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Encender la televisión y equivocarme

Televisiones en tienda
A pesar de yo no ser fan y sólo conocer un par de canciones de Twisted Sister, me sorprendió una escena de un documental sobre dicha banda llamado We Are Twisted Fucking Sister! (“We Are Twisted F***ing Sisters!” en Netflix), que estuve viendo hace un par de días y trata sobre cómo dicha banda logró la fama tras 12 años pegándose contra un muro. A pesar de sus cosas típicas de bandas estadounidenses de metal de los 70’s, Twisted Sister tiene un cierto encanto por ser una banda de perdedores, el mismo Dee Snider (cantante) lo cuenta en el documental.

«Sentía odio por el tipo de personas que me miraban de forma despectiva. Tuve que tratar con ellos toda mi vida. Descubrí que había más de los “míos” en este mundo que gente guay. La gente de bien. La gente de bien, y la gente guay, y la gente acomodada, son la minoría. La mayoría de nosotros somos gente común y corriente. Y nos hacen sentir inferiores a los demás.»
(Dee Snider, We Are Twisted Fucking Sister!)

Recordemos que tardaron 11 años en lograr un contrato con un sello discográfico. La escena en cuestión que me sorprendió es cuando Eddie Ojeda (guitarrista) cuenta lo siguiente:

«Todo el mundo se queja de que es muy difícil conseguir un contrato [discográfico] ahora. Siempre ha sido difícil. Siempre hay alguna razón, siempre hay problemas con la economía. Así funciona este mundo. Me refiero a que, sabes, ¿te das por vencido? No. No te das por vencido. Sigues adelante hasta que lo logras. O mueres intentándolo.»
(Eddie Ojeda, We Are Twisted Fucking Sister!)

Hoy día hay muchas bandas que autoproducen su trabajo y lo suben a Bandcamp y a Spotify. A veces sacan el dinero para grabar el disco de lo ahorrado con los directos, otras lanzan una campaña de crowdfunding y a ver qué tal sale.

En la entrada anterior escribía que la épica en el entretenimiento es divertida pero que en nuestra rutina del día a día no existe (salvo para tratar de engañarnos con ello en el trabajo), podría parecernos que el morir intentándolo que cuenta Ojeda es épico. Entras a Bandcamp, miras un estilo de música que te interesa y ves dos bandas que resulta que tienen también la misma estética, el mismo tono en las canciones, la misma forma de tocar y voces muy parecidas. Suele pasar que una banda debe buscar su identidad a través del espectáculo en sus conciertos, pues es muy común que cuando toquen con otras bandas del mismo estilo puedan parecer una copia. Si una puesta en escena o un videoclip de ellos te llama la atención más que el de otra banda que toque lo mismo, lo más seguro que los elijas antes. No hay nada épico en esto, se trata del marketing en la música.

Está claro que, si eres una persona normal con un salario normal, cuando entras en Kickstarter ves tantos proyectos que ni con el dinero que lograses ganar en toda tu vida podrías financiarlos todos. Hay demasiados discos, demasiados libros, demasiadas películas, demasiadas series, demasiados documentales, demasiados videojuegos,… demasiado entretenimiento esperando a que lo apoyes y lo disfrutes. No es que Internet haya fomentado que haya más creadores que nunca, lo cierto es que montones de creadores siempre ha habido, pero éstos rara vez lograban que se publicasen sus creaciones. Lo que quiero decir es que creo que lo que podemos ver es lo que antes no nos llegaba a través de tantos filtros.

¿Cómo podemos solucionar esto? Bueno, podemos recurrir a la solución clásica: leer medios especializados y fanzines que nos gusten. El problema: estos medios también están repletos de entretenimiento que deberías de tomar, además de contener demasiados artículos que se te quedan pendientes de leer. Para colmo están colapsados ante tanto entretenimiento que les llegan, llegando a escaparse entretenimiento que podría ser mejor que el que promulgan.

Así que es hora de admitir que cuando muramos no habremos escuchado el mejor disco de la mejor banda, ni leído el mejor libro, ni el mejor artículo, ni visto la mejor película, ni el mejor documental, ni la mejor serie, ni jugado al mejor videojuego,… Si eres de esas personas que siempre quieren ver, escuchar y leer lo mejor de lo mejor, pues oye, lo mejor es que comiences a interiorizar que tendrás que conformarte con que el entretenimiento consiste en entretenerse. Hay personas que se declaran seriefilos, hay otras que dicen que son gamers, al igual que siempre ha habido cinéfilos y melómanos. Los que nos pasamos 8 horas al día trabajando dudo que podamos ser cualquiera de esas cosas: no tenemos tiempo. Tal vez lo suyo sea admitir que nos gusta hacer cosas en nuestro tiempo libre y ya está.

Luego está que muchas veces se tiende a atacar el entretenimiento desde la izquierda, sobre todo cuando queda claro que éste no es cultura. No tengo ni el tiempo, ni inteligencia suficiente, ni las herramientas para trazar una línea que distinga qué es cultura y qué es entretenimiento, y como yo hay muchísimas personas. Desde la izquierda hay que admitir que necesitamos entretenimiento en nuestra vida, porque siempre lo ha habido, y dejar de tacharlo como el opio del pueblo. Si ya de por sí no podemos encontrar qué es lo mejor de lo mejor para nosotros, menos aún vamos a poder aprender qué es lo propio del buen gusto en el poco tiempo diario que tenemos y más cuando el buen gusto es algo que cambia a lo largo de los años.

Y eso, que, en resumen, prefiero encender la televisión y equivocarme. La solución para lograr la paz ante tanta ola de contenido es asumir que tomemos la opción que tomemos, lo más normal es que nos equivocaremos en cualquier caso. Por algo somos seres humanos.

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La Épica

Antes de que acabe el año quería escribir sobre una palabra que la derecha de mi país tiene en la boca cada 300 palabras. Se trata de la nueva palabra que se han apropiado para tratar de derribar todo un argumentario por muy buen o mal elaborado que esté, y la están usando mucho con todo el tema del proceso independentista catalán[1]. La palabra en cuestión es La Épica. Sí, la épica, como si en España naadie haya abusado durante siglos de la épica de la historia de España de sanguinarios y crueles conquistadores.

Llevo un par de meses que dos o tres días a la semana al llegar al trabajo pongo media hora de Onda Cero para ver qué piensa la derecha/centro de algún tema, tratar de comprender esas mentes arcaicas, emocionales y mayormente instintivas, a veces estoy incluso una hora escuchando sin saber qué realmente quieren concluir con sus debates. En las mañanas de Onda Cero rara vez (pero muy rara vez) escuchas a los tertulianos discutir y cuando discuten siempre suelen llegar a un acuerdo, es algo de lo más curioso el que todos, pero es que todos los tertulianos que llevan a las mañanas de Onda Cero sean de derechas o centro. Si un día estáis hartos de escuchar gritos en las tertulias mañaneras de La Ser pasaos por Onda Cero y ya se os quitarán de golpe las ganas de escuchar tertulias por la mañana, y acabaréis poniéndoos Rock FM, M80 o Cadena Dial porque lo de Radio 3 lleva años siendo tan la invasión cultureta gafapastil que a veces parece que Andrea Levy la dirige personalmente[2].

¿Qué es la épica? Y sobre todo, ¿es la épica algo divertido o algo supuestamente divertido? Para resolver la primera pregunta veamos primero la definición de la RAE:

épico, ca
Del lat. epĭcus, y este del gr. ἐπικός epikós.

  1. adj. Perteneciente o relativo a la epopeya o a la poesía heroica.
  2. adj. Dicho de un poeta: Cultivador de la poesía épica. U. t. c. s.
  3. adj. Propio y característico de la poesía épica, apto o conveniente para ella. Estilo, talento, personaje épico.
  4. adj. ponder. Grandioso o fuera de lo común. Un esfuerzo épico. Una comilona épica.
  5. f. Poesía épica.

Parece que los tertulianos de Onda Cero se refieren a las definiciones 3 y 4. Aún así lo suyo será que veamos un par de ejemplos para entenderlo más emocionalmente.

Veamos un primer ejemplo de cuando la épica en su estado puro sale bien:

Ahora veamos un ejemplo de cuando la épica en su estado puro sale mal:

Hay una diferencia que claramente se puede apreciar entre ambos vídeos. Mientras en El Señor de los Anillos, como en toda buena película de fantasía épica, la épica es usada para mostrarnos al público que los buenos son como nosotros (personas que intentan sobrevivir como buenamente pueden) pero que han llegado más lejos que nosotros por una vida mejor y que deben ganar porque yo lo valgo; en ese fragmento de One Punch Man nos quedamos tal cual como nos quedaríamos en el mundo real: usamos toda la épica que pueda nacer del pequeño y débil individuo/a que somos y toda nuestra habilidad, fuerza y voluntad para salvarnos, pero la realidad nos da un fuerte puñetazo que nos muestra que seguimos metidos en el mismo agujero negro que nuestros antepasados, y del que es casi imposible salir.

En El Señor de los Anillos los personajes son débiles o fuertes, pero entre ellos consiguen formar un equipo que logra derrotar a Sauron, cosa que en un inicio parecía imposible ni llevando a los mejores. En su trayecto los héroes suelen tener complicaciones pero rara vez llegan a ser tan enormes como para no poder solventarlas. Hasta Frodo llega lejos en su propósito (el cual es crucial), y aunque es el único que al final podría fallarnos, por una casualidad del destino (porque cuando ves esto hay un destino en el cual cada personaje tiene un propósito en la historia) no nos falla. Incluso podemos identificarnos con Frodo en el sentido en que hemos logrado solucionar nuestros problemas con un gran esfuerzo y pasión, y aunque al final hemos estado a punto de cagarla, con un golpe de suerte nos hemos salvado. Los héroes ganan y el mal es derrotado.

En One Punch Man el personaje principal es un héroe que tiene el poder de poder de derrotar cualquier cosa con vida con un solo puñetazo, el cual aparece como último recurso, lo que causa una gran frustración a todos los héroes de la serie. La historia de cada saga suele ser la siguiente: los héroes normales, sobresalientes o sobrenaturales usan todo lo que pueden dar de sí para derrotar a los enemigos, a veces (rara vez) con un grandísimo esfuerzo logran derrotar a alguno muy fuerte, pero luego llega un enemigo increíblemente fuerte que los derrota de la manera más humillante posible, es entonces cuando llega el protagonista (siempre tarde o demasiado tarde) y en menos de un minuto derrota al enemigo con una muy ridícula facilidad. Es más fácil identificarse con los personajes secundarios que con el protagonista principal que está a otro nivel de fuerza, pero que, además de ser idiota, no le interesa para nada la épica de los monstruos a los que derrota porque al medio segundo se cansa de escuchar sus discursos. La épica es algo que casi se menosprecia constantemente en favor del ridículo y del humor.

Sin duda alguna la épica, incluso en el tratamiento humorístico que hace One Punch Man de ella, es divertida. La épica en la música podemos notarla en bandas de power metal como Manowar sólo con leer los títulos de algunas de sus canciones como Kings Of Metal, The Power of Thy Sword, o Achilles, Agony and Ecstasy In Eight Parts. La épica en nuestro entretenimiento no es más que el culebrón que da sal a la historia que hay que seguir (incluso las mejores telenovelas tienen su épica), aunque en nuestro día a día parece que la épica sirve de poco.

Wake up, go to school/work, eat, sleep, repeat

¿De qué sirve la épica en cada día laborable que tenemos que ir a currar, hacer algo de deporte o quedar con alguien durante un breve rato, preparar la comida de mañana, duchar, dormir y a levantarse otra vez ir a currar a la mañana siguiente (como bien sabemos el que sienta épica en su trabajo le han metido de coaching y pensamiento positivo hasta las cejas)? ¿Qué tiene de épica la rutina? Realmente el día a día es lo más deprimente que hay y si analizamos las actividades de fines de semana lo más arriesgado y épico que pueda haber son deportes de riesgo como escalar un acantilado (algo que tantos y tantos tíos hacen y ponen fotos heroicas de ellos escalando en su Facebook) o tirarse en paracaídas desde un avión (y también subir foto de ello en Facebook como tanta gente hace). Y realmente, ¿qué tiene de épico arriesgar tu vida y colgarlo en Facebook? Nada, no es más que entretenimiento y logros personales ya que en el momento que debería ser épico, en realidad estás entre una emoción de riesgo y cagándote en todo dios. Es por ello que la mejor forma de sentir épica hoy día es consumir épica a base de productos entretenimiento (ya sean libros, música, películas, series, videojuegos, teatro, el circo o ver el fútbol) y uno de esos productos de entretenimiento son, como no, las noticias. Por ejemplo, Al Rojo Vivo con Ferreras ahí al frente y toda su épica del periodismo cuesten las horas de vida que cuesten, y que del tedio y rutina de cuidar a los hijos se dedique otra persona a la que pagará por ello[3].

La épica es hoy día un producto de consumo e incluso un reclamo publicitario (ese “aquí, en Al Rojo Vivo, no se lo pierdan”, ese anuncio sobre el partido de El Clásico o ese trailer de película emocionante que te deja con ganas de más), muy distinto a los tiempos en los que se podía sentir la épica al escuchar el himno de la URSS incluso aunque no creyeras en su gobierno ni en sus ideas. La épica es parte de nuestra sociedad del espectáculo. No hay duda de que la épica es divertida y que sin ella no desconectaríamos y estaríamos obligados a notar más la tan normal rutina, pero ¿de verdad necesitaríamos ese subidón dentro en nuestras vidas? Yo creo que no.

Sin duda alguna si nuestras vidas no fueran normales ansiaríamos la normalidad. Soportar la paz y la tranquilidad es horrible, nunca pasa nada y al mismo tiempo nos machacan diariamente diciéndonos que está sucediendo de todo, pero aún así vemos lo mismo de siempre. Que nuestros sueldos van a la baja y que no salimos del pozo y que ojalá se líe de una vez por todas. La gran parte de nuestra vida diaria la pasamos en nuestro trabajo, de ahí que una enorme parte de las películas o series pongan el foco de la épica en el trabajo sobresaliente del protagonista[4]. El problema es que si nuestro trabajo diario fuera algo heroico probablemente nos harían trabajar más horas (tu vida puede ser una mierda, pero el trabajo es lo máximo a lo que se puede alcanzar) y por menor coste (te gusta el trabajo, tienes un gran reconocimiento por ello y no podrías vivir de otra cosa, luego ¿qué más beneficios quieres?), además de ser el foco de cualquier crítica por cualquier error que pueda haber (tienes más responsabilidad porque como eres el número 1 nadie debería ganarte en algo), por no hablar del tan horrible ambiente de pensamiento positivo que tendrías que vivir. A pesar de ser divertida como consumo de entretenimiento, la épica no parece ser buena para nuestro día a día.

Los tertulianos de Onda Cero están mirando el dedo pero no la luna. Ven un problema en la épica del independentismo, pero no ven como problema la épica en sí misma colocada en nuestra realidad, es más ellos también usan la épica para defender sus argumentos (véase ese discurso patriótico de “¡No romperéis Es-pa-ña!”). La épica es ficción, es un producto del que estos tertulianos deben valerse para seguir cobrando, porque sin épica no podría haber este periodismo del espectáculo, es más es probable que nadie llegara a escucharles.

En nuestra realidad, en cambio, hay que saber rendirse porque hay que ser consciente que, al contrario que aquellos héroes de las películas, algún día moriremos y no quedará ningún rastro ni recuerdo de nosotros y el mundo continuará igualmente. Que puedes mentirte y creer que eres inmortal y mejor que nadie, que “yo soy español español españoLOLOLOLOL”, pero luego como buen actor secundario serás machacado y después de eso no sabrás qué decirte para continuar. Para todo lo demás, mejor dejémosle la épica a los Manowar, que de eso son los que saben:


Notas:
[1] Tema del que me niego a escribir porque (a) no sé del tema (b) creo que con tanto periodismo ya tenemos turra suficiente.
[2] Ciertamente tras ojear un rato el blog de Levy mis sospechas se van convirtiendo en un casi seguro que ahí está metiendo mano aunque sin pruebas. Por ejemplo tiene un artículo que se llama Mi historia con Wilco y otro que se llama ¿Coldplay o Springsteen? en el que menciona a Nacho Vegas nada más comenzar a escribir dicho artículo. Para quién no lo sepa Wilco es la banda con la que más brasa se ha dado en Radio 3 en toda la historia que yo recuerde de Radio 3, en cuanto a Nacho Vegas, madre mía la brasa histórica que no se puede ser más pesado que los locutores de las mañanas de Radio 3. Luego está que ojeas las listas de Spotify de Levy (no me miréis así, lo tiene enlazado en su bio de Twitter, ella quiere que lo miremos y veamos lo moderna que es por muy del PP que ella sea) y sus listas son Radio 3. La Cultura Musical, todo blanco y puro, nada que pudiera sonar en una berbena de pueblo, nada que fuera tan horrible como para que un/a compañero/a de trabajo se horrorizara al ver que escuchas eso, ni rastro de personalidad.
[3] Dentro cita:

Sin embargo, Ana Pastor no ha duda en contar cómo se organizan en su familia: “Tenemos que hacer un reparto entre la ayuda que tenemos en casa y los abuelos. A los abuelos les pagamos en cariño, pero muchos sabemos en este país no haríamos nada sin los abuelos”, ha dicho antes de desvelar quién cuida de sus hijos y lo más importante, cuánto se gastan en niñeras.
”Depende de los meses, pero cobra bien porque además se lo merece. ¡Más de 600 y 1.000 euros, hombre! Tiene cama en casa y todo lo que haga falta”, ha respondido Pastor divertida y dando por sentado que la vida de una pareja formada por periodistas con horarios que marca la actualidad puede ser algo rentable para la cuidadora de sus pequeños.

FUENTE: ¿Cuánto cobra la niñera de Ferreras y Pastor?, Sin firma (La Vanguardia, 08-11-2017).

[4] En El Señor de los Anillos cada cual está desempeñando su_trabajo/su_deber, en One Punch Man el protagonista ejerce de héroe en sus ratos libres hasta que descubre que puede registrarse como trabajador de ello (esto es: un héroe reconocido oficialmente).

El argumento de “pero ¿y el trabajo que da?” y Banderas

Antes de comenzar supongo que aquí todos ya sabemos la noticia de Antonio Banderas, ya hemos leído la emotiva carta de Banderas, las razones en contra de su proyecto (básicamente, para quién no lo sepa, que no cumple la ley y el concurso público no fue transparente), las razones de las personas indignadas porque él no va a construir su negocio y las razones de las personas en contra de su proyecto (hay que cumplir la ley y la transparencia). Es decir estamos cansados de leer ya del tema. Pero luego está un argumento que me interesa más y de lo que no se habla y al mismo tiempo se intuye que los tiros de los apoyos van más por ese lado: “pero ¿y el trabajo que da?”.

¿Realmente el edificio de Banderas merece la pena por el trabajo que da? ¿Realmente algo merece la pena sólo por el trabajo que da?

No os voy a mentir. Al igual que en muchos lados de España, el nivel de vida exigido en Málaga es alto debido al turismo y, sin embargo, los sueldos congelados o bajos. Aquí muchas personas mayores aún se acuerdan de cuando les echaron de su trabajo en los tiempos de la alcaldía del PSOE porque cerraron la fábrica en la que trabajaban (a veces te cuentan que las fabricas “se fueron a Sevilla” o “se fueron a Madrid”). Como se pueden imaginar buscar alquiler en esta época del año es una odisea, pero acá todo, absolutamente todo, se justifica con un “pero ¿y el trabajo que da?” y casi nadie se atreve a contrarrestarlo.

Y fíjate, voy a poner un ejemplo contra lo absurdo del argumento “pero ¿y el trabajo que da?” en un sólo párrafo. La piratería no mató a las tiendas de discos en Málaga, sin embargo en cuanto Fnac vino y creó su planta en cierto edificio de Málaga, a excepción de una tienda de discos, todas las del centro y cercanas a el mismo, cerraron, a pesar de que los precios de los discos eran los mismos. En cada tienda de discos de Málaga había, como muy poco, uno o dos empleados, en el apartado de disco del Fnac hay sólo dos (y creo que es personal rotado con los de las otras secciones). Hagan sus cálculos e intenten justificar con “pero ¿y el trabajo que da?”, verán cómo no les sale. En cuanto a las librerías no han muerto, pero han tenido que hacer sus recortes de personal, aunque hay una que podría caer por culpa de las obras del metro (“pero ¿y el trabajo que da el metro?” se dicen muchos, en una ciudad llena de autobuses, al ver las obras sin pensar en la de negocios que han caído por las mismas).

En la feria de Málaga ha habido violencia callejera, calles sucias, urgencias colapsadas, ni un bar dice “no” al servir otra copa más a alguien demasiado bebido,… y todo se justificaba con un “pero ¿y el trabajo que da?”, pero hubo un escándalo que ilustró todos los periódicos hace un par de años, que llenó columnas de opinión y que hizo cuestionarse a las personas de acá qué clase de feria era ésta y qué clase de ética estamos mostrando al mundo: un borracho estaba bailando desnudo en Plaza de la Constitución. Así que hasta que no veamos a Banderas desnudo en Málaga, nadie pensará en que tal vez no merezca la pena su teatro, porque, mucho hablar de los americanos con que se escandalizan más de una teta en televisión que de una pipa, pero aquí también estamos en un mundo puritano que se escandaliza más de un tío desnudo que ante cualquier otra cosa.

Seguramente si algún malagueño me está leyendo ahora mismo lo primero que pensará es que al decir lo del párrafo anterior metiéndome con la provincia estoy dañando el turismo de esta ciudad y por tanto cometiendo un ultraje contra “pero ¿y el trabajo que da?”. Porque así es, antes que pensar sobre que a lo mejor me estoy pasando con lo de poner a los malagueños de puritanos pensará en la imagen de la provincia que estoy mostrando en un blog en el que escribiendo en él, al no ser un trabajo de mierda por el que me pagasen, no tengo nada que perder (¿quién me va a despedir? ¿por qué debería preocuparme por la audiencia? No tengo cliente alguno de quién preocuparme porque no quiero ni necesito uno). La verdad es que lo peor es que hay tantas provincias en España en las que estoy seguro que su población piensa lo mismo (“pero ¿y el trabajo que da?”).

El trabajo que da la feria es de una semana, el que da la semana santa es de una semana, y estas gentes suponen que con esa mierda de trabajo da para comer durante todo el año. Cuando he dicho algo delante de amigos me han justificado con “pero ¿y el trabajo que da?” pero nunca caen en la oscura verdad, que el trabajo que da es una mierda y que de los trabajos de mierda no se vive durante toda la vida, sino se malvive durante toda la vida. Da igual que algo sea ilegal, daría igual que no fuera Banderas y en su lugar fuera la mafia italiana, usarían un “pero ¿y el trabajo que da?” para justificar los puestos de mierda.

Sorprenderse del paro, pero no sorprenderse de los trabajos de mierda, porque estar en contra del paro es fácil pero no lo es tanto estar en contra de los trabajos de mierda. Los partidos de izquierda actuales deberían atacar más a menudo a este argumento de “pero ¿y el trabajo que da?”, en vez de quedarse sus argumentos en otro inaudible “pero es ilegal y un empresario no debe poder cambiar la ley a su antojo“. Si atacaran al “pero ¿y el trabajo que da?” con cosas como un “más trabajo dan varios teatros y a alguien poderoso le daría igual que por su teatro y su fama éstos cerrasen, incluso, dado el antecedente, podría cambiar las leyes a su antojo para favorecer a su empresa”, o dijeran algo más elaborado como “y ¿qué? Tanto te importa el trabajo y tan poco el dinero que podrías cobrar si usáramos más a menudo la ley (cosa que no hacemos con las leyes laborales por culpa de pensar tanto en el trabajo y tan poco en el dinero)”, o, incluso, con un simple “¿y el resto de teatros que cumplieron la ley qué?” o con yo qué sé qué cosa, pero si de una vez por todas fueran contra ese argumento, a mí por lo menos me ganarían.

El anuncio de Campofrio y Moros y Cristianos de Telecinco

Como tantas cosas, el anuncio de Campofrio siempre agrada a cierta gente y desagrada a otra. Este año, al menos, no es tan largo y lacrimógeno pero nos pide que nos respetemos, que nos demos la mano, que nos amemos, que miremos en nuestro interior. He visto dos de los anuncios de Campofrio y me da su vergüenza ajena, pero por ahora en vergüenza ajena le va ganando por absoluta megagoleada los anuncios de pizza de Casa Tarradellas. Pero de lejos, porque los anuncios de la pizza de Casa Tarradellas no es que superen el medidor de vergüenza ajena, es que dicho medidor estalla y te explota en la cara. No sé, no se me ocurre ahora mismo mayor mal en la televisión española actual que el anuncio de dichas pizzas. Sus anuncios son tan horribles como una hipotética conferencia de cuatro horas de Mr. Wonderful sobre una hipotética visita suya a África para “solidarizarse”.

(nota: tomo pizzas Casa Tarradellas una media de una vez por cada mes)

No nos engañemos, los hay mejores o peores, pero los anuncios son un asco, siempre lo han sido y lo serán. La diferencia es que los de hoy día, como son tantos, son el no me ibas a hacer caso, así que antes pedir perdón que pedir permiso en anuncio (me gusta recordar en este punto que Risto Mejide es publicista y tiene su empresa de publicidad). Además que si antes había en estos anuncios su pensamiento positivo (como Coca-Cola con la felicidad) ahora está multiplicado por diez ya que, gracias a la crisis y esa obsesión de sustituir su nombre como “oportunidad”, estamos en un momento álgido de este proceso de la historia al que Eva Illouz llama el capitalismo emocional. El capitalismo hoy día necesita de nuestras emociones para ser, anhela que seamos fans o incluso odiemos a muerte la marca, porque si no les das tus emociones ya no tiene manera de diferenciarse de una marca blanca tipo Hacendado. Los modelos tradicionales como la calidad o la puesta a tiempo en el mercado hace décadas que no sirven para diferenciarse. Así que hoy día tenemos un dedo diciéndonos que sale en televisión/radio/internet/… y que le demos nuestras emociones para darles más eco a su publicidad.

El anuncio actual de Campofrio juega el comodín de que las personas con ideas antagónicas se suelen llevar bien. Y es cierto que pueden llevarse bien, pero no lo llamaría llevarse bien, lo llamaría compromiso. Porque en cualquier momento sale la verdad a la luz. El anuncio de Campofrio muestra la farsa, la careta social, la posición de “me aguanto porque” como el gran invento español que permite que no nos citemos a mostrarnos las navajas a la salida. La realidad es bien distinta y la plasmó perfectamente Telecinco en su programa Moros y Cristianos.

A pesar de la vergüenza ajena que me da Jorge Ilegal cada vez que abre esa boca (abre la boca y el pan sube 100€ más), dentro vídeo:

Así debería de ser el anuncio de Campofrio si lo extrapolamos al mundo real. Los gritos, el clásico “ay, lo que ha dicho”, el moderador metiendo cizaña y una mujer que fue concursante de Gran Hermano que tiene la razón cuando dice “Pero quién no lo quiera hacer, que no lo haga” (que por algo tenemos esa libertad) pero la interrumpen y luego el tipo ni razona tres veces lo que ella ha dicho para seguir con su protagonismo de la razón. Sin duda, no hay mejor representación de la realidad de la confrontación de ideas diferentes. Aunque bueno, también están las discusiones públicas de Podemos o las del PSOE con la lotería de este año.

Hacer un “Me voy de El Español”

Sentirse como que te vas de El Español. Mostrar que te sientes como que eres feliz y siempre estás de buen humor con todos tus compañeros y que te vas de buen rollo. Que sí, que decir en las redes sociales que todos tus compañeros y tus jefes son todos talentosos, unos cerebros. Que no os odiáis en ningún momento, ni hay choques, ni nada, que todo queda en familia.

¿Pero por algo te vas? ¿O no? Y sueltas que si te han salido otras oportunidades o que si piensas en ser tu propio/a jefe/a y que tienes muchos clientes esperando tras esa puerta. Que todo es así, que no es que quieras chantajearles para sacarles un beneficio que no tienes, que cero problemas económicos, que no a esa subida de sueldo que ofreceríais si os diera la oportunidad de ofrecerla para que te quedases, ni tampoco quieres ese contrato fijo. Y sigues diciendo que no es que haya una fuga de personal, ni nadie se ha puesto de acuerdo con nadie, es que la vida es así y hay que crecer profesionalmente. Que no pasa nada raro. No hay presión ni nada de nada. Todo es maravilloso y la empresa es maravillosa. Cero quejas. Que te vas, pero de buen rollo.

Te haces fotos con todos los compañeros/as que puedas, y si alguno falta pues lo pegas con el photoshop y listo. Lo subes a las redes sociales. Hablas con ellos en las respuestas que te hacen en Twitter y muestras toda tu carga nostálgica. Contestas a tus lectores, procurando nunca dejar de caer que cambiarías de trabajo o que no trabajarás durante una buena temporada. Sobre todo pones mucho el emoticono de la carita feliz. Siempre la cara feliz, que te vas pero siempre de buen rollo.

Reprimes toda humanidad y toda lógica. Nadie sabe nada, pero ante lo desconcertante, todo el mundo te desea mucha suerte pensando que es verdad lo que dices. Lleva la cara feliz por bandera, luego debe irle mejor fuera de aquí. Debe tener algo seguro y si no lo tiene deberá irle bien.

Como cuando te vas temprano de una fiesta asegurándote que al ¿por qué se ha ido? contestarán un no sé, creo que se tenía que levantar temprano mañana porque lo estaba pasando muy bien. Eso parece ser irse de El Español. Y yo quisiera irme de El Español (aunque ni trabajo ni nunca he trabajado allí), pero sé que eso no es la realidad.

El CM y los “niños ratas”

La semana pasada leí un tuit del llamemosle el clásico del humor + codazo + “eh” del Twitter de España (veras tú con la ley mordaza…) en el que usaba el despectivo “niños rata”. En un inicio creí que formaba parte del vocabulario de dicho CM, pero no, resulta que, al contrario que uno, él sigue actualizado con la juventud y llamar “niño rata” como despectivo es algo común entre los gamers viejovenes guays a los más adolescentes o incluso niños. Tiene gracia, antaño el mero hecho de jugar a videojuegos ya hacía de ti un/a tirado/a de la vida, un candidato/a a ser un deshecho social (tal y como también pasaba si te tirabas horas en el sofá viendo series o películas), ahora eres un gamer y si no eres buen gamer (pues juegas a muy pocos juegos y éstos son famosetes como es el caso del Minecraft que nombra el CM del tuit) y además eres adolescente, o un niño, entonces eres un “niño rata”. Así que ahora no es ser un/a candidato/a a deshecho social, ahora incluso lo correcto para el CM de una importante institución de España como es la Policía, nada más y nada menos que la Policía, es haber jugado a miles de videojuegos y saber de videojuegos. ¡Flipo en colores fluorescentes!

A parte de que claramente con esto que estoy contando se nota un montón que ya me hago mayor, me llama la atención, una vez más, el cómo cada colectivo cuando aglutina a gente mayor de 18 años tiende a crear una gran línea de separación para que no se junten en él gente de menos edad. Así que a pesar de gustarles la misma actividad que a ciertos chavales/as menores de 18, necesitan distinguirse de ellos porque, al fin y al cabo, ya tienen su experiencia en la vida en otras cosas. Que quede claro que tengo 28 años y estoy tratando de entender a gente que tendrá 23 y no sólo juega a videojuegos sino que forman parte de toda una cultura que “en mis tiempos” no existía más allá de las páginas de cartas/emails de las revistas. Cinco años de diferencia y todo ese abismo, un drama, vamos.

Me es más fácil entender a los “niños rata” porque, al fin y al cabo, cuando sólo tenías dos o tres cartuchos y no podías jugar a nada más con una videoconsola supongo que eras de los que “no entendían”. Años más tarde con el formato del CD y el DVD el pirateo nos abrió las puertas a poder jugar más y a “culturizarnos” aunque no lo veíamos como una cultura, lo veíamos matar una tarde en casa o de esas pocas veces que quedabas con amigos en la casa de alguien. Al entrar en la universidad ya uno no tenía ni tiempo para eso de jugar con una videoconsola, salía y cuando entraba en casa lo más seguro que fuera para eso de estudiar o dormir. Así que supongo que me perdí de lleno ese paso de mero entretenimiento a ser visto por sus consumidores como cultura, el paso de jugar a videojuegos a saber de videojuegos. Y dicho paso no es malo, siempre y cuando no cree la figura de ese cultureta que dicte el “esto sí, esto no” y de eso me da una idea lo del uso del insulto “niño rata”, una forma más de estigmatizar al principiante en LA cultura. Sí, una vez más LA cultura cuando existen tantas culturas posibles que pueden ser expresadas de miles de formas diferentes.

Y lo WTF más gordo de esto es que lo usa el CM de la Policía para atraer a sus seguidores de su Twitter, a lo que considera su público, la gente que le hace casito, a ver en televisión un programa de la Policía.

La propagación y tal

símbolos exclamación interrogación y puntos suspensivos encerrados dentro de globos de diálogos
El alegre señor cuyo pelo largo azabache recogido en una humilde cinta elástica portESO ES UN BLOG SPAMMER SEGUROaba una copiosa cantidad de folios para su enclenque garra. Palma que en algún tiempo pretériESTÁ MAL REDACTADOto – ya inmemorial, pues el paso del segundero en este panóptico coOTRO NEOLUDITA ESCRIBIENDO CON UN ORDENADORmpuesto de luces y electricidad permutador de la información de esta era resulta eterno a pesar de su veloz paso mientras se contempla la cubierta desde la cual nos escondePUFFFFFFFFFF NEOLUDITA Y CONTRA LA ELECTRICIDAD Y LA LUZmos – fue abatida en cruda ofensiva en la cual quedó fracturada, ofensiva cuyo portador aún rememora en sus palabras con ímpetu y honor con su ya clásica pero para el ciudadano medio proSE ESTÁ METIENDO CON PODEMOS, SU ODIO NUESTRA SONRISAgresista aún sobrecogedora y veloz dialéctica en conversación animada con artista naciAQUÍ DICEN QUE EL NEGA SE HA PELEADO CON PABLOonal.

Nuestro hombre se dirige al púlpito con ánimo desmedido de arrebatar el mTIENE RAZÓN, HAY QUE ARREBATARLES LO QUE ES NUESTROicrófono a sujeto de edad avanzada con gafas redondeadas cuyo apellido corresponde a la entidad dOTRO QUE SE METE CON LOS BANCOS, ESTO PASA POR NO ENSEÑAR EMPRENDIMIENTO Y ECONOMÍA EN LA PRIMARIAónde se conserva el efectiQUE NO DICE QUE SE HA PELADO CON EL NEGA SINO CON MONEDEROvo, aún sometido a sus pasiones es consciente que su público, tanto asistente como en potencia el televidente, sólo entiende de lES INJUSTIFICADO ESTE ATAQUE GRATUITO A UN PARTIDO POLÍTICO QUE ESTÁ COMENZANDOímites: o perciben por él una vasta predilección o una importante inquina únicamente equiparable a la de una hormiga ante la estampa de su hormiguero pateadOTRO RADICAL DE IZQUIERDAS QUE MILITA EN PODEMOS, YA SE ENTERARÁ CUANDO GOBIERNE AQUÍ VENEZUELAo. Sin embargo lejos de realizar cualquier acto indecente conserva la calma, prestando completa atención a cada vocablo de aquel amigLEED AQUÍ DICE QUE LOMANA HA ABANDONADO A MONEDEROo, de aquel pero ante cualquier confrontación, pues asimismo dicho macho alfa resulta ser de pasiones y opiniones contradictorias.

Mientras, los incondicionales del elefante naranja con la trompa alzada aguarESTE TÍO ES DE LOS RAROS DE CIENCIAS EL MISMO TEXTO COMPARA A PABLO IGLESIAS CON ELEFANTESdan las portadas de los principales diarios, oOTRO CANALLA QUE SE METE CON LA LIBERTAD DE PRENSAprimiendo la tecla cuya F de Falacia y cuyo número de cadena detestable para las personas de su círculo, les generaban grandes conmociones por si solUN LUDITA CONTRA LA LIBERTAD DE PRENSA CONTRA EL PERIODISMO CIUDADANO Y A FAVOR DE LA TELEVISIÓNas. ¿Su objetivo? Esa recompensa Pavloviana de su círculo de amigos/as denominada karma, y si pudiera ser la palmada en el hombro y el aplauso. Este comportamiento también sucede en las redes sociales, esto mismo muchas personas lo han dicho una y mil veces. Si bien este mecanismo de comentarios y comparticiones es útil, crea nuevos lazos (por muy débiles que resultaran ser) y logra que el/la autor/a de un acto o texto piense dos veces antes de actuar e incluso modifique su lenguaje para no resultar el discurso demasiado elevado, ni tedioso, ni caer en lo redundante, ni en añadir párrafos innecesarios, ni él/ella ser pedantes, ni mostrarse elitista, ni hacer gala de su supuesta cultura (como si tuviera algo que demostrar), ni incluso ignorante en caso de usar una o varias palabras que le suena al/a_la que escribe pero su uso no es el adecuado, pero sí comprensible y accesible porque sólo le interesa transmitir algo, porque en el fondo, quiere ser leído/a o escuchado/a; en ocasiones las consecuencias de los actos, de los discursos o de los textos se exageran, cuando no, nos saturan de forma que resulta totalmente imposible reconocer cuál es la realidad. Puede que sea debido a que a veces se peque de no leer hasta el final ni atentamente, puede que porque en el lenguaje escrito son pocos/as los afortunados/as que ni necesitan revisar sus textos, ni descubren fallo alguno después, pero la verdad es que no tengo ni idea de por qué ocurre. Es algo que choca y suele hacer pensar que el/la que ha leído interpretando eso es un/a idiota cuando el/la idiota seguramente sea (no siempre, pero suele pasar) uno/a mismo/a, y de esto uno/a mismo/a sólo puede darse cuenta cuando el/la que lo escribió relee lo escrito meses o años después.

Un medio como el escrito en Internet en el que la diferencia entre dos sinónimos hay que verla antes de escribir la palabra, a veces me parece una nueva variante del juego infantil del cuchicheo (ese juego infantil de decir al oído y en voz baja a alguien algo y luego éste repite el mensaje de la misma forma a otra persona y así en una cadena de niños/as tal que cuando llega al final el mensaje ha cambiado). Y que eso, que me contéis qué pasó en Paris la semana pasada con detalle, que todavía no me he enterado.