La dictadura de Internet

Anoche tuve una pesadilla que espero no repetir.

Iba andando por la calle solo y toda la gente que veía a mi alrededor llevaba unas Google Glass que les permitían ver sus notificaciones de Facebook, Twitter y el correo electrónico al mismo tiempo que iban caminando por la calle (tal y como Google predice que ocurrirá con dicho producto suyo) y a éstas, tal y como ocurre ahora con los móviles, le prestaban la gente más atención que al mundo a su alrededor. Así que todo estaba conectado a Internet, y cada vez que te parabas en un lugar tu propio móvil, gafas, reloj-inteligente o cualquier otro dispositivo, te hacía auto-“check-in” en Foursquare, para luego anunciarse un restaurante o negocio cercano que piense que eres un cliente potencial. En cualquier momento alguien podía hacerte una foto con su móvil y el mismo Facebook te autoetiquetaba a ti y toda la gente que saliera. Si te quejabas de lo mal que había ido “tu experiencia” (hasta de “tu experiencia” en un bar), lo hacías siempre por Internet y nunca en persona y te decía el Community Manager de turno que hablases con él por DM (para “obtener el feedback” lo llamaban). Y como trabajador de cualquier cosas eras totalmente dependiente de Internet, Internet era la forma de que tu jefe controlase que hicieras bien tu trabajo y no te desmadraras en tus horas libres, las cuales debías de probar que habían sido “productivas” y “saludables” para ti.

En esta pesadilla orwelliana, ya habíamos dejado del todo de ser personas para pasar totalmente a ser meros productores de información, siendo las empresas que nos rodeaban los emisores y receptores de esa información, e internet el canal. Esas empresas no se alimentaban ya de nuestro dinero, sino de “la información relevante” de lo que somos nosotros, de lo que necesitamos (aunque realmente no lo sepamos y nos lo tengan que decir, como reza el marketing, por lo menos el que yo estudié) y de lo que hacemos. Siendo el rebelde y antisistema aquel que daba un nombre falso o un nick en vez de su verdadero nombre en internet, o peor aún, el que usaba distintos nicks para cada red social, y además llevaba siempre desactivada la geolocalización.

No pretendo con esto alarmar a nadie, sé que veo hechos que no tienen por qué estar relacionados, ni tampoco por qué repetirse e intento ver una dirección ficticia a dónde se dirigen. Esto no es más que un mal sueño (y ojalá que nunca lleguemos a ese punto). Esta pesadilla que describo no es más que la meta que le veo a esta sociedad de la información – el llamado “nuevo modelo productivo” del que tantos vendemotos y gente que no quiere pensar en “qué pasará con tal negocio que se va a la porra” hablan – en la que todo es “gratis” porque todo el dinero viene de la publicidad, en el que toda empresa de internet no es más que una empresa de publicidad que usa nuestra información para negociar con otras empresas que anuncian productos, pero incluso esos productos serán “gratuitos” de tal forma que serán anzuelos de más empresas de publicidad para conseguir información de uno (¿qué tal un anuncio de tal app “gratuita” en televisión? ¿O mejor un anuncio de otra app “gratuita” en una app “gratuita”? Bueno ambas cosas entre preguntas ya están pasando). Así la meta será que todo será “gratis” en cuanto a dinero, pero el pago será por visionado o clic de publicidad, incluso puede que nosotros mismos tengamos que hacer publicidad de productos de nuestra empresa, sus diversificaciones, o de empresas socias para cobrar un sueldo, o incluso que como ya absolutamente todo será gratis, no necesitemos sueldo pero ya se busquen las empresas una forma de obligarnos a trabajar (vamos, en resumen, que no tengo ni idea de cómo nos obligarían a trabajar en ese mundo posible).

Sólo es que quería pensar en esto del futuro y a dónde vamos, porque no sé cómo será el mundo que me espera dentro de unos años, ni cómo tendré que apañármelas, ni en qué se supone que debo estar preparado. Visto lo visto puede que hasta el canto rodado vuelva a ser el futuro.

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Esta entrada fue publicada en pequeñas dosis el por .

Acerca de Griseo

Demonio infernal que escribe de muchas cosas supuestamente divertidas. Igteísta y en contra del coaching y similares. Entre sus aficiones está leer libros, escuchar música de todo tipo (ese clásico de los creadores de "salir con los colegas"), recolectar noticias curiosas o conocimiento inútil y devorar almas (como todo buen demonio infernal que se precie). Autor desde los inicios y administrador de este blog.

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