Chuck Palahniuk en Waytansea

Mapa de Waytansea

Mapa de la isla de Waytansea hecho por Erika Colby. Ella
hizo una versión interactiva en flash que podéis ver
en este enlace.
Waytansea es una isla de la que la secta pitagórica (los que comenzaron con eso de la estrella de cinco puntas dentro de un círculo que luego, como tantos símbolos y creencias de otras religiones, pasó a ser un signo satánico para la iglesia católica) estaría hoy día maravillada, pues es la isla donde se cumple la metempsicosis o trasmigración del alma.

Palahniuk descubrió Waytansea en el 2003 de la mano de una habitante llamada Misty Wilmot. Ella le contó que ella no era originaria de allí, que vivió la primera parte de su vida en el estado de Georgia. Sin embargo de pequeña pintaba la forma de la isla (una especie de esqueleto de pez), así como múltiples de sus monumentos y edificios. En la universidad, en la que estudiaba arte, conoció a un chico con el que casó. Aquel muchacho resultó ser de aquella isla y ambos, una vez casados de penalti, fueron a vivir allí.

Desde que Palahniuk descubrió Waytansea ya nada volvió a ser lo mismo en su escritura. Algunos dicen que fue a partir de Nana, pero es en Diario, Una Novela donde, de verdad, Palahniuk comenzó a desear ser como Stephen King. Una vez que se sumergió en las calles y las vidas de las gentes de Waytansea se aprecia una escritura más cuidada, con palabras más complejas, aunque sigue recurriendo a aquellos estribillos o giros de tuerca que son tan signo de esa escritura suya.

Pienso que Palahniuk aún no se ha recuperado del todo de su visita a Waytansea, una muestra fue cuando escribió Snuff, una novela en la que forzó demasiado las situaciones e historias desagradables, su documentación fue notablemente más pobre que en todos sus libros anteriores, y además es un milagro si no deja al lector una sensación de rechazo a todos los personajes. Tras leerla es un milagro si no piensas que todos los caracteres masculinos son gilipollas y los femeninos son unas brujas. Da la sensación de que, en Snuff, Palahniuk quiso recuperar su estilo de Monstruos Invisibles, y queda claro que no lo logró.

Monstruos Invisibles es la primera novela que escribió Chuck Palahniuk, cuando a duras penas era sólo un graduado en periodismo que trabajaba de mecánico – no es casualidad que en El Club de la Lucha el personaje de el mecánico sea tan carismático, tan Tyler Durden, pero dejemos a Tyler para después – decidió probar suerte con la escritura. Había estado en los talleres de escritura de Tom Spanbauer para hacer amigos, los cuales le influyeron mucho en su escritura. Así que trató de publicar Monstruos Invisibles pero los editores no les gustaron nada y no fue publicada hasta que Palahniuk comenzó a vender bien la que sería su obra más conocida, y que, hasta la fecha, no ha llegado a superar del todo: El Club de la Lucha.

Soy de los que opinan que la historia de Monstruos Invisibles es de las mejores que se pueden leer hoy día. La protagonista es una modelo a la que alguien le disparó en la cara mientras iba conduciendo en su coche. Tras ello su cara queda totalmente desfigurada y su mandíbula irrecuperable, y eso hace que pierda para siempre toda su vida anterior, condenándose a ser ocultada tras un velo para que los niños no le llamen monstruo por la calle. Hay tantos giros de tuerca que la historia llega a ser alucinante y digna de una película de Pedro Almodóvar. Para mí es la mejor historia que ha escrito Palahniuk, en donde se aprecia varias constantes que veríamos en varias novelas suyas más tarde, entre las cuales destacar la perdida de un estatus acomodado o incluso privilegiado, un final que si hubiera llegado a los cines habría sido cambiado para que no dañara al espectador, el tedio de los largos viajes en coche en donde hasta que no terminan pocas cosas nuevas pasan (bueno esto no se ve en todas sus novelas, pero sí en una buena parte), el sistema establecido no como ente externo, malvado y engañoso sino como un sistema idiota al que nos hemos acomodado siguiéndole la corriente,…

Como he contado antes, a pesar de ser Monstruos Invisibles la primera novela escrita por Palahniuk, El Club de la Lucha fue la primera que se publicó. Palahniuk como venganza recogió todo lo que no les gustó a los editores y lo amplió escribiendo una nueva novela que se llamó El Club de la Lucha, la cual, ante su asombro, el editor decidió publicarla. Un detalle que no se dice en esta historia es que, como represaría, Palahniuk recibió una miseria de dinero de los editores a cambio de vender su novela. Tampoco se cuenta que El Club de la Lucha fue un total fracaso en el cine y no fue una película de culto hasta que se lanzó en vídeo y DVD.

En esta novela respecto a Monstruos Invisibles a primera vista se nota un nuevo elemento que son los grupos de apoyo, los cuales actúan de cura en el insomnio del protagonista. Mucho tiempo antes de esta novela, Palahniuk había asistido a grupos de apoyo como voluntario para llevar y acompañar a enfermos en fase terminal, un trabajo que abandonó cuando uno de estos enfermos murió. Además de eso participó en una asociación llamada Cacophony Society, una anárquica asociación nacida de las cenizas de Suicide Club que realiza actividades contra las costumbres y lo establecido. Sirva de ejemplo (ahora que se acerca la Navidad) sus actividades anti-Santa, SantaCon o Santarchy, como una avalancha de Santa Claus cantando villancicos con la letra cambiada a una letra para adultos y dando regalos por las calles. La gran mayoría de esas actividades incluyen a sus miembros disfrazados realizando conductas por las que terminan huyendo de la policía, incluso en algunas ocasiones han sido arrestados algunos de sus miembros por dichas conductas. Esto sirvió como base del Proyecto Mayhem de El Club de la Lucha.

Podría pasarme horas escribiendo sobre ese libro por el que comencé a leer a Palahniuk, pero lo cierto es que el El Club de la Lucha es, en síntesis, una novela romántica clásica pero actualizada a nuestros días. Un triángulo sentimental (Tyler Durden quiere a Marla, Marla quiere al protagonista, pero el protagonista sólo quiere a Tyler Durden), la degradación del protagonista hasta que es encañonado por la pistola de Tyler Durden y cuenta su historia desde el principio (y cuando la cuente llegará los últimos capítulos del libro), un profeta anarquista carismático (Tyler Durden) en toda regla a quienes sus apóstoles (trabajadores precarios de clase media) les descubre que, en realidad, no son más que trabajadores con estudios de clase baja (aunque no tan baja como esa gente que vive en caravanas o moteles desplazándose de una ciudad a otra cuando se les corta su contrato, todo hay que decirlo) que han sido engañados por la publicidad (“No sois vuestra cuenta corriente, no sois el coche que tenéis, ni el contenido de vuestra cartera, no sois vuestros pantalones. Sois la mierda cantante y danzante del mundo”),… Y un final que, como siempre pasa con Palahniuk, fue totalmente modificado en la película para no herir sensibilidades.

Después de eso llegó Superviviente un libro que el tragico 11S impidió su adaptación al cine, aunque en el 2004 se escuchó que 20th Century Fox estaban trabajando en una adaptación todavía no ha salido. En ella el protagonista que nació en el seno de una secta suicida y lleva una vida de limpiador de casas, acaba (por ciertas circunstancias que no voy a spoilear) convirtiéndose en un multimillonario líder religioso motivacional, una fama que será dinamitada en cierta parte del libro en la que no es que tenga que volver a su estatus anterior, sino a uno más bajo. Debido a su crítica de la fama, el mostrarnos los problemas del ego y el síndrome de la atención, resulta imposible no ver ahí una vuelta al estilo de Monstruos Invisibles. Sin embargo hay diferencias, aquí además se critican las frases de autoayuda y motivación en las que se ven envueltos estos lideres religiosos, además de no haber una fascinación por un personaje en especial (en Monstruos Invisibles esta fascinación recaía en Brandy Alexander, en El Club de la Lucha en Tyler Durden). Lo único malo de esta novela es que el resto de personajes llega a ser casi parte del entorno y el papel del protagonista parece el único personaje cuya personalidad es descrita.

Así que llegamos a Asfixia, la primera novela de Palahniuk que llegó a ser superventas. Una novela que desde la primera página nos recomienda no leer y nos dice que no nos va a gusta, lo que, indudablemente, hace que la leamos. La novela trata de un adicto al sexo que ha abandonado los grupos de terapia de adicción al sexo, un tipo que abandonó estudiar medicina y que su madre está en un asilo. El protagonista vive cómodamente hasta que se enamora de una doctora, a partir de ahí comienzan todos los problemas. Contado así puede parecer la típica comedia de cine de Jenifer Aniston, pero no olvidemos que se trata de Palahniuk, lo que significa degradación del personaje al máximo, así como él mismo protagonista diría en múltiples ocasiones “la clave está en pensar qué NO haría Jesucristo”. En esta novela solventó el error del no profundizar tanto en los personajes de la anterior novela e incluso mejoró los diálogos. Asfixia fue adaptada al cine de forma notable, aunque una vez más, como pasó con El Club de la Lucha, su final fue cambiado para no herir al espectador.

En Nana comenzó el cambio de escritor que es imposible de etiquetar con tanta mezcla: comedia, thriller, hechos reales documentados,… a un cambio de escritor de género de terror psicológico. En Nana Palahniuk pasó de su característico escepticismo a añadir la magia en sus novelas (aunque más tarde con Fantasmas volvería a su escepticismo). La novela consiste en una nana que al leerla mata a quién esté dirigida y un protagonista que la tiene memorizada y no puede evitar decirla cada dos por tres. La nana es sólo uno del montón de hechizos de un libro en el que los protagonistas se lanzan en su búsqueda, mientras rompen la página de la nana de cierto libro de nanas infantiles en cada biblioteca por la que pasan (motivo central de su viaje). Sin embargo, hay que decir que esta novela no supone un cambio tan radical pues se conserva algo de todo lo anterior, algo de todo ese proceso de decadencia del personaje principal.

Y finalmente llegamos al final de una era, la novela de terror Diario, una novela, cuando Palahniuk visitó Waytansea, donde, de verdad, Palahniuk comenzó a desear ser como Stephen King. Donde abandonó gran parte de su crítica social, dónde sus giros de tuerca comenzaron a ser predecibles, donde su lenguaje pasó a ser más trabajado y culto,… donde se esforzó más en ser un novelista que en ser él mismo. Y, la verdad, le salió de puta madre. Tuve la imagen de Waytansea y sus gentes y turistas en mi cabeza casi como si pudiera tocarla.

Después de eso intentó volver a lo anterior, a mezclar géneros, a ser él mismo, a veces mezclando el factor de terror. Aunque sigue escribiendo novelas que al aquí presente le gusta leer, siempre le quedó un “pero” en cada novela nueva. Y es que, como diría Misty: “Nos traiciona todo lo que hacemos. Nuestro arte. Nuestros hijos”.

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