Y a esto lo llaman “calidad de vida”

Cada día laboral al volver a casa veo a la misma señora esperando el primer autobús de los dos en los que debo subirme para volver a casa. Ella siempre se baja dos paradas después en un barrio normal y moliente. No hay manera de llegar del punto A al punto B si tienes miedo a los puentes altos que están sobre ocho carriles de autovía, además también está que el camino es considerablemente más largo. Sumemos a esto que la señora tiene ya una edad y es normal que prefiera ir en autobús que tomar ese camino peligroso (de hecho yo elegiría la misma opción que ella elige). De una cosa no hay duda: si hubiera una larga acera que recorriera el camino que realiza el autobús (el cual es recto y sin ninguna curva), tardaría pocos minutos en llegar a su destino.

Sigo hablando de la hora de volver a casa, ya que el ir al trabajo en autobús no es tan emocionante. Cuando me bajo del primer autobús, el camino de la parada B a la parada C en dónde debo subirme al siguiente autobús no está tan lejos, diría que incluso está más cerca que el camino desde el trabajo a la parada A. El problema son los cinco semáforos, los cuales no suelen coincidir en verde para los peatones, lo que causa que casi siempre pierda el segundo autobús. Ayer se alinearon los astros y coincidieron los cinco en verde, el camino fue de tres minutos, muy diferente de los diez minutos habituales. Cuando llego tengo que esperar entre 15-20 minutos al siguiente autobús.

No me molesta el tiempo perdido porque, seamos sinceros, lo perdería igualmente; sólo quiero mostrar con esto, una vez más, que la fijación con el supuesto beneficio de los coches es de lo peor. Que se va más rápido en coche porque en buena parte los caminos están diseñados más para los coches que para los peatones.

Cuando cuento esto se me pregunta que por qué no tengo coche, no como un consejo sino como si fuera culpable de algo. Una persona incluso me preguntó hace unos años por qué no iba al psicólogo porque le dije que no me gusta conducir, sólo porque le dije que me no me gusta conducir, y que además me agobia, ya era alguien que requiere un tratamiento para esa persona con coche de primera mano (por otro lado, hay que decir también que la susodicha persona posee un título de ingeniería, lo cual puede explicar en buena parte esta confrontación). Hay tanta obsesión con el tener un coche y el ser una persona adulta que hay personas que llegan a esos extremos de pensar que si no tienes, deberías de ir al psicólogo. No odiaba los coches, y realmente no tengo razones para odiarlos salvo por personas como ésa que los conducen, sólo es que no me gusta el tráfico ni todo lo que tenga que ver con él, sólo es que me gusta ir andando y prefiero autobuses y trenes a eso. Pero, en fin, a mi edad han logrado que tenga tanta tirria a los coches como a las personas que piensan en la posesión de un vehículo como una forma más de crecimiento personal.

Me gustaría mudarme cerca del trabajo pero la zona es cercana a la playa y eso en temporada de turismo es algo que cuesta muy caro. Un compañero de trabajo que lo contrataron el verano pasado me aconseja que me haga la idea de que debo aguantar hasta septiembre. En esa zona hay un polideportivo (“el mayor de todo el sur de España” que como toda obra faraónica fue construido durante la burbuja inmobiliaria) con su nombre en honor de un concejal del PP fallecido por un atentado, en donde siempre hay partidos de baloncesto y por tanto siempre hay coches de aficionados al baloncesto aparcados o en movimiento cerca de la zona. Los letreros rezan “con vistas al mar” y ponen el polideportivo como lugar de referencia. Y a esto lo llaman “calidad de vida”.

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Acerca de Griseo

Demonio infernal que escribe de muchas cosas supuestamente divertidas. Igteísta y en contra del coaching y similares. Entre sus aficiones está leer libros, escuchar música de todo tipo (ese clásico de los creadores de "salir con los colegas"), recolectar noticias curiosas o conocimiento inútil y devorar almas (como todo buen demonio infernal que se precie). Autor desde los inicios y administrador de este blog.

Un pensamiento en “Y a esto lo llaman “calidad de vida”

  1. alvaro

    muchas gracias por el articulo, en Colombia se esta viviendo el crecimiento del coaching coercitivo, tanto que ya afecto a mi hijo. Estoy dispuesto a hacer lo que sea necesario para que la gente no se deje manipular y se convierta en esclavos de esta secta. acá el interés, pienso es meramente económico, le quitan a los participantes en menos de dos meses la suma de cuatro millones de pesos, más o menos, 1.300 dolares, pero hay no termina todo.

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