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De Shivaree a Drácula

A Ambrosia Parsley (cantante de Shivaree) no le gustan las películas de acción violentas como Kill Bill Vol. 2, que es la película que dio fama a su canción más conocida: Goodnight Moon. Parsley cantaba en una pizzería al mismo tiempo que alternaba varios trabajos como el de camarera o vendedora de cosméticos, hasta que un día la descubrió cantando el teclista Danny McGough que tocó en varias giras con Tom Waits, y junto a ese teclista y al guitarrista Duke McVinne formaron la banda Shivaree.

Tom Waits es músico, compositor y actor. También está entre los reyes de músicos que ganan demandas contra empresas, cada vez que aparece un anuncio con alguna canción suya, mete a la compañía de dicho anuncio en un pleito del que siempre sale bien indemnizado (también se burla de quienes son pagados por poner su música en anuncios, por ejemplo de Michael Jackson llegó a decir “If Michael Jackson wants to work for Pepsi, why doesn’t he just get a suit and an office in their headquarters and be done with it?”[1]). Musicalmente Waits es una buena muestra del rock americano tradicional: sobrevalorado. Al menos Waits es un buen actor, de hecho participó en la versión de Drácula dirigida por Francis Ford Coppola.

Una película de la que Coppola fue productor es Las vírgenes suicidas (dirigida por Sofia Coppola), y la banda sonora la realizó la banda francesa Air, de la cual destaca su tema Playground Love. Air también participaron en la banda sonora de Lost in Translation (dirigida por Sofia Coppola), junto con artistas como My Bloody Valentine y The Jesus and Mary Chain.

The Jesus and Mary Chain es una banda escocesa de rock alternativo que se formó en 1983, justo en el gran momento de la escena indie británica de los 80’s. Les fue tan bien que han compartido carteles y festivales y escenarios con multitud de famosas bandas y solistas indies de los 80’s como Morrissey de The Smiths, de hecho hay discos recopilatorios de la época en los cuales podemos encontrar a ambas bandas. Una de las canciones más famosas (en especial entre las personas de mi generación) de The Smiths es How Soon Is Now?, la cual popularmente es bastante conocida como la música que sonaba en el opening de la serie americana Embrujadas, cuando realmente sonaba una versión de How Soon Is Now? de The Smiths hecha por la banda Love Spit Love.

A Ambrosia Parsley (Shivaree) no le gustan las películas de acción violentas, pero también su canción I Close my Eyes sonó en la serie Embrujadas, incluso fue publicada junto con la versión de How Soon Is Now? en uno de los CDs de bandas sonoras de dicha serie.

Goodnight Moon de Shivaree trata de cuando de noche estás a solas en tu casa, suena algún un ruido y desde ese momento tienes mucho miedo de que alguien o algo haya entrado en tu casa. Ideal para no dormir. Ideal para una película como Kill Bill Vol. 2.

Videoclip de la canción Goodnight Moon de Shivaree, aunque a Ambrosia Parsley no le gustan los videoclips.


Notas:
[1] The Many Lives of Tom Waits de Patrick Humphries, al inicio del capítulo 40.

La historia detrás del monólogo de “Elige una Vida” de Trainspotting

Si has visto o leído Trainspotting te sonará algo el siguiente monólogo de Renton que usaba para defender su posición de adicto a la heroína:

Supongamos que conoces todos los pros y los contras, sabes que vas a tener una vida corta, estás en posesión de tus facultades, etcétera, etcétera, pero sigues queriendo utilizar el caballo. No te dejarán hacerlo. No te dejarán hacerlo, porque lo verían como una señal de su propio fracaso. El hecho de que simplemente elijas rechazar lo que tienen para ofrecerte. Elígenos a nosotros. Elige la vida. Elige pagar hipotecas; elige lavadoras; elige coches; elige sentarte en un sofá a ver concursos que embotan la mente y aplastan el espíritu, atiborrándote la boca de puta comida basura. Elige pudrirte en vida, meándote y cagándote en una residencia, convertido en una puta vergüenza total para los niñatos egoístas y hechos polvo que has traído al mundo. Elige la vida.
Pues bien, yo elijo no elegir la vida. Si los muy cabrones no pueden soportarlo, ése es su puto problema. Como dijo Harry Lauder, sólo pretendo continuar así hasta el final del camino…

El anterior procede del libro. Irvine Welsh modificó dicho monólogo para la película (participó en el guión de esa película tan conocida de 1996) quedando algo así:

Elige la vida. Elige un empleo. Elige una carrera. Elige una familia. Elige un televisor grande que te cagas. Elige lavadoras, coches, equipos de compact disc y abrelatas eléctricos. Elige la salud, colesterol bajo y seguros dentales. Elige pagar hipotecas a interés fijo. Elige un piso piloto. Elige a tus amigos. Elige ropa deportiva y maletas a juego. Elige pagar a plazos un traje de marca en una amplia gama de putos tejidos baratos. Elige bricolaje y preguntarte quién coño eres los domingos por la mañana. Elige sentarte en el sofá a ver tele-concursos que embotan la mente y aplastan el espíritu mientras llenas tu boca de puta comida basura. Elige pudrirte de viejo cagándote y meándote encima en un asilo miserable, siendo una carga para los niñatos egoístas y hechos polvo que has engendrado para reemplazarte. Elige tu futuro. Elige la vida… ¿pero por qué iba yo a querer hacer algo así? Yo elegí no elegir la vida: elegí otra cosa. ¿Y las razones? No hay razones. ¿Quién necesita razones cuando tienes heroína?

El cual en su versión original es “Choose life. Choose a job. Choose a career…”. La elección del “Choose life” inicial no es casual, Irvine Welsh lo puso en el monólogo por algo. La novela Trainspotting se publicó en 1993 y los sucesos están situados en el final de los 80’s con Thatcher todavía en el poder.

El mensaje que Irvine Welsh quería transmitir con ese monólogo era la separación total entre esos colectivos que transmiten ese mensaje de “elige una vida” en todas sus vertientes y los jóvenes de clase baja como Renton a los que Thatcher se esforzaba en culpar y castigar. Realmente Renton no quería tanto transmitir un mensaje contra la opción de llevar una vida común, lo que realmente trataba era de posicionarse para que le dejaran seguir con su vida de adicto porque dado su entorno no veía otra salida.

Trainspotting, la novela, mezcla en muchas ocasiones la música con lo que se relata. Fijémonos en lo que dicen las camisetas que lucen los del dúo musical británico Wham! en su videoclip Wake Me Up Before You Go-Go (sale nada más al inicio, no hace falta tragarse la canción entera):

Efectivamente George Michael y El Otro visten unas camisetas que ponen claramente, así en mayúsculas y a lo loco, “CHOOSE LIFE”. Esa camiseta también la podemos ver en el videoclip Hammer To Fall de la banda británica Queen. ¿Saben de cuándo son esos videoclips? 1984. Sí, la fecha del libro de George Orwell (en un solo grado de separación ya tenemos a 1984 de Orwell conectado con Trainspotting). Así se las gasta el bueno de Irvine Welsh con sus mensajes escondidos. ¿Pero qué significa lo que dicen esas camisetas? ¿Qué mensaje tenían en aquella época?

Para quién no lo sepa resulta que el discurso de Thatcher es bastante cercano al discurso que, desgraciadamente, nos comunican tanto hoy día y con tanta insistencia: si sufres una desgracia, nene/a, la culpa es tuya, así que te lo mereces. Un discurso con consecuencias aterradoras, y si no que se lo pregunten a los mineros británicos que tanto lo sufrieron. Sin embargo esas camisetas no fueron diseñadas por alguien afín a Thatcher, sino por Katharine Hamnett, una diseñadora de moda que le gustaba meterse en lo político y lo social. Tal es así la diferencia entre ella y Thatcher que cuando conoció a Thatcher en público llevaba una camiseta diseñada por ella misma contra los misiles nucleares que el gobierno de Thatcher quiso en un inicio legalizar[1].

Hamnett había diseñado las camisetas “CHOOSE LIFE” en 1983, pero esos grupos británicos con tanta fama las comenzaron a llevar en sus vídeos de 1984. ¿Cuál era el significado de ese mensaje? Hamnett decía que ella no le dio significado alguno a ese mensaje. Así que el mensaje fue aprovechado por los medios y ciertos colectivos para lanzar campañas antidrogas, antisuicidio y antiaborto. Los colectivos antiaborto ponen como excusa que la frase también pertenece al versículo 30:19 del libro del Deuteronomio que dice eso de “Now choose life, so that you and your children may live”, este eslogan sigue siendo usado por dichos colectivos[2] (y así es como queda La Biblia curiosamente conectada con Trainspotting, en sólo 3 grados de separación y en total oposición la una de la otra).

La genialidad de Irvine Welsh aquí reside en que el mensaje de todo el monólogo, y de una gran parte de su libro, estaba ya lanzado en sólo ese “Choose life” dicho con ironía.


Notas:
[1] Katharine Hamnett meets Thatcher, Alex Selwyn-Holmes.
[2] Incluso hay uno americano de 1996 que directamente su nombre es ese: choose life (nótese ese do not link ahí para no darles SEO)

Conectando La Sirenita con El Grand Prix

Estatua de La Sirenita al lado del logo de El Grand Prix
Entre las películas animadas de Disney, La Sirenita es la que, para mí, tiene a una de las mejores malas de Disney. Ariel, la sirenita protagonista hija del rey, se enamora del príncipe Eric, un humano al que ella rescató de un naufragio. Después de que, con una ira injustificada, su padre el Rey Tritón, el rey del mar, destruyera todo objeto que ella había rescatado de naufragios, Ariel, persuadida por unas anguilas, decide pedir ayuda a Úrsula, la bruja del mar. Úrsula le hace firmar un contrato escrito, por el cual Ariel cede su voz hasta que logre un “beso de amor” de Eric en menos de tres días, si no lo logra, Ariel será transformada en un pólipo. El plan de Úrsula era utilizar a Ariel de forma que Tritón al final se interpusiera y ocupase su lugar (hay que cumplir con lo firmado), cosa que acabó sucediendo, pues Ariel no logró el beso de amor de Eric. Aunque al final derrotaron a Úrsula y Ariel fue transformada en humana por Tritón.

Hans Christian Andersen fue quién escribió el cuento original de La Sirenita el cual dista mucho del original. Para empezar Andersen no puso nombre a ninguno de sus personajes. Otra variación es que la sirenita era la menor de cuatro hermanas, y que tenía una abuela que nada más les hablaba maravillada del mundo humano. El rey de los mares casi nunca hace su aparición en el cuento, y la sirenita decide ir a hablar con la bruja del mar tras saber que si muere, ella no irá al otro mundo, en cambio si consigue que el príncipe humano que rescató y al que ama (y ve a escondidas), le ame más que a su padre y a su madre, tras la noche de bodas ella logrará un alma humana. La bruja del mar le dice que lo que planea la sirenita es una idiotez y que todavía está a punto de salvarse, pero la sirenita acepta seguir. Entre otras cosas le advierte que si el príncipe se casa con otra, la sirenita morirá tras la noche de bodas. Como la sirenita acepta, la bruja del mar le corta la lengua a la sirenita (le quita la voz para siempre) a cambio del brebaje que la hará bípeda. Además de la sirenita no lograr el amor del príncipe, éste se casa con otra. Aún así sus hermanas le dan un cuchillo, que han conseguido gracias a la bruja del mar, si la sirenita asesina al principe antes del amanecer, volverá a ser sirena y se salvará de la muerte. Como ella sigue queriendo al príncipe, al final, antes del amanecer tira el cuchillo al mar y se lanza al mar desde la torre, muere, y se transforma en un montón de burbujas. La sirenita es, en realidad, no un cuento de amor, sino uno sobre el desamor y sobre escuchar las advertencias.

Otro cuento que en la versión de Disney hay un príncipe azul de “besos mágicos”, pero en la versión original éste no lo era, es La Bella Durmiente. Lo primero que impacta es que sólo en la versión de Disney se encuentra el personaje de Malefica. Si bien en la versión de los hermanos Grimm, al igual que en la de Disney, también estaba el “beso de amor”, en la versión más antigua de Charles Perrault al príncipe le bastó con admirarla y arrodillarse delante de la princesa. Pero en la versión anterior a todas ellas, la que copió Giambattista Basile del cuento popular (muchos años antes que Grimm y Perrault), la princesa no despertó gracias al principe, es más el príncipe ni la adoró, ni la besó, lo que hizo fue violarla mientras ella dormía en su sueño eterno. Visto lo visto, no siempre la versión más antigua de los cuentos es la mejor.

Giambattista Basile recogió los cuentos en sus viajes de Creta y Venecia y los publicó en su libro Pentamerón en cuya historia central diez vecinas cuentan, en cinco días, diez cuentos cada una, para entretener a la malvada de la historia central, hasta que llega la heroína para hacer justicia. No todos los cuentos que recopiló y adaptó de la tradición popular son escabrosos o escatológicos, hay algunos de humor, otros fantásticos, incluso otros que son bastante menos escabrosos y más completos que las versiones de los hermanos Grimm; por ejemplo, La Cenicienta de los hermanos Grimm es bastante gore (la versión de la tradición alemana), en cambio la de Basile es más normal además de contar la juventud de Cenicienta y de dónde salen la madrastra y la hada madrina, pero Disney se basó en la versión de Perrault. Aún así, estos cuentos del escritor italiano Basile no se hicieron para niños, al contrario que los cuentos de Disney.

La canción “Colores en el viento” de la película de Disney Pocahontas fue imitada en España por Tamara cuando tenía 11 años en el programa Menudas Estrellas, quedando en el tercer puesto. Tamara había interpretado también temas de la cantante italiana Laura Pausini en la siguiente temporada de dicho programa. A los 12 años Tamara firmó su primer contrato discográfico.

El programa Menudas Estrellas era presentado por el presentador Bertín Osborne. Tal vez el momento más decadente de la carrera de Bertín Osbourne sea cuando pasó de presentar programas en Antena 3 y en TVE a presentarlos en televisiones autonómicas. A parte de cierto programa en Canal 9, otro programa que presentó, y durante más tiempo, en las televisiones autonómicas fue El Grand Prix (en su versión autonómica en 2007, 2008 y 2009) y junto con la cantante Natalia.

A Natalia le vino la fama gracias a concursar en el programa Operación Triunfo en su edición del 2001, la primera edición de dicho programa (la que ganó Rosa), la cual fue en TVE. El/La ganador/a de dicho programa sería el candidato/a para ir a Eurovisión, festival de la canción europeo, que, por cierto, en sus inicios se llamaba Eurovision Grand Prix.

Este año, 2014, el festival de la canción de Eurovisión se celebrará en Dinamarca. País en el que nació el danés Hans Christian Andersen, ese escritor que escribió La Sirenita que luego adaptó Disney a su manera. Por cierto, que poca gracia tenía la personaje cómica que hacía de La Sirenita en la gala de TVE para elegir el cantante español para enviar a Eurovisión.

[Por si no se ha dado cuenta, la verdad que de esta forma se puede conectar cualquier cosa con otra que, en realidad, no esté relacionada, y no hay magia alguna en ello, es más hay quién lo hace a diario]

El 13 y la mala suerte

No es que me haya dado cuenta hoy, pero estamos en el 2013, un año que acaba en 13. Y todavía no había dicho nada al respecto, algo raro en mí, así que ya toca.

Hay una canción lenta del grupo Danzig llamada “Thirteen”, que es 13 en inglés. La letra dice cosas como “la lista de vidas que he roto va de aquí al infierno”, “reza por no mirarme y que no te devuelva la mirada”, “nací para traer problemas donde quiera que esté” o “nunca me pusisteis un nombre, ellos sólo me dieron un número cuando era joven”. El gran Johnny Cash hizo una versión de dicha canción en su álbum “American Recordings”, el cual fue producido por Rick Rubin, que es el mismo productor del que será el nuevo álbum de Black Sabbath, el cual se llamará “13” y saldrá, si no hay problemas, el 13 de junio de 2013, vamos, en el presente año.

Black Sabbath es un grupo que, además de tener canciones críticas con el sistema (y también de ocultismo y terror), tiene una canción inspirada en Gandalf de El Señor de los Anillos y El Hobbit, llamada “The Wizard”. El núcleo de la historia de El Hobbit es que Gandalf, Bilbo y 13 enanos se enfrascan en la aventura de conseguir el tesoro custodiado por el dragón Smaug en la Montaña Solitaria.

A pesar de las posible superstición, la película basada en el libro de El Hobbit no es la única que contiene el número 13 (¡ni mucho menos!), de hecho existe una película de la temática a la que yo suelo encasillar como “película de adolescentes amargados” o “película de sobremesa de Antena 3” llamada Thirteen (13 en inglés), por no hablar de las películas de miedo de “Viernes 13”. Hablando de películas de miedo, Glenn Danzig, cantante y lider del grupo Danzig – el grupo que, como dije, tiene una canción llamada “Thirteen” (13 en inglés) -, además de ser un aficionado a las películas de terror, hizo un pequeño papel en La Profecía II, interpretando a un ángel caído.

Siempre he pensado que esa tontería de que el 13 es el número de la mala suerte viene de la tradición cristiana. 12 eran las tribus de Israel, y 12 los apóstoles. Sí, 12 son también las casillas del zodiaco y 12 los meses del calendario. De hecho en la cultura antigua el 12 simboliza la perfección, suma a eso que la suma de sus cifras da como resultado el número tres (1+2=3), y para colmo, el tres es un divisor de 12 (vamos que 4×3=12), el tres, es decir, la sagrada trinidad.

De esta forma, en la numerología (otro de esos timos adornados como ciencia metafísica como el tarot, astrología o la quiromancia), el 13 simboliza el fin, la muerte, del 12, lo que le dota de ese aura de mala suerte. Fueron 13 los comensales de la última cena de Cristo, por lo que el 13º era Judas, el traidor. Por otra parte también está el que Satán es el 13º ángel y todos sabemos lo malo que es Satán.

¡Hay que ver! ¡Con la iglesia hemos topado! ¡Con lo bonito que me había quedado el 13 en los primeros párrafos! Pero es que, además, en el tarot la carta de la Muerte es la número 13, y la 13ª fase de la vida, para los antiguos egipcios, era la muerte.

El miedo por la absurda creencia de que la mala suerte puede ser producida por el número 13 se conoce como Triscaidecafobia. En la mayoría de los aviones, la fila 13 no existe, así la fila que sigue a la 12 es la 14. Esto también ocurre con las habitaciones de varias cadenas de hoteles y varios hospitales, donde la habitación 14 sigue a la 12; hay otros edificios que no tienen piso número 13 y al piso 12 lo llaman 12A, al 13 lo llaman 12B, en cambio el 14 es el 14. En algunas ciudades de EE.UU., no hay calles número 13, y también saltan directamente a la 14. En la serie de coches Renault, el Renault 12 es el que precede al Renault 14, no existe un Renault 13. Esto también ocurre con la suit de ofimática Microsoft Office, en la cual también la versión 12 (con el nombre comercial: Office 2007) es la que precede a la 14 (con el nombre comercial: Office 2010), pues, según Jensen Harris (el que lleva el equipo de desarrollo de dicha suit ofimática), es un número que trae mala suerte[1]. En el metro de Madrid no habrá una línea 13 (la siguiente de la 12 será la línea 14), tampoco hay en la actualidad una línea 13 de autobús en Madrid (por cierto, en Málaga tampoco hay línea 13 de autobús y pasamos de la línea 12 a la 14), e incluso la edición 13 de Gran Hermano, en España, fue titulada 12+1, esquivando así el número 13. Tampoco hay número 13 en la Fórmula 1[2].

Como podéis ver, el número 13 más que un número de la mala suerte, es un número la mar de divertido y que da mucho juego. Y ahora estamos en el 2013, ¡que gran año nos espera!

Con tanto hablar del 13 me han entrado ganas de escuchar “Thirteen” de Danzig. Sin embargo, aunque la canción tocada y cantada por Danzig es muy buena, la versión del genio de Johnny Cash, para mí, lo es 13 veces más. Así que os dejo la de Johnny Cash, el hombre de negro.


Notas:
[1] Pueden leer de forma más extensa sobre esa historia de la inexistente versión de Microsoft Office nº13 en el artículo Microsoft to skip “unlucky” Office 13, David Flynn (apc, 29 March 2007).
[2] Se ve que a lo largo de la historia de la Formula 1 la gente se ha fijado bastante más en dos accidentes que hubo con pilotos con el número 13 en la Formula 1, que en el resto de accidentes con el resto de números. Puedes leer un poco sobre esa historia en El número 13 en la Fórmula 1, Igor Zamorano (Motorpasión F1, 06 de abril de 2010).

Rescate

Según el diccionario de la RAE, rescate en su tercera acepción significa rescatado, que a su vez significa “Juego en el que participan dos bandos de chicos elegidos por dos capitanes. Los de un bando tratan de atrapar a los del contrario. Los atrapados pueden ser rescatados por los de su propio bando.”

Al parecer seremos rescatados dentro de poco, así que supongo que hay un bando que nos han atrapado. A la mayoría de los ciudadanos nos gusta pensar que ese bando son los mercados y los banqueros. Así políticos europeos y mercados y banqueros juegan a atraparse el uno al otro. Aunque la realidad es otra: hay demasiados políticos que se dejan pillar.

Hay una película de dibujos animados de Disney llamada Los Rescatadores (Bernardo y Bianca en Hispanoamérica), en la cual dos ratones, Bernardo y Bianca, tienen que salvar a una niña llamada Penny, que ha sido secuestrada por una tal Madame Medusa.

Supongo que somos Penny, Bernardo es Rajoy, Merkel es Bianca, y Madame Medusa deben ser los malvados mercados y especuladores de los que tanto hablan. Dicho esto esperemos a que los ratones nos salven mientras enviamos botellas con mensajes que ellos interpretarán a su manera.

Pero la película de Los Rescatadores, como muchas películas, está basada en una serie de libros de Margery Sharp, llamada, como no, The Rescuers. La serie la forman nueve libros con los títulos The Rescuers (1959, “Los rescatadores”), Miss Bianca (1962), The Turret (1963, “El torreón”), Miss Bianca in the Salt Mines (1966, “Miss Bianca en las minas de sal”), Miss Bianca in the Orient (1970, “Miss Bianca en el oriente”), Miss Bianca in the Antarctic (1971, “Miss Bianca en el antártico”), Miss Bianca and the Bridesmaid (1972, “Miss Bianca y la dama de honor”), Bernard the Brave (1977, “Bernard el valiente”), y Bernard into Battle (1978, “Bernard a la batalla”).

Y es que los rescates dan para muchos libros, y si no que nos lo digan a los españoles. Aunque en nuestro caso es algo más curioso porque de la serie de nuestro rescate español hay ya tantos libros, que incluso los hay con títulos cómicos como ‘El club de los pringados’, ‘Adiós, ladrillo, adiós’ o ‘Simiocracia’. Relatos repletos de cifras enormes y escándalos que parecen venidos de una época remota, pero que tratan del mundo en el que ahora estamos y de nuestro pasado cercano.

Hace unos pocos años el por entonces novio de Falete – ese ser que nunca me quedará claro si es hombre o mujer – simuló su secuestro, seguramente para pedir un elevado rescate. El cómico Dani Mateo interpretaba en el programa Sé lo que hicisteis a dicho personaje, bajo la amenaza de “que me secuestro” cuando recibía una pregunta incómoda, sacando un gran saco con el que terminaba cubriendo su rostro y parte de su torso cuando se auto-secuestraba.

En lo que va de año, el PP nos han amenazado con el rescate – que si no aceptamos tal cosa tan cruda y dura nos termina Europa rescatando e interviniendo y tal y cual y que si malvados hombres de negro y tal y cual – tantas veces, que podemos decir que los de dicho partido interpretan a la perfección dicho papel que Dani Mateo hacía tantas veces. También deberíamos sospechar de si el novio de Falete es quién controla al gobierno español.

Actualmente Dani Mateo trabaja en el programa El Intermedio, en dicho programa su papel estrella el año pasado fue el baile de “mueve la colita”, el cual podéis ver en el siguiente vídeo.