De monstruos y quejas

«La gente necesita un monstruo en el que creer. Un enemigo verdadero y horrible. Un demonio contra el cual definirse. De otra manera, no somos más que nosotros contra nosotros mismos.» dijo una personaje de Palahniuk en Fantasmas con más razón que una santa.

El gobierno necesita el monstruo de la oposición. El empresario y sus coachs de las empresas necesitan el monstruo de “el empleado protestón”, ése que es capaz de montar una manifestación y “joder” la imagen de la marca de la empresa, o “peor aún”, ¡montar un sindicato el “muy comunista”! Los del sindicato necesitan al monstruo del esquirol. El/la ex de alguien necesita al monstruo de su ex. Los creyentes de la iglesia cristiana necesitan el monstruo del ateo o el nihilista. Tantos necesitan un monstruo contra el cual definirse.

A través de la queja y luego buscar el diálogo y el consenso se ha construido las cosas buenas de este mundo en el que estamos viviendo. Si no fuera porque una mujer de piel negra (Rosa Parks) se negó a ceder su sitio a un blanco en un autobús, el racismo seguiría tan presente como antes. La queja suele ser debida a la estupidez de ese otro bando que, casualmente, no soporta la queja, porque no son capaces de buscar un diálogo, no porque sean malvados. Luego cada cual piensa que el otro es un monstruo malvado que conspira contra él, cuando, en realidad, cada cual defiende unos intereses (lógicamente cierto bando que no soporta la queja es el que protege muchos más intereses) que no están dispuestos a ceder.

Mi visión del mundo es así, no hay monstruos (o por lo menos hay un número muy reducido), sólo hay intereses, intereses, intereses,… Y el más desfavorecido suele ser el que menos intereses tiene que proteger y, desde luego, el que más razón tiene para quejarse. Y prohibirle algo tan mínimo como la queja o que los demás sepan de su queja, es una inmensa muestra (del que realiza dicha prohibición) de cobardía y de complejos hacia uno mismo, de crear problemas y de buscar monstruos sólo en el bando que protesta. Temo que haya quién vote a conciencia a este partido “contra la queja” que nos gobierna, porque sea un narcisista que no soporte queja alguna. Han sido 400€ al fotógrafo Álvaro Luna, un mero mensajero, pero es que con la nueva ley de seguridad ciudadana una multa por eso podría llegar a 30.000€. Y si ya pienso que lo que le pasó es desproporcionado, de esa ley no pienso nada bueno.

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Acerca de Griseo

Demonio infernal que escribe de muchas cosas supuestamente divertidas. Igteísta y en contra del coaching y similares. Entre sus aficiones está leer libros, escuchar música de todo tipo (ese clásico de los creadores de "salir con los colegas"), recolectar noticias curiosas o conocimiento inútil y devorar almas (como todo buen demonio infernal que se precie). Autor desde los inicios y administrador de este blog.

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