29 cambios para calcular las cifras

Bajo el gobierno laborista de James Callaghan (1976-1979), la inflación y el paro aumentaron hasta alcanzar niveles de posguerra.

El cartel electoral del partido conservador reflejaba el espíritu de la época; en él se veían personas abatidas en la cola del subsidio por desempleo y el eslogan «LABOUR ISN’T WORKING»[Juego de palabras basado en la polisemia de labour, que significa tanto «trabajo» como «laborismo». El eslogan, pues, dice dos cosas a la vez: «El laborismo no funciona» y «La mano de obra está parada». (N. del T.)].

Tras la elección de Margaret Thatcher, en la primavera de 1979, la tasa del paro laboral se triplicó, pasando de 1,2 millones de parados a 3,6 millones en 1982, y se mantuvo por encima de los tres millones hasta 1986.

Durante el mismo periodo, el número de parados de larga duración aumentó hasta superar el millón de personas.

Se calculó que había treinta y cinco personas compitiendo por cada vacante.

Durante este intervalo, también se reemplazó el empleo a tiempo completo por empleo a tiempo parcial y cursos universitarios (muchas veces a tiempo parcial), que supuestamente servirían para «reconvertir» la mano de obra, con el fin de situarla a la altura de los requisitos del nuevo orden económico.

A lo largo de este periodo, las estadísticas gubernamentales se politizaron más que nunca; con veintinueve cambios en la forma de calcular las cifras de desempleo se consiguió que, en la práctica, fuese imposible establecer el total real. Cientos de millares de personas desaparecieron de las listas del paro, con lo cual cada vez era más difícil acceder a subsidios, y, además, sólo se contabilizaban como auténticos parados a quienes los percibían, en lugar de contabilizar a todos los solicitantes.

Al margen de todas las disputas políticas de esta era, hubo un factor irrefutable: cientos de millares de jóvenes de clase trabajadora del Reino Unido tenían mucho menos dinero en el bolsillo y disponían de mucho más tiempo.

Fragmento titulado Notas sobre una epidemia 2, del libro Skagboys de Irvine Welsh. Sí, a mí también hay cosas de ahí que me suenan algo familiar.

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Acerca de Griseo

Demonio infernal que escribe de muchas cosas supuestamente divertidas. Igteísta y en contra del coaching y similares. Entre sus aficiones está leer libros, escuchar música de todo tipo (ese clásico de los creadores de "salir con los colegas"), recolectar noticias curiosas o conocimiento inútil y devorar almas (como todo buen demonio infernal que se precie). Autor desde los inicios y administrador de este blog.

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