La foto

Pienso que ya es hora de renovar mi avatar e intento hacerme un selfie y no me sale. No es lo tan fácil que parecía para alguien con 28 años que no se ha hecho a sí mismo una foto en su vida con un móvil. Pienso en la cámara web del portátil, pero mejor por ahí no intentarlo.

La verdad que la gran mayoría de fotos que tengo de mí mismo me las han hecho de improviso, algunas de ellas cuando no quería una foto, otras cuando me era indiferente. Si digo la verdad las fotos me parecen innecesarias hasta que uno ve, por ejemplo, una foto de su abuela o su abuelo que ya no están.

Hoy día sacamos muchas fotos, y dicen que esta adicción forma parte de lo que somos. Dicen que somos la “generación yo”, sin embargo yo sólo tengo en Internet una foto de mí en cambio mis padres miles en sus perfiles en redes sociales, perfiles de los que me mantengo alejado. Supongo que pueden decir lo que quieran de nuestra generación, toda generación de personas maduras han dicho siempre que el mundo se va a la porra por culpa de que la juventud ya no respeta los valores (valores que ellos mismos no cumplían) o por vete a saber qué (en este momento recuerdo la foto de mis padres y sus amigos subidos de pie en una barandilla de un puente, “a punto de caerse y morir de una forma tan estúpida” fue lo que pensé en aquella primera vez que la vi).

Si hay algo que es cierto, no somos la generación más preparada de la historia como nos han hecho creer, ellos sabían pintar y hacer sus chapuzas, sabían cómo arreglárselas para no llamar a nadie que les hiciera una tarea y tener que pagársela. Eran conscientes de que sus vidas eran suyas y tenían que arreglárselas en el mundo con lo poco que tenían, pero pensaban y muchos siguen pensando que el trabajo es algo horrible sólo si no te gusta (cosa que dicen que les solía suceder). Así todo este tiempo nos han guiado hacia un trabajo como un sueño que hicimos nuestro, adornando nuestra historia al relato de una generación, dejando que (como siempre) El País sea quién lo escriba. Luego consigues “realizar tu sueño” y tarde o temprano descubres que el trabajo siempre fue horrible, salvo si son otros los realizan la gran parte de tu trabajo (ése “yo no trabajo, dejo que el dinero trabaje para mi” que tantos ricos escriben en sus libros de falsa filosofía cuyo único objetivo es engrandecer una historia que se reduce a luchas de poder ganadas y suerte).

Como tantos, fui ingenuo, jamás imaginé que “realizar nuestros sueños” sería perder nuestro escaso tiempo libre, nuestra libertad de decidir amigos o incluso la de ser de uno/a, y todo para que supuestamente trabajáramos felices. Perdimos nuestra libertad incluso antes de tener acceso a ella. Te dejas la sangre y los huesos en algo que al final no es tuyo sino de otro u otra que lo quiere a su gusto y todo por un dinero que a veces no te dan, porque te dicen que lo que necesitas es reputación que debes de ganarte (“la visibilidad”).

Nos han contado el cuento de la lechera, sólo que a ellos les da igual que el cántaro se rompa, y encima nos llaman “generación yo” cuando lo que quieren es que mostremos el “yo” que ellos exigen. Ellos nos han creado pensando que nos hicieron “a su imagen y semejanza”, así nos dieron el relato de lo tecnológico, la meritocracia y las oportunidades y nosotros lo tomamos como un regalo de un Dios, y como resulta que lo usamos todo mal, de la forma que no quieren, nos tratan como un deshecho, como un juguete roto. ¿Y qué van a hacer con su vida y con su trabajo esos adolescentes/jóvenes que se fotografían borrachos en redes sociales? Pues menudas fotos sube esa chica, ¿no ha pensado en su futuro alguna vez? ¿Y porqué no aprovechan las redes sociales y se hacen amigo de alguien importante, qué hay de esos influyentes que les darían trabajo en un futuro?, y así día tras día, una y otra vez nuestros dioses juzgándonos por ‘los pecados’ que cometemos, por el que nunca encontraremos trabajo, pareja, una hipoteca o vete a saber qué cosa. En el fondo no son más que nuestros padres cuando nos pregunta si ya tenemos pareja, la única diferencia es que se ven como los únicos con el poder para cantar “esto sí, esto no”.

No creo que sea por esto por lo que sólo tengo subida en Internet una foto de mí, ni de que por ello sea tan caótico este escrito (piense que tal vez este caos sea debido a las pocas horas que duermo debido al supuestamente buen clima casi desértico, para que se hagan una idea este año se han agotado los ventiladores en los comercios de mi provincia; piense que, al menos, los textos que enlazo son buenos). La verdad es que llevo varios días con la portada de un disco de avatar mientras pienso en hacerme esa foto, pero no me sale.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en my life el por .

Acerca de Griseo

Demonio infernal que escribe de muchas cosas supuestamente divertidas. Igteísta y en contra del coaching y similares. Entre sus aficiones está leer libros, escuchar música de todo tipo (ese clásico de los creadores de "salir con los colegas"), recolectar noticias curiosas o conocimiento inútil y devorar almas (como todo buen demonio infernal que se precie). Autor desde los inicios y administrador de este blog.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s