El anuncio de Campofrio y Moros y Cristianos de Telecinco

Como tantas cosas, el anuncio de Campofrio siempre agrada a cierta gente y desagrada a otra. Este año, al menos, no es tan largo y lacrimógeno pero nos pide que nos respetemos, que nos demos la mano, que nos amemos, que miremos en nuestro interior. He visto dos de los anuncios de Campofrio y me da su vergüenza ajena, pero por ahora en vergüenza ajena le va ganando por absoluta megagoleada los anuncios de pizza de Casa Tarradellas. Pero de lejos, porque los anuncios de la pizza de Casa Tarradellas no es que superen el medidor de vergüenza ajena, es que dicho medidor estalla y te explota en la cara. No sé, no se me ocurre ahora mismo mayor mal en la televisión española actual que el anuncio de dichas pizzas. Sus anuncios son tan horribles como una hipotética conferencia de cuatro horas de Mr. Wonderful sobre una hipotética visita suya a África para “solidarizarse”.

(nota: tomo pizzas Casa Tarradellas una media de una vez por cada mes)

No nos engañemos, los hay mejores o peores, pero los anuncios son un asco, siempre lo han sido y lo serán. La diferencia es que los de hoy día, como son tantos, son el no me ibas a hacer caso, así que antes pedir perdón que pedir permiso en anuncio (me gusta recordar en este punto que Risto Mejide es publicista y tiene su empresa de publicidad). Además que si antes había en estos anuncios su pensamiento positivo (como Coca-Cola con la felicidad) ahora está multiplicado por diez ya que, gracias a la crisis y esa obsesión de sustituir su nombre como “oportunidad”, estamos en un momento álgido de este proceso de la historia al que Eva Illouz llama el capitalismo emocional. El capitalismo hoy día necesita de nuestras emociones para ser, anhela que seamos fans o incluso odiemos a muerte la marca, porque si no les das tus emociones ya no tiene manera de diferenciarse de una marca blanca tipo Hacendado. Los modelos tradicionales como la calidad o la puesta a tiempo en el mercado hace décadas que no sirven para diferenciarse. Así que hoy día tenemos un dedo diciéndonos que sale en televisión/radio/internet/… y que le demos nuestras emociones para darles más eco a su publicidad.

El anuncio actual de Campofrio juega el comodín de que las personas con ideas antagónicas se suelen llevar bien. Y es cierto que pueden llevarse bien, pero no lo llamaría llevarse bien, lo llamaría compromiso. Porque en cualquier momento sale la verdad a la luz. El anuncio de Campofrio muestra la farsa, la careta social, la posición de “me aguanto porque” como el gran invento español que permite que no nos citemos a mostrarnos las navajas a la salida. La realidad es bien distinta y la plasmó perfectamente Telecinco en su programa Moros y Cristianos.

A pesar de la vergüenza ajena que me da Jorge Ilegal cada vez que abre esa boca (abre la boca y el pan sube 100€ más), dentro vídeo:

Así debería de ser el anuncio de Campofrio si lo extrapolamos al mundo real. Los gritos, el clásico “ay, lo que ha dicho”, el moderador metiendo cizaña y una mujer que fue concursante de Gran Hermano que tiene la razón cuando dice “Pero quién no lo quiera hacer, que no lo haga” (que por algo tenemos esa libertad) pero la interrumpen y luego el tipo ni razona tres veces lo que ella ha dicho para seguir con su protagonismo de la razón. Sin duda, no hay mejor representación de la realidad de la confrontación de ideas diferentes. Aunque bueno, también están las discusiones públicas de Podemos o las del PSOE con la lotería de este año.

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Acerca de Griseo

Demonio infernal que escribe de muchas cosas supuestamente divertidas. Igteísta y en contra del coaching y similares. Entre sus aficiones está leer libros, escuchar música de todo tipo (ese clásico de los creadores de "salir con los colegas"), recolectar noticias curiosas o conocimiento inútil y devorar almas (como todo buen demonio infernal que se precie). Autor desde los inicios y administrador de este blog.

2 pensamientos en “El anuncio de Campofrio y Moros y Cristianos de Telecinco

  1. Tomás

    A esto, en Filosofía, se lo llama “parloteo” que consiste en hablar todos y no decir nada y, por supuesto, el más macarra e ineducado cree que cuanto más tiempo hable, más levante la voz y no deje hablar a los demás, más razón tiene. “Viva la libertad” pero ¿para esto?.

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    1. Griseo Autor de la entrada

      Ese parloteo es lo que tenemos en todos lados de este mundo, Tomás, de hecho es el punto de partida sobre el que trabajar. Y yo qué sé, pero me imagino que las gentes de siglos pasados también eran así, sólo que con un señor en medio de estas gentes, alzando una antorcha o un arma mientras pedía orden.

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