Todo sobre la foto

En el mundo del corazón las fotos, los vídeos y las duras entrevistas son lo importante. Cuando las cámaras se apagan todo puede ser off the record, y lo que después en plató se diga que le han contado o le han dicho de fuentes se contrarresta con una declaración del aludido o la aludida, entrevistas con gente de su entorno, o incluso con denuncia en mano. En cambio, en el mundo de la prensa tradicional tenemos a Eduardo Inda y a Marhuenda. Ese cierto, no escalón, sino abismo.

En la prensa del corazón no va a venir nadie a quejarse de que se habla mucho de un perro, pero no del chico hambriento con ébola de África. Tampoco nadie va a ir con la excusa de que no se debe hablar de una foto, porque luego mira lo que ocurre en África ni que si mira que doble moral hay ahí ni demás blablabla. Porque el tema a tratar es el tema a tratar, y el sentimentalismo del mismo es el sentimentalismo que tiene. No puedes quejarte con que si demagogia o populismo, porque ahí ya se sabe que ambas carecen de sentido en el debate, sólo cabe un “eso es mentira”.

En la prensa supuestamente seria, la formal, dicen que la foto no es una foto, dicen que es un “documento informativo” (si esto es un ser humano), extirpando así cualquier carácter humano que pudiera poseer. Vinculándola por completo a su mundo de la información, una mera excusa para escribir una noticia del tirón que puede no decir gran cosa. Al menos la prensa del corazón es más sincera, no trata de engañarte y se limita a contar historias que pueden o no ser verdad. Lo que vas a ver es lo que vas a ver y ya tú mismo/a decides de qué bando eres: Esteban o Campanario.

La cámara capta la imagen, y guarda los píxeles codificándolos en bits, los cuales se reducen a meros impulsos eléctricos. La electricidad corre por el cable del USB y pasa al disco duro, que lo traduce en bits, de ahí pasa al monitor, que lo traduce en píxeles. Los bits del disco duro vuelven a ser corriente eléctrica o, en algunos casos, luz que viaja hasta un servidor, desde el cual la foto es descargada a miles de dispositivos que se conectan para ver la noticia en cuestión.

Lo primero que se ve es la foto. El impacto visual. El cebo dejado para que muerdan el anzuelo. Lo que da visitas. Lo que pincha en los anuncios. Lo que da dinero para pagar a los trabajadores. Después se lee el titular y ya si atrajo todo eso pues la noticia.

Ese rollo de que tenemos demasiados impactos visuales a lo largo del día y que nuestra mente tiende a ignorar una gran parte de ellos tiene una buena parte de verdad. En Facebook el cebo es una imagen con su titular. Una imagen que impacte, que diga “entra”. En los anuncios el cebo es la imagen también. En el mundo del porno, en el cuál nacieron una buena variedad de los modelos de negocio de Internet, la atracción es la misma: la imagen.

La cosa estaba en llegar a relacionar el porno con esa imagen que violó y pisoteó la privacidad de una paciente de ébola hecha por la agencia Reuters, pero me doy cuenta que no tienen nada que ver. El porno (además de tener como objetivo el ser placentero y todo lo contrario a un algo sin humanidad alguna) es demasiado sincero: desde el primer segundo ya sabes lo que hay, en todo caso tú mismo/a eres quién se engaña, si quieres engañarte y creerte la ficción. Ambos son cutres, pero sólo en uno se hace verdadero daño con un sólo clic de la cámara sin saber el uso final de la foto, en el otro hay actores y ambos cobran por su privacidad vendida.

La prensa del corazón muestra cómo un montón de gente con la riqueza y la fama que nunca llegarás a tener, pueden tener tantas carencias e incluso ser unos sinvergüenzas o también ser una gente que lo vale de verdad. Dependiendo de lo que quieras y a quién quieras creer. En la prensa supuestamente seria vemos a gente decapitada, descomponiéndose, a punto de morirse,… La prensa del corazón lo más a lo que llega es a una imagen de una trágica separación. En ambos casos la foto puede ser hecha violando cualquier privacidad y sin escrúpulos, sólo que en el caso de la prensa supuestamente seria, la foto no hacía falta. El paparazzi, al menos, tiene sus razones para conservar su dignidad intacta y dormir tranquilo por las noches.

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Acerca de Griseo

Demonio infernal que escribe de muchas cosas supuestamente divertidas. Igteísta y en contra del coaching y similares. Entre sus aficiones está leer libros, escuchar música de todo tipo (ese clásico de los creadores de "salir con los colegas"), recolectar noticias curiosas o conocimiento inútil y devorar almas (como todo buen demonio infernal que se precie). Autor desde los inicios y administrador de este blog.

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