habrá que tragar de vez en cuando, aunque tú pienses diferente tendrás que darle la razón a ese radical liberal de derechas o fan number one de Alberto Garzón, porque si no se llevará un cabreo de la hostia y la pagará contigo allá donde vayas y con lo que hagas o digas (al puro estilo niño pequeño cabreado como el gobierno con la oposición “no lo hago/pienso/digo porque es lo que hace/piensa/dice la oposición”).

Lo malo de esto es que yo llevo mal el tema de no ser sincero y se me nota demasiado en la cara. Y aquí es donde ya no sé cómo cojones seguir. Menos mal que es agosto y fijo que nadie ha sido capaz de llegar a leer hasta esta línea.


Notas:
[1] No un acto de puro egoísmo, sino el deber de ajustar cuentas al mes, que si tuvieras dinero comerías más caro, tan sólo para presumir, fijo que lo harías. Echar toda la culpa de que un tendero gane menos a los chinos o al Mercadona no me parece justo, y además basta con estudiar un poco lo que es la lógica del mercado para darse cuenta que es toda una falacia. En las circunstancias actuales en la gran mayoría de los casos hay más proveedores que consumidores con poder adquisitivo, así que la competencia la marca el coste; si hubieran muchos consumidores con poder adquisitivo y muchos proveedores, la competencia la marcaría la calidad; y esto es pura lógica de mercado.
[2] Si quieres ver a alguien defendiendo cada dos por tres a las mujeres/niños de x poblado de x parte recóndita del planeta en una parte que ni sale en el mejor de los Atlas, ésa es tu persona ideal. Sinceramente pienso que está muy bien defender a los que menos tienen e informar de que algo en x sitio no marcha bien, pero no puedes cambiar todo un estado o poblado cuyas circunstancias y caso particular no conoces de la noche a la mañana. Primero, al menos, trata de cambiar las cosas que pasen mal en tu entorno que es lo que conoces; luego ya, si ves que puedes, las de tu comunidad de vecinos (tarea que puede durar toda tu vida); si has podido con eso ya inténtalo con tu ayuntamiento; y si ya has conseguido eso, joder, preséntate a las elecciones de tu comunidad autónoma, de ahí no pasarás seguro. Porque ah, que tu vida es tuya y no la puedes dedicar el 100% a los demás. Exacto, por eso para que las cosas cambien en un lado cada cual debe poner un granito de arena en su entorno (no en sí mismo, importante, no es que si uno cambia, cambian las cosas, más bien al contrario: si cambias las cosas externas, éstas cambian) y no dar el latazo el 100% de su tiempo con causas contra las cuales no hace nada. Por eso hay que comenzar por tu entorno más inmediato (tu familia), y ya si te ves que puedes extender tu entorno, eso ya es cosa tuya. A mí me basta con mi familia, pero dejo ahí la idea, porque la de venirme con los cuentos del tercer mundo y que uno no pueda hacer nada (ni siquiera el que me los cuenta), ¿de qué nos sirve?
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