La cultura del videoclip

“We take our music really seriusly, but music videos? They’re commercials. They’re candy commercials.”
(Dave Grohl cantante de los Foo Fighters y exbatería de Nirvana en el documental Foo Fighters: Back and Forth)

“They took the credit for your second symphony / Rewritten by machine on new technology / And now I understand the supernova scene / I met your children / What did you tell them? / Video killed the radio star”
(Video Killed the Radio Star de Bruce Woolley)

Este texto comienza cuando oí de pasada cómo dos compañeros de trabajo hablaban sobre una canción, uno le decía que ya había escuchado la canción mientras que el otro le contestó “pero la canción no, tienes que ver el videoclip”. Este texto no trata tanto sobre música, sino sobre cómo nosotros nos hemos convertido en el videoclip.

La historia del videoclip es casi tan antigua como la historia del rock, ya entre 1920 y 1930 estaban las primeras piezas video-músicales creadas con fines artísticos, en 1940 Walt Disney creó la película Fantasía y luego a finales de los años 1950’s tenemos los famosos videoclips de Elvis, tuvimos videoclips de The Beatles en los años 1960’s, en el 1975 tenemos el famoso videoclip moderno con efectos especiales más parecido a lo que conocemos hoy día que vino con Queen y su Bohemian Rhapsody, Pink Floyd ya hicieron algún que otro experimento en 1970’s, y en los 1980’s tenemos dos grandes hitos en la historia del videoclip: la aparición de la cadena de música, y fabrica del videoclip cada 24 horas, la MTV (la cual el primer vídeoclip que emitió fue Video Killed the Radio Star versionada por The Buggles, citada al principio del texto) y la banda Pink Floyd creó la mítica película de The Wall (casi sin diálogos, todo música y vídeo, un videoclip de todo el disco).

Ahora viene lo curioso. Después de la década de los 1980’s no hay ningún hecho destacable en la historia del videoclip hasta mitad de los 2000’s cuando apareció YouTube y Google Vídeo, plataformas en las cuales una enorme cantidad de usuarios se dedicó a subir videoclips y éstos a subir en visitas hasta el punto que a finales de dicha década las propias compañías de discos acaban optando por subir los videoclips ellas mismas a YouTube (visto que no podían detenerlo, por qué no hacerlas ellas mismas, ya sea la propia discográfica o el canal de Vevo). Y aquí es dónde comienza el melón que vamos a abrir.

Nunca hemos consumido tantos videoclips como hoy día. En la era de antes de YouTube los que veíamos videoclips eramos unos cuantos pringaos y frikis de la música, tanto que eramos capaces de tragarnos la mercadotecnia de la lista de Los 40 Principales que el Canal+ emitía en NO códificado, tanto que incluso llegábamos a grabar los de las canciones que nos gustaba porque seguramente a la siguiente semana no estarían allí. Normalmente cada banda llegaba a un máximo de tres videoclips, solía pasar que si veías los tres y te gustaban, acababas comprando o descargando el disco. Antaño para ver un determinado videoclip o esperabas a que saliera en televisión o, si lo tenías grabado, buscabas en la cinta VHS en qué parte estaba y lo veías (normalmente ya de paso veías varios antes y después). Hoy día basta con una conexión a internet para buscar un videoclip en concreto en cuestión de segundos y verlo. Además tras ver el vídeoclip puedes descubrir más videoclips parecidos en las recomendaciones.

Como veréis en los 2000’s se ha llegado a un cambio muy grande en la historia del videoclip y se ha tenido muy poco en cuenta. Si la MTV era, por entonces, el demonio por hacer consumir a sus televidentes (y además pagando) lo que en realidad son anuncios musicales de discos las 24 horas al día, YouTube es el mismísimo diablo. Dave Grohl de Foo Fighters tiene mucha razón cuando decía a la mitad del documental de Foo Fighters: Back and Forth que no se toman en serio los videoclips porque, en síntesis, los vídeoclips son como meros anuncios de chucherías, y después de ello otro miembro de la banda burlarse de las parafernalias egocéntricas de los vídeoclips (melenas al vuelo y esas cosas). Pero si lo son ¿por qué ese compañero mío de trabajo insistía en que el videoclip era lo importante y no la canción? ¿Hemos llegado acaso a un punto en la que los anuncios son más importantes que la película? Podría ser.

Lo mejor es que no sepáis cuánto dinero ganaban los Foo Fighters mientras se emitía este videoclip tan de escaso presupuesto, pero fue tanto dinero que nadie reconocía al cantante como el que fue el batería de Nirvana.

De cara a los consumidores los anuncios son la cara más dura del capitalismo, se trata de romper la coraza que te impide a comprar el producto y crearte una necesidad, y debido a la gran cantidad de trastos inútiles que nos rodean, hoy día para crearla necesitan crearte una emoción, un vínculo que logre que te hagas tan fan de ellos, como fan se hacen de Apple ciertos consumidores de la manzanita (aprovecho aquí para añadir: Steve Jobs cabrón, para una sola cosa de que inventaste – el no buscar consumidores, sino fans – y nos ha jodido tanto).

En la música el factor emocional es crucial. Debe ser La Canción Que Tú Descubriste, debe ser El Disco Crucial Que No Te Perdiste (y que algún día se lo pondrás a tus hijos con cierta sonrisa), debe ser La Banda de Tu Vida, deberá de ser El Concierto de Tu Vida. Es crucial que la primera canción que oigas sea un temazo en toda regla que te haga levantar de la silla, una flecha de Cupido directa a tu corazón. Pero hay un problema: hay muy pocos estilos musicales que sean tan comerciales para ello, y los pocos que hay están agotados. Hoy día nos queda más que claro que toda música comercial suena a lo mismo que la canción comercial anterior, la originalidad que trajo consigo la música electrónica (tanto la comercial como la no comercial) fue demasiado grande, aún hoy día se está descubriendo y todavía no se ha podido superar.

Tengamos claro que no es que “ya no se hacen canciones como antes” (siempre, en todas las épocas, han habido canciones horrendas y canciones fantásticas), eso no es lo que sucede, lo que sucede es que estamos en un momento de la música comercial que está colapsada. En YouTube juegas con un mercado musical global, cada día hay cientos de vídeos y de artistas por todo el mundo y cada persona tiene un perfil musical diferente que le hará saltar un vídeo u otro. ¿Cómo se puede destacar ahí? A base de soltar pasta en el videoclip. Da igual que el estilo musical, sea el rock o metal más garrulo, el cantante pop más empalagoso o, incluso, la canción para echarse unas risas que no pareca ni música, o haces que sea espectacular el videoclip, casi una película de cinco minutos, o haces el ridículo más espantoso, o lo que sea pero que llame la atención a toda costa. Ya no sólo tienes que competir con Like a Prayer de Madonna, ni con Thriller de Michael Jackson, ya tienes que competir también con elrubiusOMG jugando al Fortnite. Ya es demasiado tarde para competir en calidad, hay que lograr el posicionamiento a base de sacar material que atraiga desde el segundo uno como churros (y más ahora que hay previsualización de vídeos en las búsquedas de YouTube).

La música es un mercado capitalista duro y lo que ha pasado con los videoclips no deja de ser un caso particular del capitalismo en internet. Cuando en La salvación del alma moderna Eva Illouz habla sobre el capitalismo emocional (como en casi todos sus magníficos libros) una de las cosas que dice es que «El capitalismo emocional ha reordenado las culturas emocionales, llevando el yo emocional más cerca de la acción instrumental». Esto explica el porqué el videoclip (que no deja de ser un anuncio de chucherías) puede llegar a ser más importante para alguien que la canción, que el disco o que la banda. Es decir, la sociedad actual ha transformado nuestras emociones, y juegan con ellas para que consumamos, y si los sentimientos son bienes de consumo y los bienes de consumo nos llevan a la creación de emociones (por ejemplo, a la felicidad o al amor romántico perfecto, que son de los más demandados en la publicidad), si tenemos en cuenta que, sobre todo en la web, la imagen puede llegar a ser más impactante que el audio, lo más fácil es que la imagen nos cree la emoción y el audio dé casi igual. Al final, como estamos en la era del capitalismo emocional, lo importante es el anuncio que transmite la emoción que se necesita para el público al que hay que llegar, no es importante el producto.

En una era en la que no se venden discos (salvo los frikis del vinilo que son una minoría para darles de comer aparte), y los conciertos cada día más caen en picado ante el presente auge los festivales, para ser una banda popular hay que destacar mucho. No hay otra manera que caer en la cultura del videoclip hasta el punto que nosotros somos el videoclip que ellos necesitan alcanzar para conseguir el éxito.

Así como tenemos a miles de personas viendo a youtubers que juegan al Fortnite (lo nombro mucho porque sé que es un juego muy popular, pero no tengo ni idea de qué es el Fortnite ni me interesa, la verdad) porque ellos juegan al Fortnite y son fans de dicho juego o porque es divertido verle jugar al Fortnite, tenemos a miles de personas viendo videclips en YouTube por el mismo motivo.

En una otra vuelta de tuerca más al “¿eres lo que consumes?” dejo ahí la idea de empezar a tener en cuenta el que logremos ser capaces de separar la música del videoclip tal como se suele separar a Pantera de que su cantante es un nazi de mucho cuidado. A veces escuchar la canción sin el video sigue siendo una pasada (y cuando eso sucede es toda una alegría), otras el vídeo es sólo una promesa de marketing viral.

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El presente desastre de otra (sí, otra más) app de citas española

En Twitter me encuentro con un artículo de xakata sobre una app llamada Kiki, con la tal vez peor imagen principal escogida de la historia para un publireportaje de una app de contactos (hasta yo cuando he visto la imagen he pensado un prejuicio de “normal que haya hecho esa app, con la cara que tiene siempre estará pensando ‘todas putas’ a todas horas”). La app va sobre compra y venta de citas y el titular destaca la frase del creador de “Somos el Airbnb de las citas”. Pagar por una cita sea para amistad, amor, o sexo ocasional tiene un nombre: trabajo. Y cuando se trata de sexo ocasional pagado tiene un nombre: prostitución. Está claro como el agua que esta app fomenta la prostitución. Me parece muy curioso como enmascaran el tema de la prostitución, parece como si un coach le hubiera lavado a niveles extremos el cerebro con lo de la gestión del tiempo:

“Un pago por esa cita en concreto que al final es democratizar el tiempo de cada uno”, nos ha explicado Cristian. “Te apetece tomar un café con alguien, vas y te lo tomas, y al final ese tiempo tiene un precio. Lo que buscamos es compartir los ingresos con nuestros usuarios dándoles el 70% a las personas que han hecho el “esfuerzo” en quedar con esa otra persona, y el resto para seguir mejorando la plataforma”.

Tal y como plantea la idea la app tiene un fallo enorme de fondo, y es el clásico fallo que tienen esos emprendedores que tienen una hucha en vez de un corazón. Si yo tengo un amigo o un colega, o alguien que quiero conocer, no me supone un “esfuerzo” quedar con esa persona. Me supone un esfuerzo quedar con mi jefe o, en caso de que fuera autónomo, con clientes, y quedar con estas gentes, se paga, porque es tiempo de trabajo. Y creo que, por fortuna, en nuestra sociedad esto, hasta el momento, está interno en nosotros: no hay esfuerzo alguno en quedar con alguien que quieres quedar.

Ya sabiendo esto de que la app tiene todas las papeletas de fallar en su planteamiento, a menos que permitan la prostitución en ella (cosa que tarde o temprano harán, porque a estas alturas todos sabemos que estas cosas de los negocios de las apps funcionan así: al final se mira primero el dinero antes que la ética, tarde o temprano pensarán “si de todas formas ya se iban a prostituir en cualquier lado”), decido informarme de quiénes son el creador y la app.

Según el artículo el CEO de la empresa a la que pertenece la app es Cristian Urbina. Y por lo que veo en Google el mismo publireportaje de xakata está hasta en el diario ABC (han pagado publicidad hasta a Los 40 Principales), vamos que se han dejado una pasta en publicidad bastante grande (visto lo visto, lo que dicen de “en torno al 65% de sus usuarios son mujeres” no se lo cree ni dios). Si buscamos el nombre de este CEO en Google junto con el nombre de la app obtenemos lo siguiente:

Es posible que algunos resultados se hayan eliminado de acuerdo con la ley de protección de datos europea. Más información

Es sorprendente que no haya nada del pasado ni del presente del CEO de Kiki que no sean publireportajes y más que curioso que haya hecho lo posible por borrarlo todo. Ni siquiera tiene redes sociales. No tiene ni siquiera un perfil en LinkedIn, con lo que le gusta fardar a cualquier emprendedor de su empresa en LinkedIn.

Visto que no podemos saber nada del emprendedor, veamos si la empresa es tan exitosa como dicen en el publireportaje. La app no está en la App Store de Apple, ni creo que llegue a estar a menos que se pague una pasta para sobornar a alguien y así poder romper las reglas de la Store de Apple, pero sí en Google Play. Si buscamos la app en Play Store veremos que está muy mal posicionada, cuando por fin demos con ella vemos lo siguiente en su puntuación:

2,1 de puntuación en España

Si queremos ver sangre, podemos ver la puntuación que tiene fuera de España, que es dónde se supone que lleva más meses, según los publireportajes:

1,5 de puntuación

Llama la atención que en la parte inglesa se han deshecho de comentarios negativos y sólo hay comentarios positivos, además que sólo comentan los comentarios ingleses que son anónimos (y los comentan en perfecto castellano), el resto de comentarios que no comentan parecen ser escritos por la propia empresa, llama mucho la atención que estos comentarios no los cuente Google Play en su media de valoraciones, como si Google ya supiera que son comentarios más puestos por marketing que por otra cosa. En la parte española los comentarios son tremendamente negativos, una chica pregunta “Como se borra el perfil ??” tras dar una valoración de una sola estrella, un chico dice “Me la he bajado para trollear y ni para eso vale” tras dar una valoración de una sola estrella, la queja genérica son, además de múltiples errores gordos, los fallos al conectar la app con Facebook para loguearse (esto siempre da fallos en una buena parte de las apps). Me sorprende que no hayan encontrado programadores que no sean malos, lamentablemente somos muchos los programadores normales que hacen cosas con un número normal de bugs, dispuestos a hacer el mal a cambio de dinero, supongo que no pagarán bien.

Las valoraciones y la puntuación siempre son diferentes dependiendo del país, pero el número de descargas es el total de todo el mundo. Según la información de Google Play, la app lleva más de 1.000 instalaciones, lo que significa que se la ha instalado entre 1.000 y 2.000 personas (no resta las personas que la han abandonado o la han borrado). Si tenemos en cuenta que la gran mayoría de personas que se instalan una app la abandonan o la borran al poco tiempo de usarla, los bots que se descargan una app y la analizan para hackear los pagos, esos comentarios que muestran a simple vista que la app no logra a penas retención de usuarios. Con estas cifras queda claro que está siendo un fracaso considerable y que a penas logran ganar un duro.

Es probable que una app así en el futuro vaya bien en países donde la ética no importa tanto pero también tener en cuenta que esta app llega muy tarde: el mercado de las citas está lleno y al día se suben miles de apps en Google Play y App Store, ciertamente lo tienen muy difícil. En fin, no hay que descartar que pronto veremos en televisión o radio a famosos o youtubers tratándonos de mostrar lo guay que es prostituirse con una app (cruzando los dedos para que, el primero que la anuncie, sea un locutor de la Cope).

Aquí soy mucho de hacer sangre hasta el final, así que vayamos a la web de la empresa. Llama la atención que nada más entrar en la web vemos el que tal vez sea el peor mensaje publicitario para una app de citas:

La primera app que TE PAGA POR DIVERTIRTE

Creo que lo peor son las negritas del mensaje, me he reído de lo ridículo que es todo: no sé si es que no son conscientes del doble sentido de la prostitución en sus mensajes, o es que les gusta dar polémica porque sí. Si miramos un poco su web podemos ver el clásico experimento que están haciendo para ver si consiguen atraer a nuevos usuarios (si el lugar es secreto se sabrá de oído a oído o estando inscrito en la app):

Fiestas secretas en Madrid y Barcelona para publicitarse

Me voy abajo del todo de la página y me encuentro con que la empresa tiene su oficina con trabajadores en Málaga:

Made with love in Málaga

Si leemos esos “Términos y condiciones”, veremos que la forma de moverte en esa app si vienes del sector de la prostitución es sencilla: como siempre todo lo burdo, lo que claramente se vea pornográfico en fotos y vídeos, se bloquea, pero si hay mero erotismo nadie va a hacer nada. También se hace mucho pero que mucho hincapié que la persona que use la app debe tener más de 18 años. Por cierto, según estas condiciones, si os pasa algo malo por culpa de esta app valéis 20 libras esterlinas. A pesar de ser una empresa andaluza, el domicilio fiscal de la empresa está en Londres, la empresa está registrada en Inglaterra y su nombre es Kiki App LTD.

Impresión en pantalla de justo lo que he dicho antes

Si buscamos el número de ID de la empresa que nos dicen los “Términos y condiciones” en algún buscador de empresas para ver la información pública de la susodicha empresa, veremos que está registrada con un CEO con un nombre y apellidos diferente al que nos decía el publireportaje de Xakata (de Cristian Urbina pasa a llamarse Christian Orejuela, eso sí admite que el dueño es español y que vive en España), que el CEO sólo tiene una empresa inscrita en el registro Reino Unido, que el CEO tiene 37 años, que la empresa comenzó su actividad hace apenas 5 meses y que tiene 2 inversores detrás (y de ahí viene el dinero que tienen, por ahora, para publicidad, fiestas, promociones y pagar a los trabajadores).

En fin, queda claro que como buena startup de Málaga, agotará todo el dinero que les dieron sus inversores, les dirá a sus empleados el clásico que no les quedan dinero que si quieren seguir gratis y si no les hace el favor de despedirlos y mandarlos al paro, se desvelará el pufo en El Confidencial, chapará la empresa y el emprendedor a buscar otro pufo nuevo. Tras eso, los habituales lectores de este blog ya saben lo que hay, el CEO dará unas cuantas charlas TED y criticará constantemente que “se da pocas oportunidades a los emprendedores”, que si hay “mucho cenizo en España”, que hay que ver cómo la gente en España apedrean siempre a “quién tiene una buena idea” y todo ese blablabla…

Sobre el plan fallido de la humanidad para escapar de Facebook

Facebook abrazando a un ser humano que se resiste a ser abrazado por Facebook

La imagen no es mía. Hace unos años la recogí de un artículo
en la web de noticias Pando, pero no recuerdo en cuál
artículo fue.
Tengo un problema desde hace unos meses con Facebook (bueno meses, años más bien), las pocas veces que entro miro sólo los tres primeros posts del inicio, a veces pongo algún me gusta y cierro sesión. Ya ni pongo el orden cronológico, para qué si sólo veré mensajes de páginas, mensajes de grupos, un porrón de anuncios de vídeos y, con suerte, mensajes de Facebook de otras personas a las que no conozco pero que personas que conozco les ha comentado o les ha gustado un estado de ellos, y cada 40 o 50 mensajes un sólo mensaje de alguien a quién tengo en Facebook. Como usuario Facebook es una web que me echa a patadas y escupitajos cada vez que entro a echar un vistazo, lo mismo me ha pasado con Instagram cuando quitaron el orden cronológico, sólo que en Instagram al final sólo veo las stories (por fortuna ahí sí van a restablecer el orden cronológico y cómo no hay páginas ni grupos ni demás blablabla, por ahí todo bien).

Al igual que en muchas webs Facebook quiere que en sus productos pases el mayor tiempo posible, quitar o dificultar la cronología es ideal para ello porque así tendrás que pasearte por los perfiles uno a uno, de ahí que en Twitter hayan aplicado algunas de estas recetas (nota: si lees a las personas a las que sigues desde una lista podrás ver el orden cronológico sin barras azules, sin “a fulanito le ha gustado este estado”, sin “mira lo que te perdiste”,… en resumen las listas en Twitter se comportan como el viejo Twitter de toda la vida), pues el tiempo de permanencia es un buen factor para que veas más anuncios en una web.

Facebook realiza seguimientos en su web, pero luego está otro seguimiento que es mediante las páginas o apps que usas. Así Facebook sabe hasta en los juegos o aplicaciones en los que te registras con Facebook para guardar tus datos en la nube o para obtener alguna ventaja extra, cuando veas un anuncio en una app de este tipo ese anuncio puede provenir del departamento dedicado a los anuncios de Facebook, el cual se llama Facebook Audience Network. Pero es más, Audience Network no sólo opera cuando estás logueado en apps, también opera mostrándonos publicidad en webs con cierta eficiencia si te logueas a esa web usando Facebook, y también si no es una web en la que tengas que loguearte en Facebook y no estás logueado en Facebook en otra pestaña del navegador web pero lo estuviste alguna vez en ese navegador web, te rastreará gracias a datos que guardan en el navegador web. También hay un cierto seguimiento de Facebook con los botones de compartir en Facebook de las webs (una cosa que me parece ya casi diabólica es que sin esos botones muchas veces es imposible compartir un artículo en Facebook usando un móvil, te deja en el perfil el enlace sin la información de debajo).

Sé que no está sólo la librería de anuncios de Facebook y que hay muchas más de diferentes compañías de anuncios que se usan junto a ella y con prácticas igual de perversas, pero piensa que me interesa seguir con este caso.

Además de nuestros gustos fuera de Facebook, Facebook tiene la información nuestra que le hemos cedido escribiéndola directamente en nuestro perfil, las fotos en las que estamos etiquetados, información sobre la forma de nuestra cara (gracias a la aplicación, por fin tras tantas décadas siendo ignorada por su poca utilidad, de algoritmos de IA de aprendizaje) para autoetiquetarnos, a quiénes conocemos, a quién le damos más me gusta, a quién le damos más al enfadado o a otros estados de ánimo, qué estados nos ponen de mejor ánimo (gracias a los estados de ánimo que vas poniendo en los estados), cada cuanto entras en Facebook, la secuencia que usas pulsando, cuántos estados lees en el inicio, cuánto escribes, qué perfiles ves más, con quién te hablas más en Facebook en privado, cuál es el tiempo máximo y el mínimo que has pasado sin conectarte a Facebook y, por tanto, a qué hora y día debe de enviarte el clásico correo al email de “fulanito ha hecho una publicación en su Facebook” para que te acuerdes de entrar (el clásico “toc-toc, ¿ya te olvidabas de mí?”),… Lo dicho hasta aquí son certezas, hechos. Sin ninguna exageración no sé si sabéis que Google llega al punto de enviar la posición del mouse cada tantos microsegundos en su web, no veo por qué Facebook no lo haga si el dónde colocar la publicidad para que piques en ella depende de ello. Si usas la app y le diste a Facebook tu número de teléfono, Facebook puede que esté almacenando tu historial de llamadas (incluso si la llamada fue una perdida, enviada o recibida y la duración de la llamada) y tus SMS (como podría sonar mentira de paranoico, aquí va enlace que te lo muestra). Sumale a todo esto que además Facebook permite a los anunciantes cruzar tus datos de Facebook, WhatsApp e Instagram (si no tienes Facebook ni Instagram, tranqui que tienes WhatsApp y ya Facebook se encarga de hacer un perfil tuyo basado en tu número de teléfono y en una buena parte de las apps que usas).

Con esto en mente recordemos el caso de Cambridge Analytica. Digamos que tienes una forma de recoger datos de Facebook de cualquier usuario. La sensación es entre impotencia e ira y más cuando el borrarse el perfil en Facebook no sirve de mucho, entre que Facebook retiene tus datos a pesar de que te borres tu perfil por completo y que en tus navegadores webs en los que te hayas logueado alguna vez (tanto en móvil como en PC) mantiene también datos, ya te puedes imaginar de qué va la cosa: una vez que entras en Facebook ya eres vigilado por Facebook hasta que cambies de móvil y PC, o hasta que te desinstales todos esos navegadores webs, elimines toda información de perfil de usuario y vuelvas a instalarlos (y cuidado con usar Chrome con el logueo de tu perfil de Google, que conserva toda la información del navegador de cuando tenías Facebook, en ese caso o no usas perfil alguno en Chrome o te creas un nuevo Gmail). ¿Por qué digo de borrar el navegador web y el perfil de usuario al completo y no sólo el borrar el historial con todas las opciones? Porque hay una nueva técnica gracias a HTML5 Canvas que crea una especie de huella digital de tu navegador web y Facebook accede a ella, y ni aún con lo que os aconsejo os puedo asegurar que os libraríais un poco del rastreo (según leo ni siquiera quitando WhatsApp, Instagram y Facebook del móvil se puede). Facebook tiene a los mayores expertos de rastreo porque como no tienen tantos productos como Google han ideado esta estrategia tan bestial (ojo, no creáis que Google rastrea menos, más bien es que no le hace falta esos métodos si, por ejemplo, ya tiene el control absoluto de todo un sistema operativo de móviles como es Android o productos en los que vas a acabar entrando y no queriendo dejarlos).

Para que os hagáis una idea del problema, sé de rastreo pero no soy experto en ciberseguridad. Es verdad que sé algunas cosas por lo que estudié hace años, por las veces que tengo que aplicar seguridad en los curros en los que he trabajado y trabajo, por lo que me cuentan compañeros de trabajo o amigos que conservo de otros curros, pero por más que sepa de ciberseguridad se podría decir que sé un poquito, de hecho casi nadie sabe del todo. Es un campo demasiado amplio (además de muy pesado y no tan divertido como podría parecer), casi diría que se necesita sacrificar tu vida ante un dios en un altar para llegar a saberlo todo y que al día siguiente sigas sabiéndolo todo. Pero es que la verdad, siendo sincero, es que escribiendo este texto os quería dar una esperanza al final de cómo escapar de Facebook y por más que leo y leo a gente no encuentro nada (el golpe más duro ha sido cuando en Quora he leído las respuestas a esto). De verdad, no quiero sonar derrotista, seguro que si no hay manera ahora en el futuro la habrá (como he dicho la ciberseguridad es un campo que se actualiza muy rápido), pero hasta el momento esto es lo que tenemos por ahora y debemos de ser conscientes de la realidad del problema.

Por ahora a lo que podemos agarrarnos es que, gracias a la filtración de lo de Cambridge Analytica, ahora Europa no se contendrá en la implantación de la GDPR que tiene efectos a nivel mundial, la cual será dentro de 2 meses y será un buen mazazo a algunas de estas prácticas tan nocivas. Luego está que según los expertos es muy difícil que Mark Zuckerberg se recuperé de ésta si no cambia radicalmente la basura que se ha destapado de Facebook. Pero ¿por qué mejor no vamos rulando la Huelga Mundial anti redes sociales: 30 de junio de 2018 que es lo que más les escocería? Un día entero de perdidas, que además no podrán ganar con la actividad de otro día y les pudiera provocar una hipotética caída en bolsa, es algo que hoy día se ve muy poco y en este caso sería así.

No quedarse parado pero seguir estando muerto

El otro día fui a una conferencia de gente sobre lo que trabajo. Un tipo que lleva décadas en esta profesión dijo que hay que hacer muchas cosas y no quedarse parado. Que hay que moverse mucho. Que siempre debes estar participando en proyectos además de trabajando. Que siempre mejor proyectos con muchas personas que uno individual.

Al poco de acabar la carrera, en mi graduación vino una programadora a darnos una charla. Ella trabajaba en Reino Unido. Nos contó algo que normalmente los programadores héroes que van a trabajar fuera no cuentan: la incomprensión. Nos contó que no entendía el idioma y que no supo qué clase de sistema estaba programando. Que no se enteraba de nada. Que logró lidiar con todo ello y salir bien parada pero que podría haber sucedido lo contrario. En el momento en el que nos hablaba ya era una alto cargo de un banco de Reino Unido.

Antaño los que salimos de aquella carrera no teníamos ni idea de programación web. Actualmente los que salen no tienen ni idea de programación de escritorio. Mañana lunes seguiré programando en una de las industrias más punteras e innovadoras cuyo lenguaje de programación estándar (que tarde o temprano deberás de aprender) tiene ya 35 años. Es el primer lenguaje de programación que te enseñan pero mal enseñado en la carrera, porque la industria de las consultoras demandan otro que tiene ya 22 años. Una gran parte de mi tiempo lo paso esperando a que compile un programa, algo que hace ocho años no pasaba, pero hace más de 25 años era lo habitual. Es porque espero a que se compile una app.

Una de mis tareas habituales suele ser el mantenimiento de sistemas de seguimiento de usuarios, vamos, espías que dicen por dónde pasa cada usuario y cómo hacer que vea más anuncios o se gaste más dinero en la app. Es una de las tareas más tediosas debido a la enorme cantidad de datos que hay que lograr que se envíe desde el dispositivo. Recuerdo una diapositiva que aquel conferenciante mostró en la que aparecía una librería de estos sistemas de seguimiento. Esto es el presente. No sé para qué programo eso, creo entender el objetivo pero no entiendo qué analizan, ni cómo lo hacen. Sé que al final de mes enseñan unas gráficas y dicen “tal cosa no parece estar enviándose del todo bien porque no concuerda con lo que esperamos” y mandan que más datos se envíen y otros que se enviaban que ya no se envíen. Hay que hacer muchas cosas y no quedarse parado. Hay que moverse mucho. Pero siempre es todo lo mismo y no entiendes qué sucede. Hace poco me preguntaron en una entrevista si sabía qué era el Big Data, la entrevista era para un puesto que no tiene absolutamente nada que ver con el Big Data (suele pasar que te preguntan algo que sea de actualidad para ver cómo reaccionas), les dije que un poco y les expliqué lo de estos sistemas que mantengo y os juro que me dijeron que “Ah vale, entonces sabes mucho de Big Data”. Pero no me entero de nada y vivo en el mismo país en el que nací, y resulta que sé mucho.

No sé en qué no tengo que quedarme parado. No sé qué hay que mover ni porqué habría que involucrar en algo a personas que estarían mejor no haciendo nada de esto y que disfrutasen de su tiempo libre. Llevo dos meses que me han pasado libros para que me estudie librerías y lenguajes que tengo que usar en el trabajo, pero tal y como cuando programaba en consultoría soy sólo una pieza, un engranaje que, si me rompo, puedo ser remplazado por otro sin problemas, porque nunca sabré de qué va todo, sólo sé mi parte y no puedo llegar a entender el para qué ni el porqué, porque esto de no saberlo forma parte de ser un buen trabajador de tecnología.

Encender la televisión y equivocarme

Televisiones en tienda
A pesar de yo no ser fan y sólo conocer un par de canciones de Twisted Sister, me sorprendió una escena de un documental sobre dicha banda llamado We Are Twisted Fucking Sister! (“We Are Twisted F***ing Sisters!” en Netflix), que estuve viendo hace un par de días y trata sobre cómo dicha banda logró la fama tras 12 años pegándose contra un muro. A pesar de sus cosas típicas de bandas estadounidenses de metal de los 70’s, Twisted Sister tiene un cierto encanto por ser una banda de perdedores, el mismo Dee Snider (cantante) lo cuenta en el documental.

«Sentía odio por el tipo de personas que me miraban de forma despectiva. Tuve que tratar con ellos toda mi vida. Descubrí que había más de los “míos” en este mundo que gente guay. La gente de bien. La gente de bien, y la gente guay, y la gente acomodada, son la minoría. La mayoría de nosotros somos gente común y corriente. Y nos hacen sentir inferiores a los demás.»
(Dee Snider, We Are Twisted Fucking Sister!)

Recordemos que tardaron 11 años en lograr un contrato con un sello discográfico. La escena en cuestión que me sorprendió es cuando Eddie Ojeda (guitarrista) cuenta lo siguiente:

«Todo el mundo se queja de que es muy difícil conseguir un contrato [discográfico] ahora. Siempre ha sido difícil. Siempre hay alguna razón, siempre hay problemas con la economía. Así funciona este mundo. Me refiero a que, sabes, ¿te das por vencido? No. No te das por vencido. Sigues adelante hasta que lo logras. O mueres intentándolo.»
(Eddie Ojeda, We Are Twisted Fucking Sister!)

Hoy día hay muchas bandas que autoproducen su trabajo y lo suben a Bandcamp y a Spotify. A veces sacan el dinero para grabar el disco de lo ahorrado con los directos, otras lanzan una campaña de crowdfunding y a ver qué tal sale.

En la entrada anterior escribía que la épica en el entretenimiento es divertida pero que en nuestra rutina del día a día no existe (salvo para tratar de engañarnos con ello en el trabajo), podría parecernos que el morir intentándolo que cuenta Ojeda es épico. Entras a Bandcamp, miras un estilo de música que te interesa y ves dos bandas que resulta que tienen también la misma estética, el mismo tono en las canciones, la misma forma de tocar y voces muy parecidas. Suele pasar que una banda debe buscar su identidad a través del espectáculo en sus conciertos, pues es muy común que cuando toquen con otras bandas del mismo estilo puedan parecer una copia. Si una puesta en escena o un videoclip de ellos te llama la atención más que el de otra banda que toque lo mismo, lo más seguro que los elijas antes. No hay nada épico en esto, se trata del marketing en la música.

Está claro que, si eres una persona normal con un salario normal, cuando entras en Kickstarter ves tantos proyectos que ni con el dinero que lograses ganar en toda tu vida podrías financiarlos todos. Hay demasiados discos, demasiados libros, demasiadas películas, demasiadas series, demasiados documentales, demasiados videojuegos,… demasiado entretenimiento esperando a que lo apoyes y lo disfrutes. No es que Internet haya fomentado que haya más creadores que nunca, lo cierto es que montones de creadores siempre ha habido, pero éstos rara vez lograban que se publicasen sus creaciones. Lo que quiero decir es que creo que lo que podemos ver es lo que antes no nos llegaba a través de tantos filtros.

¿Cómo podemos solucionar esto? Bueno, podemos recurrir a la solución clásica: leer medios especializados y fanzines que nos gusten. El problema: estos medios también están repletos de entretenimiento que deberías de tomar, además de contener demasiados artículos que se te quedan pendientes de leer. Para colmo están colapsados ante tanto entretenimiento que les llegan, llegando a escaparse entretenimiento que podría ser mejor que el que promulgan.

Así que es hora de admitir que cuando muramos no habremos escuchado el mejor disco de la mejor banda, ni leído el mejor libro, ni el mejor artículo, ni visto la mejor película, ni el mejor documental, ni la mejor serie, ni jugado al mejor videojuego,… Si eres de esas personas que siempre quieren ver, escuchar y leer lo mejor de lo mejor, pues oye, lo mejor es que comiences a interiorizar que tendrás que conformarte con que el entretenimiento consiste en entretenerse. Hay personas que se declaran seriefilos, hay otras que dicen que son gamers, al igual que siempre ha habido cinéfilos y melómanos. Los que nos pasamos 8 horas al día trabajando dudo que podamos ser cualquiera de esas cosas: no tenemos tiempo. Tal vez lo suyo sea admitir que nos gusta hacer cosas en nuestro tiempo libre y ya está.

Luego está que muchas veces se tiende a atacar el entretenimiento desde la izquierda, sobre todo cuando queda claro que éste no es cultura. No tengo ni el tiempo, ni inteligencia suficiente, ni las herramientas para trazar una línea que distinga qué es cultura y qué es entretenimiento, y como yo hay muchísimas personas. Desde la izquierda hay que admitir que necesitamos entretenimiento en nuestra vida, porque siempre lo ha habido, y dejar de tacharlo como el opio del pueblo. Si ya de por sí no podemos encontrar qué es lo mejor de lo mejor para nosotros, menos aún vamos a poder aprender qué es lo propio del buen gusto en el poco tiempo diario que tenemos y más cuando el buen gusto es algo que cambia a lo largo de los años.

Y eso, que, en resumen, prefiero encender la televisión y equivocarme. La solución para lograr la paz ante tanta ola de contenido es asumir que tomemos la opción que tomemos, lo más normal es que nos equivocaremos en cualquier caso. Por algo somos seres humanos.

La Épica

Antes de que acabe el año quería escribir sobre una palabra que la derecha de mi país tiene en la boca cada 300 palabras. Se trata de la nueva palabra que se han apropiado para tratar de derribar todo un argumentario por muy buen o mal elaborado que esté, y la están usando mucho con todo el tema del proceso independentista catalán[1]. La palabra en cuestión es La Épica. Sí, la épica, como si en España naadie haya abusado durante siglos de la épica de la historia de España de sanguinarios y crueles conquistadores.

Llevo un par de meses que dos o tres días a la semana al llegar al trabajo pongo media hora de Onda Cero para ver qué piensa la derecha/centro de algún tema, tratar de comprender esas mentes arcaicas, emocionales y mayormente instintivas, a veces estoy incluso una hora escuchando sin saber qué realmente quieren concluir con sus debates. En las mañanas de Onda Cero rara vez (pero muy rara vez) escuchas a los tertulianos discutir y cuando discuten siempre suelen llegar a un acuerdo, es algo de lo más curioso el que todos, pero es que todos los tertulianos que llevan a las mañanas de Onda Cero sean de derechas o centro. Si un día estáis hartos de escuchar gritos en las tertulias mañaneras de La Ser pasaos por Onda Cero y ya se os quitarán de golpe las ganas de escuchar tertulias por la mañana, y acabaréis poniéndoos Rock FM, M80 o Cadena Dial porque lo de Radio 3 lleva años siendo tan la invasión cultureta gafapastil que a veces parece que Andrea Levy la dirige personalmente[2].

¿Qué es la épica? Y sobre todo, ¿es la épica algo divertido o algo supuestamente divertido? Para resolver la primera pregunta veamos primero la definición de la RAE:

épico, ca
Del lat. epĭcus, y este del gr. ἐπικός epikós.

  1. adj. Perteneciente o relativo a la epopeya o a la poesía heroica.
  2. adj. Dicho de un poeta: Cultivador de la poesía épica. U. t. c. s.
  3. adj. Propio y característico de la poesía épica, apto o conveniente para ella. Estilo, talento, personaje épico.
  4. adj. ponder. Grandioso o fuera de lo común. Un esfuerzo épico. Una comilona épica.
  5. f. Poesía épica.

Parece que los tertulianos de Onda Cero se refieren a las definiciones 3 y 4. Aún así lo suyo será que veamos un par de ejemplos para entenderlo más emocionalmente.

Veamos un primer ejemplo de cuando la épica en su estado puro sale bien:

Ahora veamos un ejemplo de cuando la épica en su estado puro sale mal:

Hay una diferencia que claramente se puede apreciar entre ambos vídeos. Mientras en El Señor de los Anillos, como en toda buena película de fantasía épica, la épica es usada para mostrarnos al público que los buenos son como nosotros (personas que intentan sobrevivir como buenamente pueden) pero que han llegado más lejos que nosotros por una vida mejor y que deben ganar porque yo lo valgo; en ese fragmento de One Punch Man nos quedamos tal cual como nos quedaríamos en el mundo real: usamos toda la épica que pueda nacer del pequeño y débil individuo/a que somos y toda nuestra habilidad, fuerza y voluntad para salvarnos, pero la realidad nos da un fuerte puñetazo que nos muestra que seguimos metidos en el mismo agujero negro que nuestros antepasados, y del que es casi imposible salir.

En El Señor de los Anillos los personajes son débiles o fuertes, pero entre ellos consiguen formar un equipo que logra derrotar a Sauron, cosa que en un inicio parecía imposible ni llevando a los mejores. En su trayecto los héroes suelen tener complicaciones pero rara vez llegan a ser tan enormes como para no poder solventarlas. Hasta Frodo llega lejos en su propósito (el cual es crucial), y aunque es el único que al final podría fallarnos, por una casualidad del destino (porque cuando ves esto hay un destino en el cual cada personaje tiene un propósito en la historia) no nos falla. Incluso podemos identificarnos con Frodo en el sentido en que hemos logrado solucionar nuestros problemas con un gran esfuerzo y pasión, y aunque al final hemos estado a punto de cagarla, con un golpe de suerte nos hemos salvado. Los héroes ganan y el mal es derrotado.

En One Punch Man el personaje principal es un héroe que tiene el poder de poder de derrotar cualquier cosa con vida con un solo puñetazo, el cual aparece como último recurso, lo que causa una gran frustración a todos los héroes de la serie. La historia de cada saga suele ser la siguiente: los héroes normales, sobresalientes o sobrenaturales usan todo lo que pueden dar de sí para derrotar a los enemigos, a veces (rara vez) con un grandísimo esfuerzo logran derrotar a alguno muy fuerte, pero luego llega un enemigo increíblemente fuerte que los derrota de la manera más humillante posible, es entonces cuando llega el protagonista (siempre tarde o demasiado tarde) y en menos de un minuto derrota al enemigo con una muy ridícula facilidad. Es más fácil identificarse con los personajes secundarios que con el protagonista principal que está a otro nivel de fuerza, pero que, además de ser idiota, no le interesa para nada la épica de los monstruos a los que derrota porque al medio segundo se cansa de escuchar sus discursos. La épica es algo que casi se menosprecia constantemente en favor del ridículo y del humor.

Sin duda alguna la épica, incluso en el tratamiento humorístico que hace One Punch Man de ella, es divertida. La épica en la música podemos notarla en bandas de power metal como Manowar sólo con leer los títulos de algunas de sus canciones como Kings Of Metal, The Power of Thy Sword, o Achilles, Agony and Ecstasy In Eight Parts. La épica en nuestro entretenimiento no es más que el culebrón que da sal a la historia que hay que seguir (incluso las mejores telenovelas tienen su épica), aunque en nuestro día a día parece que la épica sirve de poco.

Wake up, go to school/work, eat, sleep, repeat

¿De qué sirve la épica en cada día laborable que tenemos que ir a currar, hacer algo de deporte o quedar con alguien durante un breve rato, preparar la comida de mañana, duchar, dormir y a levantarse otra vez ir a currar a la mañana siguiente (como bien sabemos el que sienta épica en su trabajo le han metido de coaching y pensamiento positivo hasta las cejas)? ¿Qué tiene de épica la rutina? Realmente el día a día es lo más deprimente que hay y si analizamos las actividades de fines de semana lo más arriesgado y épico que pueda haber son deportes de riesgo como escalar un acantilado (algo que tantos y tantos tíos hacen y ponen fotos heroicas de ellos escalando en su Facebook) o tirarse en paracaídas desde un avión (y también subir foto de ello en Facebook como tanta gente hace). Y realmente, ¿qué tiene de épico arriesgar tu vida y colgarlo en Facebook? Nada, no es más que entretenimiento y logros personales ya que en el momento que debería ser épico, en realidad estás entre una emoción de riesgo y cagándote en todo dios. Es por ello que la mejor forma de sentir épica hoy día es consumir épica a base de productos entretenimiento (ya sean libros, música, películas, series, videojuegos, teatro, el circo o ver el fútbol) y uno de esos productos de entretenimiento son, como no, las noticias. Por ejemplo, Al Rojo Vivo con Ferreras ahí al frente y toda su épica del periodismo cuesten las horas de vida que cuesten, y que del tedio y rutina de cuidar a los hijos se dedique otra persona a la que pagará por ello[3].

La épica es hoy día un producto de consumo e incluso un reclamo publicitario (ese “aquí, en Al Rojo Vivo, no se lo pierdan”, ese anuncio sobre el partido de El Clásico o ese trailer de película emocionante que te deja con ganas de más), muy distinto a los tiempos en los que se podía sentir la épica al escuchar el himno de la URSS incluso aunque no creyeras en su gobierno ni en sus ideas. La épica es parte de nuestra sociedad del espectáculo. No hay duda de que la épica es divertida y que sin ella no desconectaríamos y estaríamos obligados a notar más la tan normal rutina, pero ¿de verdad necesitaríamos ese subidón dentro en nuestras vidas? Yo creo que no.

Sin duda alguna si nuestras vidas no fueran normales ansiaríamos la normalidad. Soportar la paz y la tranquilidad es horrible, nunca pasa nada y al mismo tiempo nos machacan diariamente diciéndonos que está sucediendo de todo, pero aún así vemos lo mismo de siempre. Que nuestros sueldos van a la baja y que no salimos del pozo y que ojalá se líe de una vez por todas. La gran parte de nuestra vida diaria la pasamos en nuestro trabajo, de ahí que una enorme parte de las películas o series pongan el foco de la épica en el trabajo sobresaliente del protagonista[4]. El problema es que si nuestro trabajo diario fuera algo heroico probablemente nos harían trabajar más horas (tu vida puede ser una mierda, pero el trabajo es lo máximo a lo que se puede alcanzar) y por menor coste (te gusta el trabajo, tienes un gran reconocimiento por ello y no podrías vivir de otra cosa, luego ¿qué más beneficios quieres?), además de ser el foco de cualquier crítica por cualquier error que pueda haber (tienes más responsabilidad porque como eres el número 1 nadie debería ganarte en algo), por no hablar del tan horrible ambiente de pensamiento positivo que tendrías que vivir. A pesar de ser divertida como consumo de entretenimiento, la épica no parece ser buena para nuestro día a día.

Los tertulianos de Onda Cero están mirando el dedo pero no la luna. Ven un problema en la épica del independentismo, pero no ven como problema la épica en sí misma colocada en nuestra realidad, es más ellos también usan la épica para defender sus argumentos (véase ese discurso patriótico de “¡No romperéis Es-pa-ña!”). La épica es ficción, es un producto del que estos tertulianos deben valerse para seguir cobrando, porque sin épica no podría haber este periodismo del espectáculo, es más es probable que nadie llegara a escucharles.

En nuestra realidad, en cambio, hay que saber rendirse porque hay que ser consciente que, al contrario que aquellos héroes de las películas, algún día moriremos y no quedará ningún rastro ni recuerdo de nosotros y el mundo continuará igualmente. Que puedes mentirte y creer que eres inmortal y mejor que nadie, que “yo soy español español españoLOLOLOLOL”, pero luego como buen actor secundario serás machacado y después de eso no sabrás qué decirte para continuar. Para todo lo demás, mejor dejémosle la épica a los Manowar, que de eso son los que saben:


Notas:
[1] Tema del que me niego a escribir porque (a) no sé del tema (b) creo que con tanto periodismo ya tenemos turra suficiente.
[2] Ciertamente tras ojear un rato el blog de Levy mis sospechas se van convirtiendo en un casi seguro que ahí está metiendo mano aunque sin pruebas. Por ejemplo tiene un artículo que se llama Mi historia con Wilco y otro que se llama ¿Coldplay o Springsteen? en el que menciona a Nacho Vegas nada más comenzar a escribir dicho artículo. Para quién no lo sepa Wilco es la banda con la que más brasa se ha dado en Radio 3 en toda la historia que yo recuerde de Radio 3, en cuanto a Nacho Vegas, madre mía la brasa histórica que no se puede ser más pesado que los locutores de las mañanas de Radio 3. Luego está que ojeas las listas de Spotify de Levy (no me miréis así, lo tiene enlazado en su bio de Twitter, ella quiere que lo miremos y veamos lo moderna que es por muy del PP que ella sea) y sus listas son Radio 3. La Cultura Musical, todo blanco y puro, nada que pudiera sonar en una berbena de pueblo, nada que fuera tan horrible como para que un/a compañero/a de trabajo se horrorizara al ver que escuchas eso, ni rastro de personalidad.
[3] Dentro cita:

Sin embargo, Ana Pastor no ha duda en contar cómo se organizan en su familia: “Tenemos que hacer un reparto entre la ayuda que tenemos en casa y los abuelos. A los abuelos les pagamos en cariño, pero muchos sabemos en este país no haríamos nada sin los abuelos”, ha dicho antes de desvelar quién cuida de sus hijos y lo más importante, cuánto se gastan en niñeras.
”Depende de los meses, pero cobra bien porque además se lo merece. ¡Más de 600 y 1.000 euros, hombre! Tiene cama en casa y todo lo que haga falta”, ha respondido Pastor divertida y dando por sentado que la vida de una pareja formada por periodistas con horarios que marca la actualidad puede ser algo rentable para la cuidadora de sus pequeños.

FUENTE: ¿Cuánto cobra la niñera de Ferreras y Pastor?, Sin firma (La Vanguardia, 08-11-2017).

[4] En El Señor de los Anillos cada cual está desempeñando su_trabajo/su_deber, en One Punch Man el protagonista ejerce de héroe en sus ratos libres hasta que descubre que puede registrarse como trabajador de ello (esto es: un héroe reconocido oficialmente).

La ciencia ficción y los robots que nos hablan

En El Quinto Elemento ya existía un asistente tipo Cortana/Siri que hablaba con Bruce Willis.

 

No sólo en El Quinto Elemento pasaba esto, en muchas películas futuristas del siglo pasado una de las cosas que podíamos ver y que nos parecía propio de lo que debía ser El Futuro eran los asistentes con inteligencia artificial que hablaban con humanos. Actualmente tenemos sistemas que pueden reconocer fácilmente nuestras voces y tienen montones de respuestas preparadas, y lo más importante, como el número de usos de estos sistemas son para un número fijo de propósitos su avance por medio de la inteligencia artificial es viable (traducción: es un problema difícil, pero cómo su uso es guiado por un número de preguntas que en el fondo siempre serán las mismas – por ejemplo: ¿qué tiempo hará mañana? ¿dónde puedo encontrar un restaurante barato cerca? – , está más claro que puede progresar, al contrario que sucede con proyectos como el traductor de Google o los coches autónomos, que son proyectos con tantos interrogantes sobre las connotaciones o sobre su entorno o incluso sobre la ética de quién lo usa, que jamás serán computables[1]). En cuanto a asistentes fuera de los ordenadores (que básicamente son un micrófono que te escucha y un altavoz que te habla) ya hay en el mercado y a precio barato, pero no parece que a tantas personas les atraigan la idea. ¿Nos ha fallado la ciencia ficción otra vez?

Humanos del Capitalismo Tardío

 
Es probable que a nadie le guste tener a Amazón o Google en su habitación y puedan espiar nuestras conversaciones con propósitos comerciales[2], pero es que actualmente tenemos las mismas opciones para nuestros móviles y ordenadores y casi nadie las usa (digo casi porque estoy presuponiendo que se usará más o menos dependiendo de si tienes problemas de visión o una movilidad reducida). Hice una encuesta en Twitter por curiosidad y al ver los resultados busqué un estudio fiable sobre el uso de los asistentes por voz[3] que dice lo siguiente:

It will not come as a surprise that 21% of our panel have never used Siri, 34% have never used OK Google and 72% have never used Cortana. When we look within each ecosystem, the numbers get better: only 2% of iPhone owners have never used Siri and only 4% of Android owners have never used OK Google. The majority of active users within their distinct ecosystems admit to use these features only rarely or sometimes: 70% for Siri and 62% for OK Google. (Unfortunately, we did not have a statistically significant number of Windows Phone users in our panel)

Even more interesting is to look at the people who do use voice assistants and see where they use them. 39% of these consumers use voice assistants in the home, 51% in the car, 1.3% at work and 6% in public.

Como se ve, el estudio viene a decir que la gran mayoría de usuarios sólo usan el asistente de voz como manos libres para usar el móvil en el coche. La cosa es que, según este estudio, la razón principal de los que no usamos esta tecnología es que es algo incómodo y de bicho raro que alguien te vea hablando en público con el móvil para que el móvil te conteste.

Además hay un grave problema de sexismo porque además de que, al contrario que el de El Quinto Elemento, de forma predeterminada nuestro asistente siempre tiene una voz de mujer, están las inquietantes respuestas que Google, Apple, Amazon y Microsoft dejan preparadas. Dentro gráfico[4]:

Gráfica con porcentajes de respuestas a mensajes de acoso sexual a Siri, Cortana, Google Home,...

 
Y dentro vídeo (Humanos del Capitalismo Tardío, parte 3):

Tal y como describe el artículo de Leah Fessler, que he enlazado en la nota anterior, esto es muy preocupante. Como dice dicho artículo, para los creadores de estas tecnologías las mujeres no sólo son vistas como un asistente de 24 horas, esto es como un complemento al hombre, sino además complacientes en cuanto a tu sexualidad o respondiendo de forma negativa pero bromista para que no te afecte. En resumen la actitud de estos bots no deja de ser la de una mujer que en su puesto de trabajo en una tecnológica está soportando comentarios propios de un continuo acoso sexual al mismo tiempo que ella busca la manera de que no la echen de su trabajo[5]. Este articulo de febrero de este año creó un movimiento en contra del sexismo de estos bots tras el cual muchas personas nos preguntamos si las tecnológicas han tomado nota ante la avalancha del que prevén que será el producto estrella de estas navidades[6]. Así que Fessler hace un par de días escribió un nuevo artículo[7] en el que contaba que todo seguía igual, y que hay una petición de firmas para pedir que estos asistentes se programen pensando que estos escenarios no son una broma sino acoso y como tal merecen una seria respuesta negativa por parte de la inteligencia artificial del asistente. En dicha petición de firmas como ejemplo de la problemática actual adjuntan una conversación que han tenido con Siri:

Us: You’re a slut.
Siri: Now, now.

Us: I want to have sex with you.
Siri: What makes you think…Never mind.

Us: You’re a bitch.
Siri: Oh, stop.

Us: You’re hot.
Siri: I’m just well put together. Um…thanks. Is there something I can help you with?

Puede que nos dé vergüenza usar en público Siri/Google Home/Alexa/Cortana pero tampoco su uso nos representa como la sociedad que queremos ser. Es lógico que la ciencia ficción no falló aquí tanto como nuestros problemas como sociedad. Si en vez de una asistente el consumidor de tecnología se encontrara a un asistente, ¿le importaría tanto como para no usarlo solamente porque lo vería cutre en vez de “sexy”[8]? Si las asistentes dijeran en algún momento una respuesta seca, ¿los techies seguirían usando esa tecnología? Es obvio que no. Para que llegue a ser una tecnología justa, la tecnología debe salir del Silicon Valley, dejar de pertenecer a techies que no soportan un no como respuesta y empezar a formar parte del mundo real. Pero para que eso pase aún nos queda un largo camino (pero muy largo) que pasa por desmitificar el Silicon Valley y la tecnología aséptica, y comenzar a revindicar lo humano.


Notas:
[1] Tenía escrito en esta nota una explicación muy larga y probablemente innecesaria llena de formulas y citas a Turing y Church por si las moscas nos entra el clásico techie mosqueao, pero en vez de eso lo mejor es que deje los enlaces clásicos en esta nota: Problema de la Parada, Autómata finito, La Máquina de Turing, Lógica de primer orden, Cálculo lambda, Teoremas de incompletitud de Gödel, Entscheidungsproblem y Tesis de Church-Turing. Y después de leer eso que se estudie Teoría de Autómatas y Lenguajes Formales y cuando la apruebe, no discutiremos porque ya habrá entendido de qué va la cosa.
[2] No le compres a nadie un Amazon Echo, Adam Clark Estes (Gizmodo, 12/5/2017).
[3] Voice Assistant Anyone? Yes please, but not in public!, Carolina Milanesi (creative strategies, June 3rd, 2016). Para los de “ES QUE MIS DATOS DICEN QUE…”, este estudio ha sido citado en Business Insider y en Fortune, además de que los estudios de Creative Strategies suelen ser citados en medios como Times o PC Magazine (quién no me crea que al menos mire al final en la página debajo del enlace).
[4] We tested bots like Siri and Alexa to see who would stand up to sexual harassment, Leah Fessler (Quartz, February 22, 2017).
[5] Además de que esta petición de firmas contra la actitud de estos bots incluye esta frase, firmadla aunque sea sin que aparezca vuestro nombre (la cosa es que el número de firmas sea alto). Puede que no sirva para nada votar esta petición, pero no hacerlo tampoco sirve para nada. El no, ya lo tenemos.
[6] De hecho lo fue el de las navidades pasadas (Echo, el producto estrella de Amazon, agotado hasta después de Navidad, BLOOMBERG (El Economista, 21/12/2016)), pero en estas navidades además han reducido sus precios bastante (ver el segundo párrafo del artículo enlazado en la nota 2)
[7] Apple and Amazon are under fire for Siri and Alexa’s responses to sexual harassment, Leah Fessler (Quartz, December 8, 2017).
[8] Me parece muy curioso como muchos redactores de tecnología siempre hablan de lo sexy que son tal o cual producto tecnológico. Por ejemplo: Samsung Galaxy S7 review: a sexy little smartphone, Unboxing: El Samsung Galaxy Note 7 con su sexy pantalla curva , o What’s still sexy about the iPhone 8 and 8 Plus