Los Nintendos

En cada gira promocional, la gente me contaba que cada vez que se sentaban en la fila del avión donde estaba la salida de emergencia, el vuelo entero era una pugna por no abrir la portezuela. El aire saliendo a presión del aparato, las mascarillas de oxígeno cayendo, el caos de gritos y el aterrizaje de emergencia: «¡Mayday, mayday!». Claro como el agua: aquella puerta pedía a gritos que la abrieran.

El filósofo danés Søren Kierkegaard define el terror como el conocimiento de lo que tienes que hacer para demostrar que eres libre, aunque hacerlo te destruya. Su ejemplo es Adán en el Jardín del Edén, feliz y contento hasta que Dios le enseña el Árbol del Conocimiento y le dice: «No comas esto». Ahora Adán ya no es libre. Solamente hay una ley que tenga que violar, que deba violar, para demostrar que es libre, aunque hacerlo le destruya. Kierkegaard dice que, en el momento en que nos prohíben algo, lo tenemos que hacer. Es inevitable.

Si no hago todo lo que veo, me meo.

De acuerdo con Kierkegaard, la persona que permite que la ley controle su vida, que dice que lo posible no es posible porque es ilegal, está llevando una vida carente de autenticidad.

En Portland (Oregón), alguien está llenando pelotas de tenis con cabezas de cerillas y cerrándolas otra vez con cinta adhesiva. Luego deja las pelotas en la calle para que la gente las encuentre, y cuando alguien les da una patada o las tira explotan. Hasta el momento un hombre ha perdido un pie y un perro la cabeza.

Ahora los escritores de graffiti se dedican a usar cremas áridas que grabar el cristal para escribir en escaparates de tiendas y ventanillas de coche. En el instituto que graban el Tigard, en un barrio residencial, un adolescente no identificado coge su mierda y frota con ella las paredes del lavabo de hombres. La escuela solamente lo conoce como el «Mierdabomber». Se supone que nadie puede hablar de él porque la escuela tiene miedo de que aparezcan imitadores.

Como diría Kierkegaard, cada vez que vemos que algo es posible hacemos que pase. Lo hacemos inevitable. Hasta que Stephen King escribió sobre pringados que mataban a sus compañeros de instituto, nadie había oído hablar de tiroteos en las escuelas. ¿Pero acaso Carrie y Rabia lo hicieron inevitable?

Millones de nosotros pagamos para ver cómo destruían el Empire State en Independence Day. Ahora el Departamento de Defensa ha enrolado a los mejores creativos de Hollywood para prever posibles situaciones de terrorismo, entre ellos el director David Fincher, que derribó todas las torres de la Century City en El club de la lucha. Queremos conocer todas las formas en que podemos ser atacados. Para poder estar preparados.

Por culpa de Ted Kaczynski, Unabomber, ya no se puede enviar un paquete sin acudir a un empleado de correos. Por culpa de que la gente tira bolos sobre las autopistas, ahora los puentes peatonales están rodeados de verjas.

Menuda forma de responder, como si pudiéramos protegernos contra todo.

[Un fragmento de Chuck Palahniuk hablando de su vida en Error Humano]

Éste es el verano en el que Nintendo ha llegado al top 20 de las compañías japonesas.

En el que un amigo me cuenta por WhatsApp que acaba de encontrar un Pokémon mientras estaba sentando en el inodoro. Otro amigo está frustrado porque no puede instalar la app por tener un móvil con una versión de android más antigua de la requerida para jugar.

En el que gente del trabajo cuentan cómo sus parejas se enfadan si les ven jugar con el móvil a Pokémon Go, tachándoles de infantiles.

En el que mi hermana me contó que se ha descargado por primera vez un videojuego de móvil “pero sólo para probar”.

En el que en mi TL de tuiter, entre tuits y retuits, leo opiniones entre el amor a unos bichos de Nintendo, el “tenéis que salir a la calle, ¡pero así NO!”, quienes dicen que la gente se burlaba de ellos cuando jugaban a ese juego años atrás, quienes se pican con lo que dicen los dos anteriores y dedican el tiempo a reafirmarse una y otra y otra vez, bromas de cazar a políticos con Pokéballs, que si es la prueba del capítalismo como éxito o que si ahora estamos viviendo un capítulo de Black Mirror. Yo no pido mucho, sólo pido que la moda nos dé algún vídeo de primera como los que antaño nos daba la televisión en verano.

En el que artículos sobre el peligro de la app que cuando los lees, entran ganas de descargársela y dejarse todos tus ahorros en ella porque como indicaba la cita a Palahniuk al inicio de este texto: hay que demostrar que somos libres.

Pero lo más raro fue el domingo. Me llamó mi padre junto a un “¿Qué mierda es eso del Pokémon ese del que hablan tanto en la radio?”. Cuando se lo expliqué soltó su habitual y rotundo “Menudas tonterías” tras el cual es imposible decir nada sobre el tema porque para él todo ya está dicho y hay que cambiar de tema. Creo que es la primera vez en la que he hablado con mi padre sobre videojuegos.

En cuanto a qué opino de todo esto, sólo puedo decir una cosa: ¯\_(ツ)_/¯

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Esta entrada fue publicada en my life el por .

Acerca de Griseo

Demonio infernal que escribe de muchas cosas supuestamente divertidas. Igteísta y en contra del coaching y similares. Entre sus aficiones está leer libros, escuchar música de todo tipo (ese clásico de los creadores de "salir con los colegas"), recolectar noticias curiosas o conocimiento inútil y devorar almas (como todo buen demonio infernal que se precie). Autor desde los inicios y administrador de este blog.

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