La papeleta

Es la época, bueno, más bien el año de los que si. Que si éstos no que son muy radicales, que si éstos no porque no hay que mirar tanto por los empresarios, que si éstos sí porque el que está al frente dice cosas muy de sentido común (¿qué es el sentido común cuando hay cosas de sentido común para ciertas personas pero no para otras?), que si éstos sí porque parecen sensatos (¿qué es la sensatez cuando hay cosas sensatas para ciertas personas pero no para otras?),… que si, que si, que si. Que si por todas partes y procedentes de todo tipo de personas.

Llevan años prometiéndonos, llevamos años en los que debemos confiar, en los que al principio será duro, en los que no hay más remedio. Toda esa perorata ya nos la conocemos tanta gente, la hemos leído o escuchado una y otra vez y ya nos sale a todos casi de carrerilla y a pesar de eso no falta semana que no se lea u oiga. Ciertamente creo que ya se sobreentiende que nadie quiere lo malo que hay ahora, a excepción de los que abogan una y otra vez por la, para mí inexistente, estabilidad (¿estabilidad para quién? ¿Qué tipo de persona ahora mismo se considera en una situación estable para, como mínimo, los próximos cinco años? ¿De verdad podéis prever tanto vuestro futuro?).

¿Qué realmente se está votando aquí? ¿De verdad hay algo en juego cuando la perspectiva mejor vista es la que consiga ser a los ojos de los electores la menos izquierdosa, la menos liberal, la menos derechosa, y la menos totalitaria? Mis abuelos tienen una frase para eso “yo voto a X partido para que no me quiten mi pensión”, da igual que les contestes “pero si ese partido, junto con el partido contrario que tanto odias, te quitarían tu pensión para seguir adelante con su corrupción”, siguen en sus trece. Supongo que a esto lo llaman votar al centro: votar a lo que creas que va a conservar tus derechos cuando sabes que a lo que realmente van es a lograr conservar los suyos, votar lo de siempre pensando que “robarán” pero los “tuyos roban menos que el resto”.

Esto es España. El país del toro, la flamenca, el pañito de crochet y el mueble bar en el salón. Aquí nací yo y no soy tan desagradecido como para demonizar un lugar que, en cierta forma, ha influido en mi forma de pensar, me ha dado educación, sanidad, y salvado la vida en alguna que otra ocasión. También soy de esos que tampoco ve nada bien en ese tipo de crítica ligera que, en el fondo, denota un cierto clasismo y desprecio a quién se gana la vida con otros trabajos igualmente válidos, del tipo del máster español que dice limpiar baños en Londres en un “mira cuan bajo he caído por tu culpa”. Y así como joven que me pregunto constantemente, tal vez con algo de arrogancia, “¿por qué estas cosas son así?”, en un futuro como adulto me responderé “porque siempre han sido así y la mayoría no quieren cambiar nada”. “¿Quienes son la mayoría? ¿De verdad piensa la mayoría? ¿Cómo puede actuar la mayoría?” me pregunto porque , tal vez soy ingenuo por esto, pero “la gente” o “los españoles” me parece un concepto difícil de explicar cuando somos tan diferentes los unos con los otros, tal vez lo mejor sería decir una mayoría. Porque es cierto que nuestra democracia se basa en lo que dicte una mayoría (lo que dicte una mayoría que decide manifestarse en las urnas y tal), pero no en ver qué queremos todos en común, no en ver en qué estamos todos de acuerdo, dar de una vez por todas con la unanimidad y aplicarla.

La típica retahíla de la democracia es lo mejor que tenemos, pero el mismo fascismo no se veía con tan malos ojos en su tiempo, al igual que los imperios tampoco. Los libros del futuro seguramente hablen mal de nosotros, pero ojalá pudiéramos juzgar a esas gente del futuro y decirles “Sí, sí, pero vosotros no os quedáis tan atrás como pensáis”.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en pequeñas dosis el por .

Acerca de Griseo

Demonio infernal que escribe de muchas cosas supuestamente divertidas. Igteísta y en contra del coaching y similares. Entre sus aficiones está leer libros, escuchar música de todo tipo (ese clásico de los creadores de "salir con los colegas"), recolectar noticias curiosas o conocimiento inútil y devorar almas (como todo buen demonio infernal que se precie). Autor desde los inicios y administrador de este blog.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s