Nuestros problemas vs el software libre

Con la cosa de las post-elecciones en la capital y que uno de los partidos candidatos a salir en la capital lo propone, hace unas semanas se ha hablado, se ha dejado caer, de si la solución de la administración pública pasa por usar software libre. Es decir, que el estado debe dejar de pagar licencias con copyright y comenzar a usar programas tipo software libre o copyleft para “ahorrar gasto”, lo que se conoce comúnmente como usar LibreOffice en vez de Word/Excel. Y esto no ahorrará gasto.

El principal problema de la informática es que hay demasiado empleo para el poco trabajo real que se ve como necesario. Lo que significa que nuestras “importantes consultoras patrias multinacionales” se ven en la tesitura de tener que conseguir proyectos básicamente a base de vender humo, una vez están entre las consultoras candidatas al proyecto si ven que necesitan personal ponen una oferta en una web de empleo, es así cómo te encuentras en una web como infojobs montones de ofertas que dan al mismo empleo con el mismo cliente; así después las consultoras competirán en calidad+precio entre ellas para lograr hacerse con el proyecto del cliente, así si en la que echaste la oferta resulta elegida para realizar el proyecto, tendrás trabajo. Una cosa hay que decir a favor de las “importantes consultoras patrias multinacionales” en esto, y hay que reconocer ese mérito: saben buscarse las habichuelas mejor que nadie y sacar empleo casi de la nada. Lo malo es que el cliente al que venden humo normalmente suele ser el estado. Hay muchos proyectos de estos que acaban abandonados y tirados porque no sirven. Es por eso por lo que hay tanto empleo en informática en las webs de empleo, pero tan poco trabajo real. Pero si las consultoras dejan de vender humo y el estado corta el grifo a sólo proyectos que de verdad necesiten, pues sólo nos quedan tres o cuatro empleos en informática.

¿Por qué no ahorrará gasto el paso de licencias copyright a software libre? Simple, para comenzar el software libre no es gratis, es software que no sólo hay “pequeños grupos de chavales” que los hacen, sino que también se realizan con una financiación de una entidad o de uno o varios millonarios (si la mayor parte de los pequeños proyectos de software libre que están hechos por “un grupo de chavales con el botón de donate en su web” con el paso del tiempo acaban abandonados, ¿cómo es que está sobreviviendo Ubuntu, e incluso GNU/Linux en sí, si no es por los millonarios y las empresas que les financian[1]?). Las tres condiciones únicas son que el software libre: (a) debe poder dejar libertad para que cualquiera lo pueda descargar gratis, y si quiere dejar una cantidad de dinero que la deje, en una web; (b) su código debe estar a disposición gratuita también subido a una web; (c) si te basas en un software libre para realizar un software, tu software debe ser libre por obligación. Las “importantes consultoras patrias multinacionales” pueden permitirse esto ya que: (a) el estado es el único cliente y pagará y seguirá pagando hasta que el proyecto esté en un callejón sin salida y se abandone, luego el colgar el software para uso gratuito de cualquiera es algo que ni les quitará dinero y, es más, les es indiferente (la muestra de esto la podemos ver en algunas apps estatales); (b) ni un sólo ser humano va a ponerse a mirar cientos de miles de ficheros con miles de líneas cada uno, para cada proyecto estatal existente. Esto es, los proyectos y el software actualmente hecho por “importantes consultoras patrias multinacionales” para el estado puede ser software libre sin problemas para ellas, y seguirán existiendo los mismos problemas que existen actualmente con la informática (tanto para trabajadores, como para el estado).

Al capitalismo le da igual si usas Windows, Mac o GNU/Linux (de hecho hay montones de programas no gratuitos, ni libres que se pueden usar en un Linux), los problemas gordos de verdad van a seguir ahí y pagar licencias de software privado no es tan caro si lo comparamos con los millones de euros que gasta el contribuyente en subvencionar el trabajo de la informática española o con chorradas como el gasto tonto de crear distribuciones de GNU/Linux para cada comunidad autónoma[2]. Lo que sí deberíamos hacer para vencer de una vez es acabar con esa fea costumbre de querer informatizarlo todo y comenzar a preguntarnos el para qué, porque el para qué en el software es importante, ya que nadie usa una aburrida aplicación de un ordenador porque sí (por muy geek, maravillosa o cómoda que sea), sino la usa para ahorrarse horas de un trabajo tedioso (e incluso puede que largo) que ya puede realizar una máquina, de hecho fueron inventadas para eso.

Que lo de cambiar Windows por GNU/Linux como Word/Excel por LibreOffice tal vez estaría bien mirarlo, pero recordemos una cosa esencial de lo que se conoce como ingeniería del software: GNU/Linux no es Windows al igual que LibreOffice no es Word/Excel al igual que Gimp no es Photoshop. Ni se hicieron en el mismo entorno, ni se preguntó a las mismas personas que usan esas herramientas diariamente, ni se tomaron las mismas decisiones, ni siquiera la mentalidad de las personas que hicieron esas herramientas es la misma. Así hay opciones que pueden estar en diferentes menús, hay opciones que el equipo de LibreOffice o el de Word/Excel consideró superfluas o “que mejor que el usuario las haga de otra manera” o que eran tan difíciles de hacer que pasaron porque “total, no se usa o por lo menos yo no he visto a nadie usar eso”, errores que en un lado se considera farragoso corregir (“y total, nadie se ha quejado por escrito de ello por ahora”) pero en otro no se corrige por problemas de dinero/tiempo (el que sea rentable o no el corregir un error, también influye). A las personas ajenas al mundillo puede sonarles todo esto como algo muy cutre, pero buena parte de proyectos serios hay cosas peores en comentarios en código y en lo que se habla entre desarrolladores. Siento quitar el romanticismo a los programas de ordenador, pero en el momento en el que decides usar un programa informático estás en manos de otras personas (tanto de su visión de las cosas, como de su capacidad de cometer errores), no en las manos de un ente mágico dentro del ordenador que usas, ni muchos menos en las tuyas. Mejor ver las cosas así que verlo todo como matrix, al fin y al cabo la figura del hacker siempre acaba siendo “consultor en seguridad”, no un programador.

A lo que iba, es normal que cualquier persona que ya esté habituada, e incluso de forma experta, a un sistema operativo o a una suite de ofimática no quiera cambiar a otra totalmente diferente. Ahí no vale un “visto uno, vistos todos”, habría que entrenar meses a mucho personal público, lo cual significa meterles en cursos extensos de varios meses (y que resten horas de trabajo, como debe ser, no nos vamos a comer su tiempo libre), lo cual significa más trabajo acumulado, lo que acaba siendo mayor coste a corto plazo para algo que no tenemos ni idea de si será bueno o malo a largo plazo (seamos lógicos: no tenemos ni idea de si para un trabajo diario y constante, a la larga es mejor usar las herramientas de software libres actuales o no).

Cabe preguntarse cuál es realmente la mejora de usar software libre. Bueno, tenemos unos gurús del software libre que son como todos los gurús: bastante penosos. En España los más alabados son Galli y Enrique Dans, ambos del clan #NoLesVotes y ambos seguidores de gentes como Eric S. Raymond (neopagano, anarcoliberal, y defensor, además del software libre, a poseer y usar armas de fuego)[3]. Habrá quién se sorprenda, pero es natural que el software libre cuadre también con las ideas liberales (libertad total tanto para pagar lo que quieras por el producto como para no pagar por el mismo, piénsalo) ya de por sí estar en contra de la propiedad intelectual también cuadra con dichas ideas. Realmente hay pocas razones éticas para usar software libre que no sea la de “no dono ni pago nada por todo ese trabajo, pero por lo menos no estoy pirateando”, costumbre que, la verdad, da mucha pena que sea la izquierda la que quién tanto sueñe con institucionalizar, porque las comunidades de software libre necesitan mucha ayuda para dejar de estar en manos de millonarios o de depender de gente con tanto tiempo libre, con esto no es mi objetivo que vayáis corriendo a donar a comunidades del software (al fin y al cabo una buena parte de ellos ya esperan que no les darás nada a cambio) pero sí que entre en mente el que el hacer de una costumbre individual una propuesta a realizar en todo el sistema público pues como que muy ético no es que digamos.

Llevo usando software libre y GNU/Linux desde hace ya más de cinco años y era bastante reacio a cambiar de Windows a GNU/Linux, pero soy un usuario patoso etiquetado como experto, tenía un portátil viejo al que ya no le iba bien Windows XP y no tenía nada que perder. Hay mucha obsesión en ese mundo con que hay que lograr que “mucha gente use software libre”, pero como dice el tópico cada persona es un mundo y antes que hacer una costumbre lo de usar software libre, sigo viendo ahí mejor la idea que tantos programadores o amantes de lo experto y lo libre odian (hola usuarios de Debian), pero que más de un software libre se ha impuesto, la idea de irse haciendo cada vez más accesible y atractivo al usuario menos avanzado. No hay más remedio, hay que perder todo elitismo. Si tanto se quiere el pueblo, antes hay que hacerse del pueblo con todo lo que ello conlleva.


Notas:
[1] Steve Jobs, gracias a su suerte, habilidad de vender humo y no tener sensibilidad alguna con sus empleados, es una persona de clase baja que se hizo multimillonario con la informática, pero Mark Shuttleworth siempre fue multimillonario. Ubuntu, diez años desde que Mark Shuttleworth rompiese el hielo de Linux, Javier Pastor (Xataka, 25 de octubre de 2014).
[2] Que yo uso GNU/Linux y me he acomodado bastante bien a GNU/Linux y creo que algunas cosas que se hacen ahí son valiosas y facilitan determinadas tareas, pero esto es demasiado: Anexo:Distribuciones GNU/Linux de España – Wikipedia
[3] A pesar de que Galli escribiera por el 2008 que “no es mi modelo de persona”, demasiadas veces ya le ha citado incluso cuando le tocó otro profesor universitario su ego tituló un post respuesta (una de esas discusiones que si tienes palomitas a mano y nunca te has sentado delante de un profesor universitario, vale la pena seguir para saber lo que se siente frente tal nivel de egos andantes) que llevaba cierta idea a la practica y un título similar al conocido “Shut Up And Show Them The Code” de Eric S. Raymond. Lógicamente se puede estar de acuerdo en detalles con alguien con quién no comulgues al 100%, pero yo qué sé, yo, por lo menos, no citaría tanto, ni recomendaría a informáticos que leyesen a un tipo del que solté una vez un “aunque debo admitir que dice cosas brillantes que sólo llegas a comprender cuando te haces más viejo” así que, lo siento si ofende, pero Galli es claramente seguidor de Raymond. En cuando a Enrique Dans, bueno, ya escribía su columna en Libertad Digital, no veo que haya que sorprenderse de que cite lo suyo a Raymond.
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Acerca de Griseo

Demonio infernal que escribe de muchas cosas supuestamente divertidas. Igteísta y en contra del coaching y similares. Entre sus aficiones está leer libros, escuchar música de todo tipo (ese clásico de los creadores de "salir con los colegas"), recolectar noticias curiosas o conocimiento inútil y devorar almas (como todo buen demonio infernal que se precie). Autor desde los inicios y administrador de este blog.

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