¿En sitio malo?

Hace un tiempo visité el barrio en el que pasé la segunda parte de mi niñez y parte de mi adolescencia. El sitio al que debo la gran parte de la educación de mi vida.

El primer sitio en el que viví fue un bloque de pisos en el que arriba del todo vivía un gitano que amenazaba con tirar una bombona desde las escaleras cada vez que tenía una gran discusión con su mujer. Al final los vecinos lo calmaban. Era el sitio que se podían permitir mis padres. Era uno de esos barrios en los que, no sé por qué, dicen que uno sale por el mal camino y sigo sin ver el motivo. Pasé allí los primeros años de mi vida, y lo poco que sé me lo han contado.

En el barrio que visité era supuestamente menos malo, pero, aún así, mucha gente lo ve como un sitio malo. No me explico el por qué. Cerca de un Pryca, un bloque de pisos con un patio en medio y justo detrás de ese bloque había un descampado. A mi familia ese sitio le venía bien porque así vivíamos a un par de calles y una avenida de mis abuelos, y como total, no se podían permitir una casa cerca de la fabrica dónde por aquel momento trabajaba mi padre.

Gracias a ciertas ayudas de la época finales de la burbuja el descampado se transformó en un parque, comprobé que la mercería seguía ahí, la papelería se ha transformado en una oficina de una empresa de limpieza (supongo que ahí lo mismo recogen CV que atienden por teléfono a los clientes), los ultramarinos y la panadería siguen ahí, ¡han abierto una biblioteca (antes sólo estaba la del colegio publico, para los niños, o también estaba la opción de ir a una que queda bastante lejos)!, el patio del colegio ya no tiene el campo de chinos en el que por poco me dejé las rodillas, los descampados de dicho patio siguen estando (uno abandonado a su suerte, el otro, al menos, sin plantas), es más aquel pequeño edificio casi en ruinas del colegio para alumnos de preescolar lo restauraron aunque desde fuera las persianas de los otros edificios del colegio siguen rotas. La que fue mi profesora de primaria admitía que había quedado mucho por hacer, que lo del colegio bilingüe es un objetivo que les estaban viniendo largo, y que los recortes en educación… En fin, el barrio ha cambiado, pero muchas cosas siguen estando ahí.

Pero aún así sigue siendo un barrio malo. Da igual que la gente que lo habite sea buena en general, da igual que allí, como tantos otros, pasara muchos buenos años de mi vida. Da igual que la educación que recibí fue la base solida que me ayudó a sacar la universidad con aquella beca. Lo que importa es que viví en un bloque de VPO y que en esa zona no era el único bloque de ese tipo de vivienda, es más, muy cerca del colegio hay viviendas de protección oficial y chabolas.

Después de ese lugar fue otro barrio supuestamente mejor que el anterior, cerca de un amplio lugar de trabajo. Me mudé ya con una edad y quise seguir conservando a mis amigos del anterior barrio antes que conocer a gente de dicho nuevo barrio, aunque eso no quita que conociese gente de dicho barrio. Pero la gente de la universidad lo veían un barrio malo. Porque resulta que a unos pocos kilómetros que se pueden atravesar gracias al autobús (línea de autobuses pública) está un barrio de chabolas, es más también ese tercer sitio es otro ambiente de VPO. Y yo qué sé, tampoco lo vi un sitio malo.

De verdad que no lo entiendo. Viva dónde viva, siempre la gente de donde trabajo o de donde estudio que me dice vivo en un sitio malo y me dan esos porqués y me miran con caras raras. Un tipo trabajando en el mismo sitio que yo y que sacó la misma carrera que yo en 10 años (beca no, porque si la pidió se la hubieran quitado el primer año al no aprobar el 80% de créditos, así que sí, hay que tener dinero para eso) diciéndome que tiene miedo cuando pasea por mi barrio y que se asegura de meter bien las manos en los bolsillos, que si le cuento algo de aquellos barrios en los que viví se echa las manos a la cabeza y me pregunta que si alguna vez me han atracado o herido, es entonces cuando me pregunto si debería seguir hablando a ver si su cabeza explota de una vez por todas.

Les cuentas algo de un mundo diferente a ellos y ya van pensando en gente sacando navajas y pistolas cada vez que viene alguien de fuera del barrio. Imaginad que yo hubiera vivido o viviera en una vivienda social, yo creo que nada más nombrarlo saldrían corriendo agarrándose los bolsillos y sin mirar atrás.

Y luego que si el problema es del sitio dónde vivas y que no hay problema alguno de miedo. Decidme que lo que ocurre es que tengo todos los puntos de que cualquier día esté quemando coches y contenedores, y soy incapaz de verlo. Que cuando estaba en la universidad yo, por vivir donde vivía y donde viví, debía de ser capaz de entrar en los despachos de ciertos catedráticos y robar lo que me apeteciera. Adelante, pero, al menos, dejad de una vez de hacer lo de mirar al barrio mientras pensáis “cómo pueden vivir esa gente entre ratas” sin saber si de verdad tienen ratas o no.

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Acerca de Griseo

Demonio infernal que escribe de muchas cosas supuestamente divertidas. Igteísta y en contra del coaching y similares. Entre sus aficiones está leer libros, escuchar música de todo tipo (ese clásico de los creadores de "salir con los colegas"), recolectar noticias curiosas o conocimiento inútil y devorar almas (como todo buen demonio infernal que se precie). Autor desde los inicios y administrador de este blog.

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